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La historia minera
El aprovechamiento prehispánico de la riqueza
mineral de la Sierra Gorda estuvo acorde con las
circunstancias particulares de cada tiempo y lugar.
Así, se puede asegurar que durante la etapa
Lítica (aproximadamente desde 30000 hasta
7 000 a.C.) los habitantes de la Sierra tuvieron
un modo rústico de vida, de cazadores-recolectores
que aprovechaban las rocas y minerales para producir
puntas de proyectil y lascas cortantes, además
de raspadores. Durante la etapa siguiente, en los
periodos Cenolítico Superior y Protoneolítico
(entre 7000 y 2500 a.C.), afinaron sus artefactos
tallados y elaboraron muelas con mano,
vasijas de piedra y metates, en la medida en que
se dedicaban a la agricultura, sobre todo al cultivo
de maíz, y los grupos se iban sedentarizando.
Desafortunadamente, de las largas etapas líticas
en la Sierra Gorda hasta ahora sólo se conoce
una punta acanalada procedente de Jalpan.
La gran riqueza mineral de cinabrio y azogue, presentes
por muchas partes de la Sierra Gorda, propició
que sus habitantes desarrollaran precozmente las
técnicas mineras y metalúrgicas, y
que se produjeran esos minerales desde tiempos remotos,
como lo indica cierto tipo de cerámica. En
antiguos contextos mineros de la sierra se han localizado
muchos tiestos de tipos cercanos al olmeca, en especial
del conocido como negro olmecoide.
ARTÍCULO COMPLETO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Adolphus Langenscheidt. Ingeniero de minas y metalurgista
por la UNAM y arqueólogo por la ENAH. Desde
1963 realiza investigaciones sobre minería
prehispánica.
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