
En las terrazas de las laderas
norte, noreste y este del cerro Nicayuju se localizaron
complejos domésticos que ocupaban el ancho total
de esos terraplenes. Casa 1, Nicayuju.
Foto: Verónica Pérez Rodríguez
El
centro del señorío, yuhuitayu,
de Teposcolula o Yucundaa se encontraba en el valle
y cuenca del río de Teposcolula. Más allá
del valle, el yuhuitayu se extendía
a zonas cercanas como los valles de Lagunas y las tierras
altas de Yucunama, al norte, y el valle de Nuñu
y la cuenca de Nduayaco, al sur. El yuhuitayu
estaba conformado por una serie de ñuu o comunidades
sujeto y abarcó aproximadamente 482 km2,
dentro de los cuales se han registrado 354 asentamientos
del Posclásico. A partir del número, tamaño
y densidad de restos arqueológicos, se cree que
tuvo una población máxima de 61 761 personas.
La ciudad capital de Teposcolula o Yucundaa se distingue
por su tamaño (239 ha), arquitectura y población.
El ñuu de San Juan tuvo una ocupación
residencial que se extendía por varios cerros
y cañadas, principalmente Diquino y Nicayuju.
En estos cerros hay restos de casas, terrazas y pozos
troncocónicos del Posclásico. En la cima
de cada cerro hay restos de montículos y plataformas
que posiblemente fueron las residencias de la nobleza
local o edificios cívico-ceremoniales locales.
Por su tamaño y población, Diquino fue
la capital local. Aunque Yucundaa fungió como
ciudad capital, algunos ñuu tuvieron
cierto grado de autonomía ritual y cívica.
Sus líderes locales gozaron de autoridad y en
sus capitales locales los habitantes pudieron participar
en actividades cívico-ceremoniales.
El cerro de Nicayuju tiene un aspecto escalonado debido
a la construcción de terrazas. La evidencia de
actividad residencial prehispánica se extiende
además a otras lomas, las que presentan un patrón
similar al de Nicayuju; las construcciones mayores en
las cimas y las laderas están completamente escalonadas
por terrazas que sirvieron como zonas residenciales,
rampas de acceso y posibles espacios de cultivo y de
actividad pública.
Aunque el ñuu sin duda estuvo conformado
por los habitantes de todas las lomas antes mencionadas,
las excavaciones realizadas por Verónica Pérez
Rodríguez se enfocaron en el cerro Nicayuju,
por presentar un mejor estado de conservación.
En las laderas norte, noreste y este las terrazas están
casi intactas y miden hasta 150 m de largo y 8-12 m
de ancho. En las terrazas más amplias se localizaron
complejos domésticos que ocupaban el ancho total
de las terrazas. Se encontraron también una serie
de terrazas angostas (2-6 m de ancho) que permitían
subir al cerro o llegar a zonas cívico-ceremoniales
o residenciales de la clase noble. Se cree que estas
terrazas angostas no sólo servían como
rampas de acceso sino también como posibles áreas
de cultivo y como contrafuertes para estabilizar las
terrazas superiores.
En Nicayuju se excavaron dos unidades domésticas
del Posclásico localizadas sobre terrazas residenciales,
a mitad de las laderas este y noreste. Ambas casas tuvieron
patios centrales recubiertos de estuco, definidos por
los cuatro lados por cuartos rectangulares de endeque
(nombre local para la piedra calcárea), con pisos
de estuco y fogones cuadrados alineados con piedra volcánica.
El acceso a los cuartos era por el patio y la mayoría
de los pisos de estuco mostraban restos de pigmento
rojo. En cada casa se encontró un temazcal, constituido
por un pequeño cuarto con un piso de estuco con
declive o canales de drenaje, y al lado un pequeño
cajón relleno de cenizas y piedra volcánica
quemada y cuarteada. Las casas fueron construidas en
fases, a lo largo de los años, según las
posibilidades o necesidades de sus habitantes.
ARTÍCULO COMPLETO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
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•
Verónica Pérez Rodríguez. Doctora
en antropología por la Universidad de Georgia.
Profesora en antropología en la Universidad del
Norte de Arizona. Investiga la agricultura, terrazas
y el paisaje prehispánico, histórico y
contemporáneo de la Mixteca Alta.
• Laura R. Stiver-Walsh. Doctora
en antropología por la Universidad de Vanderbilt.
Investigadora independiente que reside en Nashville,
E.U.A. Ha trabajado en la región maya y en la
Mixteca Alta, en especial el valle de Teposcolula.