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Los
siglos transcurridos entre el Epiclásico –que
siguió a la caída de Teotihuacan–
y el surgimiento del imperio mexica en Tenochtitlan, incluyen
el desarrollo y colapso de Tula, al norte de las fronteras
noroccidentales de la Cuenca de México, y la creciente
importancia de la gran ciudad de Cholula, situada al sureste.
El declive de la ciudad de Teotihuacan y de su sistema
regional, en la Cuenca de México, durante el siglo
vii d.C. parece haberse dado en dos etapas: 1)
el Epiclásico, cuando grandes grupos de población
emigraron desde Teotihuacan y, al parecer, se establecieron
inicialmente en grandes asentamientos nucleares, 2)
seguido por el Posclásico Temprano, marcado por
una tendencia a lo rural y un descenso de la población
en el centro y sur de la cuenca, mientras que en el norte
de la región se dio un aumento y concentración
de la población.
Hubo pocos centros grandes de población en el centro
y el sur durante el Posclásico Temprano y sí
varios asentamientos pequeños. En cambio, en el
norte de la cuenca, en las inmediaciones del área
de Tula, se encuentra la mayor parte de los grandes asentamientos
del Posclásico Temprano. Ahí vivieron, tal
vez, dos terceras partes de los habitantes de la región.
Durante el Posclásico Medio hubo un aumento significativo
de población y una mayor urbanización en
el centro y el sur de la cuenca, a la vez que en el norte
se concentraban grandes poblaciones, un patrón
claramente opuesto al que se presentó durante el
Posclásico Temprano. La mayor parte de los centros
del Posclásico Medio –como Huexotla, Coatlinchan,
Culhuacan, Ixtapalapa, Chalco, Xico, Xochimilco, Tacuba,
Atzcapotzalco, Tenayuca y Xaltocan– se desarrollaron
en las extensas márgenes de los lagos poco profundos
y pantanos.
En la Cuenca de México, el Posclásico Temprano
y Medio se caracterizan también por una variedad
cerámica sin precedentes. Los arqueólogos
aún buscan establecer una relación cronológica
y cultural entre los grupos cerámicos, cuyos tipos
diagnósticos son el Azteca I Negro sobre Naranja
y el Rojo sobre Bayo de Mazapan/Tollan. El final del Posclásico
Medio se caracteriza por la presencia en toda la cuenca
de cerámica Azteca II Negro sobre Naranja.
Factores
geopolíticos
Los cambios en la demografía, el patrón
de asentamiento y la distribución de cerámica
en la cuenca durante el Posclásico Temprano y Medio
deben entenderse a la luz de tres grandes tendencias geopolíticas:
1) La herencia del Epiclásico, cuando
una docena de centros aparentemente autónomos,
dentro y alrededor de la cuenca, compitieron por el poder
y el prestigio que tuvo Teotihuacan. 2) La relación
entre Tula y Cholula, las dos nuevas grandes capitales
regionales que se desarrollaban justamente afuera de la
cuenca. Situada en medio ellas, la cuenca se convirtió
en la frontera sociopolítica entre estas dos importantes
ciudades del Posclásico Temprano. Por primera vez
en muchos siglos, los centros de poder del Altiplano Central
se asentaban fuera de la cuenca. 3) El colapso
de Tula como gran centro de poder hacia 1200 d.C. Así
desapareció uno de los centros regionales más
grandes del Postclásico Temprano y quitó
a la cuenca su carácter de frontera entre esa ciudad
y Cholula.
ARTÍCULO COMPLETO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Jeffrey R. Parsons. Doctor
en antropología y especialista en arqueología
de Mesoamérica y de la región andina. Profesor
de arqueología latinoamericana en la Universidad
de Michigan. |