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La Tira de la Peregrinación es
un documento pictográfico que se resguarda
en la Biblioteca Nacional de Antropología
e Historia y puede considerarse el manuscrito por
excelencia de la mexicanidad. Es el más temprano
sobre la migración azteca, ya que se ha establecido
que se elaboró entre 1530 y 1541. Por otra
parte, su versión histórica fue la
más utilizada a lo largo de los siglos xvi
y xvii por distintos cronistas. Se halla reproducida
en grandes dimensiones en el patio central del Museo
de Antropología, en la ciudad de México,
proyectando esa imagen de que la nación mexicana
se identifica con los mexicas y su historia. En
la Sala Mexica de ese mismo museo, asimismo, se
exhibe una reproducción facsimilar del documento.
La versión de la historia de la Tira viene
a ser así una de las más conocidas,
comentadas y utilizadas para abordar la historia
de los aztecas (gente de Aztlan), futuros mexicas
(habitantes de México). Sin embargo, los
estudios con los que contamos son básicamente
descriptivos, lo que explica que su versión
histórica siga generando hoy en día
grandes interrogantes. Por estas razones, presento
en estas páginas un avance de mi estudio
interpretativo, basado principalmente en las fuentes
primarias.
EL INICIO DE LA HISTORIA
El documento consta de 21 láminas y media,
de las cuales las cuatro primeras son fundamentales
para reconocer los objetivos del documento. En ellas
se muestra una serie de personajes y sucesos que
si bien no se describen en otras fuentes pictográficas
sobre la peregrinación, sí aparecen
en algunas fuentes escritas. Me refiero, concretamente,
a las escenas que van desde la salida de Aztlan
hasta el ritual sobre las plantas espinosas. Pero
será la última lámina del documento,
que narra el asentamiento del grupo en Culhuacan,
la que confirme las hipótesis que a continuación
presentaré.
AZTLAN Y SUS PROTAGONISTAS
En Aztlan (fig. 1)
destaca un templo en cuya parte superior se ve un
glifo con una especie de vara, flecha o caña
con agua que, de acuerdo con el historiador Robert
Barlow, debe leerse como amímitl, “vara
de agua”. A sus pies hay dos personajes: un
hombre sin glifo y, detrás de él,
Chimalma, que se encuentra sentada y a quien se
reconoce por su glifo de un escudo o chimalli. Esta
representación de una mujer detrás
de un hombre indica que se trata de una pareja.
Además, el que él se encuentre a los
pies del templo indica que se trata del sacerdote
de este templo.
ARTÍCULO COMPLETO EN LA
EDICIÓN IMPRESA
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María Castañeda
de la Paz. Doctora por la Universidad de Sevilla
e investigadora en el IIA de la UNAM. |