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Las investigaciones
arqueológicas y etnohistóricas han confirmado
que Tula, Hidalgo, es la Tollan descrita en las crónicas
indígenas, y que en los siglos X y XI d.C. fue
una gran ciudad de casi 15 km2, con numerosos recintos
y barrios. Además, los estudios iconográficos
y arquitectónicos han proporcionado nuevos datos
sobre la dinastía real de Tula y el ciclo épico
del rey Quetzalcóatl.
Durante las últimas tres décadas, las investigaciones
arqueológicas han confirmado que Tula era uno de
los centros urbanos más extensos de Mesoamérica,
con cerca de 15 km2 durante su apogeo, entre 900-1150
d.C. Asimismo, era una ciudad con una gran complejidad
económica, política y étnica, y con
miles de habitantes agrupados en distintas clases sociales,
entre ellas nobles, sacerdotes, artesanos, agricultores
y otros especialistas. Dentro de la ciudad se han identificado
docenas de barrios con sus propios centros administrativos
y templos. Se han realizado tres estudios sobre la naturaleza
urbana y el gran tamaño de Tula: el de James Stoutamire
y Dan Healan, Universidad de Missouri; el de Juan Yadeun
y Eduardo Matos Moctezuma, INAH, y el de Alba Guadalupe
Mastache y Ana María Crespo, inah, los cuales se
desarrollaron en los setenta del siglo XX, antes de que
la antigua Tula sufriera grandes daños debido a
la agricultura mecanizada y a la continua expansión
de la población moderna.
Debe señalarse que las investigaciones urbanas
de la Universidad de Missouri y del inah proporcionaron
numerosa información, que no era necesaria para
“comprobar” que la Tula de los toltecas era
una ciudad. En una entrevista de hace más de 30
años con Jorge R. Acosta y Wigberto Jiménez
Moreno quedó claro que ellos consideraban la estructura
urbana de Tula como un hecho obvio desde sus primeros
estudios en el sitio, en la década de los treinta.
En el siglo xix, Désiré Charnay, el primer
investigador que realizó excavaciones extensas
en Tula, también habló de Tula como un centro
urbano en su libro Las ciudades antiguas del Nuevo
Mundo (París, 1885).
Así, es lamentable que todavía algunos especialistas,
en su mayoría historiadores del arte, sigan de
acuerdo con su otras veces brillante colega George Kubler,
quien describió Tula como un pequeño sitio
sin importancia en su famoso ensayo “Chichén
Itzá y Tula”, publicado en Estudios de
Cultura Maya (1961).
La gran escala urbana de Tula confirma que tenía
la grandeza y la magnitud suficientes para ser identificado
como la gran Tollan descrita en muchas de las crónicas
de los pueblos del Altiplano de México que sobrevivieron
a la conquista española. Tollan es la primera ciudad
del Centro de México sobre la cual hay registros
históricos, en los que se habla de grupos étnicos
específicos, secuencias dinásticas con nombres
de reyes, migraciones, nombres de provincias conquistadas
y ciclos épicos del rey-dios Topiltzin Quetzalcóatl.
Estudiosos como Wigberto Jiménez Moreno, Hugo Moedano
y Nigel Davies han señalado que los mexicas del
siglo xvi identificaron claramente los vestigios de Tula
(en el actual estado de Hidalgo) como la Tollan legendaria.
Jiménez Moreno realizó investigaciones pioneras
desde 1934, que confirmaron la correspondencia entre los
nombres de diversos lugares citados en crónicas
y documentos sobre Tollan con sitios localizados en los
alrededores de Tula. Entre esas fuentes se encuentran
la obra de Sahagún, los Anales de Cuauhtitlán,
la obra de Ixtlilxóchitl y la Historia Tolteca-Chichimeca.
La tesis inédita de Hugo Moedano –principal
ayudante de Jorge R. Acosta en sus excavaciones clave
en Tula durante la década de los cuarenta–
difundió los análisis de Jiménez
Moreno, y en 1946 Moedano presentó un famoso mapa
con los lugares históricos cercanos a Tula mencionados
en las crónicas toltecas. Más tarde, Nigel
Davies documentó en su estudio enciclopédico
The Toltecs (1977) más correlaciones entre
las historias indígenas de Tollan y Tula.
TOLLAN
Y TULA
Estas correlaciones son indispensables para entender la
importancia histórica de Tollan en Hidalgo. Por
ejemplo, Sahagún llama a la Tula donde residía
el rey Quetzalcóatl, Tollan Xicocotitlan, es decir
“Tula junto a Xicococ”; existe en efecto,
cerca de Tula, el famoso cerro Jicuco. Sahagún
menciona también a Xippacoyan (el actual San Lorenzo,
inmediato a Tula), llama al río Tula como Texcalapan
(nombre que se encuentra en un mapa del siglo xviii sobre
el área de Tula, que se conserva en el Archivo
General de la Nación), y menciona a Xochi-tlán
(que está hacia el poniente de Tula). En los Anales
de Cuauhtitlán se menciona al cerro Xicococ
como el lugar donde residía un sacerdote con el
cargo de Quetzalcóatl, y también al cerro
Cincoc (el moderno cerro Jorobas), al norte de Huehuetoca
y visible desde Tula. Otro lugar de gran importancia ubicado
cerca de Tula es Huapalcalli, “Casa de Vigas”,
donde los informantes de Sahagún dicen que los
toltecas vivían antes de que ellos fundaran Tollan.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
__________________________
• Robert H. Cobean. Doctor en antropología
por la Universidad de Harvard. Investigador en la Dirección
de Estudios Arqueológicos del INAH. Ha colaborado
en proyectos arqueológicos en el área de
Tula, Hidalgo, durante más de 20 años.
• Alba Guadalupe Mastache Flores (1942-2004). Doctora
en antropología por la UNAM. Directora de proyectos
sobre el Estado tolteca y de antropología del estado
de Guerrero. Directora, con el Prof. William T. Sanders,
del Proyecto “El urbanismo en Mesoamérica”
(inah/Pennsylvania State University).
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