arqueología mexicana
Los dioses mayas

ÍNDICE 88  
DOSIER: Los dioses mayas ARQUEOLOGÍA: El Luchador

Dioses mayas. Una aparición tardía

PIEZA: Mosaicos ceremoniales. Calakmul
Popol Vuh. Libro sagrado de los mayas
MITOS Y CUENTOS: Las primeras personas
Arquitectura y religión en el siglo XVI DOCUMENTOS: Representaciones arqueológicas
Dioses mayas Mapa de Oztotícpac
ANTROPOLOGÍA FÍSICA: Experiencias de vida. 1 RELIGIÓN: Agua y fuego en el mundo náhuatl

Mitos y cuentos indígenas mexicanos

Elisa Ramírez

Las primeras personas

Este mito general, inusitado por incluir muchos episodios concatenados, fue recopilado en San Juan Chamula, en tzotzil, por Gary Gossen (“Creation texts from Chamula”, en Tlalocan, vol. VII, 1968, pp. 131-165). Nos muestra todos los temas que aparecerán, separados, en mitos individuales.

Esta nueva sección pretende dar una visión general de la narrativa indígena recopilada por investigadores –antropólogos, etnólogos, lingüistas, etc.– desde principios del siglo XX hasta nuestros días. Las dificultades para clasificar los relatos según los géneros establecidos por la crítica litereria tradicional o el folclor son múltiples, sobre todo si se les toma como meros textos limitados a las palabras, cuando en realidad se vinculan a las creencias, la concepción del mundo, la simbología visual, la música, la ceremonia y los rituales. Siempre son muestras de una cosmovisión más genérica.

Una historia de las primeras personas. Bueno, cuando vinieron las primeras personas era como dioses. Había un hombre y una mujer. Las primeras personas se llamaban Adán y Eva. Bueno, Adán y Eva no tenían casas. Dormían debajo de un árbol, esto fue hace mucho. No había ni una montaña, ni una cueva, ni una roca, la tierra era plana, sin montes, sin valles, nomás pareja la tierra.
Así es que Adán y Eva dormían debajo de un árbol, porque Adán y Eva fueron las primeras personas. Bueno, quién sabe que estarían pensando Adán y Eva. Comenzaron a hacer barro, comenzaron a modelar el barro. Le empezaron a poner al barro manos, cabeza, nariz, pies, orejas y ojos. Todo eso le pusieron. Bien lo hicieron. El barro comenzó a transformarse en personas. Ahora ya hablaban, rápido, esa gente que había sido de barro.
Entonces Nuestro Padre del Cielo vio que estaba mal que no hubiera montañas, que no hubiera piedras, que no hubiera valles. No había lugar por donde se fuera el agua, no había desaguaderos donde corriera. Sus hijos no podían sobrevivir, se cubrirían de agua porque no había valles, no había montañas. Entonces vino un temblor y fue muy fuerte. Tembló porque no había piedras. Entonces Nuestro Santo Padre Sol del Cielo comenzó a hundir la tierra. Hubo un temblor, pero fue un temblor muy muy fuerte. Y entonces toda la tierra se hundió. Es por esto que hay montañas, que hay valles, que hay cuevas, que hay rocas. Cuando todavía no había piedras los temblores eran muy fuertes. Diario temblaba. La tierra no pesaba y por eso Nuestro Santo Padre Sol del Cielo hizo las piedras. Hizo las rocas, hizo los cerros, hizo los valles, hizo los desaguaderos.
Entonces ya corrió el agua, la gente ya no estaba cubierta de agua, ya no hubo temblores todos los días. Ya no temblaba porque ahora la tierra le pesaba mucho a la Madre de los Temblores. Porque al principio no pesaba, no tenía piedras. Y cuando Nuestro Santo Padre Sol del Cielo puso las piedras, se hundió la tierra. Todavía hay temblores, pero ahora son más pocos, ya no son diario, porque hace mucho temblaba diario.
Bueno, en el lugar donde vivían Adán y Eva no se hundió la tierra. Cuando vino el terremoto estaban sentados bajo el árbol a la hora del temblor. Y el barro del cual habían hecho a sus hijos también estaba con Adán y Eva debajo del árbol. Pero lo que había sido de barro ahora eran personas. Uno era un hombre y otro era una mujer, no tenían ropa, estaban nomás desnudos. Apenas cubrían sus partes y sus culos un poquito, llevaban esa cubierta amarrada de la cintura. Pero no sabían cómo comer. No sabían cómo cantar. No sabían cómo hacer fiestas. No sabían cómo bailar. No sabían cómo dormir, nomás estaban allí sentados. No dormían durante el día, porque la tierra no se oscurecía, todo el tiempo había luz. Cuando se ponía Nuestro Santo Padre Sol del Cielo salía Nuestra Santa Madre Luna. Pero Nuestra Santa Madre Luna salía igual a Nuestro Santo Padre Sol del Cielo, así que no oscurecía. A Nuestro Santo Padre Sol del Cielo no le gustó que no hubiera oscuridad porque sus hijos no podían dormir, todo el tiempo había luz. Entonces la tierra comenzó a oscurecerse. Ya había luz, ahora había día. Bueno, cuando se cubrió la cara de Nuestra Santa Madre Luna rápido salieron los demonios. Pero no pudieron verlos salir. Ya estaban allí, nomás parados, viendo. Porque cuando se cubrió la cara de Nuestra Santa Madre Luna ya no pudo cuidar a sus hijos. Por eso fue que los demonios salieron.

 

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Elisa Ramírez. Socióloga, poeta, escritora para niños y traductora. Colaboradora permanente de esta revista.




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