arqueología mexicana
LOS DIOSES DE LA LLUVIA

ÍNDICE 96  
Los dioses de la lluvia en Mesoamérica El culto a la lluvia en la Colonia
El dios de la lluvia olmeca El culto a las deidades de la lluvia, Guerrero
Personajes enmascarados, Oaxaca Ch’a Cháak. Plegaria por la lluvia
Chaac, la sacralidad del agua Imágenes de Tláloc en el muralismo
Tláloc, dios de la lluvia y de la Tierra ARQUEOLOGÍA: Ocotelulco a 19 años
Tláloc en El Tajín, Veracruz ARQUEOLOGÍA HISTÓRICA: Las páteras virreinales
Tláloc y las metáforas para hacer llover DOCUMENTOS: Primeros Memoriales
Aguas petrificadas, Tenochtitlán HISTORIAS DE LOS CÓDICES: El Códice Muro
Las fiestas del Posclásico a los dioses CUENTO HISTÓRICO : Águila perseguida

Ocotelulco a 19 años de
las primeras exploraciones

José Eduardo Contreras Martínez

En los últimos 70 años de la época prehispánica, Ocotelulco adquirió importancia religiosa, económica y política, que superó a la de los demás señoríos tlaxcaltecas. En ese periodo el sitio tuvo a su disposición los medios intelectuales y materiales para realizar imponentes rituales.


Un dios prehispánico venerado en Ocotelulco, Tlaxcala, fue Tezcatlipoca, de quien se ve el rostro de
perfil y con el ojo cerrado en el fondo de este cajete. Ocotelulco, Tlaxcala.

Foto: Archivo de Eduardo, Contreras Martínez

En un lomerío de poca elevación, al norte de la ciudad de Tlaxcala, se asientan tres pequeñas poblaciones, a saber, San Miguel Tlamahuco, Acxotla del Río y San Francisco Ocotelulco, bajo las cuales se encuentran los vestigios de lo que a fines de la época prehispánica fue uno de los más importantes pueblos tlaxcaltecas: Ocotelulco. Las huellas de su extensión y grandeza se dejan ver en los cientos de fragmentos de cerámica doméstica y ritual diseminada en los predios aún baldíos donde, en varios de ellos, es posible también observar alineamientos de piedra a los que los lugareños dan por nombre “te cercos”.
Poco es lo que conocíamos hasta hace unos años acerca de este sitio arqueológico, el cual fue escenario de importantes acontecimientos previos a la conquista de México-Tenochtitlan y del inicio de la conversión religiosa de los nativos.
De la estancia en este lugar del ejército español y años después de los primeros franciscanos, derivaron crónicas en las que se describen templos, casas de los nobles, calles y su gran mercado, que proporcionan un retrato de los últimos años de la etapa prehispánica y su transformación tras la conquista.
El arquitecto Jorge R. Acosta, atraído por una denuncia referente a la presencia de vestigios de tradición prehispánica, recorrió en 1954 algunas terrazas ubicadas en torno a la iglesia del pueblo de San Francisco Ocotelulco, donde encontró alineamientos de piedra y ladrillo.
Ya en la década de los setenta del siglo anterior, arqueólogos del Proyecto Arqueológico Puebla-Tlaxcala –promovido por la Fundación Alemana para la Investigación Científica–, a cargo del maestro Ángel García Cook, recorrieron el lomerío e identificaron el antiguo asentamiento prehispánico. Lo definieron como pueblo grande y establecieron como probable fecha de fundación el siglo XII de nuestra era.
A principios de 1990 se realizaron las primeras exploraciones en las terrazas localizadas al norte de la iglesia de San Francisco Ocotelulco, donde observé alineamientos de piedra y ladrillo, quizás los mismos que vio el arquitecto Jorge R. Acosta 36 años antes.
La iglesia es un referente clave para ubicar los contextos explorados hasta ahora, aun cuando no es una estructura antigua, ya que el inicio de su construcción fue a fines del siglo XIX. Está orientada de este a oeste y se compone de una pequeña nave con sacristía y un atrio que todavía es usado como cementerio. La entrada da a las dos principales calles del pueblo, de nombres Grecia y Liverpool, en las cuales ya no queda predio libre donde construir, pero en los otros tres sectores colindantes hay varios terrenos de cultivo en los que se observan fragmentos de ladrillos, cerámica y obsidiana.

Exploraciones de 1990
Visibles en la superficie de tierra de la entonces calle de Perú (hoy parte de la zona arqueológica), había alineamientos de piedra, los restos de una caja de ladrillo y en el corte de la terraza norte, fragmentos de un piso de estuco. El objetivo de esta primera exploración fue corroborar si los indicios correspondían a contextos prehispánicos e intentar definir sus características. Así, en la terraza contigua al edificio eclesiástico de la comunidad se localizaron los restos de un pequeño templo o teocalli, del que se han identificado tres etapas constructivas (área A). De la intermedia y la última es una escalinata estucada y los restos de otra inconclusa, debido probablemente a la llegada de los españoles. A la más antigua corresponde un pequeño recinto ceremonial con un piso estucado delicadamente pulido, delimitado por los muros de una plataforma; al fondo se encuentran dos subestructuras policromadas, una banca y un altar central adosado.

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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José Eduardo Contreras Martínez. Arqueólogo. Investigador del Centro INAH Tlaxcala. Responsable de la zona arqueológica de Ocotelulco desde 1990 hasta la fecha.


La Expulsión

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