arqueología mexicana
LA religión mexica

ÍNDICE 91  
DOSIER: La religión mexica HIST. DE ARQUEOLOGÍA: El peregrinar la Piedra del Sol
Los mexicas ante el cosmos ARQUEOLOGÍA: El arte rupestre, Guanajuato
El mundo sobrenatural ANTROPOLOGÍA FÍSICA: El cuerpo humano
Los “2 000 dioses” de los mexicas PIEZA: Espina con inscripción de Comalcalco
Ochpaniztli. La fiesta de las siembras MITOS Y CUENTOS: Nuestro Abuelo el fuego
Historia sobre religión mexica DOCUMENTOS: Códice Madrid
La cosmovisión de los nahuas CONCURSO: La sangre y el oro

Los “2 000 dioses” de los mexicas
Politeísmo, iconografía y cosmovisión
Guilhem Olivier

El estudio del politeísmo mexica a partir de la iconografía contribuye a un mejor conocimiento tanto de la estructura y el funcionamiento de la cosmovisión como de la organización social y política de ese pueblo.

Las glosas en los códices coloniales permiten identificar a los dioses y sus atavíos. El dios Xipe Tótec con la lista de sus atavíos en náhuatl. Fray Bernardino de Sahagún, Primeros Memoriales, f. 263r. Reprografía: Boris de Swan / Raíces

Los primeros cronistas españoles se asombraron con la enorme cantidad de dioses venerados por los antiguos mexicanos, ¡no menos de 2 000 deidades según Francisco López de Gómara! Al mismo tiempo no dejaron de reconocer –fray Bartolomé de las Casas, por ejemplo– el parecido entre esta proliferación de dioses y el politeísmo de los antiguos egipcios, griegos y romanos, entre otros pueblos. De hecho ha sido muy difícil para el pensamiento occidental –en el que predominan los conceptos de un Dios único y de una sola verdadera fe– concebir el politeísmo de sociedades ajenas: se le consideró a menudo una forma “primitiva” de religión, cuya evolución hacia el monoteísmo era inevitable; o bien, a la inversa, el resultado de la “degeneración” de un supuesto “monoteísmo original”. Es decir, se analizó la pluralidad de dioses tomando el monoteísmo como base de reflexión, según una lógica etnocentrista y evolucionista que perduró hasta el siglo XX.
Entre los pioneros en el estudio de los sistemas politeístas destaca Georges Dumézil, quien analizó los panteones de los antiguos indoeuropeos según un modelo tripartita que estructuraba la ideología y la sociedad de esos pueblos. En cuanto a las múltiples deidades mesoamericanas, autores como Eduard Seler, Hermann Beyer, Alfonso Caso, Paul Kirchhoff y otros más, se dieron a la tarea de identificarlas y clasificarlas, tomando en cuenta sus nombres y atavíos, sus vínculos con el calendario y su asociación con los astros. Por su parte, Luis Reyes García, Pedro Carrasco y Alfredo López Austin analizaron a los dioses en sus contextos sociales y políticos, destacando su papel como “patronos” de gremios, grupos étnicos y entidades políticas. Sobre el panteón mexica, cabe mencionar la clasificación propuesta por Henry B. Nicholson, quien agrupó a los dioses en tres grandes grupos: 1) deidades celestes creadoras; 2) deidades agrícolas de la lluvia y de la fertilidad; 3) deidades de la guerra y del sacrificio, cada grupo compuesto por diferentes “complejos” presididos por importantes dioses (Ometéotl, Tezcatlipoca, Xiuhtecuhtli, Tláloc, etcétera). Más allá de estas clasificaciones, Michel Graulich evidenció el carácter dinámico de las deidades –que se transforman según diversos ciclos temporales y míticos–, mientras que Alfredo López Austin analizó los procesos de “fusión” y “fisión” de los dioses –es decir, cuando un conjunto de dioses aparece también como una sola deidad y cuando una deidad se divide en distintos dioses que corresponden a varios de sus aspectos–, así como los nexos entre iconografía, mitos y organización política.

Identificar a los dioses: nombres y atavíos
En manuscritos realizados poco después de la conquista, como el Códice Tudela, el Códice Telleriano-Remensis o los Primeros Memoriales de fray Bernardino de Sahagún y sus informantes indígenas, se combinan representaciones de deidades copiadas o inspiradas en códices prehispánicos con glosas en español o en náhuatl que explican esas imágenes. Fueron de gran ayuda para los especialistas que intentaron identificar a las múltiples deidades plasmadas en estatuas, pinturas murales, bajorrelieves y manuscritos pictográficos. Cabe señalar que todos y cada uno de los elementos iconográficos que componen las complejas figuras divinas son significativos: peinados, tocados, pintura facial y corporal, orejeras, narigueras, diversas prendas de vestir, tipo de sandalias, objetos que portan, etcétera.

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Guilhem Olivier. Doctor en historia. Investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas y profesor en la Facultad de Filosofía y Letras, UNAM.




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