arqueología mexicana
La sexualidad en Mesoamérica

ÍNDICE 104  
La sexualidad en Mesoamérica Transgresiones sexuales en el México antiguo
La sexualidad en la tradición mesoamericana Sexualidad y religión
De otro embuste que hizo aquel
nigromántico llamado Titlacahua
ARQUEOLOGÍA: Melgar, Fuzier y la cabeza olmeca
de Hueyapan, Veracruz
La sexualidad entre los antiguos mayas La antropología del comportamiento y la arqueología
Acercamientos a la masturbación ritual en Mesoamérica HISTORIA DE LOS CÓDICES: Códice Colombino
Mitología y simbolismo de la vagina dentada PIEZA: El Escribano de Mayapán, Yucatán
La extraña severidad con que castigó el rey Nezahualpiltzintli DOCUMENTO: Mapa de Tenochtitlan-Tlatelolco y sus alrededores (Mapa de Santa Cruz)
El “pecado nefando” y la integración CUENTO: La estatua del general

De otro embuste que
hizo aquel nigromántico
llamado Titlacahua

Bernardino de Sahagún

 

 

En la Historia general de las cosas de Nueva España, de fray Bernardino de Sahagún, hay numerosos testimonios sobre la sexualidad entre las sociedades prehispánicas. Entre ellos se encuentra este pasaje sobre el enamoramiento de una princesa tolteca de un vendedor de chiles. El relato, de obvias implicaciones míticas, es parte de una serie dedicada a las argucias de Titlacahua –uno de los nombres que se daba a Tezcatlipoca– para acabar con Quetzalcóatl y los toltecas, lo que al final del camino logró: la saga concluye con la huida del dios a Tlapalla. Es interesante notar que, en el relato, el vendedor es identificado como un tohueyo, “extranjero”, uno de los apelativos que se daba a los huastecos, que según las fuentes era un pueblo con propensión a la desnudez y a la liberalidad sexual.

Otro embuste hizo el dicho Titlacahua, el cual se volvió y pareció como un indio forastero, que se llama tohueyo, desnudo todo el cuerpo, como solían andar aquellos de su generación, el cual andaba vendiendo axí verde, y se asentó en el mercado, delante del palacio.
Y el Huémac, que era señor de los tultecas en lo temporal, porque el dicho Quetzalcóatl era como sacerdote y no tenía hijos, tenía una hija muy hermosa, y por la hermosura codiciábanla y deseábanla los dichos tultecas para casarse con ella. Y el dicho Huémac no se la quiso dar a los dichos tultecas. Y la dicha hija del señor Huémac miró hacia el tiénquez y vio al dicho tohueyo desnudo, y el miembro genital. Y después de lo haber visto, la dicha hija entróse en palacio y antojósele el miembro de aquel tohueyo, de que luego comenzó a estar muy mala por el amor de aquello que vio.


Los huastecos prehispánicos eran llamados tohueyo, “nuestro vecino”. Los hombres huastecos se distinguían porque iban desnudos, se perforaban el septum y ahí colocaban un adorno con plumas rojas; llevaban el cuerpo tatuado y los cabellos peinados hacia arriba y teñidos de rojo o amarillo. Códice Florentino, libro IX, f. 50v.
Reprografía: Marco Antonio Pacheco / Raíces

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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Tomado de Bernardino de Sahagún, Historia general de las cosas de Nueva España, edición y paleografía de Alfredo López Austin y Josefina García Quintana, Conaculta, México, 2000, t. I, pp. 312-313.


La Expulsión

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