En
las sociedades indo-cristianas de la Nueva España
se creó y desarrolló una cultura
musical. Música de evangelización,
de liturgia, de rito, pero también de
fiesta, de placer y sufrimiento. Músicas
espléndidas, que crearon algunos de los
discursos más significativos de la sociedad
novohispana.

En los pueblos de indios de
la Colonia, generalmente hubo un convento aledaño
–franciscano, agustino o dominico–
que se convirtió en centro de la tarea
evangelizadora. La música fue una de
las herramientas más eficaces en esos
trabajos. Ángeles músicos, fachada
del exconvento de San Agustín, Acolman,
estado de México. Foto:
Israel Álvarez
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A
partir de la gran ruptura cultural y social que significó
el proceso de conquista y evangelización de las
sociedades indígenas mesoamericanas, se dio inicio
a una de las más impresionantes empresas de transculturación
de que se tenga memoria. En ella la música –como
elemento central de este proceso– europea e indígena
se enfrentaron, complementaron y transformaron para
dar vida a una cultura musical cuya riqueza apenas empezamos
a vislumbrar.
Frailes misioneros, indígenas “cristianizados”,
obispos, colonizadores, artistas y autoridades civiles
tejieron en el entramado social novohispano esta cultura
musical, creadora y contenedora de poderosos valores
y discursos. Y si bien la música indo-cristiana
novohispana –de la cual han sobrevivido unos cuantos
papeles– llega hasta nosotros como un rumor distante,
apenas perceptible, en ella podemos empezar a descifrar
la forma en que las sociedades indígenas se introdujeron
y adaptaron al orden virreinal.
La
música en la evangelización
Sin lugar a dudas, la evangelización de los indígenas
mesoamericanos fue uno de los procesos más trascendentes
en la historia de México.
Los frailes misioneros
y los colonos, ayudados por los caciques indios, crearon
pueblos y ciudades donde se hizo posible la sujeción
y aculturación de los indígenas al mundo
occidental; con ello se reforzó su sometimiento
y se llevó a cabo una conquista más profunda
y trascendente que la realizada con las armas (Rubial,
1999, p. 9).
La evangelización
y colonización de las sociedades indígenas
es el principio de todo el proyecto de creación
del reino de Nueva España. La utópica
“separación” entre una “República
de indios” y otra “de españoles”
impulsada por la corona, no surtió efecto en
su principio de segregación étnica, pero
marcó profundamente el paisaje social y cultural
de la naciente sociedad novohispana. Con la creación
de los pueblos de indios, los frailes y las autoridades
virreinales incorporaron a los indígenas a la
civilización occidental, pues establecieron una
nueva organización social, cultural y política.
Estos pueblos de indios tenían en el convento
aledaño –ya fuese franciscano, agustino
o dominico– el centro vital de sus nuevas comunidades.
Desde el convento se emprendió la tarea de evangelización.
La conversión metódica de las sociedades
indígenas comprendía una enorme labor,
que no hubiese sido posible sin la colaboración
de los caciques indígenas y de sus hijos, quienes
recibieron de los frailes una educación humanista
muy esmerada en conventos y colegios como el de Santa
Cruz de Tlaltelolco. Precisamente en estos espacios
privilegiados se dieron los más intensos procesos
de transmisión de saberes, prácticas y
valores.
Los métodos de evangelización, bien lo
sabemos, hicieron de la música una de sus herramientas
más eficaces, pues como prolijamente describen
las crónicas de los frailes, los dogmas, misterios
de la fe, oraciones y ritos cristianos se transmitían
por medio de la palabra cantada, de la música
“instrumental”, pero sobre todo mediante
la fiesta y la celebración.
TEXTO COMPLETO EN LA
EDICIÓN IMPRESA
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•Israel Álvarez Moctezuma.
Licenciado en historia por la Facultad de Filosofía
y Letras de la UNAM. Especialista en historia de la
música medieval y del antiguo régimen
en Europa y en la Nueva España. Profesor-investigador
adjunto en la FFyL de la UNAM, miembro del Seminario
Nacional de Música en la Nueva España
y coordinador del Seminario Interdisciplinario de Estudios
Medievales de la UNAM.
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