Ficha
técnica
Nombre: Monumento 1 de Zazacatla.
Cultura: Olmeca.
Periodo: Preclásico Medio.
Material: Andesita.
Medidas: 57 x 31 x 27 cm.
Localización: Centro inah Morelos.
Foto: jorge pérez de lara |
Ficha
técnica
Nombre: Monumento 2 de Zazacatla.
Cultura: Olmeca.
Periodo: Preclásico Medio.
Material: Arenisca.
Medidas: 46 x 32 x 28 cm.
Localización: Centro inah Morelos.
Foto: jorge pérez de lara |
|
Excavaciones recientes en el sitio
arqueológico de Zazacatla, cerca de Xochitepec,
hacia el sur de Cuernavaca, en el poniente del estado
de Morelos, han dejado al descubierto un nuevo lugar
con elementos arquitectónicos y escultóricos
de estilo olmeca. Del asentamiento edificado durante
el Preclásico Medio (700-500 a.C.), se han descubierto
hasta el momento áreas habitacionales y edificaciones
que, por sus dimensiones, se consideran como parte del
centro ceremonial. Aquí destaca un basamento
piramidal construido con lajas de caliza, de 30 a 60
cm de largo y un espesor máximo de 20 cm, unidas
con argamasa de lodo. El acomodo de la mayor parte de
las lajas es en forma horizontal y cada cierto tramo
hay tres lajas en diagonal, inclinadas tanto hacia la
derecha como a la izquierda, delimitando paneles que
al centro tienen un nicho. Variaciones de este diseño,
considerado de estilo olmeca, se encuentran en un muro
de un patio en Chalcatzingo, al oriente de Morelos,
y en basamentos piramidales en Teopantecuanitlán,
Guerrero. En los nichos se encontraron esculturas talladas
en piedra de personajes con los rasgos característicos
del dragón olmeca, ser sobrenatural compuesto
por varias partes de animales como el jaguar, el ave
de rapiña y el caimán, entre otros. Las
esculturas de Zazacatla difieren en sus dimensiones
y en el tipo de piedra.
El Monumento 1 de Zazacatla es una figura humana, sentada,
con las piernas cruzadas, el torso ligeramente inclinado
hacia delante y los brazos extendidos y apoyados sobre
las pantorrillas; el pie izquierdo aparece esbozado,
no así el derecho. Sus contornos están
suavemente redondeados. Aunque mejor proporcionada que
el Monumento 2, la cabeza es de gran tamaño y
el rostro ancho. Las cejas son gruesos marcos separados
por un entrecejo fruncido de doble carnosidad. Los ojos,
de forma cuadrada, están hundidos y sus comisuras
externas se prolongan hacia abajo. La nariz es ancha
y achatada. La boca es gruesa, ligeramente entreabierta,
con las comisuras hacia abajo. Sobre el labio superior
lleva una placa bucal que sigue el contorno de los labios.
El tocado consta de una banda ancha alrededor de la
cabeza, que por su forma cuadrada podría tratarse
de un marco de madera. En los extremos presenta dos
adornos de forma redondeada, tal vez simulando piedras
verdes. Del marco caen dos paños a los lados
de la cara. El marco sostiene una placa vertical situada
detrás de la cabeza con una hendidura al centro,
con lo cual se crearon dos elementos de formas redondeadas.
El Monumento 2 también es una figura humana sentada,
pero en este caso las piernas están en posición
de flor de loto, con las plantas de los pies juntas,
los brazos extendidos y las manos al frente, como si
ayudaran a sostener la posición de las piernas.
La cabeza y las manos son de gran tamaño. Los
atributos de la cabeza, incluido el tocado, son los
mismos que los del Monumento 1, aunque el estado de
conservación del tocado es malo, ya que perdió
uno de los elementos superiores, así como los
extremos del marco, cuando la piedra que formó
el techo del nicho se derrumbó.
Ambas esculturas muestran evidencia de pigmento rojo
en el área de los ojos y en partes del cuerpo,
y probablemente estuvieron cubiertas por ese color.
El rostro de las esculturas no presenta rasgos humanos,
sino los atributos del dragón olmeca terrestre:
ojos en forma de L invertida, nariz de jaguar, ancha
y chata, y boca con las comisuras hacia abajo. Si bien
las cejas no fueron talladas en forma de flamas, el
ancho marco que las forma pudo tener pintadas las flamas,
atributo del ave de rapiña. Esta transfiguración
del rostro podría indicar que los personajes
no se encuentran en el mundo normal sino en el sobrenatural.
La placa bucal, tallada en forma de fauces de jaguar,
sería el elemento que les permitiría transportarse
al mundo sobrenatural. Ambas esculturas tienen el cuerpo
ligeramente inclinado, como si estuvieran orando.
El contexto en el que se encontraron enfatiza la idea
de que los personajes no están en este mundo.
El basamento piramidal es una metáfora de la
montaña, a la cual se accede a través
de la cueva, representada por el nicho. Las esculturas,
la representación de sacerdotes-gobernantes de
dos diferentes linajes, diferenciados por la talla,
así como el tipo de materia prima, estaban dentro
de los nichos, es decir, en las cuevas, en un viaje
al mundo sobrenatural. La representación de esta
idea se puede observar tanto en el Altar 4 de La Venta,
Tabasco, en el que el personaje se encuentra saliendo
de la cueva, en transición entre los dos mundos,
y en el Monumento 1 de Chalcatzingo, Morelos, cuyo relieve
muestra al personaje dentro de la cueva.
Las esculturas son semejantes a las localizadas en el
área nuclear olmeca (Veracruz y Tabasco); por
ejemplo, los rasgos del rostro y el tocado son similares
a los Monumentos 10 y 52 de San Lorenzo, Veracruz, sobre
todo la representación del tocado hendido, indicación
de que son los fundadores de un linaje. La postura se
relaciona más con la escultura más tardía,
como los Monumentos 8 y 10 de La Venta, “el Príncipe”
de Cruz del Milagro, y el Monumento 1 de Cuauhtotolapan
Viejo, ambos en Veracruz, aunque éstos tienen
rostros con rasgos humanos. A partir de esta comparación,
son obvios los problemas de cronología que se
tienen que resolver a partir de fechamientos absolutos.
La importancia del hallazgo del edificio y de las esculturas
radica en varios factores. En primer lugar, las esculturas
de los sacerdotes son los primeros hallazgos de este
tipo no sólo en Morelos sino también en
los estados del centro del país. Además,
las esculturas de Zazacatla se encontraron en su posición
original: los nichos se construyeron alrededor de ellas,
es decir, el edificio mismo es parte del concepto asociado
a las esculturas. El hallazgo de las esculturas, en
contexto, las ubica en un tiempo y lugar específicos,
y permite el estudio de la cosmovisión de sus
creadores.
El antiguo asentamiento de Zazacatla ha experimentado
grandes destrucciones a lo largo del tiempo, por la
extracción de piedra, por la habilitación
de los terrenos para la agricultura y por el avance
urbano. De la antigua ciudad quedan pocas áreas
sin nivelar o con alguna edificación encima,
de ahí que este hallazgo sea único.
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• Giselle Canto Aguilar. Arqueóloga por
la ENAH. Investigadora del Centro INAH Morelos. Responsable
del proyecto “Registro, conservación y
rescate del patrimonio arqueológico del estado
de Morelos”.
• Víctor Mauricio Castro Mendoza. Arqueólogo
por la ENAH. Adscrito al proyecto “Registro, conservación
y rescate del patrimonio arqueológico del estado
de Morelos”.