arqueología mexicana


Editorial Raíces
Relatos e Historias
La Sierra Gorda. de Querétaro


Pinal de Amoles, Sierra Gorda de Queretaro

ÍNDICE 77 Las misiones de fray Junípero en la Sierra Gorda queretana
DOSSIER ARTÏCULO GENERAL: La arquitectura funeraria en Mesoamérica

El mundo de la Sierra Gorda

ARQUEOLOGÍA: Investigaciones recientes en Chapultepec
El sur de la Sierra Gorda: Ranas y Toluquilla DOCUMENTO: Códice Borgia
La presencia de la cultura huasteca en Querétaro LENGUAS: Cihuateteuh, mujeres nahuas muertas en un primer parto
La minería en la Sierra Gorda GUÍA DE VIAJEROS: La Sierra Gorda de Querétaro




DOSSIER

Las misiones de fray Junípero en la Sierra Gorda queretana
Diego Prieto Hernández


La misión de San Francisco del Valle de Tilaco posee un estilo distinto al de las otras cuatro misiones y destaca por su esbelto campanario, por sus capillas posas y por el impresionante paisaje de la sierra en que se encuentra.

En las cinco misiones franciscanas de la Sierra Gorda: Jalpan, Tancoyol, Concá, Landa y Tilaco –joyas del barroco novohispano del siglo XVIII–, se combinaron el talento y la creatividad de los pueblos indígenas de la región con el empuje y la fuerza espiritual de los misioneros españoles.

Un mallorquín en tierra de pames
Hace más de 250 años, el 16 de junio de 1750, llegó a la población de Jalpan, en la escarpada Sierra Gorda novohispana, Miguel José Serra y Ferrer, oriundo de Petra de Mallorca, en las mediterráneas islas Baleares, quien desde 1731, al profesar en la orden franciscana de Frailes Menores, adoptó el nombre de fray Junípero. Apenas un año antes, el destacado religioso franciscano había decidido dejar atrás la seguridad y los honores de una brillante carrera en el magisterio conventual y universitario de su natal Mallorca, para hacerse misionero apostólico e ir a evangelizar a los gentiles de las Indias Occidentales –tal era el nombre que predominaba entonces, sobre el de América, para hablar del Nuevo Mundo.
Así, el 28 agosto de 1749 Junípero Serra se embarcó desde Cádiz, en el navío Nuestra Señora de Guadalupe, junto con el grupo de futuros misioneros que acudieron al llamado de fray Pedro Pérez de Mezquía, presidente de las misiones de la Sierra Gorda, para fortalecer el trabajo misional en esa agreste e indómita región –que hasta entonces permanecía como un “manchón de gentilidad” en el corazón mismo del virreinato de la Nueva España–, entre los que se encontraban los mallorquinos Juan Crespí y Francisco Palou, quien habría de acompañar a Junípero, como biógrafo y amigo, hasta su muerte en la Alta California.

ARTÍCULO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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Diego Prieto Hernández. Antropólogo social, ENAH. Estudios de maestría en ciencia política, UNAM. Profesor investigador del INAH y de la UAQ. Director del Centro INAH Querétaro. Investigaciones y publicaciones en etnografía, movimientos sociales, gestión cultural y análisis político. Coautor de Los pobres del campo queretano y del Expediente técnico para la postulación de las misiones franciscanas de la Sierra Gorda como patrimonio cultural de la humanidad.

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