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Número 52
Colima y sus tesoros
Olga Cano

Nevado de Colima; en segundo plano, el Volcán de Fuego.
Foto: Michael Calderwood

Historia

En el valle de Colima, bajo la custodia de los imponentes Nevado de Colima y el Volcán de Fuego, se encuentran manifestaciones de las culturas del Occidente de México. Esta área cultural que forma parte de Mesoamérica albergó en su territorio, además de al estado de Colima, a Sinaloa, Jalisco, Nayarit, Michoacán y partes de Guerrero y Guanajuato.
Una de las principales características de las culturas de Colima durante la época prehispánica fue su excelsa cerámica, conocida a través de las figuras de los perros de Colima y asociada con la tradición de las tumbas de tiro.
Para conocer el desarrollo cultural de esta zona, desde el Preclásico hasta el Posclásico, los estudiosos la han dividido en siete fases, las cuales tomaron sus nombres de sitios de Colima donde se hicieron hallazgos; así, tenemos las fases o complejos Capacha, Ortices, Comala, Colima, Armería, Chanal y Periquillos.
El estudio de la cerámica de las culturas de Colima ha sido difícil, principalmente de la depositada en tumbas de tiro, que ha sido objeto de un inmisericorde saqueo; aunque se han recuperado muchas piezas no hay evidencia del contexto ni del lugar donde se encontraron, lo que ocasiona una seria pérdida de información histórica.
Es interesante mencionar las similitudes entre el Occidente de México y Sudamérica, ya que en partes de ambas regiones se construyeron tumbas de tiro. Gracias a los últimos estudios se han encontrado otros elementos comunes con países tan lejanos como Ecuador y Perú, con los que hubo contacto vía marítima por navegación de cabotaje. Prueba de ello son las piezas encontradas en Playa del Tesoro (200-700 d.C.), en las costas colimenses.
La desaparición de las tumbas de tiro marcó el cambio en el culto de los ancestros hacia sus deidades, lo que dio lugar a la construcción de centros ceremoniales y plazas, como resultado de la llegada de grupos emigrantes provenientes del altiplano. Esto en vista de que a partir de la fase Armería (500-1000 d.C.) los rasgos de la cerámica cambiaron y aparecieron construcciones defensivas y representaciones de dioses propios del altiplano, como Tláloc y Huehuetéotl. En la fase Chanal (600-1500 d.C.) surgieron ciudades como El Chanal y La Campana, con sus plazas, plataformas y pirámides construidas con piedras de río, un aspecto característico de la arquitectura de la zona.
Durante la última fase, los pueblos Periquillos-Aliman, en los siglos xv y principios del xvi, detuvieron la primera incursión de los españoles en estas tierras. Para el siglo xvi se habían formado tres señoríos: Aliman (valle de Tecomán), Cihuatlán-Tepetitango (valles entre los ríos Chacala y Armería) y Coliman (valle de Colima y cuenca del río Salado). Este último detentaba el dominio de la región y “su gran señor”, que es mencionado por Hernán Cortés en su tercera carta de relación, fue quien los liberó del imperio purépecha.
El rico pasado histórico de esta región tiene aun mucho por ser descubierto y para sorprendernos. El esfuerzo de las autoridades, las instituciones y la comunidad,
aunado a la dedicación de investigadores como Isabel Kelly, ha dado como resultado valiosas aportaciones. Las próximas exploraciones y trabajos se realizarán en el sitio de Ixtlahuacán y en los guachimontones de Comala.

Cronología de la Cultura de Occidente en Colima


2500 a 1200 a.C. Preclásico Temprano
1500 a 1000 a.C. Fase Capacha. La cerámica se asociaba a ritos funerarios. La forma característica de la alfarería fue el guaje o bule, una vasija acinturada.
1200 a 400 a.C. Preclásico Medio
500 a.C. a 500 d.C. Fase Ortices. Surgen las tumbas de tiro, cámaras funerarias en las entrañas de la tierra, con vasijas antropomorfas o zoomorfas.
400 a.C. a 200 d.C. Preclásico Tardío Continúa la fase Ortices y da inicio la fase Comala.
200 a 600 d.C. Clásico Temprano
100 a 700 d.C. Fase Comala. Continuó la tradición de las tumbas de tiro. La cerámica alcanzó su máximo desarrollo estético con piezas de gran belleza.
400 a 600 d.C. Fase Colima. Desaparición paulatina de la tradición de las tumbas de tiro y surgimiento de ciudades planeadas, con plazas y montículos. Fabricación de figuras de piedra. La cerámica dejó de ser refinada y se volvió más utilitaria.
600 a 900 d.C. Clásico Tardío. A partir de este periodo hubo influencia de los cánones de Mesoamérica.
500 a 1000 d.C. Fase Armería. La cerámica es geométrica con decoración más simple y lineal.
900 a 1200 d.C. Posclásico Temprano
600 a 1500 d.C. Fase Chanal. Aparecen ciudades como El Chanal, semejantes a las del altiplano, las cuales integran elementos de piedra con representaciones de dioses. Las figuras de cerámica se vuelven macizas y se hacen artefactos de metal.
1200 a 1521 d.C. Posclásico Tardío
1000 a 1500 d.C. Fase Periquillos. Tres señoríos tienen el control militar y comercial: Aliman, Coliman y Cihuatlán-Tepetitango. La cerámica fue de tosca manufactura con rasgos más estilizados y apariencia primitiva.


Las tumbas de tiro y sus ofrendas

La manifestación arquitectónica más representativa de las culturas de Occidente fue indudablemente las tumbas de tiro, cámaras funerarias a las que se descendía a través de un tiro, de ahí su nombre. Se hacían generalmente en tepetate y su profundidad dependía de la dureza del suelo; podían ser escalonadas o tener un conducto vertical circular con un diámetro de 1.20 a 1.40 m, por donde se llegaba a una, dos o tres pequeñas bóvedas semejantes a un horno de panadero, en donde se depositaban las ofrendas que acompañaban a los restos del difunto.

Las ofrendas constaban de piezas de cerámica con representaciones de hombres o mujeres en alguna actividad, como testimonio del tipo de vida que habían llevado (por ejemplo, cazadores, músicos, agricultores con sus enseres e indumentaria). También había piezas cotidianas o de ornato y su nahual, compañero en el viaje al inframundo, disfraz del dios de la muerte, que conduce o guía el alma del muerto a través de los nueve torrentes que separan al difunto del cielo. Este nahual era un animal que podía ser un loro, un pato, una víbora, aunque usualmente era un perro: estos animales popularmente se convirtieron en los perros pelones o izcuintli, figuras muy representativas y conocidas como emblema de Colima, de las cuales se tienen figuras similares en la cultura mochica del Perú.

Después de depositar los restos y las ofrendas, las bóvedas eran selladas con lozas de piedra o metates y los tiros se rellenaban con tierra. Este tipo de cámaras funerarias aparecieron durante el Preclásico Medio y hasta el Clásico Temprano; además de en el Occidente de México, también se han encontrado en Colombia.

Exploración de los sitios

1917 José Ma. Gutiérrez descubre La Campana.
1922 Miguel Galindo inicia la exploración de La Campana.
1932 Hans Disselhoff hace la primera clasificación de las tumbas de Colima.
1935 Inicia sus trabajos en la zona Isabel Kelly, dedicando 50 años para sentar las bases de la arqueología en Colima.
1945 El Chanal es explorado por primera vez por el arqueólogo Vladimiro Rosado.
1971 y 1973 Betty Bell y Otto Shöndube estudian la zona.
1986 Se abre al público la zona arqueológica de El Chanal.
1987 En este año Ángeles Olay comienza el Proyecto Arqueológico La Campana.
1991 Robert Crabtree, José Beltrán y Mata exploran Playa del Tesoro.
1995 Ana María Jarquín explora y restaura La Campana. Se abre al público la zona arqueológica de este sitio.


Información práctica

Cuándo ir. La temperatura promedio del estado de Colima es de 24.7o C y 76.5o F. Los meses de lluvia suelen ser de junio a octubre, con una precipitación moderada.
Sugerencias de hospedaje. Ciudad de Colima: cinco estrellas, Hotel América, 20366; Hotel María Isabel, 267588; cuatro estrellas, Hotel Ceballos, 24444; Hotel Villa del Rey, 2917. Manzanillo: Camino Real Hadas Resort, 40000; Sierra Manzanillo Radisson Plaza, 32000; cuatro estrellas, Club Maeva Manzanillo, 50396; Plaza Las Glorias, 41054.
Condiciones de visita. Las zonas arqueológicas de El Chanal y La Campana pueden ser visitadas de martes a domingo, de 9.00 a 18.00 hr.
Acceso y transportación. Si decide ir en auto las distancias son: de Colima a Guadalajara, 202 km; a la ciudad de México, 753 km; de Colima a Manzanillo, 113 km.
Por vía aérea: Mexicana y Aerocalifornia vuelan a Manzanillo; Aeromar y Aerocalifornia a Colima. Por vía terrestre: Las líneas de autobuses que dan servicio a Colima son Enlaces Terrestres Nacionales, Primera Plus, Ómnibus de México, Estrella de Oro y Sur de Jalisco.

Recorrido Ciudad de Colima

Ciudad de Colima
Apacible, fresca y con sabor provinciano es la ciudad de Colima, fundada en 1523 por Gonzalo de Sandoval. De su pasado colonial destacan los conventos de la Merced, del cual sólo quedan vestigios, y el de San Francisco de Almoloyan, fundado por esta orden que participó en la evangelización del valle. Al estar Colima rodeada por los ríos Colima y Marabasco, sus puentes, como el Puente Viejo y el de Zaragoza, correspondientes a los siglos xvii y xviii, hoy se entremezclan con arbolados parques y calzadas que cruzan la ciudad. Entre las características más importantes de los inmuebles del Centro Histórico están los murales del maestro Jorge Chávez, en el Palacio de Gobierno; la sobriedad del Palacio Municipal; el equilibrio y la austeridad de la basílica menor o catedral, donde se venera a San Felipe de Jesús, patrono de la ciudad; y el Teatro Hidalgo, todos del siglo xix y de estilo neoclásico, al igual que otras edificaciones de la ciudad.
Entre los sitios de interés destaca el Museo Universitario de Artes Populares María Teresa Pomar, donde se aprecia la rica tradición artesanal de México, con sus más de 1 600 piezas selectas, donadas y recopiladas por la maestra María Teresa Pomar, investigadora de las artes populares; ahí se muestran máscaras, vestimentas y artesanías hechas con diversas técnicas.
Antes de abandonar la ciudad no deje de visitar el Parque de la Piedra Lisa, donde se encuentra un monolito con una piedra inclinada; se dice que quien se resbala por ella, o se queda a vivir en Colima o por lo menos regresa. También debe verse el monumento a Coliman, conocido como un gobernante colimense que defendió y protegió a su pueblo a la llegada de los españoles.
Si quiere disfrutar de una vista panorámica de la ciudad de Colima y el valle vaya a La Cima o La Cumbre, siguiendo la carretera de Tepames.

Museos arqueológicos en Colima

Museo de las Culturas de Occidente María Ahumada de Gómez
Calzada Galván y Ejército Nacional. Visita: martes a domingo, de 9:00 a 19:00 hr.
Este museo contiene la soberbia colección de María Ahumada de Gómez, así como piezas arqueológicas de Jalisco y Nayarit donadas por el Museo Regional de Guadalajara. Visitar el recinto es disfrutar de un conjunto de selectas piezas que conjugan la belleza con lo didáctico, pues en ellas se puede descubrir la vida de los antiguos habitantes de esta región. Hay objetos plasmados con gran realismo y vasijas abstractas que representan calabazas o animales con decoraciones geométricas.
La claridad de su museografía permite conocer el panorama cronológico y tener una visión por temas. En la planta baja se ofrecen referencias a la cultura de Occidente dentro de Mesoamérica y se muestra el desarrollo de Colima a través de sus fases históricas: Capacha, Ortices, Comala, Colima, Armería, Chanal y Periquillos. En la planta alta, además de objetos, hay un guión museográfico que muestra arquitectura, fauna, flora, indumentaria, actividades domésticas, religión, música y arte. En el patio central se exhiben esculturas y elementos arquitectónicos del pasado prehispánico.

Museo Regional de Historia de Colima
Portal de Morelos núm. 1. Visitas: martes a sábado de 9:00 a 18:00 hr, y domingos de 17: 00 a 20:00 hr.
Se localiza en el Centro Histórico de Colima, junto al Portal Morelos, obra del siglo xviii, y dentro de una casona del siglo xix. Alberga la colección de arqueología de Velasco Curiel, la histórica de la Universidad de Colima y las piezas donadas por los colimenses, así como una fábrica de telar de Nayarit y un archivo de datos históricos sobre Ferrocarriles de México.
El museo ofrece una visión prehispánica de la región a través de siete salas en donde se exhiben vestigios de la cultura Capacha, la relación del volcán con la cultura material, el rito de la muerte y la zoología fantástica. Destaca la reproducción a escala de una tumba de tiro, la cual puede visitarse. En la planta alta hay ocho salas sobre las etapas de la Colonia, la Independencia y la Revolución, que sirven para ilustrar la historia del estado.

 

Zonas arqueológicas Colima

La Campana
Se localiza en el municipio Villa de Álvarez, al noroeste de la ciudad de Colima y a un costado de la avenida Tecnológico.
Este sitio fue ocupado en el Clásico, entre 100 a.C. y 1500 d.C., y su esplendor se dio entre 700 y 900 d.C. Abarca 134 ha entre el río Colima y el arroyo Pereira y fue un centro político y económico; se cree que fue parte de otro asentamiento prehispánico más importante, Almoloyan. Por su ubicación estratégica en el valle de Colima, La Campana ejercía un dominio sobre asentamientos menores y era el centro en el que se comerciaban los productos agrícolas de la región y las mercancías de lujo traídas de las costas, así como maravillosas piezas de cerámica.
Destacan las avenidas y calles con gran cantidad de petroglifos que conducen a los numerosos monumentos o habitaciones construidos sobre plataformas rectangulares y circulares. Consta de dos conjuntos: el de la izquierda (A), con un adoratorio piramidal custodiado por una estructura de plataformas superpuestas, y el de la derecha (B), que es una gran plaza con altares y recintos ceremoniales en la que destacan las pirámides 5 y 6, de grandes dimensiones. No deje de visitar la tumba de tiro 7, característica de la zona; en su bóveda se encuentran restos humanos y al descender se ven las piezas de las ofrendas, entre las más notables un perro y una máscara de barro.

El Chanal
Se sale de Colima rumbo al norte y se recorren 6 km, por un camino empedrado; el sitio se encuentra al final de la calle Venustiano Carranza, hacia el poblado de El Chanal.
Al margen del río Verde o Colima se encuentra el sitio El Chanal, el que se cree fue el asentamiento prehispánico más extenso de la región (140 ha) y en el que se veneraba al dios de la lluvia, Tláloc. El nombre del sitio se deriva de la palabra “chanos”, seres míticos que habitaban los arroyos. La presencia constante de Tláloc se reafirmó por el descubrimiento en el sitio de una pirámide con 36 lápidas, nueve por escalón, con representaciones de los dioses Tláloc y Ehécatl (dios del viento). Este sitio tuvo su esplendor entre 1100 y 1400 d.C.
El Chanal, localizado en el valle de Colima, está conformado por seis conjuntos ceremoniales situados alrededor de varias plazas: la de Los Altares (1), que debe su nombre a dos de ellos, uno circular y otro rectangular; la Plaza del Día y la Noche (3), un amplio espacio de 60 por 80 m con dos estructuras; la Plaza del Tiempo (4), flanqueada por los edificios más importantes y al sur un juego de pelota (2); y la Plaza del Agua (5), delimitada por una serie de plataformas que dan lugar a patios interiores, pasillos y plazas. En la parte más alta se encuentra el llamado Patio Alto (6), que posee un área habitacional, y la Plaza del Altar (7), especie de mirador de las otras plazas.

Parajes naturales

Para hacer este recorrido se sale hacia el suroeste de Colima por Villa de Álvarez, rumbo a Minatitlán. Todos los sitios cuentan con servicios.
Balnerario de Agua Fría. Pase un día diferente después de nadar en una temperatura agradable. También puede disfrutar de una comida campestre en islotes, donde usted puede llevar su comida o probar los platillos preparados en las enramadas.
Cascada de El Salto. Entre grandes rocas surge una caída de agua de 35 m, la cual lleva la fuerza del río Marabasco para desembocar en un estanque natural, donde nadar acompañado del sonido de la cascada es un placer. Hay instalaciones sanitarias y mesas de concreto para comer.
Piedra de Juluapan. El imponente paisaje de las paredes de esta formación rocosa contrasta con el verdor de la naturaleza que lo rodea. Según una leyenda, dentro de una cueva al pie de la peña hay un tesoro, el cual unos buscan afanosamente; otros simplemente escalan la peña por divertimento.
Estanques de Los Amiales. Entre una vegetación abundante, a las faldas del cerro de los Libros, llamado así por la semejanza de las formaciones rocosas con un grupo de éstos, se encuentra agua pura y cristalina que escurre para formar pozas naturales donde se permite nadar.
Los Ortices: el disfrute de la naturaleza. Visitar el Centro Recreativo Tampumachay es gozar de su paisaje y de una comida al aire libre o acampar.

Artesanías de Colima

Ciudad de Colima: Muebles de cedro decorados al óleo, trabajos de madera tallada y enconchada, equipales y sillas de montar. También se hace alfarería y réplicas en barro de figuras prehispánicas de la región. De jarciería, se elaboran bolsas de angeo (fibra de palmera) y hamacas; trabajos de cuero, herrería, cerámica vidriada y pintura al óleo en manta.
Armería: Ropa, escobas de palma, máscaras de madera.
Comala: Muebles de madera decorados al óleo, cuadros, muebles de hierro forjado, cestos de otate y carrizo, sombreros tipo Colima, equipales, cortinas de venas de plátano.
Coquimatlán: Trajes típicos, máscaras de madera, escobas de palma, animales y fruteros en estopa de coco.
Cuauhtémoc: Talabartería, figuras prehispánicas, carpintería, herrería, deshilados y fustes.
Ixtlahuacán: Hamacas, alfarería, equipales, comales, ollas de barro, faroles de carrizo, utensilios de madera para cocina.
Manzanillo: Fina ebanistería de fama internacional. Trabajos en concha, coral, hueso y carey, así como collares y aretes de caracol. También se elabora cestería, sombreros de palma, hamacas de seda y trabajos de pintura en angeo.
Minatitlán: Equipales, cántaros y tinajas de barro.
Tecomán: Figuras de coco, máscaras de madera para danzas y escobas de palma.
Villa de Álvarez: Equipales, figuras prehispánicas, petates y hamacas, trajes típicos y sombreros de palma tejidos a mano estilo Colima.


Para leer más...

Los tesoros de Colima, textos de Ma. de los Ángeles Olay y Juan Carlos Reyes, Edición Especial núm. 9 de Arqueología Mexicana, 2001.
García Oropeza, Guillermo, Perros en las tumbas de Colima, Gobierno del Estado de Colima/Universidad de Colima, México, 1998.
Jarquín Pacheco, Ana María, y Enrique Martínez Vargas, “La Campana, Colima”, en Arqueología Mexicana, vol. iii, núm. 18, pp. 69-72.
Reyes Garza, Juan Carlos, Al pie del volcán. Los indios de Colima en el virreinato, ciesas/ini/Secretaría de Cultura de Colima, Colección Historia de los Pueblos Indígenas de México, México, 2000.
Jarquín Pacheco, Ana María, La Campana, inah/Universidad de Colima/Instituto Colimense de Cultura/Coordinación General de Turismo del Estado de Colima/Sectur, Sedesol, México, 1996.
Olay Barrientos, María de los Ángeles, El Chanal, Universidad de Colima/inah/Sedesol/Fondo Municipal para la Cultura y Las Artes de Colima, México, 1997.


Recorrido Hacia los volcanes

Para hacer este recorrido se sale hacia el norte de Colima, rumbo a Comala.
Comala, el pueblo blanco de América. Así se conoce a este pintoresco poblado de tejas rojas y calles empedradas, al que dan vida sus muros blancos y las macetas de colores que adornan los portones y ventanales de las casas. Comala ofrece a sus visitantes su tradicional artesanía y su comida típica, con el ponche de la región del sabor de su preferencia.
Exhacienda de Nogueras. En medio de una tranquila población, en que parece que se hubiera detenido el tiempo, se toma un camino empedrado rodeado de árboles frutales –mamey, mango, aguacate, guayaba– y entre el verdor se distinguen los grandes y gruesos muros de piedra de esta exhacienda cañera, la cual alberga al Centro Cultural Nogueras y al Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo.
Lagunas La María y Carrizalillo. En la sierra abundan las lagunas, que son resultado de los escurrimientos de la Sierra Madre. Entre las más bellas están La María –rodeada de nogales, fresnos y encinos, que forman un bello paraje en el que, además, se puede pescar– y la de Carrizalillo, la cual posee un mirador natural del valle de Colima y de los imponentes volcanes: el de Fuego y el Nevado de Colima, desde donde se pueden tomar espectaculares fotografías.
Suchitlán, pueblo en la montaña. Este pueblito es habitado por indígenas que conservan sus tradiciones a través de sus artesanías, las cuales se pueden adquirir cualquier día, en especial los domingos, cuando se pone un tianguis en el que se ofrecen suculentos platillos típicos.
Parque Nacional Nevado de Colima. Con 9 km entre ellos, los imponentes volcanes del Nevado (4 240 m) y el de Fuego de Colima (3 820 m) son contrastantes; el primero destaca por su silueta horizontal nevada, en especial en enero y febrero, y el segundo, que es aún un volcán activo, por su cono erguido. Además de las espectaculares vistas de estas cumbres, en sus faldas cubiertas por bosques se puede practicar el campismo y el montañismo.
Exhacienda de San Antonio. Enclavada en la montaña, entre parotas, pinos y cedros, se encuentra el antiguo casco de esta finca cafetalera de finales del siglo xix; también se conservan un monumental acueducto y una capilla.

Museo Universitario Alejandro Rangel Hidalgo

Lleva el nombre del pintor colimense que reunió por 40 años una colección de piezas prehispánicas procedentes exclusivamente de la región de Nogueras, la cual se exhibe aquí, después de ser adquirida por la Universidad de Colima. Es un deleite admirar, entre otras, figurillas de guerreros y de perros de Colima de excelente manufactura y de gran estética. Impresiona la Sala del Horno, la cual está iluminada sólo por la recreación de un crisol donde se hacía el cocido para la elaboración de la cerámica; además, está ambientada con música prehispánica. También se exhiben dibujos, pinturas, muebles y tarjetas de Navidad, obras de Rangel Hidalgo, así como objetos del siglo xix, entre ellos muebles y una cocina colimense.


Los platillos típicos del valle de Colima

Tatemado: guisado de cerdo con chile guajillo y especias.
Chilayo: guisado de espinazo de cerdo con chile pasilla.
Menudo colimense: guisado de menudo con azafrán, arroz y chiles serranos.
Cuachala: pollo deshebrado con chile pasilla y especias.
Sopitos picados: frituras de maíz rellenas de carne molida, costilla de puerco o frijoles.
Pozole blanco o colimense: guisado de maíz con puerco y salsa de tomates verdes y chile cascabel.
Enchiladas de chile dulce: preparadas con chile mulato, chocolate y otras especies.
Dulces: alfajor de coco o piña, borrachitos y pellizcos de tamarindo.


Recorrido Costa de Colima

Manzanillo, la capital del pez vela. Este moderno puerto se fundó en 1523 con el nombre de Santiago de la Nueva Esperanza. Ahí se armaron, por órdenes de Hernán Cortés, los barcos de las expediciones a Filipinas.
El bello escenario natural de Manzanillo está formado por dos bahías: la de Santiago y la de Manzanillo, divididas por la península de Santiago. Todo tipo de oleaje baña sus playas; aguas tranquilas y suave arena en la bahía de Manzanillo; de oleaje regular ideal para el windsurf en la bahía de Salagua, con la playa del Tesoro, donde fueron halladas numerosas piezas prehispánicas; de fuerte oleaje en la playa Ollas Altas, ya que el fondo del mar es profundo muy cerca del litoral; en contraste están las playas de Santiago, San Pedrito y Las Brisas, de manso oleaje. Dos torneos de pesca de vela dan fama a al puerto: el torneo internacional en noviembre, y el nacional, en febrero. Hay excelentes hoteles para vacacionar en las playas.
Hacia el oeste de Manzanillo
De playa de Oro a la isla Navidad. La playa de Oro, de suave pendiente y arena media, debe su nombre al naufragio de un barco llamado el Golden Gate, del que se dice transportaba oro. Su oleaje es de regular a fuerte. Al extremo de la costa se encuentran un gran desarrollo turístico con instalaciones de lujo, un campo de golf y el Grand Bay Hotel Isla Navidad, en la zona del mismo nombre.
Hacia el sureste de Manzanillo
Cuyutlán, entre la laguna y el mar. Este centro turístico ofrece al visitante atractivos sin igual. Hacia la laguna es un bello paraje lleno de vida en cuyos islotes, de formas caprichosas, habitan aves como la garza blanca y el flamingo dorado. Hacia el mar, en los meses de abril y junio se puede admirar la espectacular “ola verde”, que alcanza 8 m de altura y es un paraíso para los surfistas. Otros atractivos son el Museo Comunitario de la Sal, mineral que se produce en la región, y el Centro Ecológico de Reproducción de Tortugas e Iguanas Miguel Álvarez del Toro. Por su belleza, Cuyutlán fue escenario de La red, cinta de Emilio el Indio Fernández, premiada en Cannes en 1953.
De Paraíso a Tecuanillo. Cerca de Armería, frente al mar y en la desembocadura del río del mismo nombre, está la playa Paraíso, que tiene grandes olas. En Boca de Pascuales, pueblo costero en las cercanías de Tecomán, pueden disfrutarse deliciosos platillos del mar; es un sitio ideal para los deportes acuáticos y la pesca. Continuando por las playas se encuentran El Real y Tecuanillo, que ofrecen al visitante la posibilidad de nadar en agua salada o dulce.

Museo Universitario de Arqueología, en Manzanillo

Glorieta de San Pedrito s/n. Visita: martes a sábado de 10:00 a 14:00 hr., y domingo, de 17:00 a 20:00 hr.
Sorprende encontrar en un destino de playa un museo como éste, con un acervo de 18 000 piezas. De las 1 800 en exhibición, algunas se encontraron en Playa del Tesoro o en Salagua, en la bahía de Manzanillo. Consta de cuatro salas: la Manzanillo, con joyas de concha y cerámica, así como una exposición sobre la historia de la fabricación de la sal y la industria de los tintes; la segunda es sobre Colima en general y tiene una reproducción de una tumba de tiro y una maqueta de lo explorado en el sitio de La Campana; la tercera está dedicada a Mesoamérica, y en la cuarta se exhiben objetos prehispánicos de metal, como cascabeles y collares de gran belleza.


Platillos en la costa de Colima

En especial disfrútelos en La Culebra y Boca de Apiza
Sopa de mariscos: caldo preparado con pescado, camarones, jaibas, chacales y pulpo.
Pez sarandeado: huauchinango asado a la parrilla adobado con especias.
Ceviche colimense: carne molida de pez vela, sierra o mero, cocida con limón y vinagre.
Vuelve a la vida: coctel de almeja y caracol.

Bebidas
Tuba: jugo del tronco de la palma o cocotero; ponche: mezcal con frutas tropicales de la zona; tuxca: mezcal del maguey; tejuino: bebida elaborada con maíz fermentado y endulzado con piloncillo.

__________________________
Olga Cano Díaz. Licenciada en arquitectura por la Universidad Iberoamericana. Ha sido directora general de Guías Turísticas de Banamex. Proyectó la Guía Michelin de México. Directora editorial de la revista de vuelo Abordo de Mexicana de Aviación hasta 1999.

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