SIMBOLOGÍA
DE MANOS Y PIES
EN LAS FAUSES DEL MONSTRUO
Claude-François Baudez

1.
Escena con varios personajes dentro de las fauces
de un jaguar.
Estela D, Tres Zapotes, Veracruz.
Foto: Matthew Stirling
Diversas
imágenes de la cultura maya
en las que aparecen seres dentro de las fauces
de un
monstruo con un mensaje a transmitir.
En
el arte maya se representa con frecuencia el busto,
la cabeza o la figura completa de una criatura
humana, animal o híbrida dentro
de las fauces abiertas de un monstruo o de un
animal. En épocas previas, entre los olmecas
y en la cultura de Izapa, las fauces del monstruo
podían albergar una escena con varios personajes,
como en la Estela D de Tres Zapotes, Veracruz
(fig. 1). Autores
como Quirarte y Parsons han demostrado que las
fauces de un monstruo cósmico tenían
como función situar la acción y
los personajes en el universo, ya sea en el cielo,
entre el cielo y la Tierra o en la Tierra misma.
Los mayas idearon otras convenciones y otros motivos
para situar una escena en una zona cósmica.
Los personajes que aparecen sobre un friso acuático
se encuentran en el inframundo húmedo (por
ejemplo en los pilares de la Casa D de Palenque);
los que se localizan al centro de un medallón
formado por cuatro lóbulos están
en el reino de los muertos, el inframundo seco
(como los que se ven en los marcadores del juego
de pelota AII-b de Copán). La utilización
de un friso celeste indica que la escena está
relacionada con el cielo (como se ve en el tablero
central del Templo de la Cruz de Palenque) (Baudez,
2002).
Por lo general, en el arte maya las fauces sólo
encierran una criatura, y la asociación
continente/contenido sirve a veces para expresar
un movimiento y otras para reflejar una situación.
Las soluciones gráficas establecidas por
los artistas mayas para el tratamiento de este
motivo, no sólo responden a cuestiones
técnicas o formales sino también
semánticas.
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