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Número 52
Colima y sus tesoros
Olga Cano

Nevado de Colima; en segundo plano,
el Volcán de Fuego.
Foto: Michael Calderwood
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Historia
En el valle de
Colima, bajo la custodia de los imponentes Nevado
de Colima y el Volcán de Fuego, se encuentran
manifestaciones de las culturas del Occidente
de México. Esta área cultural que
forma parte de Mesoamérica albergó
en su territorio, además de al estado de
Colima, a Sinaloa, Jalisco, Nayarit, Michoacán
y partes de Guerrero y Guanajuato.
Una de las principales características
de las culturas de Colima durante la época
prehispánica fue su excelsa cerámica,
conocida a través de las figuras de los
perros de Colima y asociada con la tradición
de las tumbas de tiro.
Para conocer el desarrollo cultural de esta zona,
desde el Preclásico hasta el Posclásico,
los estudiosos la han dividido en siete fases,
las cuales tomaron sus nombres de sitios de Colima
donde se hicieron hallazgos; así, tenemos
las fases o complejos Capacha, Ortices, Comala,
Colima, Armería, Chanal y Periquillos.
El estudio de la cerámica de las culturas
de Colima ha sido difícil, principalmente
de la depositada en tumbas de tiro, que ha sido
objeto de un inmisericorde saqueo; aunque se han
recuperado muchas piezas no hay evidencia del
contexto ni del lugar donde se encontraron, lo
que ocasiona una seria pérdida de información
histórica.
Es interesante mencionar las similitudes entre
el Occidente de México y Sudamérica,
ya que en partes de ambas regiones se construyeron
tumbas de tiro. Gracias a los últimos estudios
se han encontrado otros elementos comunes con
países tan lejanos como Ecuador y Perú,
con los que hubo contacto vía marítima
por navegación de cabotaje. Prueba de ello
son las piezas encontradas en Playa del Tesoro
(200-700 d.C.), en las costas colimenses.
La desaparición de las tumbas de tiro marcó
el cambio en el culto de los ancestros hacia sus
deidades, lo que dio lugar a la construcción
de centros ceremoniales y plazas, como resultado
de la llegada de grupos emigrantes provenientes
del altiplano. Esto en vista de que a partir de
la fase Armería (500-1000 d.C.) los rasgos
de la cerámica cambiaron y aparecieron
construcciones defensivas y representaciones de
dioses propios del altiplano, como Tláloc
y Huehuetéotl. En la fase Chanal (600-1500
d.C.) surgieron ciudades como El Chanal y La Campana,
con sus plazas, plataformas y pirámides
construidas con piedras de río, un aspecto
característico de la arquitectura de la
zona.
Durante la última fase, los pueblos Periquillos-Aliman,
en los siglos xv y principios del xvi, detuvieron
la primera incursión de los españoles
en estas tierras. Para el siglo xvi se habían
formado tres señoríos: Aliman (valle
de Tecomán), Cihuatlán-Tepetitango
(valles entre los ríos Chacala y Armería)
y Coliman (valle de Colima y cuenca del río
Salado). Este último detentaba el dominio
de la región y su gran señor,
que es mencionado por Hernán Cortés
en su tercera carta de relación, fue quien
los liberó del imperio purépecha.
El rico pasado histórico de esta región
tiene aun mucho por ser descubierto y para sorprendernos.
El esfuerzo de las autoridades, las instituciones
y la comunidad,
aunado a la dedicación de investigadores
como Isabel Kelly, ha dado como resultado valiosas
aportaciones. Las próximas exploraciones
y trabajos se realizarán en el sitio de
Ixtlahuacán y en los guachimontones de
Comala.
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Cronología
de la Cultura de Occidente en Colima
2500 a 1200 a.C. Preclásico Temprano
1500 a 1000 a.C. Fase Capacha. La
cerámica se asociaba a ritos funerarios.
La forma característica de la alfarería
fue el guaje o bule, una vasija acinturada.
1200 a 400 a.C. Preclásico Medio
500 a.C. a 500 d.C. Fase Ortices.
Surgen las tumbas de tiro, cámaras
funerarias en las entrañas de la
tierra, con vasijas antropomorfas o zoomorfas.
400 a.C. a 200 d.C. Preclásico
Tardío Continúa la fase
Ortices y da inicio la fase Comala.
200 a 600 d.C. Clásico Temprano
100 a 700 d.C. Fase Comala. Continuó
la tradición de las tumbas de tiro.
La cerámica alcanzó su máximo
desarrollo estético con piezas de
gran belleza.
400 a 600 d.C. Fase Colima. Desaparición
paulatina de la tradición de las
tumbas de tiro y surgimiento de ciudades
planeadas, con plazas y montículos.
Fabricación de figuras de piedra.
La cerámica dejó de ser refinada
y se volvió más utilitaria.
600 a 900 d.C. Clásico Tardío.
A partir de este periodo hubo influencia
de los cánones de Mesoamérica.
500 a 1000 d.C. Fase Armería.
La cerámica es geométrica
con decoración más simple
y lineal.
900 a 1200 d.C. Posclásico Temprano
600 a 1500 d.C. Fase Chanal. Aparecen
ciudades como El Chanal, semejantes a las
del altiplano, las cuales integran elementos
de piedra con representaciones de dioses.
Las figuras de cerámica se vuelven
macizas y se hacen artefactos de metal.
1200 a 1521 d.C. Posclásico Tardío
1000 a 1500 d.C. Fase Periquillos.
Tres señoríos tienen el control
militar y comercial: Aliman, Coliman y Cihuatlán-Tepetitango.
La cerámica fue de tosca manufactura
con rasgos más estilizados y apariencia
primitiva.
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Las tumbas de tiro y sus ofrendas
La manifestación arquitectónica
más representativa de las culturas de Occidente
fue indudablemente las tumbas de tiro, cámaras
funerarias a las que se descendía a través
de un tiro, de ahí su nombre. Se hacían
generalmente en tepetate y su profundidad dependía
de la dureza del suelo; podían ser escalonadas
o tener un conducto vertical circular con un diámetro
de 1.20 a 1.40 m, por donde se llegaba a una,
dos o tres pequeñas bóvedas semejantes
a un horno de panadero, en donde se depositaban
las ofrendas que acompañaban a los restos
del difunto.
Las ofrendas constaban de piezas de cerámica
con representaciones de hombres o mujeres en alguna
actividad, como testimonio del tipo de vida que
habían llevado (por ejemplo, cazadores,
músicos, agricultores con sus enseres e
indumentaria). También había piezas
cotidianas o de ornato y su nahual, compañero
en el viaje al inframundo, disfraz del dios de
la muerte, que conduce o guía el alma del
muerto a través de los nueve torrentes
que separan al difunto del cielo. Este nahual
era un animal que podía ser un loro, un
pato, una víbora, aunque usualmente era
un perro: estos animales popularmente se convirtieron
en los perros pelones o izcuintli, figuras muy
representativas y conocidas como emblema de Colima,
de las cuales se tienen figuras similares en la
cultura mochica del Perú.
Después de depositar los restos y las ofrendas,
las bóvedas eran selladas con lozas de
piedra o metates y los tiros se rellenaban con
tierra. Este tipo de cámaras funerarias
aparecieron durante el Preclásico Medio
y hasta el Clásico Temprano; además
de en el Occidente de México, también
se han encontrado en Colombia.
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Exploración de
los sitios
1917 José Ma. Gutiérrez
descubre La Campana.
1922 Miguel Galindo inicia la exploración
de La Campana.
1932 Hans Disselhoff hace la primera
clasificación de las tumbas de Colima.
1935 Inicia sus trabajos en la zona
Isabel Kelly, dedicando 50 años para
sentar las bases de la arqueología
en Colima.
1945 El Chanal es explorado por primera
vez por el arqueólogo Vladimiro Rosado.
1971 y 1973 Betty Bell y Otto Shöndube
estudian la zona.
1986 Se abre al público la
zona arqueológica de El Chanal.
1987 En este año Ángeles
Olay comienza el Proyecto Arqueológico
La Campana.
1991 Robert Crabtree, José
Beltrán y Mata exploran Playa del
Tesoro.
1995 Ana María Jarquín
explora y restaura La Campana. Se abre al
público la zona arqueológica
de este sitio.
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Información práctica
Cuándo ir. La temperatura promedio
del estado de Colima es de 24.7o C y 76.5o
F. Los meses de lluvia suelen ser de junio
a octubre, con una precipitación moderada.
Sugerencias de hospedaje. Ciudad de
Colima: cinco estrellas, Hotel América,
20366; Hotel María Isabel, 267588;
cuatro estrellas, Hotel Ceballos, 24444; Hotel
Villa del Rey, 2917. Manzanillo: Camino Real
Hadas Resort, 40000; Sierra Manzanillo Radisson
Plaza, 32000; cuatro estrellas, Club Maeva
Manzanillo, 50396; Plaza Las Glorias, 41054.
Condiciones de visita. Las zonas arqueológicas
de El Chanal y La Campana pueden ser visitadas
de martes a domingo, de 9.00 a 18.00 hr.
Acceso y transportación. Si
decide ir en auto las distancias son: de Colima
a Guadalajara, 202 km; a la ciudad de México,
753 km; de Colima a Manzanillo, 113 km.
Por vía aérea: Mexicana y Aerocalifornia
vuelan a Manzanillo; Aeromar y Aerocalifornia
a Colima. Por vía terrestre: Las líneas
de autobuses que dan servicio a Colima son
Enlaces Terrestres Nacionales, Primera Plus,
Ómnibus de México, Estrella
de Oro y Sur de Jalisco. |
Recorrido
Ciudad de Colima
Ciudad
de Colima
Apacible, fresca y con sabor provinciano es la
ciudad de Colima, fundada en 1523 por Gonzalo
de Sandoval. De su pasado colonial destacan los
conventos de la Merced, del cual sólo quedan
vestigios, y el de San Francisco de Almoloyan,
fundado por esta orden que participó en
la evangelización del valle. Al estar Colima
rodeada por los ríos Colima y Marabasco,
sus puentes, como el Puente Viejo y el de Zaragoza,
correspondientes a los siglos xvii y xviii, hoy
se entremezclan con arbolados parques y calzadas
que cruzan la ciudad. Entre las características
más importantes de los inmuebles del Centro
Histórico están los murales del
maestro Jorge Chávez, en el Palacio de
Gobierno; la sobriedad del Palacio Municipal;
el equilibrio y la austeridad de la basílica
menor o catedral, donde se venera a San Felipe
de Jesús, patrono de la ciudad; y el Teatro
Hidalgo, todos del siglo xix y de estilo neoclásico,
al igual que otras edificaciones de la ciudad.
Entre los sitios de interés destaca el
Museo Universitario de Artes Populares María
Teresa Pomar, donde se aprecia la rica tradición
artesanal de México, con sus más
de 1 600 piezas selectas, donadas y recopiladas
por la maestra María Teresa Pomar, investigadora
de las artes populares; ahí se muestran
máscaras, vestimentas y artesanías
hechas con diversas técnicas.
Antes de abandonar la ciudad no deje de visitar
el Parque de la Piedra Lisa, donde se encuentra
un monolito con una piedra inclinada; se dice
que quien se resbala por ella, o se queda a vivir
en Colima o por lo menos regresa. También
debe verse el monumento a Coliman, conocido como
un gobernante colimense que defendió y
protegió a su pueblo a la llegada de los
españoles.
Si quiere disfrutar de una vista panorámica
de la ciudad de Colima y el valle vaya a La Cima
o La Cumbre, siguiendo la carretera de Tepames.
Museos arqueológicos
en Colima
Museo de las Culturas de Occidente María
Ahumada de Gómez
Calzada Galván y Ejército Nacional.
Visita: martes a domingo, de 9:00 a 19:00
hr.
Este museo contiene la soberbia colección
de María Ahumada de Gómez, así
como piezas arqueológicas de Jalisco
y Nayarit donadas por el Museo Regional de
Guadalajara. Visitar el recinto es disfrutar
de un conjunto de selectas piezas que conjugan
la belleza con lo didáctico, pues en
ellas se puede descubrir la vida de los antiguos
habitantes de esta región. Hay objetos
plasmados con gran realismo y vasijas abstractas
que representan calabazas o animales con decoraciones
geométricas.
La claridad de su museografía permite
conocer el panorama cronológico y tener
una visión por temas. En la planta
baja se ofrecen referencias a la cultura de
Occidente dentro de Mesoamérica y se
muestra el desarrollo de Colima a través
de sus fases históricas: Capacha, Ortices,
Comala, Colima, Armería, Chanal y Periquillos.
En la planta alta, además de objetos,
hay un guión museográfico que
muestra arquitectura, fauna, flora, indumentaria,
actividades domésticas, religión,
música y arte. En el patio central
se exhiben esculturas y elementos arquitectónicos
del pasado prehispánico.
Museo Regional de Historia de Colima
Portal de Morelos núm. 1. Visitas:
martes a sábado de 9:00 a 18:00 hr,
y domingos de 17: 00 a 20:00 hr.
Se localiza en el Centro Histórico
de Colima, junto al Portal Morelos, obra del
siglo xviii, y dentro de una casona del siglo
xix. Alberga la colección de arqueología
de Velasco Curiel, la histórica de
la Universidad de Colima y las piezas donadas
por los colimenses, así como una fábrica
de telar de Nayarit y un archivo de datos
históricos sobre Ferrocarriles de México.
El museo ofrece una visión prehispánica
de la región a través de siete
salas en donde se exhiben vestigios de la
cultura Capacha, la relación del volcán
con la cultura material, el rito de la muerte
y la zoología fantástica. Destaca
la reproducción a escala de una tumba
de tiro, la cual puede visitarse. En la planta
alta hay ocho salas sobre las etapas de la
Colonia, la Independencia y la Revolución,
que sirven para ilustrar la historia del estado. |
Zonas arqueológicas
Colima
La Campana
Se localiza en el municipio Villa de Álvarez,
al noroeste de la ciudad de Colima y a un costado
de la avenida Tecnológico.
Este sitio fue ocupado en el Clásico, entre
100 a.C. y 1500 d.C., y su esplendor se dio entre
700 y 900 d.C. Abarca 134 ha entre el río
Colima y el arroyo Pereira y fue un centro político
y económico; se cree que fue parte de otro
asentamiento prehispánico más importante,
Almoloyan. Por su ubicación estratégica
en el valle de Colima, La Campana ejercía
un dominio sobre asentamientos menores y era el
centro en el que se comerciaban los productos
agrícolas de la región y las mercancías
de lujo traídas de las costas, así
como maravillosas piezas de cerámica.
Destacan las avenidas y calles con gran cantidad
de petroglifos que conducen a los numerosos monumentos
o habitaciones construidos sobre plataformas rectangulares
y circulares. Consta de dos conjuntos: el de la
izquierda (A), con un adoratorio piramidal custodiado
por una estructura de plataformas superpuestas,
y el de la derecha (B), que es una gran plaza
con altares y recintos ceremoniales en la que
destacan las pirámides 5 y 6, de grandes
dimensiones. No deje de visitar la tumba de tiro
7, característica de la zona; en su bóveda
se encuentran restos humanos y al descender se
ven las piezas de las ofrendas, entre las más
notables un perro y una máscara de barro.
El Chanal
Se sale de Colima rumbo al norte y se recorren
6 km, por un camino empedrado; el sitio se encuentra
al final de la calle Venustiano Carranza, hacia
el poblado de El Chanal.
Al margen del río Verde o Colima se encuentra
el sitio El Chanal, el que se cree fue el asentamiento
prehispánico más extenso de la región
(140 ha) y en el que se veneraba al dios de la
lluvia, Tláloc. El nombre del sitio se
deriva de la palabra chanos, seres
míticos que habitaban los arroyos. La presencia
constante de Tláloc se reafirmó
por el descubrimiento en el sitio de una pirámide
con 36 lápidas, nueve por escalón,
con representaciones de los dioses Tláloc
y Ehécatl (dios del viento). Este sitio
tuvo su esplendor entre 1100 y 1400 d.C.
El Chanal, localizado en el valle de Colima, está
conformado por seis conjuntos ceremoniales situados
alrededor de varias plazas: la de Los Altares
(1), que debe su nombre a dos de ellos, uno circular
y otro rectangular; la Plaza del Día y
la Noche (3), un amplio espacio de 60 por 80 m
con dos estructuras; la Plaza del Tiempo (4),
flanqueada por los edificios más importantes
y al sur un juego de pelota (2); y la Plaza del
Agua (5), delimitada por una serie de plataformas
que dan lugar a patios interiores, pasillos y
plazas. En la parte más alta se encuentra
el llamado Patio Alto (6), que posee un área
habitacional, y la Plaza del Altar (7), especie
de mirador de las otras plazas.
Parajes
naturales
Para hacer este recorrido se
sale hacia el suroeste de Colima por Villa de
Álvarez, rumbo a Minatitlán. Todos
los sitios cuentan con servicios.
Balnerario de Agua Fría. Pase un
día diferente después de nadar en
una temperatura agradable. También puede
disfrutar de una comida campestre en islotes,
donde usted puede llevar su comida o probar los
platillos preparados en las enramadas.
Cascada de El Salto. Entre grandes rocas
surge una caída de agua de 35 m, la cual
lleva la fuerza del río Marabasco para
desembocar en un estanque natural, donde nadar
acompañado del sonido de la cascada es
un placer. Hay instalaciones sanitarias y mesas
de concreto para comer.
Piedra de Juluapan. El imponente paisaje de las
paredes de esta formación rocosa contrasta
con el verdor de la naturaleza que lo rodea. Según
una leyenda, dentro de una cueva al pie de la
peña hay un tesoro, el cual unos buscan
afanosamente; otros simplemente escalan la peña
por divertimento.
Estanques de Los Amiales. Entre una vegetación
abundante, a las faldas del cerro de los Libros,
llamado así por la semejanza de las formaciones
rocosas con un grupo de éstos, se encuentra
agua pura y cristalina que escurre para formar
pozas naturales donde se permite nadar.
Los Ortices: el disfrute de la naturaleza.
Visitar el Centro Recreativo Tampumachay es gozar
de su paisaje y de una comida al aire libre o
acampar.
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Artesanías de
Colima
Ciudad de Colima: Muebles de cedro
decorados al óleo, trabajos de madera
tallada y enconchada, equipales y sillas
de montar. También se hace alfarería
y réplicas en barro de figuras prehispánicas
de la región. De jarciería,
se elaboran bolsas de angeo (fibra de palmera)
y hamacas; trabajos de cuero, herrería,
cerámica vidriada y pintura al óleo
en manta.
Armería: Ropa, escobas de
palma, máscaras de madera.
Comala: Muebles de madera decorados
al óleo, cuadros, muebles de hierro
forjado, cestos de otate y carrizo, sombreros
tipo Colima, equipales, cortinas de venas
de plátano.
Coquimatlán: Trajes típicos,
máscaras de madera, escobas de palma,
animales y fruteros en estopa de coco.
Cuauhtémoc: Talabartería,
figuras prehispánicas, carpintería,
herrería, deshilados y fustes.
Ixtlahuacán: Hamacas, alfarería,
equipales, comales, ollas de barro, faroles
de carrizo, utensilios de madera para cocina.
Manzanillo: Fina ebanistería
de fama internacional. Trabajos en concha,
coral, hueso y carey, así como collares
y aretes de caracol. También se elabora
cestería, sombreros de palma, hamacas
de seda y trabajos de pintura en angeo.
Minatitlán: Equipales, cántaros
y tinajas de barro.
Tecomán: Figuras de coco,
máscaras de madera para danzas y
escobas de palma.
Villa de Álvarez: Equipales, figuras
prehispánicas, petates y hamacas,
trajes típicos y sombreros de palma
tejidos a mano estilo Colima.
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Para
leer más...
Los tesoros de Colima, textos de Ma. de
los Ángeles Olay y Juan Carlos Reyes,
Edición Especial núm. 9 de
Arqueología Mexicana, 2001.
García Oropeza, Guillermo, Perros
en las tumbas de Colima, Gobierno del
Estado de Colima/Universidad de Colima,
México, 1998.
Jarquín Pacheco, Ana María,
y Enrique Martínez Vargas, La
Campana, Colima, en Arqueología
Mexicana, vol. iii, núm. 18,
pp. 69-72.
Reyes Garza, Juan Carlos, Al pie del
volcán. Los indios de Colima en el
virreinato, ciesas/ini/Secretaría
de Cultura de Colima, Colección Historia
de los Pueblos Indígenas de México,
México, 2000.
Jarquín Pacheco, Ana María,
La Campana, inah/Universidad de Colima/Instituto
Colimense de Cultura/Coordinación
General de Turismo del Estado de Colima/Sectur,
Sedesol, México, 1996.
Olay Barrientos, María de los Ángeles,
El Chanal, Universidad de Colima/inah/Sedesol/Fondo
Municipal para la Cultura y Las Artes de
Colima, México, 1997.
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Recorrido
Hacia los volcanes
Para hacer
este recorrido se sale hacia el norte de Colima,
rumbo a Comala.
Comala, el pueblo blanco de América.
Así se conoce a este pintoresco poblado
de tejas rojas y calles empedradas, al que dan
vida sus muros blancos y las macetas de colores
que adornan los portones y ventanales de las casas.
Comala ofrece a sus visitantes su tradicional
artesanía y su comida típica, con
el ponche de la región del sabor de su
preferencia.
Exhacienda de Nogueras. En medio de una
tranquila población, en que parece que
se hubiera detenido el tiempo, se toma un camino
empedrado rodeado de árboles frutales mamey,
mango, aguacate, guayaba y entre el verdor
se distinguen los grandes y gruesos muros de piedra
de esta exhacienda cañera, la cual alberga
al Centro Cultural Nogueras y al Museo Universitario
Alejandro Rangel Hidalgo.
Lagunas La María y Carrizalillo.
En la sierra abundan las lagunas, que son resultado
de los escurrimientos de la Sierra Madre. Entre
las más bellas están La María
rodeada de nogales, fresnos y encinos, que
forman un bello paraje en el que, además,
se puede pescar y la de Carrizalillo, la
cual posee un mirador natural del valle de Colima
y de los imponentes volcanes: el de Fuego y el
Nevado de Colima, desde donde se pueden tomar
espectaculares fotografías.
Suchitlán, pueblo en la montaña.
Este pueblito es habitado por indígenas
que conservan sus tradiciones a través
de sus artesanías, las cuales se pueden
adquirir cualquier día, en especial los
domingos, cuando se pone un tianguis en el que
se ofrecen suculentos platillos típicos.
Parque Nacional Nevado de Colima. Con 9
km entre ellos, los imponentes volcanes del Nevado
(4 240 m) y el de Fuego de Colima (3 820 m) son
contrastantes; el primero destaca por su silueta
horizontal nevada, en especial en enero y febrero,
y el segundo, que es aún un volcán
activo, por su cono erguido. Además de
las espectaculares vistas de estas cumbres, en
sus faldas cubiertas por bosques se puede practicar
el campismo y el montañismo.
Exhacienda de San Antonio. Enclavada en
la montaña, entre parotas, pinos y cedros,
se encuentra el antiguo casco de esta finca cafetalera
de finales del siglo xix; también se conservan
un monumental acueducto y una capilla.
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Museo
Universitario Alejandro Rangel Hidalgo
Lleva el nombre del pintor colimense que
reunió por 40 años una colección
de piezas prehispánicas procedentes
exclusivamente de la región de Nogueras,
la cual se exhibe aquí, después
de ser adquirida por la Universidad de Colima.
Es un deleite admirar, entre otras, figurillas
de guerreros y de perros de Colima de excelente
manufactura y de gran estética. Impresiona
la Sala del Horno, la cual está iluminada
sólo por la recreación de
un crisol donde se hacía el cocido
para la elaboración de la cerámica;
además, está ambientada con
música prehispánica. También
se exhiben dibujos, pinturas, muebles y
tarjetas de Navidad, obras de Rangel Hidalgo,
así como objetos del siglo xix, entre
ellos muebles y una cocina colimense.
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Los platillos típicos
del valle de Colima
Tatemado: guisado de cerdo con chile
guajillo y especias.
Chilayo: guisado de espinazo de cerdo
con chile pasilla.
Menudo colimense: guisado de menudo con
azafrán, arroz y chiles serranos.
Cuachala: pollo deshebrado con chile
pasilla y especias.
Sopitos picados: frituras de maíz
rellenas de carne molida, costilla de puerco
o frijoles.
Pozole blanco o colimense: guisado
de maíz con puerco y salsa de tomates
verdes y chile cascabel.
Enchiladas de chile dulce: preparadas
con chile mulato, chocolate y otras especies.
Dulces: alfajor de coco o piña,
borrachitos y pellizcos de tamarindo.
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Recorrido
Costa de Colima
Manzanillo,
la capital del pez vela. Este moderno puerto
se fundó en 1523 con el nombre de Santiago
de la Nueva Esperanza. Ahí se armaron,
por órdenes de Hernán Cortés,
los barcos de las expediciones a Filipinas.
El bello escenario natural de Manzanillo está
formado por dos bahías: la de Santiago
y la de Manzanillo, divididas por la península
de Santiago. Todo tipo de oleaje baña sus
playas; aguas tranquilas y suave arena en la bahía
de Manzanillo; de oleaje regular ideal para el
windsurf en la bahía de Salagua, con la
playa del Tesoro, donde fueron halladas numerosas
piezas prehispánicas; de fuerte oleaje
en la playa Ollas Altas, ya que el fondo del mar
es profundo muy cerca del litoral; en contraste
están las playas de Santiago, San Pedrito
y Las Brisas, de manso oleaje. Dos torneos de
pesca de vela dan fama a al puerto: el torneo
internacional en noviembre, y el nacional, en
febrero. Hay excelentes hoteles para vacacionar
en las playas.
Hacia el oeste de Manzanillo
De playa de Oro a la isla Navidad. La playa
de Oro, de suave pendiente y arena media, debe
su nombre al naufragio de un barco llamado el
Golden Gate, del que se dice transportaba oro.
Su oleaje es de regular a fuerte. Al extremo de
la costa se encuentran un gran desarrollo turístico
con instalaciones de lujo, un campo de golf y
el Grand Bay Hotel Isla Navidad, en la zona del
mismo nombre.
Hacia el sureste de Manzanillo
Cuyutlán, entre la laguna y el mar.
Este centro turístico ofrece al visitante
atractivos sin igual. Hacia la laguna es un bello
paraje lleno de vida en cuyos islotes, de formas
caprichosas, habitan aves como la garza blanca
y el flamingo dorado. Hacia el mar, en los meses
de abril y junio se puede admirar la espectacular
ola verde, que alcanza 8 m de altura
y es un paraíso para los surfistas. Otros
atractivos son el Museo Comunitario de la Sal,
mineral que se produce en la región, y
el Centro Ecológico de Reproducción
de Tortugas e Iguanas Miguel Álvarez del
Toro. Por su belleza, Cuyutlán fue escenario
de La red, cinta de Emilio el Indio Fernández,
premiada en Cannes en 1953.
De Paraíso a Tecuanillo. Cerca de
Armería, frente al mar y en la desembocadura
del río del mismo nombre, está la
playa Paraíso, que tiene grandes olas.
En Boca de Pascuales, pueblo costero en las cercanías
de Tecomán, pueden disfrutarse deliciosos
platillos del mar; es un sitio ideal para los
deportes acuáticos y la pesca. Continuando
por las playas se encuentran El Real y Tecuanillo,
que ofrecen al visitante la posibilidad de nadar
en agua salada o dulce.
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Museo
Universitario de Arqueología, en
Manzanillo
Glorieta de San Pedrito s/n. Visita: martes
a sábado de 10:00 a 14:00 hr., y
domingo, de 17:00 a 20:00 hr.
Sorprende encontrar en un destino de playa
un museo como éste, con un acervo
de 18 000 piezas. De las 1 800 en exhibición,
algunas se encontraron en Playa del Tesoro
o en Salagua, en la bahía de Manzanillo.
Consta de cuatro salas: la Manzanillo, con
joyas de concha y cerámica, así
como una exposición sobre la historia
de la fabricación de la sal y la
industria de los tintes; la segunda es sobre
Colima en general y tiene una reproducción
de una tumba de tiro y una maqueta de lo
explorado en el sitio de La Campana; la
tercera está dedicada a Mesoamérica,
y en la cuarta se exhiben objetos prehispánicos
de metal, como cascabeles y collares de
gran belleza.
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Platillos en la costa
de Colima
En especial disfrútelos en La Culebra
y Boca de Apiza
Sopa de mariscos: caldo preparado
con pescado, camarones, jaibas, chacales
y pulpo.
Pez sarandeado: huauchinango asado
a la parrilla adobado con especias.
Ceviche colimense: carne molida de
pez vela, sierra o mero, cocida con limón
y vinagre.
Vuelve a la vida: coctel de almeja
y caracol.
Bebidas
Tuba: jugo del tronco de la palma o cocotero;
ponche: mezcal con frutas tropicales de
la zona; tuxca: mezcal del maguey; tejuino:
bebida elaborada con maíz fermentado
y endulzado con piloncillo.
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Olga Cano Díaz. Licenciada en arquitectura
por la Universidad Iberoamericana. Ha sido directora
general de Guías Turísticas de Banamex.
Proyectó la Guía Michelin de México.
Directora editorial de la revista de vuelo Abordo
de Mexicana de Aviación hasta 1999.
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ESPECIAL
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VIGENTE
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