arqueología mexicana
Cholula
La ciudad sagrada

ÍNDICE 115  
Cholula, la Roma de Mesoamérica El Manuscrito del aperreamiento
Excavaciones en la Gran Pirámide de Cholula (1931-1970) Excavando en las calles de Cholula
Subestructuras de la Gran Pirámide de Cholula

ARQUEOLOGÍA: La navegación lacustre

El Patio de los Altares en la Gran Pirámide de Cholula El jaguar mexica de la calle Emiliano Zapata
Así era la Gran Plaza de Tollan-Cholollan Ámbar. La vida inmóvil
El estilo Mixteca-Puebla y la cerámica de Cholula

MENTIRAS Y VERDADES: ¿Fue traidora la Malinche?

El estilo nahua-mixteca de Cholula DOCUMENTO: Códice Florentino
Códice de Cholula CUENTO: El bastón

Las subestructuras de la Gran Pirámide de Cholula
Viejos túneles, nueva tecnología, nuevos datos
Gabriela Uruñuela y Ladrón de Guevara, María Amparo Robles Salmerón


Dentro del túnel iluminado, que hoy en día es parte del recorrido turístico de la zona arqueológica de Cholula, se ven múltiples pasajes subterráneos que se adentran en el corazón de la pirámide. Foto: Gabriela Uruñuela

La elaboración de mapas con tecnología moderna en los 10 km de túneles de la Gran Pirámide revela etapas que no habían sido reportadas y nuevos detalles de las que ya se conocían.

¿Y para qué hicieron los cholultecas estos túneles?, es la pregunta más oída por los guías de Cholula. Muchos esperan una respuesta relacionada con cuestiones rituales, pues a lo largo de los 280 m de túnel iluminado que el público recorre se aprecian intrigantes pasajes que se adentran en el corazón de la pirámide, hacia arriba y hacia abajo, hasta donde alcanza la vista, antes de perderse en la oscuridad. Para cientos de visitantes es una sorpresa aprender que los túneles sí los excavaron los habitantes locales, pero no al mando de un antiguo cacique para llevar a cabo misteriosas ceremonias, sino durante el siglo XX y dirigidos por arqueólogos que buscaban entender la historia del monumento de mayor volumen del continente americano: la Gran Pirámide de Cholula. Esta enorme plataforma, apodada “El Cerrito” por los vecinos, alcanzó en su última etapa casi 400 m por lado y poco más de 60 m de altura, por lo que, incluso en la época moderna, penetrar sus entrañas implicó una labor titánica.

Montañas hechas a mano
Como muchas pirámides de Mesoamérica, la de Cholula no fue creada en un solo evento, sino a través de varias superposiciones. Las pirámides, montañas artificiales que imitaban a las de la naturaleza, eran plataformas para sostener templos en su cima, elevando así las áreas de culto sobre el plano terrestre. Su elaboración, su forma, su tamaño, constituían una manifestación materializada del poder de los líderes. Por ende, los cambios políticos o ideológicos relevantes solían verse acompañados de la erección de nuevas pirámides que se edificaban sobre las anteriores, usando a éstas como parte de su relleno. Esto tenía dos provechosos resultados: por una parte, se conseguía un monumento mayor con un considerable ahorro en la inversión de materiales; a la vez, al cubrir al edificio previo con el nuevo, éste se apropiaba de la sacralidad de la construcción antigua que simbolizaba los logros de autoridades pasadas, pero también la ocultaba para siempre y la sustituía con la que expresaba el dominio del gobernante en turno.

 

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

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Gabriela Uruñuela y Ladrón de Guevara. Doctora en antropología (arqueología) por la unam. Profesora-investigadora en el Departamento de Antropología de la Universidad de las Américas Puebla. Miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores.
María Amparo Robles Salmerón. Licenciada en arqueología por la Universidad de las Américas Puebla. Cursa la maestría en estudios antropológicos de México en la misma institución





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