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OTRAS PÁGINAS
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Tulum, Quintana
Roo, y Santa Rita Corozal, Belice
pintura
mural
Pablo Escalante Gonzalbo,
Saeko Yanagisawa
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Los temas y acciones representados
en los murales de Santa Rita y Tulum son frecuentes
en los códices y en otras obras de la tradición
Mixteca-Puebla: la danza, el tañido del
tambor, el ataque con armas, el cautiverio, la
decapitación, la presentación de
ofrendas, entre otros. Escena de decapitación
del dios L (a) y un dios desconocido (b). Mural.
Muro oeste, Montículo 1. Santa Rita Corozal,
Belice.
Tomado de Gann, 1900. Archivo
de Escalante y Yanagisawa |
Las pinturas murales de Tulum
y Santa Rita Corozal –de contenido eminentemente
religioso, en el que se combinaron escenas mitológicas
con algunas representaciones astronómicas–
se realizaron bajo el influjo de la tradición
Mixteca-Puebla, aunque debe aclararse que en ellas se
encuentra una adaptación de ese estilo en la
que se aprecian también algunos rasgos propiamente
mayas.
Después
de 600 d.C. las identidades regionales de Mesoamérica
empezaron a trastocarse. Las partes componentes de los
estilos y las iconografías del periodo Clásico
se combinaron. Rasgos de origen maya, por ejemplo, se
hicieron presentes en el arte de Xochicalco, Morelos,
y Cacaxtla, Tlaxcala; asimismo, diferentes motivos y
ornamentos del Golfo de México se inscribieron
en estelas de Cholula, Puebla, y también en el
Petén, Guatemala. Este ir y venir de influencias
de una región a otra fue incesante.
Durante el Posclásico Temprano (900-1200 d.C.)
se superó la etapa de las combinaciones y yuxtaposiciones
y apareció un nuevo estilo y una nueva iconografia
en los cuales ya no se perciben ingredientes extraños
que buscan armonizar sino un nuevo sistema, complejo
y homogéneo: se trata del fenómeno que
conocemos como tradición Mixteca-Puebla y que
también ha sido llamado “el estilo internacional
del Posclásico”. Ciertamente es más
que un estilo, es también un repertorio iconográfico
y un sistema de convenciones pictográficas.
La tradición Mixteca-Puebla acabó de fraguarse,
según parece, en la metrópoli multiétnica
de Cholula hacia 1000 d.C., y floreció con gran
intensidad en las ciudades, templos y palacios de los
nahuas de la meseta central y de los mixtecos de Oaxaca,
pero su difusión abarcó la totalidad del
territorio mesoamericano. Así, por ejemplo, en
Nayarit y en San Luis Potosí hay evidencias de
una fuerte influencia de la tradición Mixteca-Puebla
en el arte local, y se advierten huellas de antiguos
rasgos Mixteca-Puebla en los códices purépechas.
El arte maya, caracterizado durante siglos por estilos
preferentemente naturalistas, animadas composiciones
–entre festivas y dramáticas–, no
fue ajeno tampoco al influjo de la gran tradición
del Posclásico. Los mercaderes que habían
reactivado las rutas comerciales en el Epiclásico
y el Posclásico Temprano, los pueblos migrantes
conocidos como putunes, y específicamente los
itzaes, parecen haber contribuido también a que
el nuevo estilo y la nueva iconografía que se
establecían en el México central fueran
apreciados y, en alguna medida, adoptados en las tierras
mayas.
Hay varios indicios de esta presencia del fenómeno
Mixteca-Puebla entre los mayas. En Chichén Itzá,
Yucatán, se perciben elementos tempranos de la
iconografía Mixteca-Puebla, como en Tula, Hidalgo,
misma. La pintura mural de Mayapán, Yucatán,
reproduce el tipo de línea y la paleta características
del estilo Mixteca-Puebla, y las escenas y figuras de
la Estructura Q se asemejan mucho a las que podríamos
encontrar en sitios del Centro de México, como
Tizatlán, en Tlaxcala. También se encuentran
muy cerca de la tradición Mixteca-Puebla las
pinturas de Xcaret y Rancho Ina, en Quintana Roo.
Los murales de Santa Rita y Tulum pertenecen a este
grupo de manifestaciones pictóricas mayas con
una fuerte influencia del estilo y el repertorio que
había cruzado las fronteras étnicas y
regionales y se había convertido en una expresión
común de las elites mesoamericanas. Ambos sitios
se encuentran en la costa oriental de la península
de Yucatán, una región en la que finalizaban
importantes rutas mesoamericanas de comercio terrestre
y se abrían otras, marítimas, hacia Centroamérica
y el Caribe.
TEXTO COMPLETO EN LA
EDICIÓN IMPRESA
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• Pablo Escalante Gonzalbo. Historiador.
Profesor e investigador en la UNAM. Se dedica preferentemente
al estudio de la historia de la cultura de fines de
la época prehispánica y principios de
la época colonial.
• Saeko Yanagisawa. Maestra en
historia del arte por la UNAM. Investiga los códices
de la tradición Mixteca-Puebla. Realiza el doctorado.
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ESPECIAL
29
VIGENTE
CÓDICE NUTTALL
Segunda parte
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