arqueología mexicana
La Cuenca de México

ÍNDICE 86 Posclásico Tardío
DOSIER: La Cuenca de México Conquista

Etapa Lítica

La Cuenca de México ayer y hoy
Preclásico Temprano y Medio
El reposo del fuego (fragmento)
Preclásico Tardío ICONOGRAFÍA: El juego de balón, Teotihuacan
Clásico ARQUEOLOGÍA: Exploraciones recientes, Campeche
Epiclásico DOCUMENTO: Tira de Tepechpan
Posclásico Temprano y Medio CUENTO HISTÓRICO: K’ux Elan Avo’nton

DOSIER

Etapa Lítica (30000-2000 a.C)
Los primeros pobladores
Joaquín García-Bárcena

La Lítica es la etapa más temprana de la historia antigua de México, que estaba poblado entonces por grupos de cazadores-recolectores nómadas, aunque al final del periodo hubiera ya algunos grupos sedentarios, para los cuales la agricultura no era aún la fuente principal de subsistencia.


En las orillas de los antiguos lagos de la Cuenca de México se han localizado restos fósiles de mamutes de dos especies: Mammuthus imperator y Mammuthus columbi. Hay evidencias de que algunos fueron cazados o utilizados por el hombre, como lo indican los artefactos líticos o de hueso encontrados junto a ellos. Cráneo de Mammuthus columbi. San Miguel Tocuila, Texcoco, estado de México.
Reprografìa: Marco Antonio Pacheco / Raíces

La Prehistoria, a la que también se llama Etapa Lítica, se subdivide a su vez en Arqueolítico (30000 o más-9500 a.C.), Cenolítico Inferior (9500-7000 a.C.), Cenolítico Superior (7000-5500 a.C) y Protoneolítico (5500-2000 a.C.); estos rangos de fechas son aplicables en lo general a la Cuenca de México, ya que el Protoneolítico, sobre todo, se inicia más tardíamente en otras regiones o, incluso, no aparece.

Arqueolítico
Son pocos los sitios atribuibles a esta etapa y son pequeños, lo que nos indica que la población era muy baja en ese entonces; al parecer estaba formada por grupos pequeños, de carácter familiar. Para su subsistencia, esos grupos dependían principalmente de la recolección de plantas, de animales lacustres y de la caza de animales menores, aunque ocasionalmente aprovechaban aunque no cazaban animales de mayor tamaño, como un mamut excavado en la Base Aérea Militar de Santa Lucía, estado de México, al que se encontraron asociados una lasca de obsidiana y dos de andesita, y para el que se cuenta con dos fechas de radiocarbono: 21950 ± 660 y 24350 ± 350 a.C.
Los sitios de los que proviene la mayor parte de la información que tenemos sobre el Arqueolítico son varios de los 18 que se excavaron en las faldas y la base del Cerro de Tlapacoya, estado de México, que entonces era, a veces, una península y otras una isla del Lago de Chalco, hoy desaparecido.
En Tlapacoya I Alfa se encontraron los restos de tres hogares para los que se cuenta con las fechas de radiocarbono de 22000 ± 4000 a.C. y 19700 ± 500 a.C.; junto a ellos se encontró gran cantidad de huesos de animales, parte de ellos extintos. El sitio se encontraba en lo que entonces era una playa del lago, en la cual se encontraron gran número de artefactos hechos con andesita local, toscos y poco estandarizados, sobre todo lascas y navajas de sección triangular, y tres desechos de talla de obsidiana, material ajeno al lugar.
En Tlapacoya I Beta se encontró un raspador discoidal sobre lasca, de cuarzo, y en Tlapacoya II apareció una navaja prismática de obsidiana, a la que corresponde una fecha de radiocarbono de 21950 ± 950 a.C. En Tlapacoya VIII se obtuvieron también materiales de antigüedad semejante.

Cenolítico Inferior
Es una etapa de grandes cambios, ya que coincide con la transición del Pleistoceno Superior al Holoceno, durante la cual muchos de los grandes animales, como los mamutes, caballos y camellos se extinguen. Se presenta una mejoría climática, resultado del final de la última glaciación, y una redistribución de la vegetación, como consecuencia de esta mejoría, que al final de la etapa se asemeja ya a la actual.
Hay también un cambio tecnológico importante en la manufactura de artefactos de piedra, pues a la percusión, que se utilizaba antes de manera exclusiva, se añade la presión, lo que permite un mayor control en la hechura de las herramientas, y la diversificación de éstas, para cumplir con funciones más especializadas, entre las que destacan las puntas de proyectil. En México se conocen por esa época dos tradiciones: una de distribución occidental, con puntas de proyectil acanaladas, y otra oriental, con puntas en forma de hoja, con lo que a las fuentes de subsistencia empleadas antes se agrega la caza mayor. La organización social, aparentemente, seguía estando basada en grupos de carácter familiar, pero varios de ellos se unían para la caza mayor.

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Joaquín García-Bárcena. Arqueólogo e ingeniero químico. Miembro del Comité Científico-Editorial de esta revista.







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