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MANOS Y PIES


Ladrillo con huella de mano. Cultura maya. Clásico. Comalcalco,Tabasco.
Hacha con huella de pie. Cultura maya. Clásico. Toniná, Chiapas.

Fotos: M.A.P. / Bob Schalkwijk / Raíces



SUMARIO 71
DOSSIER
Manos y pies en Mesoamérica
Manos y pies en la iconografía
Las manos-insignia en la cabeza 7
El pie de serpiente de K´awiil
Huellas digitales en cerámica
Las manos y los pies de Pakal
Lenguaje corporal en Tajín
En manos de Coatlicue
Manos y pies en el arte rupestre
ICONOGRAFÍA: En las fauses del monstruo
¿Ninfeas un símbolo soar en Mesoamérica?
Escultura de la Mixtequilla
MUSEOS: Palacio de Cantón, Merida
La ciudad de México vista desde el agua

SIMBOLOGÍA DE MANOS Y PIES

REPRESENTACIÓN DE MANOS Y PIES EN EL ARTE
RUPESTRE DEL NORTE DE MÉXICO
Los casos de Chihuahua y Sinaloa
Francisco Mendiola Galván

Pinturas rupestres y bajorrelieves en forma de manos y pies en
Rinconada del Cerro San José, Sinaloa.

Fotos: Francisco Mendiola. Luis Avelyra Arroyo de Anda. Arturo Guevara

La interpretación simbólica de manos y pies en el arte rupestre de Chihuahua y Sinaloa se desprende de la etnografía de los “indios Pueblo” del Suroeste de Estados Unidos y de la información de los contextos particulares de sus espacios. Estas imágenes se relacionan con el poder, la iniciación de los niños a la etapa adulta y el movimiento mítico-migratorio de los pueblos, aspectos que en su conjunto resaltan el carácter sagrado de los lugares que las contienen.

Son las manos y los pies puntos de unión entre el cuerpo humano, las cosas y la tierra, extremidades que han mantenido durante siglos la relación más directa con la materialidad que nos envuelve. El arte rupestre brinda imágenes de manos y pies de un antiguo pasado y su representación está cargada de un simbolismo que emerge en el contexto de los estudios del antiguo Norte de México.
Las manos, para las sociedades de nómadas y sedentarios que habitaron el espacio norteño, fueron las hacedoras incansables de objetos de piedra y arcilla, de fibras vegetales y madera. Ellas tejieron textiles y curtieron pieles, recolectaron y cazaron, sembraron y cosecharon. También ayudaron al cazador-recolector y al mismo agricultor a beber de los arroyos por medio del grácil cuenco formado por la perfecta unión de palmas y dedos enconchados. Las manos, al representarse a sí mismas, se rindieron tributo, y ya sea impresas, pintadas o grabadas en pequeños espacios de matriz rocosa no dejaron de proyectar, del pasado al presente, uno de los más cálidos y emblemáticos símbolos de la cultura primitiva.

 

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Francisco Mendiola Galván. Arqueólogo por la ENAH. Cursa la maestría en antropología social en la Unidad Chihuahua de la misma escuela. Investigador del Centro INAH en ese mismo estado. Autor de El arte rupestre en Chihuahua. Expresión cultural de nómadas y sedentarios en el norte de México, así como de diversos artículos, ensayos y capítulos sobre el tema.

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Los mexicas ante el cosmos
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La cosmovisión mexica concebía que la realidad divina estaba traslapada en el espacio de las criaturas, se creía en una doble naturaleza del tiempo y del espacio.



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