
Pectoral de Turbinella
angulata, labrado en bajorrelieve y decorado
con líneas incisas.
Foto: m.a. pacheco / raíces
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Para reconstruir la historia
de las colecciones del Museo Nacional de Antropología
es fundamental revisar antiguas publicaciones
que reportan puntualmente el hallazgo de importantes
objetos arqueológicos y precisan el sitio
de procedencia. Éste es el caso del famoso
pectoral huasteco, trabajado en un segmento
de caracol cortado, en el que se labró
una escena de carácter ritual con dos
personajes colocados de frente; el de mayor
jerarquía, según Ignacio Bernal,
es Tezcatlipoca, y ambas figuras se encuentran
sobre una serpiente fantástica, probablemente
una xiuhcóatl.
En todas las publicaciones se dice que es huasteco,
de la cultura huasteca o que proviene de la
Huasteca, por lo que, sin mencionar su procedencia,
se exhibe en la sección huasteca de la
Sala de las Culturas del Golfo. Por fortuna,
hoy sabemos que fue descubierto en el área
suroeste del recinto sagrado de los aztecas,
en el espacio preciso que hoy ocupa el edificio
anexo al poniente de la Catedral Metropolitana.
En efecto, hacia 1940 se realizaron excavaciones
en los cimientos de esta construcción,
con el propósito de adaptarla para instalar
el museo religioso, donde el público
podría contemplar los tesoros de la Catedral.
Durante el proceso de exploración, los
peones llegaron a niveles de ocupación
prehispánica y se descubrió, por
lo menos, una escultura que fue a dar al antiguo
museo de las calles de Moneda y este hermoso
ornamento característico del estilo huasteco,
el que sin duda fue tributado a los mexicas
para después formar parte de alguna ofrenda
dedicada a los dioses celebrados en el Templo
Mayor de México-Tenochtitlan, al igual
que muchas otras que se han descubierto desde
1900 hasta nuestros días.
Del hallazgo da puntual referencia Juan de Dios
Bravo en la legendaria publicación periódica
Divulgación Histórica, dirigida
por Alberto María Carreño, núm.
1, vol. 2, 15 de noviembre de 1940. |
Una explicación sobre
las numerosas ubicaciones confusas de objetos en las
diversas salas del museo, en las que se da sólo
como filiación su estilo artístico,
es que en la historia de las colecciones de varios
museos mexicanos, y en particular la del Museo Nacional
de Antropología, el orden de los acervos y
las colecciones se ha enfrentado, a lo largo del tiempo,
a los diversos criterios de sus diferentes responsables.
Éstos han tenido que lidiar con las cambiantes
técnicas de catalogación y con la pérdida
de gran parte de los archivos, cuando se trasladaron
desde el antiguo recinto de las calles de Moneda al
flamante edificio del bosque de Chapultepec, y tuvieron
que ubicar los objetos de los que se desconocía
el sitio de su hallazgo en las salas dedicadas a la
cultura responsable de su factura original, pues se
ignoraban los detalles de su devenir posterior.
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Felipe Solís.
Arqueólogo. Director del Museo Nacional de
Antropología, INAH.
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