Los atavíos de las deidades
de la lluvia de la costa del Golfo, como las anteojeras
redondas y las fauces dentadas, son similares
a las de los dioses de la lluvia venerados en
el Centro de México. Tláloc. Castillo
de Teayo, Veracruz. Cultura huasteca. Posclásico
Tardío. Museo de Antropología de
Xalapa. Museo de Antropología de Xalapa.
Fotos: Rafael Doniz / Raíces
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Los
elementos que forman parte de la parafernalia de la
deidad de la lluvia del Centro de México aparecen
con claridad en diversas representaciones de la época
prehispánica encontradas a lo largo de la costa
del Golfo.
Al norte, en la Huasteca y durante el Posclásico,
su representación es elocuente e inequívoca:
en el bajorrelieve de Castillo de Teayo, Veracruz, lleva
anteojera redonda y fauces dentadas, y sostiene en una
mano la planta de maíz. Frente a él se
ve a su consorte, quien también sostiene una
planta de maíz y lleva la típica nariguera
con forma de mariposa y falda de joyeles de Chalchiuhtlicue.
En otra representación procedente de San José
Tuxpan, Veracruz, Tláloc aparece representado
de tal manera que no cabe duda que se trata del dios
reverenciado por los aztecas.
Pero aun en tiempos más tempranos, en representaciones
de sitios que florecieron durante el Clásico
en la costa del Golfo, lo mismo en el centro que en
el sur de Veracruz, se pueden distinguir al menos algunos
de los atributos de esta deidad. En los murales de Las
Higueras se ha reconocido a un personaje de anteojeras
redondas y enormes colmillos, y en El Zapotal se ve
un personaje en cerámica que porta las típicas
anteojeras, pero ya que obviamente se trata de un ser
humano, ha sido identificado como un sacerdote ataviado
como la deidad.
El
Tajín
Revisaremos aquí el amplio corpus plástico
de El Tajín, sitio floreciente durante el Epiclásico,
en el norte de Veracruz, que nos permite reconocer la
semejanza del discurso estético y cosmológico
de este sitio, y de la costa del Golfo en general, con
el resto de Mesoamérica. El panteón de
El Tajín presenta características iconográficas
que se asocian con claridad con el del Centro de México
y también con algunos elementos del panteón
maya.
A pesar de que desde las exploraciones de don José
García Payón, hacia los cuarenta del siglo
XX, se sugirió que el sitio estaba dedicado al
dios Huracán, presente entre las culturas del
Circuncaribe y la maya, la revisión cuidadosa
de las imágenes plasmadas tanto en escultura
como en pintura permiten reconocer más bien a
deidades que son más comunes en el ámbito
mesoamericano. Además, hay que considerar que
la región de El Tajín presenta una incidencia
de huracanes extremadamente menor a la de las regiones
mencionadas, donde fue objeto de culto.
Los dioses de El Tajín se asemejan a los del
Centro de México, como Mictlantecuhtli, Quetzalcóatl
o Tláloc, o la deidad ave-hombre del área
maya. Tláloc, por ejemplo, puede reconocerse
en El Tajín por sus características anteojeras
redondas y su boca dentada, típicas en representaciones
del altiplano, lo cual es recurrente –como hemos
mencionado– en otros sitios de la costa del Golfo
desde la Huasteca, en el norte, hasta La Mixtequilla,
en el sur. Las similitudes gráficas de sus atributos
manifiestan sin duda similitudes conceptuales de la
deidad.
TEXTO COMPLETO EN LA
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• Sara Ladrón de Guevara.
Doctora en antropología por la UNAM. Directora
del Museo de Antropología de Xalapa. Miembro
del Sistema Nacional de Investigadores. En 2007 ganó
el premio del INAH en la categoría de divulgación
al mejor trabajo publicado por su libro Hombres y dioses
de El Tajín.