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La producción artesanal

ÍNDICE 80  
DOSIER: La producción artesanal en Mesoamérica El culto al dios Murciélago en Mesoamérica

La producción artesanal en Mesoamérica

Los murciélagos en México
La producción artesanal en Oaxaca Las cuevas mortuorias de Coahuila
Arqueología experimental.
Producción de objetos de concha en el Templo Mayor
La Tira de la Peregrinación.
La ascendencia chichimeca de los mexicas
La obsidiana en Mesoamérica DOCUMENTO: Códice Techialoyan, García Granados
Los abrasivos en Mesoamérica GUÍA DE VIAJEROS: Sur de Quintana Roo
PIEZA: El pectoral de concha huasteco del Templo Mayor CONCURSO DE CUENTO HISTÓRICO: Crónicas de tres familias


DOSIER

La obsidiana en Mesoamérica
Alejandro Pastrana


Navajillas prismáticas, figurillas antropomorfas, puntas de proyectil y cuchillos miniatura. Todos estos objetos de obsidiana fueron encontrados en Teotihuacan y son muestra del frecuente uso de ese material en esa gran ciudad.
Foto: Marco Antonio Pacheco / Raíces

Por sus cualidades físicas, la obsidiana fue tal vez la materia prima más importante para los antiguos mesoamericanos. Con una maestría lograda a lo largo de miles de años, los artesanos dedicados a la obsidiana aprovechaban prácticamente cada fragmento del material para crear objetos que se utilizaban en casi cualquier actividad: domésticas, medicinales, artesanales, militares y religiosas.

La obsidiana es un vidrio volcánico que se forma cuando las lavas incandescentes, a 600 °C, con alto contenido de sílice y aluminio se enfrían rápidamente; si el descenso de la temperatura es lento, entonces los minerales se cristalizan y dan lugar a las rocas conocidas como riolitas, que son de colores claros: gris, café, rosa, rojizo y amarillento. La obsidiana es clasificada por la mineralogía como vidrio, ya que sus átomos no conforman una estructura cristalina; es dura y frágil, de atrayente brillo, transparente y translúcida, pero su principal característica es su tipo de fractura, aguda, recta y muy cortante, que permite la elaboración de diversos tipos de instrumentos tallados y de preciados objetos pulidos. La obsidiana es generalmente negra o gris, pero también puede ser rojiza, café, verde o con visos de distintos colores; su transparencia, translucidez y brillo dependen del espesor del fragmento y de la luz bajo la que se observe. La obsidiana es el material natural más eficiente para la elaboración de instrumentos de corte , como las navajas, y de penetración por impacto, como las puntas de flecha. Por sus particulares propiedades físicas, la obsidiana fue ampliamente aprovechada por las culturas prehispánicas en la elaboración de instrumentos como navajas de agudos y uniformes filos, para cortar fibras vegetales, plumas, maderas y pieles; raspadores de maguey; perforadores de cuero, hueso y madera. También se utilizó para tallar penetrantes puntas de flecha, de dardo, de lanza y cuchillos de diversas formas. Guerreros, sacerdotes y dioses aztecas portaban varios objetos de obsidiana, como collares, orejeras, bezotes y cetros; asimismo, se elaboraban urnas y esculturas con ese material.
Entre las deidades del panteón mexica, se sabe de dos que tienen relación directa con la obsidiana: Tezcatlipoca (el que tiene el espejo humeante de obsidiana) e Itzpapálotl (la mariposa de obsidiana). La obsidiana estaba presente en diversos ámbitos de la cultura prehispánica del Centro y el Occidente de México, principalmente en la vida doméstica, la agricultura, las artesanías, el comercio, la guerra y la religión.

LA EXPLOTACIÓN
El conocimiento de la obsidiana en el México antiguo proviene desde los tiempos prehistóricos del poblamiento de América, al menos desde 10000 años a.C. aproximadamente, y continuó durante la época de las primeras aldeas y pueblos, como Cuicuilco (1400 a.C.-300 d.C.). Sin embargo, fue con el surgimiento y desarrollo de la gran ciudad de Teotihuacan (100 a.C.-700 d.C.) que la explotación y la talla de la obsidiana se intensifican y su transporte, comercio y distribución en general alcanzaron a gran parte de Mesoamérica. La importancia de la explotación de la obsidiana a gran escala continuó con el crecimiento de la ciudad de Tula (950-1100 d. C.) y con la conquista por el imperio azteca de un vasto territorio (1428 d.C.). Aun después de la llegada de los españoles, en la primera etapa de la Colonia, ante la escasez de instrumentos hechos con metales europeos se continuó utilizando la obsidiana para la explotación del maguey, en joyería y en ritos paganos, como consta en algunos procesos penales llevados por la Santa Inquisición en el siglo XVI.

ARTÍCULO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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Alejandro Pastrana. Doctor en antropología por la ENAH. Investigador de la dea, INAH, y director del proyecto “Yacimientos de obsidiana en México”.

ESPECIAL 27
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NÚMERO 92
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