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Una historia de las
primeras personas. Bueno, cuando vinieron las primeras
personas era como dioses. Había un hombre y una
mujer. Las primeras personas se llamaban Adán y
Eva. Bueno, Adán y Eva no tenían casas.
Dormían debajo de un árbol, esto fue hace
mucho. No había ni una montaña, ni una cueva,
ni una roca, la tierra era plana, sin montes, sin valles,
nomás pareja la tierra.
Así es que Adán y Eva dormían debajo
de un árbol, porque Adán y Eva fueron las
primeras personas. Bueno, quién sabe que estarían
pensando Adán y Eva. Comenzaron a hacer barro,
comenzaron a modelar el barro. Le empezaron a poner al
barro manos, cabeza, nariz, pies, orejas y ojos. Todo
eso le pusieron. Bien lo hicieron. El barro comenzó
a transformarse en personas. Ahora ya hablaban, rápido,
esa gente que había sido de barro.
Entonces Nuestro Padre del Cielo vio que estaba mal que
no hubiera montañas, que no hubiera piedras, que
no hubiera valles. No había lugar por donde se
fuera el agua, no había desaguaderos donde corriera.
Sus hijos no podían sobrevivir, se cubrirían
de agua porque no había valles, no había
montañas. Entonces vino un temblor y fue muy fuerte.
Tembló porque no había piedras. Entonces
Nuestro Santo Padre Sol del Cielo comenzó a hundir
la tierra. Hubo un temblor, pero fue un temblor muy muy
fuerte. Y entonces toda la tierra se hundió. Es
por esto que hay montañas, que hay valles, que
hay cuevas, que hay rocas. Cuando todavía no había
piedras los temblores eran muy fuertes. Diario temblaba.
La tierra no pesaba y por eso Nuestro Santo Padre Sol
del Cielo hizo las piedras. Hizo las rocas, hizo los cerros,
hizo los valles, hizo los desaguaderos.
Entonces ya corrió el agua, la gente ya no estaba
cubierta de agua, ya no hubo temblores todos los días.
Ya no temblaba porque ahora la tierra le pesaba mucho
a la Madre de los Temblores. Porque al principio no pesaba,
no tenía piedras. Y cuando Nuestro Santo Padre
Sol del Cielo puso las piedras, se hundió la tierra.
Todavía hay temblores, pero ahora son más
pocos, ya no son diario, porque hace mucho temblaba diario.
Bueno, en el lugar donde vivían Adán y Eva
no se hundió la tierra. Cuando vino el terremoto
estaban sentados bajo el árbol a la hora del temblor.
Y el barro del cual habían hecho a sus hijos también
estaba con Adán y Eva debajo del árbol.
Pero lo que había sido de barro ahora eran personas.
Uno era un hombre y otro era una mujer, no tenían
ropa, estaban nomás desnudos. Apenas cubrían
sus partes y sus culos un poquito, llevaban esa cubierta
amarrada de la cintura. Pero no sabían cómo
comer. No sabían cómo cantar. No sabían
cómo hacer fiestas. No sabían cómo
bailar. No sabían cómo dormir, nomás
estaban allí sentados. No dormían durante
el día, porque la tierra no se oscurecía,
todo el tiempo había luz. Cuando se ponía
Nuestro Santo Padre Sol del Cielo salía Nuestra
Santa Madre Luna. Pero Nuestra Santa Madre Luna salía
igual a Nuestro Santo Padre Sol del Cielo, así
que no oscurecía. A Nuestro Santo Padre Sol del
Cielo no le gustó que no hubiera oscuridad porque
sus hijos no podían dormir, todo el tiempo había
luz. Entonces la tierra comenzó a oscurecerse.
Ya había luz, ahora había día. Bueno,
cuando se cubrió la cara de Nuestra Santa Madre
Luna rápido salieron los demonios. Pero no pudieron
verlos salir. Ya estaban allí, nomás parados,
viendo. Porque cuando se cubrió la cara de Nuestra
Santa Madre Luna ya no pudo cuidar a sus hijos. Por eso
fue que los demonios salieron.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Elisa Ramírez. Socióloga,
poeta, escritora para niños y traductora. Colaboradora
permanente de esta revista. |