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Los egipcios pensaban que los actos de creación
involucraban el pensamiento, la palabra y la elaboración
de objetos en el torno. Es por ello que para los
seguidores de la teología de Menfis, el dios
Ptah había modelado al hombre con arcilla.
Para los pueblos antiguos, la creación de
objetos exquisitos era un don propio del artista,
del maestro. Sin embargo, hay otros objetos cotidianos
que se fabrican para satisfacer las necesidades
de mucha gente.
¿Desde qué perspectivas podemos estudiar
la producción artesanal en Mesoamérica?
Siguiendo los planteamientos de Kathy Costin (2001,
2004), podemos abordar los siguientes aspectos:
a) Los que producen. Costin propone analizar,
en primer lugar, las identidades sociales (género,
clase, procedencia, etnicidad y estatus legal) de
quienes producen, para después abordar el
grado de especialización, la intensidad del
trabajo (es decir, la cantidad de tiempo invertida
en la producción de las artesanías),
la naturaleza de las compensaciones (las relaciones
productor/consumidor), la destreza del productor
y los principios de reclutamiento de los trabajadores.
A mi modo de ver, hay que analizar los lugares de
producción, así como los entierros
de los artesanos para evaluar estos elementos.
b) Los medios de producción. Costin
menciona la necesidad de analizar posteriormente
las materias primas (y los patrones de explotación
de recursos), las herramientas (con sus huellas
de uso) y los conocimientos técnicos en cuanto
a elecciones de tecnologías de manufactura
y funciones previstas para los bienes hechos. Respecto
de las tecnologías, éstas nos ayudan
a comprender el grado de especialización
y la naturaleza del involucramiento de la elite
en las actividades productivas; Costin propone cinco
aspectos a estudiar: la complejidad, la eficiencia,
la cantidad de bienes producidos, el control y la
variabilidad.
En esta línea de ideas, Prudence Rice (1981)
estableció los siguientes indicadores de
producción cerámica especializada.
Respecto de los productos, observó una creciente
estandarización, resultado de la producción
masiva; una homogeneidad en las formas; el uso de
moldes, y la existencia de marcas de alfarero. En
cuanto a las áreas de producción,
observó concentraciones de herramientas usadas
en la manufactura (por ejemplo, moldes); agrupaciones
de materias primas, y de vasijas mal cocidas o rotas.
c) Los principios organizadores. Costin
menciona que hay patrones temporales (producción
diaria o estacional; de tiempo parcial o de tiempo
completo); patrones espaciales o sociales (la organización
del trabajo, la concentración o dispersión
de las actividades de manufactura, el contexto sociopolítico
en que la producción tiene lugar), y por
último, la distribución y el control.
d) Los objetos. Respecto de los objetos,
habría que establecer, siguiendo a Costin,
el uso de los productos artesanales (si se trata
de objetos utilitarios o bienes de prestigio), el
grado de restricción en su uso y la cantidad
de bienes que se utilizan.
e) Los principios y mecanismos de distribución.
Costin también propone averiguar los medios
por los cuales los bienes son transferidos de los
productores a los consumidores, y qué tan
voluntaria es la transferencia (especialización
independiente versus especialización dependiente,
cuando hay un agente que auspicia la producción).
f) Los consumidores.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Dra. Linda R. Manzanilla
N. Investigadora del IIA de la UNAM y profesora
de la ENAH. Es autora y editora de 14 libros, y
112 artículos y capítulos sobre temas
relacionados con el surgimiento y transformación
de las sociedades urbanas tempranas en Mesoamérica,
Mesopotamia, Egipto y la región andina.. |