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Tamohi
es una ciudad prehispánica de la Huasteca potosina
en la que se conjuntan la belleza del paisaje y los
logros culturales. Además de palacios y edificios,
en el sitio se encuentran altares ornamentados con
extraordinarias pinturas murales, en las cuales los
antiguos habitantes plasmaron parte de su pensamiento
simbólico.
La extensa ciudad de Tamohi es conocida en la literatura
antropológica simplemente como Tamuín,
e incluso con el nombre del rancho donde se encuentra:
El Consuelo, en el municipio de Tamuín, San
Luis Potosí. Fue construida apenas unos dos
o tres siglos antes de la llegada de los españoles,
por lo que tuvo un breve desarrollo, hasta su repentino
abandono en el siglo XVI. Se localiza en la ribera
derecha del río Tampaón, que es parte
del sistema hidráulico del río Pánuco.
Ocupa una extensión de alrededor de 210 ha
y posee una intrincada traza urbana; sus construcciones
se encuentran tanto sobre prominencias naturales como
sobre grandes plataformas que sirven de basamento
a varios conjuntos con funciones cívicas, religiosas
y habitacionales. Por sus dimensiones y características,
se puede afirmar que Tamohi fue uno de los centros
huastecos más importantes en el último
periodo prehispánico.
La distribución de este centro urbano estaba
en función de grandes plataformas multifuncionales
muy elevadas, pues las periódicas inundaciones,
que renovaban la fertilidad de los suelos, limitaron
los lugares en los que se podía construir.
Por ello, las casas de la gente común se encuentran
en las laderas altas aledañas a las plataformas
y sobre otras lomas vecinas, donde se construyeron
pequeñas terrazas que albergaban habitaciones
y huertos.
Por hallarse a la orilla del río, el comercio
fluvial adquirió una enorme trascendencia.
Tamohi contaba con varios atracaderos y, así,
desde el río, los mercaderes, los visitantes
y los mismos pobladores ascendían por medio
de rampas y bancales a espacios sucesivamente más
restringidos, que lo mismo funcionaban como mercado
que para realizar reuniones religiosas e incluso de
carácter político-administrativo. De
esta forma, en determinados días en las plazas
se efectuaban ritos públicos, mientras que
en otros se congregaba a los moradores locales y aledaños
para eventos cívicos y, de igual modo, en otros
se intercambiaban mercancías locales por las
que procedían de remotas comarcas.
ARTÍCULO COMPLETO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
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• Diana Zaragoza Ocaña. Doctora en antropología
por la UNAM, con especialidad en arqueología.
Trabaja en la Dirección de Estudios Arqueológicos
del INAH y realiza investigaciones en la región
Huasteca.
• Patricio Dávila Cabrera. Maestro en
ciencias antropológicas, con especialidad en
arqueología. Trabaja en la Dirección
de Estudios Arqueológicos del INAH y estudia
la cronología de la región Huasteca.
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