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En el año 2000 comenzó
la primera fase de investigación arqueológica
en el inmueble conocido como Casa de las Ajaracas, nombre
que se debe al estilo arabesco de su fachada. El área
de exploración abarcó 8 m de oriente a poniente
y 28 m de norte a sur, con una profundidad promedio de
4 m. Entre los hallazgos más sobresalientes destacan
las escalinatas de acceso a la plataforma del Templo Mayor,
las cuales se considera funcionaron de 1486 a 1502, correspondiente
a la etapa constructiva VI según la cronología
establecida por Matos Moctezuma, así como nueve
ofrendas entre los diferentes rellenos de nivelación.
Al acondicionar el espacio como una gran “ventana
arqueológica”, que incluiría accesos,
andadores y un muro perimetral, se excavó el límite
poniente. Estos trabajos llevaron al hallazgo el 2 de
octubre de la gran lápida.
Así, fue necesario replantear los trabajos, para
liberar de manera completa la gran lápida. Se recurrió
inmediatamente a las instancias que desde el comienzo
de las investigaciones nos han brindado su apoyo total:
el Gobierno del Distrito Federal –por medio del
Fideicomiso del Centro Histórico y la Gerencia
de Obra de direcsa–, la empresa icsa y la constructora
conimagen.
LA
EXCAVACIÓN
Con la finalidad de conocer las dimensiones de la pieza
se amplió la excavación, y una vez definidas
se tomó la decisión de demoler una gran
plancha de concreto armado localizada en el área
donde se encontró la pieza. Debajo de la loza se
retiró una capa de arcilla, la cual ya habíamos
identificado como un basurero colonial que probablemente
funcionó entre los siglos xvii y xviii, el cual
se encontró muy cerca de un piso de argamasa, de
la época prehispánica, que sellaba directamente
la lápida.
Una vez liberada la pieza se observó que medía
4 m de largo por 3.57 m de ancho, y que tenía un
espesor de 18 a 35 cm, con grabados en altorrelieve en
la parte superior de hasta 15 cm. Presentaba fracturas
que la dividieron al menos en cuatro partes, lo que provocó
que se colapsara hacia el centro. Su ruptura se debió
a los problemas de hundimiento existentes en el área
y a una cavidad que se encuentra bajo la lápida,
rellena parcialmente con piedras de tezontle.
Al momento de explorar el costado poniente se localizó
una ofrenda entre el relleno formada únicamente
por dos cráneos humanos, al parecer de individuos
jóvenes, los cuales probablemente fueron decapitados,
pues uno de ellos aún conservaba sus primeras vértebras
cervicales. También se detectaron unos muros estucados
conformados por grandes piedras labradas, lo que podría
ser el acceso que conduce hacia la parte inferior de la
lápida
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