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Los lingüistas, valiéndose
de varios métodos y recursos, han podido
establecer, aunque en ocasiones sólo tentativamente,
cuáles eran las lenguas habladas en diversos
tiempos y lugares en Mesoamérica. Entre tales
métodos y recursos sobresalen la lingüística
comparada y la glotocronología. La primera
permite reconstruir aspectos del léxico,
la estructura y la fonología de determinadas
lenguas. Ella es también clave para percibir
las relaciones que permiten detectar la existencia
de familias lingüísticas. La glotocronología,
con su método léxico-estadístico,
se dirige a precisar los tiempos de separación
de determinadas lenguas, a partir de una protolengua
original. En lo que toca a la representación
glífica de los topónimos en las varias
lenguas, la epigrafía ha tenido considerable
desarrollo en las últimas décadas.
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Miguel León-Portilla. Doctor en filosofía
por la UNAM. Miembro de las academias mexicanas
de la Historia y de la Lengua, del Colegio Nacional
y de la National Academy of Sciences, E.U.A. Autor
de numerosas publicaciones y profesor de la Facultad
de Filosofía y Letras de la UNAM.
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