Aunque
en Mesoamérica,
la música y los sonidos rituales tenían
una
gran importancia, su reconstrucción apenas
está en proceso. Si bien la historia del mundo sonoro prehispánico
aún no está escrita, sabemos que
ese mundo estaba muy desarrollado y que en él
subyacían conceptos mágico-religiosos.
Los instrumentos
musicales evolucionaron a la par que las sociedades
mesoamericanas. El cada vez más refinado
conocimiento de la cerámica permitió
la creación de fascinantes vasijas en
las que previamente se había puesto líquido
para que, al moverlas y con el paso del viento,
sonaran, como este perro con máscara
antropomorfa, cuyos silbatos, que están
en lugar de sus orejas, sonaban cuando el viento
pasaba por ellos. Vasija zoomorfa. Preclásico.
Tlatilco, estado de México. MNA.
Foto: Boris de Swan /
Raíces
|
|
En
Mesoamérica florecieron culturas musicales multifacéticas.
Tanto los sonidos del ambiente natural como la música
instrumental y vocal estaban estrechamente relacionados
con los conceptos religiosos. Mientras el origen de
los instrumentos musicales tenía raíces
mitológicas, el sonido de los instrumentos más
sagrados se entendía como la voz de los dioses.
Al ser considerados recipientes divinos, los instrumentos
fueron tratados con gran respeto, y hasta se les dedicaron
templos y altares en donde se les adoraba al lado de
estatuas de los dioses de la música y la danza.
La investigación de las culturas musicales prehispánicas
en Mesoamérica se basa en el estudio de una gran
cantidad de artefactos sonoros y de representaciones
en las artes, que manifiestan un empleo ritual de la
música y la danza. Las fuentes escritas de la
época colonial temprana proporcionan informaciones
reveladoras. Además, se realizan comparaciones
con la música y las danzas de grupos étnicos
contemporáneos, en las cuales aún sobreviven
elementos prehispánicos con gran profundidad
histórica.
La
historia de la música en Mesoamérica
Arcaico (antes de 2500 a.C.). Los orígenes
de la música en Mesoamérica se pierden
en la oscuridad de la historia. Sin embargo, es probable
que con los primeros pobladores del continente llegaran
las flautas de hueso que en el Viejo Mundo ya eran conocidas
durante el Paleolítico Superior (40000-10000
a.C.). En el grupo de instrumentos musicales prehistóricos
manufacturados por los cazadores-recolectores alrededor
de 10000 a.C. se encuentran los silbatos de hueso con
una perforación, que producen sonidos de animales.
La imitación de sonidos naturales constituía
un remedio eficaz y era un medio mágico de comunicación.
La imitación de sonidos de animales para la cacería
mostró que se podía influir en el ambiente
natural por medio del sonido. Probablemente, la evocación
ritual de la lluvia por medio de sonajas se originó
sobre la base de esta observación.
Con la fabricación de instrumentos que producían
sonidos no existentes en la naturaleza, se fortaleció
la idea de que los sonidos artificiales estaban asociados
a ideas religiosas. Entre los primeros instrumentos
de Mesoamérica a los que se daba este uso se
encuentran los raspadores de hueso, los caparazones
de tortuga y los sartales de concha. Es probable que
estos instrumentos se utilizaran en actividades rituales,
en las cuales los sonidos, el ritmo y el movimiento
desempeñaban un papel importante para entrar
en contacto con el mundo espiritual.
Preclásico (2500 a.C.-150 d.C.). Gran
parte del instrumental musical prehispánico se
conformó paralelamente a la construcción
de los primeros centros ceremoniales. De manera simultánea
al desarrollo de la cerámica, se fabricaron silbatos
y flautas con pequeños orificios, lo que indica
que ya se conocían instrumentos similares hechos
con materiales vegetales en épocas anteriores.
Entre los hallazgos funerarios de Tlatilco, estado de
México, se encuentran trompetas de caracol, lo
que indica que había amplias redes de comercio.
Al tratarse de instrumentos para llamar, cuyo sonido
vibrante se escuchaba a largas distancias, tenían
una gran importancia en el culto. Las figurillas de
Tlatilco representan músicos con sonajas, tambores
y flautas, lo que muestra la complejidad de las actividades
musicales durante el Preclásico Medio (1200-300
a.C.). Los vasos silbadores pertenecen al grupo de los
fascinantes instrumentos de Tlatilco. Rellenadas con
agua, estas vasijas sonaban sólo con el movimiento
sin que hubiera necesidad de soplarles, por lo cual
se les atribuía una función ritual. La
fabricación de flautas en forma de aves, felinos,
culebras y otros animales también sugiere un
uso ritual, ya que frecuentemente éstos eran
considerados como manifestaciones de seres divinos.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
Traducción: Vanessa
Rodens
_____________________
• Dr. Arnd Adje Both. Reiss-Engelhorn-Museen
Mannheim, Alemania. Presidente del Study Group on Music
Archaeology, ICTM (UNESCO). Realiza investigaciones
sobre arqueomusicología prehispánica:
www.mixcoacalli.com.