VISITA
OTRAS PÁGINAS
|
|
Número 51
Paquimé y las casas acantilado Chihuahua
Olga Cano

Vista de la zona arqueológica
de Paquimé, Chihuahua.
Foto: Patricio Robles
Gil / Sierra Madre
|
Historia
En el norte de México se cuenta con interesantes
vestigios de los antiguos pobladores de la cultura
Casas Grandes, subregión de la cultura mogollón,
la cual junto con la anasazi y la hohokam conforman
el área denominada Oasisamérica. La
región cultural del norte es conocida en
México como Gran Chichimeca, y en Estados
Unidos se le llama Suroeste Americano.
Las edificaciones de esta ancestral cultura se encuentran
en lo que hoy es el estado de Chihuahua; la espléndida
ciudad de Paquimé era la cabeza y centro
comercial de la región. Los primeros asentamientos
de esta cultura están fechados en 1000 a.C.
(desde el Arcaico Tardío); su apogeo se dio
entre 1261 y 1300 d.C., y su desaparición
ocurrió en 1450 d.C.
La naturaleza agreste de esta zona influyó
en el carácter y los rasgos distintivos de
sus pobladores; éstos pasaron de ser cazadores-recolectores
nómadas a sedentarios con conocimientos agrícolas
y de domesticación, cría y explotación
de animales. Los factores principales que influyeron
para la sobrevivencia de estos grupos fueron: la
herencia cultural de los pueblos del Suroeste Americano,
la herencia de Mesoamérica y el manejo de
los recursos naturales de la región.
Los asentamientos de esta cultura se ubicaban en
una gran diversidad de ecosistemas: desde los litorales
del océano Pacífico hasta el enorme
sistema montañoso de la Sierra Madre Occidental,
pasando por mesetas, llanuras y desiertos. En la
primera etapa, la llamada del desierto,
los antiguos moradores plasmaron petrograbados y
pinturas rupestres de carácter ceremonial
para invocar la caza, de lo cual Samalayuca es el
sitio más representativo. A la siguiente
etapa, o de la montaña, corresponden
las casas acantilado, situadas en la parte superior
de los cañones. Cuevas y cavidades se convirtieron
en abrigos
en los que se establecieron moradas; en éstas
el reto era, por un lado, que fueran confortables
en temperaturas extremas tanto altas como bajas,
en ciertas épocas del año o por las
noches, y que fueran un resguardo ante los ataques
de otros grupos. El mayor desarrollo de esta cultura
se dio en Paquimé, gran urbe comercial con
edificaciones de tres pisos que dieron nombre a
la cultura Casas Grandes, que además de testimonios
de su religiosidad dejó creaciones artísticas
de extraordinaria relevancia, como lo ejemplifica
su fina cerámica.
| Cronología de
la cultura Casas Grandes
30000 a 15000 a.C.
Etapa Lítica. En esta época
la región estuvo habitada por mamutes,
caballos y bisontes.
8000 a.C. Periodo Paleoindio. Petrograbados
de Samalayuca y piezas de sílex, como
puntas para caza de mamut.
5000 a.C. Periodo Arcaico. Recolección
y caza de animales pequeños.
3000 a.C. Sitio Trincheras en el cerro
Juanaqueña y vestigios de vida sedentaria.
1000 a.C. Los habitantes de la región
pasaron de ser nómadas a sedentarios
en sitios en el cerro de Juanaqueña
y la Cueva de La Golondrina.
700-1060 d.C. Periodo Viejo. Primeras
aldeas agrícolas con pocas casas aisladas
y semisubterráneas, conocidas como
casas foso, además de una construcción
comunal rodeada de una palizada para protegerse
de animales. Sistema avanzado de abastecimiento
de agua y de riego.
700-900 d.C. Fase Convento. Primeros
asentamientos de lo que sería Paquimé.
950-1060 d.C. Fase Perros Bravos. Se
inicia la modalidad de las casas acantilado,
algunas con graneros, en los sitios de Cueva
Grande, Cueva de la Olla, Conjunto Huápoca.
1060-1470 d.C. Periodo Medio. Época
de grandes progresos: muros construidos de
lodo apisonado con moldes de madera; los pueblos
tienen habitaciones rectangulares que forman
conjuntos con patios interiores y plazas.
1261-1340 d.C. Fase Paquimé.
Apogeo de Paquimé.
1450 d.C. Paquimé es abandonado,
saqueado y quemado.
1340-1660 d.C. Periodo Tardío.
Se desintegra la cultura Casas Grandes, probablemente
por problemas ambientales o por el ataque
de grupos nómadas; otros lo atribuyen
a causas sociales o a ambos.
1584 Descubrimiento. En busca de minas,
llega Francisco Ibarra, el primer español
cuya expedición fue narrada por el
cronista Baltazar de Obregón.
1660-1821 d.C. Periodo de los españoles.
1663-1686. Se establece la primera
misión española de San Antonio
de Padua.
1958- 1961 Exploración del sitio.
Paquimé es explorado por Charles Di
Peso y Eduardo Contreras de la Amerind Foundation
de Arizona y del Instituto Nacional de Antropología
e Historia, respectivamente.
1989 Museo de sitio. Con él
se abren nuevas investigaciones, coordinadas
por Beatriz Braniff.
|
|
Información práctica
Cuándo ir. Los meses más
recomendables son marzo, abril, octubre y
noviembre; en los otros se encontrará
clima muy extremoso; julio y agosto son de
lluvia.
Condiciones de visita. Martes a domingo,
de 10:00 a 17:00 hr.
Recomendaciones especiales. Llevar
ropa ligera, porque siempre encontrará
clima caluroso, y zapatos muy cómodos,
pues hay que caminar mucho y descender o ascender
por senderos en la montaña. Si se visitan
las aguas termales de Huápoca, llevar
traje de baño.
Sitios arqueológicos y ciudades
recomendables como punto de partida para los
itinerarios. Se recomiendan porque cuentan
con alojamiento, restaurantes y todos los
servicios: Nuevo Casas Grandes, para ir a
Paquimé y Valle de las Cuevas (Cueva
de la Olla); Madera, para ir a Cuarenta Casas,
Conjunto Huápoca, Cueva Grande y Ranchería.
Hay excursiones desde Chihuahua y Ciudad Madera
para visitar estos sitios y es conveniente
llevar alimentos ya que en éstos no
hay servicios.
Transportación. Aeroméxico es
la aerolínea que viaja a Chihuahua
y Ciudad Juárez desde la ciudad de
México.
|
Para leer más
Arqueología Mexicana, vol. I,
núm. 6, febrero-marzo de 1994.
Miniguías del inah de los sitios arqueológicos
de Paquimé, La Cueva de la Olla
y Las Cuarenta Casas, Chihuahua, 1991.
Di Peso, Charles, et al., Casas Grandes A
Fallen Trading Center of the Gran Chichimeca,
The Amerind Foundation, Northland Press, Flagstaff,
1974.
Braniff, Beatriz, Arqueología
del Norte de México, en Los pueblos
y señoríos teocráticos,
sep/inah, México, 1975. |
Recorrido Paquimé, la gran
urbe
Duración de la visita:
1 día (recorrido del sitio: 2 horas). Punto
de Partida: Nuevo Casas Grandes.
(7 km desde Nuevo Casas Grandes; 363 km desde Chihuahua;
262 km desde Ciudad Juárez). Se sale de Chihuahua
hacia el noreste por la carretera 45 rumbo a Nuevo
Casas Grandes. Desde Ciudad Juárez se toma
hacia el sur por la carretera 45 hacia Nuevo Casas
Grandes. Ya en esta ciudad, se sale hacia el sureste,
por la carretera que va al pueblo de Casas Grandes;
aquí se toma una desviación hacia
la izquierda y se recorre un kilómetro.
Los tonos ocres y el contrastante juego de luces
de los gruesos muros de esta gran urbe, la más
importante de la cultura Casas Grandes, son impresionantes
para el visitante. Declarada Patrimonio de la Humanidad
por la unesco en 1997, Paquimé fue construida
en un emplazamiento privilegiado situado a orillas
del río Casas Grandes y cerca de la Sierra
Madre Occidental. El río era una fuente de
vida en medio de estas agrestes y áridas
tierras; la sierra proporcionaba los bosques de
encino que poblaban sus laderas. Desde los antiguos
miradores de la Sierra de Moctezuma, a un kilómetro
de Paquimé, se puede observar la grandeza
de la ciudad. Los vestigios del primer asentamiento
están a sólo unos cuantos kilómetros,
en el lugar que hoy se llama El Convento (600-974
a.C.), en donde más tarde los españoles
establecieron el convento de San Antonio de Padua.
Esta primera aldea estaba formada por viviendas
aisladas llamadas casas foso, estructuras semisubterráneas
cuyas características recuerdan a los iglús.
El conjunto de Paquimé fue fundado posteriormente,
a principios del Periodo Medio, y alcanzó
su apogeo al final de este periodo. Abarca cerca
de 70 ha, de las que sólo han sido exploradas
30. El sitio tiene planta en forma de U y posee
estructuras y edificios ceremoniales, habitacionales
y comerciales, que lo hicieron la urbe más
importante de la región. Al ser descubierto,
causó sorpresa encontrar estructuras de hasta
tres niveles de altura. (Véanse los artículos
de Eduardo Gamboa y Phil C. Weigand en este número.)
Legados en museos
Museo de sitio. Museo de las Culturas del
Norte.
Obra del arquitecto Mario Schjetnan, el museo
fue reconocido con un premio internacional de
arquitectura de paisaje en la Bienal Internacional
de Arquitectura de 1989, realizada en Italia.
Su rica museografía consta de ilustraciones,
modelos y videos, mediante los cuales se explica
la historia de la cultura Casas Grandes.
Museo Nacional de Antropología. Sala
Norte, ciudad de México.
Museo Regional de Chihuahua (Quinta Gameros).
Casa de la Cultura de Chihuahua. |
|
Importantes intercambios
comerciales y culturales
El significado mágico-religioso que
las culturas del Norte le dieron a los minerales,
a los elementos de la naturaleza y a los animales,
hasta convertirlos en decoración o
en ostentación de poder, hizo de Paquimé
un centro comercial con una estratégica
ubicación, en medio de Oasisamérica
y Mesoamérica cuyos habitantes
eran virtuosos orfebres de pendientes, brazaletes,
anillos, collares, y que también realizaban
una artística decoración en
su valiosa cerámica.
Conchas de la región costera
de Sonora.
Abulón de la costa del Pacífico
de Baja California.
Moluscos aperlados y coral rojo de
Sinaloa y Nayarit.
Turquesa de Nuevo México para
joyas y brazaletes.
Guacamayas escarlatas de bellos plumajes,
de las costas
tropicales del Golfo de México.
Cerámica de Nayarit, Jalisco
y Durango. Elementos que evidencian la influencia
de Mesoamérica
El ritual del juego de pelota.
Cascabeles de cobre.
Uso de imágenes de dioses como
Quetzalcóatl y Ehécatl.
La exquisita cerámica de Paquimé
Por su fina decoración, sus variadas
formas y sus múltiples usos, la cerámica
de esta zona se exportó en su época
de apogeo. Los cajetes, vasos funerarios y
ollas tenían siluetas geométricas
o formas estilizadas de animales o de hombres,
como parte de su singular fantasía.
|
|
Aportaciones y rasgos
característicos de la notable arquitectura
de Paquimé
Puertas en forma
de T. Se localizan sobre los anchos muros
de adobe; son anchas en la parte superior
y más estrechas en la inferior, con
la particularidad de tener poca altura, un
metro escaso. Según una teoría,
la silueta de estas puertas está asociada
con la de las cachinas prehistóricas
(espíritus de los ancestros), representadas
en el Suroeste Americano.
Muros. Se construían mediante
un sistema de cajones. En moldes de madera
se vertía lodo sin material orgánico,
que era apisonado por los propios constructores.
El exterior se recubría con aplanados
de arena, cal y polvo de conchas de ostión,
y posteriormente se pintaba con pigmentos
minerales azules, verdes y rosas. No hay cimentación
propiamente dicha; los muros se desplantaban
en ranuras hundidas de 25 cm. Para alcanzar
los tres niveles, los muros se construían
más anchos, hasta de 1.40 m en los
primeros niveles, y de tan sólo 50
cm en los pisos superiores.
Fogones y ventilación. Fueron ideados
para regular las condiciones que imponía
el clima. La ventilación se daba en
la parte superior de las puertas y también
había salidas para el humo de uno o
varios fogones, los que se instalaban de acuerdo
con las dimensiones del recinto y con el uso
que se les daba.
Escaleras y rampas. Se construyeron
en el interior de las edificaciones por razones
de privacidad.
Sistema de ingeniería de agua. Conocido
como sistema de retención de
agua, partía de la Sierra Madre
Occidental y llegaba hasta el desierto, pasando
por Paquimé. Mediante un sistema de
acequias, a través de terrazas y terraplenes,
el agua de veneros y ríos como
el ojo de agua Varaleno, las aguas del río
Casas Grandes y el arroyo Mimbres, los cuales
rodean el asentamiento se conducía
hasta la ciudad. Dentro de ésta el
agua se llevaba por canales rectangulares
de piedra laja de 30 cm, con los que se surtía
las habitaciones; esto se complementaba con
un depósito que filtraba el agua usada
en baños de temazcal o de vapor. También
había un sistema de desagüe.
|
Otros sitios de interés
Tradiciones de los menonitas en El Capulín.
Visite este poblado y conozca la tradicional forma
de vida de los menonitas, su oficio de agricultores,
y pruebe sus famosos quesos.
Gastronomía de los mormones en Dublán
y Colonia Juárez. Haga una pausa en el
camino y coma en el restaurante Maldemy. La arquitectura
de este lugar es de estilo americano, en remembranza
de sus inmigrantes.
La elegante Hacienda de San Diego. Edificación
del siglo xix que fue propiedad del terrateniente
Luis Terrazas. Es una digna representante entre
otras 30 haciendas de características parecidas,
situadas en este vasto territorio,
Tradición alfarera de Juan Mata Ortiz.
La cerámica de este poblado conserva el estilo
de la realizada por los antiguos habitantes de Paquimé.
En la actualidad, Juan Quezada es un connotado orfebre
con prestigio internacional.
Los petroglifos del Arroyo de los Monos.
Se pueden admirar los monumentales petroglifos,
con motivos que aluden a la caza y que, en gran
número, se encuentran en un pequeño
cañón.
Recorrido VALLE DE LAS CUEVAS
Se sale de Paquimé y
se regresa a Casas Grandes. Después de 50
km, siguiendo el señalamiento hacia el Ejido
Zaragoza, se llega a la desviación del sitio
(en donde dice Rancho Casa Blanca); se recorren
2 km en camino de brecha.
El nombre de esta región de la Sierra Madre
Occidental se debe a que las moradas de sus habitantes
se construyeron en cuevas que servían de
abrigo y protección. Aquí se han encontrado
elementos que hacen suponer una ocupación
de las más largas y antiguas, fechada en
5500 a.C. El sitio más antiguo es la Cueva
de la Golondrina (a 400 m de la Cueva de la Olla).
En un principio estos grupos vivían de la
recolección y después se establecieron
cerca de los lechos de los ríos, hasta convertirse
en pueblos sedentarios; por sus características
corresponden a la cultura Casas Grandes. Los materiales
arqueológicos encontrados muestran la relación
que estos pueblos guardaban con el grupo mimbres
del Suroeste Americano.
Cueva de la Olla
Este sitio, uno de los más importante de
la región, data de 950 a 1060 d.C. Su nombre
proviene de un enorme silo o granero, del cual hay
varios ejemplos en la zona. Estos graneros, que
recuerdan a los cuexcomates encontrados en el altiplano
por ejemplo el de Cacaxtla en Tlaxcala,
son testimonio de una centralización del
almacenamiento de los productos agrícolas
y recolectados, así como de la distribución
al interior del grupo. Los trabajos arqueológicos
han arrojado información acerca de los asentamientos,
los cuales estaban ligados a la agricultura y al
sistema de retención de suelos y agua. La
importancia del granero de Cueva de la Olla se refleja
no sólo en sus dimensiones (2.5 m de diámetro
y 3.55 de altura), sino también en su posición
dentro del conjunto como el principal bien comunitario.
Esta estructura con forma de hongo fue elaborada
con paja seca, que se enrolló de manera circular
para darle forma. Ahí se almacenaron semillas
de amaranto, epazote, sotol, guaje y otras, en provisiones
calculadas para 170 días. Estaba cubierta
con un enlucido rojo y negro con diseños
que invocaban la protección de la alimentación
y la subsistencia de sus aproximadamente 30 moradores,
lo que le confería un carácter ceremonial.
El granero tiene en su parte superior una abertura
semicircular de 80 cm, que se cree que se tapaba
con palmas y carrizo; en sus paredes hay orificios
para sacar y meter granos, así como para
su ventilación. El tipo de semillas nos habla
de una actividad agrícola del grupo que habitó
la zona. Adosados a las paredes de la cueva se encuentran
siete cuartos de barro dispuestos en escuadra. Las
puertas en forma de T, como las de Paquimé,
están semiderruidas, aunque es posible recrear
algunas en su totalidad. La cueva tuvo un uso habitacional
y destaca un pequeño cuarto que se encuentra
dentro de otro, donde, se dice, se recluía
el sacerdote.
Recorrido Casas acantilado de
la Cultura Casas Grandes
Punto de partida: Madera.
En este apacible poblado encontrará alojamiento
de todas las categorías y los servicios necesarios
para su visita. Además, hay excursiones desde
el Hotel Real del Bosque (tel. 157-20538) que
salen a las 9 am hacia Cuarenta Casas, Cueva
Grande o al Conjunto Huápoca (conocido en
la región como Conjunto Mogollón).
Se puede disfrutar un boxlunch o una discada, un
asado de carne picada con cebolla y verduras.
En medio de la impresionante escenografía
que forman las laderas y acantilados de la Sierra
Madre Occidental, los forjadores de la cultura Casas
Grandes eligieron abrigos intermontanos para edificar
sus casas. Hoy en día, distinguirlas requiere
de un esfuerzo porque el material con el que están
hechas, el adobe, es propio de la montaña,
como si sus habitantes hubieran querido mimetizarse
y perderse ante los ojos de otros grupos que merodeaban
por la región. En el interior de sus habitaciones
los moradores podían ser vigías y,
al mismo tiempo, cobijarse con la naturaleza misma,
con lo cual se lograba una atmósfera muy
especial.
Conjunto Huápoca
Duración de la visita: medio día.
Punto de Partida: Se sale de Madera siguiendo los
señalamientos hacia el Conjunto Huápoca,
que está a 30 km.
Está formado por tres cuevas en medio de
un emplazamiento de gran espectacularidad. La primera
en visitarse es la Cueva de la Serpiente, a la cual
se llega después de descender 15 minutos
hasta una gran oquedad; las habitaciones se encuentran
a lo largo y en lo alto; en un extremo está
el recinto que mejor se conserva. Para ir al Nido
del Águila, el cual puede observarse desde
esta cueva, hay que ascender y volver a descender
en otro extremo del cañón.
Cueva Grande
Duración de la visita: 8 horas. Punto
de partida: Madera. Se toma la carretera hacia el
balneario de Huápoca y la cueva esta a 45
km.
Situado en medio de un bellísimo paisaje,
con una vegetación pródiga en encinos,
maples canadienses y álamos, el sitio arqueológico
de Cueva Grande es llamado así por la grandiosa
caverna que aloja ocho recintos, con dos niveles
y cuyos rasgos arquitectónicos son similares
a los de Paquimé. Otro atractivo del lugar
es que en tiempo de lluvia se forma una cascada
que cae dentro de la cueva, con una musicalidad
que hace diferente la atmósfera.
Para continuar el paseo se puede descender al fondo
del cañón hasta llegar a las aguas
termales de Huápoca, disfrutarlas, comer
y regresar a Madera, o acampar y gozar de una bellísima
noche estrellada y regresar al día siguiente.
Aguas termales de Huápoca. Podrá
encontrar remansos naturales, cuyas aguas, a 25o
C de temperatura, son muy relajantes, además
de albercas, toboganes y un singular puente colgante.
Cuarenta Casas
Duración de la visita: 5 horas. Punto
de partida: Madera. Se sale de Madera hacia el noroeste
rumbo a Mesa del Huracán y a los 41 km, tomando
como referencia el poblado de El Vallecito, se llega
a Cuarenta Casas. Su nombre alude a los abundantes
vestigios (sin un número preciso) de viviendas
ubicadas en cuevas, en cuya construcción
se aprovechó la ladera propia de la Sierra
Madre Occidental, complementada con gruesos muros
de barro. La región estuvo ocupada entre
1205 y 1260 d.C., fechas que coinciden con la época
de apogeo de Paquimé. Por su ubicación,
estos asentamientos pudieron ser guarniciones en
las rutas comerciales entre Paquimé y la
costa del océano Pacífico y el Golfo
de California hasta 1450 d.C,. año en que
cayó Paquimé, y entonces se convirtieron
en refugios.
Cueva de las Ventanas. Indiscutiblemente,
éste es el sitio más notable y completo
de la zona de Cuarenta Casas y el único que
ha sido restaurado. Posee 15 recintos, entre los
que destaca el 2; éste tiene una torre de
vigilancia, un gran número de ventanillas
y ahí se encontró un urinario. El
recinto 3 refleja la vida comunal; posee una banqueta
labrada en roca madre, lo que evoca a las kivas;
es interesante que se conserve parte del techo de
vigas de pino. En el recinto 7 se encontraron flechas
talladas; en el 11, pintura mural con figuras zoomorfas
estilizadas; y en el 10 y el 14, fogones integrados
a la arquitectura.
Otros sitios de interés
Río Sirupa y sus
manantiales. (Visita: 1 día.) En la profundidad
del cañón Sirupa, el caudal del río
del mismo nombre ofrece lo mismo acción que
descanso. Realice una excursión relajante;
sumérjase en manantiales naturales, pozas
de agua con 25o de temperatura, y disfrute de una
pequeña cascada. Todo esto puede ser el final
de una excitante travesía después
de descender el río en una embarcación
y llegar a este remanso natural. Al principio de
la travesía visite el sitio conocido como
La Ranchería; es recomendable, a la mitad
del recorrido, hacer una pausa y visitar el sitio
arqueológico de Cueva del Apache, y luego
continuar con la aventura. Informes para excursiones:
Chihuahua Expeditions, tel. 01-1-411-1590.
Presa Peñita. (Visita: medio día.)
Además de admirar la naturaleza, se puede
acampar en esta laguna artificial rodeada de bosques
o pasar unos días en una rústica cabaña
para convivir con la naturaleza o pescar; en invierno
podrá admirar los miles de gansos que emigran
por esta época.
Tesoros coloniales. Cerca de Madera se pueden
visitar la exhacienda de Nahuerachi perteneciente
al siglo xvii y que a pesar de su deterioro conserva
elementos de este tipo de edificaciones y
la misión de Tres Ojitos.
Recorrido petrograbados
de Samalayuca
Duración
de la visita:
medio día. Punto de partida: Ciudad
Juárez. Se sale por la carretera 45,
rumbo a Chihuahua. Después de recorrer
30 km se llega a Samalayuca; se toma hacia la
derecha y se atraviesa el poblado. A lo largo
de la ladera de la sierra del mismo nombre se
ven letreros que indican dónde se encuentran
los petrograbados. El recorrido se hace en auto.
Dentro del magnífico
escenario de las dunas del desierto de Samalayuca,
en las laderas de las serranías que lo
circundan, en las riberas del río Bravo,
se encuentran petrograbados con figuras de animales
propios de la zona. Se tienen evidencias de que
esta región fue poblada por el hombre desde
hace 8 000 años; además, se han
encontrado puntas de lanza y artefactos del periodo
Arcaico de hace 5 000 años.
|
__________________________
Olga Cano Díaz. Licenciada en arquitectura por
la Universidad Iberoamericana. Ha sido directora general
de Guías Turísticas de Banamex. Proyectó
la Guía Michelin de México. Directora
editorial de la revista de vuelo Abordo de Mexicana
de Aviación hasta 1999. |
|
|
ESPECIAL
27
VIGENTE
|