El muro que rodea al conjunto
de edificios de Casas Tapadas, en Plazuelas, Guanajuato,
da carácter de “recinto sagrado”
a ese espacio. Foto:
Jorge Quiroz Rosa |
Plazuelas
–el primer sitio arqueológico abierto al
público en Guanajuato– estuvo habitado
en una época de profundas transformaciones políticas
y culturales, como ocurrió en el resto de Mesoamérica.
El sitio fue destruido, quemado y abandonado alrededor
de 900 d.C.
El
Bajío guanajuatense estuvo densamente poblado
por grupos sedentarios vinculados con otras regiones
mesoamericanas. En él se encuentran más
de mil sitios de distintos tipo: desde pequeñas
aldeas hasta ciudades complejas que llegaron a dominar
extensos territorios. Fue una región fronteriza
entre sociedades con diferentes modos de vida y por
tanto un lugar de confluencia, intercambio y migración
entre el Norte, el Occidente y el Centro de México,
de lo cual, subsisten en Plazuelas numerosas evidencias:
el trazo de sus edificios, trompetas de caracoles marinos,
pequeñas cuentas de turquesa o figurillas de
jadeíta.
Plazuelas se localiza en las estribaciones sureñas
de la Sierra de Pénjamo, sobre tres laderas separadas
por dos barrancas: Los Cuijes y Agua Nacida, en donde
surge un manantial del mismo nombre. Entre los vestigios
de esta antigua ciudad, habitada entre 600 y 900 d.C.,
destacan siete edificios comunicados entre sí
por medio de amplias calzadas y largas veredas que suben
y bajan entre los cerros, cuyo punto de confluencia
es el manantial Agua Nacida.
En la ladera oeste se distingue, aunque cubierto por
tierra y vegetación, un sencillo juego de pelota
asociado a una serie de terrazas habitacionales. En
la ladera este, aún sin excavar, se encuentran
edificios con diferentes características y relacionados
con diversas tradiciones culturales, como si aquí
fuera el punto de contacto de varios pueblos, tanto
del Occidente como del Centro de México: a) Los
Cuitzillos, grupo de tres basamentos piramidales con
una plaza abierta al sur, semejante a las construidas
en el Centro de México; b) El Cajete, un edificio
de planta anular, similar a los edificios de Teuchitlán,
Jalisco; c) La Crucita, una pequeña pirámide
cimentada sobre un afloramiento rocoso, como las que
se encuentran en otros sitios importantes de Guanajuato,
d) El Cobre, dos pirámides que limitan una pequeña
plaza cuadrangular de las que tanto abundan en el Bajío.
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EDICIÓN IMPRESA
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Carlos Castañeda López. Maestro en antropología
por la Universidad Veracruzana. En Guanajuato cursó
la maestría en restauración en la Facultad
de Arquitectura. Ha trabajado en diferentes regiones
de Mesoamérica y desde 1979 estudia la población
prehispánica del Bajío. Investigador del
Centro INAH Guanajuato. Coordinador del Proyecto Arqueológico
Plazuelas.