|
Entre 1990 y 1993, la
Dirección de Salvamento Arqueológico del
inah, bajo la coordinación del maestro Francisco
González Rul, realizó un proyecto interdisciplinario
en la parte central de la zona arqueológica de
Tlatelolco. Los trabajos correspondieron al ámbito
de la llamada arqueología de salvamento en áreas
urbanas, una de cuyas características es aprovechar
las obras de infraestructura para excavar áreas
cubiertas por edificaciones contemporáneas, aunque
con limitantes de tiempo y espacio.
Las exploraciones se realizaron durante dos temporadas:
1990-1991 y 1991-1993. La primera, en las obras para la
nivelación del edificio conocido como torre de
la Secretaría de Relaciones Exteriores (sre), y
la segunda en la construcción de un anexo de la
secretaría, ya que sus necesidades de espacio se
incrementaron como consecuencia de la firma y puesta en
vigor del Tratado de Libre Comercio. Esto dio origen al
“Proyecto de Salvamento Arqueológico sre
Torre y sre Nuevo Edificio”.
En esas exploraciones se tomaron en cuenta los importantes
hallazgos de temporadas anteriores, la información
histórica de las fuentes documentales y la que
aparece en el Plano de Upsala, que indicaban que la obra
de la Secretaría de Relaciones Exteriores afectaría
la parte sur del recinto cívico-ceremonial de Tlatelolco,
un sector del barrio de Atezcapan y posiblemente parte
del afamado mercado de Tlatelolco. La expectativa del
potencial de vestigios arqueológicos por registrar
era alta, como realmente lo fue.
Trabajos
en el nuevo edificio
En el predio del nuevo edificio, situado en el costado
sur del recinto, se localizaron 14 edificios prehispánicos,
en su mayoría plataformas de diversas dimensiones,
que tuvieron cuando menos dos etapas constructivas. Sus
características arquitectónicas y las ofrendas
asociadas permitieron suponer que su función era
cívico-religiosa. Por ello, se reconsideró
la extensión del recinto ceremonial; por lo menos,
se puede suponer que era un área anexa al mismo
recinto, donde también se encontró un conjunto
habitacional y un temazcal.
Destaca la Estructura 12, de más de 40 m de largo
y orientada de norte a sur, por sus excelentes materiales
y acabados de superficie. Su fachada veía al oriente
y estaba formada alternadamente por escalinatas y taludes,
en cuya base había una rampa que conservaba sedimentos
lacustres, lo que permitió establecer que se trataba
de un embarcadero. Éste, al parecer, delimitaba
el recinto ceremonial por el oriente, lo cual es indicio
del carácter lacustre del sitio y la presencia
de importantes canales de navegación muy cerca
del centro de la ciudad.
Por este embarcadero se ascendía a un espacio abierto,
una especie de plaza, en donde se distribuían varias
estructuras de planta cuadrangular de diversas dimensiones,
dos de ellas (núms. 3 y 5) muy grandes, de 12 por
14 m, cuyas fachadas, accesos y altares estaban orientados
al poniente; dos de ellas tenían un doble altar,
al poniente y al norte. Las estructuras de menores dimensiones
(núms. 4, 6, 7, 9, 10 y 11) tenían igual
calidad constructiva. Asociadas a estas construcciones,
se encontraron numerosas ofrendas, lo que indicó
su función cívico-ceremonial. Destaca también
la Estructura 2, una plataforma baja de planta compuesta,
similar en forma y orientación al Templo de Ehécatl-Quetzalcóatl,
con el cual se encuentra alineado, lo que pudiera indicar
una relación entre ambos templos.
Dos estructuras muestran características asociadas
al agua: un depósito de planta triangular con piso
inclinado, posiblemente un estanque (núm. 8), y
un temazcal o baño de vapor de origen prehispánico
(núm. 1). Ésta fue una de las estructuras
mejor conservadas y que arrojó mayor cantidad de
información, lo cual indica su función e
importancia cultural, pues además de su semejanza
con un elemento representado en la lám. 77 del
Códice Magliabechiano, el temazcal se usó
hasta el periodo colonial; en la actualidad se exhibe
en la zona arqueológica de Tlatelolco.
Sobresalen los objetos elaborados en piedra y madera;
uno de ellos un elemento arquitectónico, un clavo,
empotrado en el altar de acceso de la subestructura de
una de las estructuras mayores (núm. 5), muestra
la representación de un rostro con parálisis
facial en el lado izquierdo. Entre los objetos de madera
hay varios de gran valor estético y simbólico:
una máscara, un bastón, dos huictli o coas,
una embarcación en miniatura, maquetas de templos
y tres “rayos”, objetos planos ondulados con
pintura azul.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN
IMPRESA
_____________________
• Margarita Carballal.
Arqueóloga por la enah.
Investigadora de la Dirección de Salvamento Arqueológico
(dsa), inah,
donde está a cargo de la Subdirección de
Proyectos desde 1996.
• María Flores
Hernández. Arqueóloga por la enah.
Estudia la maestría en estudios mesoamericanos
por la unam. Investigadora
de la dsa.
• María del Carmen
Lechuga García. Arqueóloga por la enah
y con estudios de maestría en la misma escuela.
Profesora de la dsa. |