En la Pirámide del Sol
de Teotihuacan, estado de México, se han
realizado diversos trabajos arqueológicos.
En 1905, Leopoldo Batres, comisionado por el presidente
Porfirio Díaz, comenzó las excavaciones
de la esquina suroeste del edificio. Foto:
Marco Antonio Pacheco / Raíces |
La
importancia de los más de cien años de
exploraciones en la Pirámide del Sol, en Teotihuacan,
reside en que se trata del edificio más grande
de la antigua ciudad –cubre un área de
5.06 ha y alcanza una altura de 65 m, con una base de
225 m por lado– y a que fue diseñado como
parte de un sistema urbano único en la historia
del hombre, basado en un sistema general y estructurado
en unidades urbanas menores, todo bajo el mismo concepto
espacial y funcional.
El
20 de marzo de 2005 se cumplieron cien años de
los inicios de las amplias exploraciones en la Pirámide
del Sol de Teotihuacan realizadas por el Inspector General
y Conservador de los Monumentos Arqueológicos
de la Republica Mexicana, Leopoldo Batres y Huerta.
Aquí presentamos el significado de dichos trabajos
y de su conmemoración.
Conmemorar el centenario del inicio de las exploraciones
en la monumental Pirámide del Sol de Teotihuacan
de 1905 (que culminaron en 1910) es sin duda un acontecimiento
singular para la arqueología mexicana, por dos
razones. La primera tiene que ver con la celebración
del primer centenario de la independencia de México;
el gobierno de Porfirio Díaz aprovechó
entonces algunos ejemplos representativos del desarrollo
de los pueblos indígenas del pasado para mostrarlos
al mundo y señalar con ello la grandeza y riqueza
cultural del país. Estos casos fueron la Pirámide
del Sol en Teotihuacan (estado de México), Xochicalco
(Morelos), Mitla (Oaxaca) y La Quemada (Zacatecas).
Tales sitios fueron expropiados, explorados y adecuados
para su visita por el mismo Leopoldo Batres, quien de
esta forma estableció las primeras zonas arqueológicas
en México.
La segunda razón tiene que ver con que estos
trabajos dieron principio a la “arqueología
oficial mexicana”. Si bien existía ya una
arqueología en México, en esos años
se crea una arqueología patrocinada por el Estado
y a su servicio. El tema resulta de gran interés
para la investigación en aspectos tan variados
como la historia y la sociología de la ciencia,
la conformación del patrimonio cultural en México,
el papel del Estado en la investigación científica,
el compromiso del investigador, la difusión cultural
del patrimonio, el papel de la historia en la sociedad
moderna y el impacto de los programas oficiales en las
comunidades vecinas a estos sitios arqueológicos,
entre otros.
Como parte del proyecto de 1905-1910, el gobierno mexicano
se propuso adecuar el entorno de la Pirámide
del Sol para su visita turística. A las exploraciones
de la gran pirámide siguió la compra de
las propiedades colindantes en 1907. Ese año
empezó la construcción del primer museo
arqueológico de la región y se autorizó
la construcción de un hotel (hoy sede del Centro
de Estudios Teotihuacanos), así como el permiso
para un singular restaurante en una gruta de origen
arqueológico (que hoy se conoce como Restaurante
la Gruta). También se diseñó una
estación de ferrocarril en la comunidad de San
Sebastián Xolalpan para los visitantes de la
zona arqueológica.
Todas estas actividades provocaron cambios en la dinámica
social de las comunidades vecinas a la Pirámide
del Sol, pues se empleó a cientos de trabajadores
en las exploraciones, en la construcción del
museo, del campamento del proyecto, de la vía
del tren y de un emplazamiento militar; también
se dio la presencia de “turistas”, que implicó
la llegada de personas e ideas ajenas a la región.
TEXTO COMPLETO EN LA
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Alejandro Sarabia
González. Arqueólogo por la ENAH. Maestro
en antropología y candidato a doctor en antropología
por la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM.
Director del proyecto de investigación y conservación
de la Pirámide del Sol desde 2004.