arqueología mexicana
Tianguis, Plaza Mayor, Plaza de la Constitución…
Zócalo

ÍNDICE 116 Visual. El Zócalo: del siglo XIX al XXI
La Plaza Mayor o Zócalo en tiempos de Tenochtitlan ARQUEOLOGÍA: Espacios rituales frente al Templo Mayor
El insólito caso de la “Piedra Pintada” Uso de marcadores para el estudio de los mamutes
La Plaza Mayor de la ciudad de México, siglos XVI y XVII

ETNOLOGÍA: El powwow en Estados Unidos

Un día en la Plaza Mayor de México (siglo XVIII) MENTIRAS Y VERDADES: ¿Venció Cortés a miles de indígenas?
Carlos IV en el Zócalo y la Constitución de Cádiz DOCUMENTO: Las ilustraciones en la obra de fray Diego Durán
La Independencia en la Plaza Mayor

CUENTO: En el nombre del Santo Oficio


Uso de marcadores biogeoquímicos para el estudio
de la dieta y el hábitat de los mamutes de México

Víctor Adrián Pérez-Crespo, Joaquín Arroyo-Cabrales, Óscar J. Polaco


El mamut (Mammuthus columbi) habitó en México en donde hubieron pastizales. En esta imagen se ve a un mamut en el momento de su cacería en la ribera de un lago en donde destacan los altos pastizales. Iker Larrauri. MNA. Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces
Al encontrar restos de animales que vivieron hace más de 10 000 años, como los mamutes de las praderas, surgen múltiples preguntas de interés, como ¿qué es lo que comían o dónde vivían? Para responder a estas y otras preguntas, existen un conjunto de técnicas basadas en diversos marcadores biogeoquímicos como el δ13C y el δ18O.

Hace más de 10 000 años, México fue habitado por una gran diversidad de animales herbívoros de talla mediana y de gran talla, como los gonfoterios, mastodontes, mamutes, caballos, camellos, llamas, gliptodontes, perezosos gigantes, bisontes y antílopes, mismos que eran depredados por grandes carnívoros, como los lobos y leones del Pleistoceno, tigres dientes de sable y osos. Sin embargo, muchas de estas especies desaparecieron y sólo dejaron como evidencia de su existencia sus restos óseos, los que son encontrados frecuentemente en el país. Tales restos nos proporcionan información sobre diversos aspectos de la vida de un organismo, tal como lo que comía y el lugar en que vivía; pero en ocasiones la información que ofrecen huesos y dientes no es capaz por sí sola de indicarnos si entre los organismos existían diferencias en su alimentación debido a la edad o si podían migrar de un sitio a otro o, inclusive, si se encuentran restos de varios animales en un mismo sitio, saber si murieron durante el mismo evento o en momentos distintos.
Una forma de abordar estos y otros problemas es usando la información que ciertos elementos químicos nos proporcionan, elementos que se incorporaron cuando los organismos estaban vivos o inclusive muertos. Esos elementos reciben el nombre de marcadores biogeoquímicos, y pueden ser radiogénicos, como el estroncio, elementos traza tales como el zinc y el calcio, tierras raras (samario, neodimio, etc.) o isótopos estables (carbono, nitrógeno, etc.). Sobre estos últimos hablaremos a continuación.

Isótopos estables
Los isótopos estables son elementos que tienen la misma masa atómica pero distinto número atómico y, a diferencia de los radiogénicos, no se transforman en otro elemento. Sus principales características son: un peso atómico bajo, diferencias de masa relativamente grandes, corresponden a elementos muy abundantes en la naturaleza, algunos presentan varios estados de oxidación, forman distintos tipos de enlaces que les permiten formar una gran variedad de compuestos y son también importantes componentes de diversos compuestos sólidos o líquidos.

 

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Víctor Adrián Pérez-Crespo. Licenciado en biología por el Instituto Tecnológico del Valle de Oaxaca y maestro en ciencias por CIDIR-Oaxaca-IPN. Alumno de doctorado en ciencias biológicas por la UNAM. Autor de varios artículos.
Joaquín Arroyo-Cabrales. Doctor en biología (paleontología) de Texas Tech University e investigador del Laboratorio de Arqueozoología, Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico, INAH. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y del Programa de Estímulos a la Productividad Académica del INAH. Autor o coautor de más de 100 ponencias y más de 200 artículos científicos nacionales o internacionales.
Óscar J. Polaco. Biólogo con especialidad en arqueozoología, egresado de la Escuela Nacional de Ciencias Biológicas, IPN, e investigador del Laboratorio de Arqueozoología, Subdirección de Laboratorios y Apoyo Académico, INAH. Ganador del Premio Fryxell por investigación interdisciplinaria de la Society for American Archaeology. Es autor o coautor de más de 100 ponencias y más de 200 artículos científicos nacionales o internacionales.





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