VISITA OTRAS PÁGINAS

El ciclo de la vida

vol. XI, número 60, pp. 68-76

Arqueología de la ciudad de México

Luis Alberto López Wario

Fundación de México-Tenochtitlan. Códice Mendoza, f. 2r.
Reprografía: Carlos Blanco / Raíces

Historia

Su ubicación geográfica, sus características climáticas y su riqueza natural han propiciado la función histórica de la hoy capital de la República Mexicana como centro rector político y económico. En sus 1 320 km2 se han asentado, coexistido y desaparecido multitud de grupos humanos y una amplia variedad de especies de flora y fauna características. Por su clima –generalmente templado con lluvias en verano–, altas montañas, ríos de agua dulce, lagos salobres, bosques con diversos árboles, suelos ricos en nutrientes y gran diversidad de especies de animales, ha sido un lugar atractivo para habitar y aprovechar tales recursos. La vida en la hoy ciudad de México está y estará permanentemente ligada a las condiciones naturales, mismas que se han modificado en función de la aglomeración poblacional, los usos irracionales del suelo y el excesivo aprovechamiento de los recursos, entre otros aspectos.
Hasta 1940, la ciudad de México abarcaba el espacio que hoy ocupan las delegaciones Cuauhtémoc, Venustiano Carranza, Benito Juárez y parte de Miguel Hidalgo, y algunas áreas de Azcapotzalco, Gustavo A. Madero, Coyoacán, Magdalena Contreras y Xochimilco, principalmente.
Las más antiguas manifestaciones de vida humana que se han encontrado son fragmentos líticos (herramientas) correspondientes a la etapa conocida como Pleistoceno Superior (20000-7000 a. C.), restos óseos humanos y fogones de los habitantes primigenios de Tacubaya, Peñón de los Baños, Xico, Cerro Tlapacoya y de áreas vecinas a Chicoloapan y Chimalhuacán (al este). Los grupos de cazadores-recolectores aprovechaban la fauna, en especial el mamut, durante las etapas terminales de la más reciente glaciación.
Entre 7000 y 2000 a.C. aparecieron las primeras comunidades aldeanas, gracias a un largo y generoso proceso de domesticación de varias plantas. Se aprovecharon diversas especies de aves (como gansos y patos), venados, perros, peces, culebras, ajolotes, y vegetales como calabazas, tomates, amaranto y teocinte (especie de maíz muy antiguo); asimismo, se producían utensilios domésticos de barro e incluso figurillas.
Para 1000 a.C. se habían desarrollado la agricultura y la alfarería, lo cual propició el surgimiento de las primeras grandes aldeas –que controlaban a otras más pequeñas–, entre ellas Tlatilco, Tetelpan, Tulyehualco, Coatepec y Xalostoc. Se incrementó la ocupación de tierras fértiles y se dio un marcado crecimiento demográfico. En algunas áreas del norte, como Zacatenco, El Arbolillo y Ticomán; del sur, como Copilco; y del centro, El Peñón, se incrementó la población, con lo que se originó la planeación urbana, como en el caso de Cuicuilco, sitio arqueológico devastado por la erupción del volcán Xitle entre 400-200 a.C.
La alta productividad y la eficiencia de los sistemas agrícolas posibilitaron el incremento de la ocupación humana y el surgimiento de importantes núcleos urbanos en el Clásico (1-700 d.C.). Teotihuacan tuvo el control durante este periodo y son escasos los sitios del Clásico en el área de la hoy ciudad de México, como los de Centro Bancomer (Plaza Coyoacán), San Antonio y Peñón de los Baños.
En el periodo posterior (Epiclásico) se dio una importante reubicación poblacional, de lo que se han encontrado algunas evidencias en Azcapotzalco y Huipulco.
Desde la fundación de Tenochtitlan hasta la fecha la presencia humana ha sido permanente y creciente. En el Posclásico se ocupan intensa y extensivamente las orillas de los lagos, las islas y las partes medias de las sierras. Construcciones habitacionales, espacios agrícolas, canales, muros de contención, calzadas, templos, áreas comerciales, son el conjunto de las manifestaciones materiales que reflejan la organización social.
La edificación de una ciudad tras otra, la permanente construcción en ella, su diversidad, su centralismo, su magnificencia y deterioro, todo ello se refleja en su traza, paisajes, arquitectura, documentos, rostros y en los restos prehispánicos que se recuperan con los estudios
arqueológicos.

TEMPLO MAYOR

La peregrinación de los mexicas comenzó en Aztlán, lugar cuya localización exacta se ignora. Según la leyenda, ahí se formó un numeroso grupo de individuos pertenecientes a siete barrios distintos, quienes fueron persuadidos por su dios tutelar, Huitzilopochtli, para fundar una ciudad que “engrandeciera a la nación mexicana”. El dios sería quien les indicaría el camino y el lugar preciso donde debían asentarse. A mediados del siglo XII d.C. los aztecas comenzaron su largo peregrinaje hasta llegar al lugar señalado, hacia 1325 d.C., un islote en medio del lago de Texcoco. Allí encontraron un tunal, un águila y pájaros de hermoso plumaje con los que ésta se alimentaba, y recibieron la orden de Huitzilopochtli de fundar su ciudad y llamarla Tenochtitlan. Al centro de la gran ciudad, en un área amurallada, se encontraban el Templo Mayor y los principales edificios religiosos, civiles y los que habitaban dirigentes y nobles. Al exterior, rodeando la muralla, estaban los barrios establecidos sobre chinampas distribuidas regularmente. Todo estaba unido a tierra firme por tres calzadas, y dos acueductos surtían de agua a la ciudad.
Los mexicas conquistaron vastos territorios e impusieron su hegemonía a lo largo y ancho de Mesoamérica, al tiempo que asimilaban y transformaban la cultura de los pueblos subyugados. Esta política expansionista dio lugar a complejas redes de interacción y a una intensa actividad comercial y tributaria. A la llegada de los españoles, la enemistad con grupos como los tlaxcaltecas contribuyó a la derrota definitiva de la capital mexicana, en 1521 d.C. El Templo Mayor fue el núcleo del centro rector de uno de los grupos más importantes de la época prehispánica. Según los relatos y la arqueología, su esplendor se prolongó por 200 años, en un área en la que se definían gran parte de las actividades y destino de los seres humanos. Su estudio comenzó a principios del siglo xx, a partir de los trabajos de construcción de drenajes en el centro de la ciudad. La época de más relevantes investigaciones se debió al hallazgo, en 1978, de la escultura de Coyolxauhqui, diosa de la Luna.

Recorrido. Podrá recorrer una parte (23 471 m2) de lo que fue el recinto sagrado, que llegó a medir 250 000 m2 y albergar 75 templos. Se han localizado hasta 13 superposiciones del Templo Mayor (siete edificios que fueron levantados por sus cuatro lados y seis añadidos en la fachada), resultado del interés de cada gobernante por hacer obras suntuosas, así como de las constantes inundaciones en Tenochtitlan. Fray Bernardino de Sahagún describió el gran recinto con su patio de losas muy amplio y muchos edificios. Al referirse al Templo Mayor menciona dos “torres”, cada una con sus respectivos ornamentos, en cuyo interior se guardaban las estatuas de Huitzilopochtli y Tláloc. Enfrente de cada estatua había una piedra circular de sacrificios; la fachada principal daba al poniente y las escalinatas eran muy derechas y de gradas estrechas.
En 1521, al destruir los españoles el Templo Mayor –del que utilizaron las piedras para edificar casas e iglesias–, ignoraban la existencia de otros edificios más antiguos en su interior, los cuales eran respetados y utilizados por los aztecas como relleno o cimientos para cada nueva construcción. La destrucción de la última etapa del edificio fue casi total y sólo quedó una parte de la plataforma sobre la que descansaba la pirámide. Las otras etapas fueron arrasadas parcialmente, dado que se encuentran a un nivel cada vez más bajo que el de la última.

Etapa II. Abaca la parte de la ciudad construida alrededor de 1390 d.C., durante el reinado de Acamapichtli. De este momento constructivo se observa la parte superior de la pirámide, sobre la cual hay restos de adoratorios a Tláloc y Huitzilopochtli. Los muros del adoratorio norte, dedicado a Tláloc, conservan restos de pintura y están rodeados por banquetas. Frente a la entrada se encuentra un Chac Mool. El adoratorio sur, dedicado a Huitzilopochtli, preserva algunos restos de policromía en el interior, los de un pequeño altar y una piedra de sacrificios. Una sección de la esquina sur de esta etapa fue destruida por el drenaje de tabique colocado en 1900, que además afectó otras etapas constructivas.

Etapa III. Fue construida en 1431 d.C., durante el reinado de Itzcóatl. En su fachada principal, al poniente, se ven dos grandes y amplias escalinatas con anchas alfardas. En esta etapa se encontraron, del lado de Huitzilopochtli y reclinadas sobre la escalinata, ocho esculturas de piedra que representan figuras humanas, algunas de ellas de tamaño natural. En el lado dedicado a Tláloc se recuperó un portaestandarte, además de dos figuras con forma cilíndrica y cabeza humana.

Etapa IV. Fue construida en el año 1454 d.C., durante el reinado de Moctezuma I (1440-1469). Esta etapa se encuen-tra en buen estado de conservación. Se observa su plataforma por los cuatro lados y una parte del primer cuerpo piramidal. En la parte media del lado sur, sobre la plataforma, hay una cabeza de serpiente labrada en basalto. El rostro del animal descansa sobre un altar y su cuello emerge del talud del primer cuerpo; a sus lados hay dos braseros de piedra estucada.

Etapa IVb. Fue construida hacia el año 1469 d.C., al parecer durante el reinado de Axayácatl (1469-1481). Se trata de un añadido a la fachada principal de la etapa IV, en el que se observa una gran plataforma sobre la que descansaban escalinatas y alfardas, de las que sólo quedan algunos escalones. Sobre la plataforma, del lado del dios de la guerra, hay dos cabezas de serpiente que surgen de los arranques de las alfardas. Justo en medio de ellas fue encontrado el monolito de Coyolxauhqui. En el lado de Tláloc también hay dos cabezas de serpiente, aunque de distinto diseño, y un pequeño altar con dos ranas de piedra.

Etapa V. Esta construcción se atribuye a Tízoc (1481-1486). Pueden verse secciones de la plataforma general por los cuatro lados. En el lado poniente se aprecia parte de la escalinata, y en los restantes secciones de muros y pisos. El lado sur es el mejor conservado.

Etapa VI. De esta etapa, que se le atribuye a Ahuítzotl (1486-1502 d.C.), también se observan sólo partes de la plataforma, sobre la que se encuentran cabezas de serpiente talladas en tezontle estucado. Cerca de la esquina sureste hay un arco colonial de medio punto que descansa, en un extremo, sobre la plataforma de la etapa V y, en el otro, sobre el muro de la plataforma de la etapa VI.
Otros puntos sobresalientes son: el Templo Rojo Norte (Adoratorio C), el Tzompantli o altar de cráneos (Adoratorio B), el Recinto de los Guerreros, el Altar de las Ranas y el lugar preciso en el que se localizó el monolito de Coyolxauhqui, cuyo original se encuentra en el Museo del Templo Mayor.

Cronología de la ciudad de México

Época prehispánica
Pleistoceno Superior (20000-7000 a.C.). El área es ocupada por grupos de cazadores-recolectores.
Pospleistoceno (7000-2000 a.C.). Aparecen las primeras comunidades aldeanas, gracias a la domesticación de varias plantas; además, se aprovechan diversas especies animales y se producen utensilios domésticos de barro y figurillas.
Preclásico (2000 a.C.-1 d.C.). Se incrementa la ocupación de tierras fértiles, se da un marcado crecimiento demográfico y surgen las primeras grandes aldeas, como Tlatilco. Posteriormente, se originan centros urbanos como Cuicuilco, devastado por la erupción del volcán Xitle entre 400-200 a.C.
Clásico (1-700 d.C.). Apogeo de Teotihuacan, ciudad que controló la región y concentró a la mayoría de la población. Por ello, para este periodo son escasos los sitios en el área de la hoy ciudad de México.
Epiclásico (700-950 d.C.). Tras el declive teotihuacano tiene lugar una importante reubicación poblacional, en lugares como Azcapotzalco y Huipulco.
Posclásico Temprano (950-1200 d.C.). En la cuenca florecen grandes centros urbanos como Azcapotzalco –de filiación tepaneca– y Culhuacan.
Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.). Migraciones de grupos nahuas. Los mexicas fundan, en 1325 d.C., Tenochtitlan, ciudad que se convertirá en la sede de un poderoso estado.

Época colonial
1521. Hernán Cortés conquista la capital mexica, sobre cuyas ruinas se levantará la sede de la Nueva España.
1790. Fundación del Museo de Historia Natural, que albergó piezas arqueológicas. Recuperación de la Piedra del Sol y la Coatlicue en el Zócalo capitalino.

Siglo XIX
1839-1846. Trabajos arqueológicos en Tlatelolco. Los materiales recuperados son analizados con criterios descriptivos y se generan síntesis históricas bajo modelos europeos.
1885-1910. El Estado patrocina exploraciones arqueológicas, principalmente las de Leopoldo Batres, quien realiza trabajos en el Templo Mayor y en Teotihuacan.

Siglo XX
1911-1920. Se establece la Escuela Internacional de Arqueología y Etnografía Americanas. Zelia Nuttall investiga en El Pedregal, Alfred Tozzer en Azcapotzalco y Manuel Gamio en Azcapotzalco, Ticomán, El Arbolillo, Copilco y Teotihuacan.
1920-1945. Sobresalen los trabajos de Byron Cummings en Cuicuilco, de Ignacio Alcocer en Palacio Nacional y de Eduardo Noguera, Emilio Cuevas, Hugo Moedano y Elma Estrada en Tlatelolco y el Templo Mayor. George Vaillant explora, entre 1927 y 1935, Zacatenco, Ticomán y El Arbolillo.
1945-2003. El crecimiento urbano obliga a que la labor arqueológica en la ciudad de México consista principalmente en trabajos de salvamento como los realizados en las líneas del Metro, plazas comerciales, centros bancarios, edificios históricos, predios particulares, entre muchos más. También llevan a cabo investigaciones arqueológicas el iia de la unam, en el sur de la ciudad, y el Proyecto de Arqueología Urbana del Museo del Templo Mayor. Asimismo, se dan algunas intervenciones de investigadores extranjeros.

 

San pedro de los pinos

El sitio, perteneciente al Posclásico, fue construido por los mexicas poco antes de la llegada de los españoles, como lo indica la cerámica localizada y el tipo arquitectónico de los edificios. Es un edificio de forma piramidal al que se agregó otro, construido con pisos y muros de cemento y tepetate. Los espacios entre los dos edificios fueron rellenados con piedra, lodo y restos del primer edificio. Finalmente, por encima del segundo edificio, se agregó otra etapa constructiva. En la parte superior se localizaron 15 cuartos, la mayoría con pisos. En el lado sur también se localizaron varios muros. En la parte noreste se encontró una serie de cuartos de adobe que fueron levantados sin plan determinado.

 

Metro Pino Suárez

Fray Bernardino de Sahagún se refirió a este edificio como Omácatl. Tiene forma circular, lo que hace suponer que se dedicó a Ehécatl, dios del viento. Al parecer, se encontraba sobre otras superposiciones, dedicadas a otras deidades. Asociado a él se encontró una escultura de piedra con la representación de un mono con máscara bucal, también asociada a Ehécatl, la cual se encuentra en la Sala Mexica del Museo Nacional de Antropología. La última superposición estaba dedicada a Omácatl, “dos caña”, a quien se ha identificado con Tezcatlipoca, ya que ése era su nombre calendárico.
Es un basamento de planta cuadrangular con una plataforma sobre la que se levanta un cuerpo circular, cuya única decoración es una cenefa formada por clavos de piedra; cuenta con cuatro escalones que conducen a la parte superior, donde se encontraba el adoratorio.

Tlatelolco

Tlatelolco –del náhuatl tlatelli, “terraza”, o xaltiloll, “lugar del montón de arena”– fue fundado por los mexicas en 1337 d.C. En 1521 cayó en manos de los españoles y en 1527 se fundó ahí la iglesia del Señor Santiago.
A partir de los años sesenta del siglo XX el sitio es conocido como Plaza de las Tres Culturas, ya que reúne valores históricos de tres grandes épocas de la historia nacional: el México prehispánico, el colonial y el moderno.

Recorrido. Las estructuras prehispánicas están distribuidas, principalmente, al sur y al norte del Templo Mayor. Al sur del Recinto Ceremonial, en un espacio relativamente pequeño, se concentran nueve edificios menores; en el patio norte hay menos edificios, pero de mayor tamaño y en un área más grande. Algunos de los edificios más importantes son:
Templo Mayor. Es de mayores dimensiones; se encuentra en la parte central de la zona arqueológica y las características de la etapa II la asemejan a las del Templo Mayor de Tenochtitlan. Se trata de una plataforma de tres cuerpos con amplias escalinatas (al poniente) partida en dos por alfardas centrales y laterales. Al parecer, este edificio fue más alto que el de Tenochtitlan.
Templo M o Calendárico. Muestra un tablero decorado con relieves alusivos a las tres primeras trecenas del tonalpohualli (calendario prehispánico). De los templos menores es el único con doble escalinata, y en la fachada principal se descubrió una pintura mural con las deidades creadoras del calendario prehispánico.
Templo R. Es una estructura de planta mixta, en cuya parte superior se conservan restos de un adoratorio dedicado a Ehécatl, correspondiente a una etapa anterior. Frente a él se detectaron varios entierros y ofrendas compuestas por infantes –en el interior de ollas–, conchas, piedras y figurillas de cerámica. Este edificio, junto con sus cuatro altares asociados, dos hacia el frente y dos en su cara norte, ha sido llamado el Complejo del Viento.
Templo W o el Palacio. Consta de cuatro pequeños cuartos que poseen un patio central con un altar y restos de pilastras que formaban un amplio portal.
Altar V. Consta de cuatro escalinatas concéntricas y, al parecer, estuvo dedicado a Tláloc.
Edificios X y L. Se localizan a un costado del Palacio. Tres fachadas del Edificio L muestran remates de moños en altorrelieve; este edificio también es conocido como Templo de las Pinturas por la pintura mural de sus fachadas, tableros y alfardas. El diseño del talud-tablero es idéntico al que aparece en los templos rojos del recinto ceremonial de Tenochtitlan.
Coatepantli. Significa “muro de serpientes” y es una construcción que enmarcaba el espacio sagrado, que se abría al centro para dar paso a la calzada norte que comunicaba con el Tepeyac.
Templo A. Ostenta un glifo en la parte superior de la alfarda sur. En este templo se localizaron cráneos de decapitados perforados por los parietales, por lo que fue llamado Altar Tzompantli.
Altar D1. Se encuentra frente a la entrada norte del Coatepantli, y reducía el acceso al patio norte, lo que indica que era un lugar para recibir a los peregrinos.
Templos I y J. Edificios unidos por una enorme plataforma, de la que solamente se ha descubierto la mitad oeste. El Templo I es el único edificio construido completamente con sillería de cantera rosa, a manera de tabiques. El edificio J muestra características similares pero de menor tamaño.
Iglesia de Santiago Tlatelolco. Conserva elementos característicos de la época colonial. En su fachada norte se expresa el sincretismo novohispano: un águila sostiene en sus garras un escudo con los estigmas de San Francisco flanqueados por flechas y macanas prehispánicas; bajo el frontis se ve una cenefa, símbolo mexica de Tlatelolco, sobre la imagen del santo.

Cuicuilco

La ocupación más antigua de que se tiene conocimiento en Cuicuilco, “lugar donde se hacen cantos y danzas”, ocurrió entre 2100-1800 a.C., con el establecimiento de aldeas de agricultores que alcanzaron su apogeo entre 800-600 a.C. Por esa época se construyó el centro ceremonial, cuya ocupación se extendió hasta aproximadamente 100 a.C. Hacia 1000-800 a.C. aparecieron las primeras plataformas de tipo cónico-truncadas, de planta ovalada, hechas con tierra. Al parecer estos grupos de estructuras formaban centros de mayor jerarquía y funcionaban como cabeceras regionales. En Cuicuilco había culto a los muertos, como lo indican los entierros encontrados frente al basamento circular, en los que había ofrendas formadas por objetos personales y alimentos.A principios del Clásico (100 a.C.), con el desarrollo de Teotihuacan, la población de Cuicuilco parece haber vivido una etapa de decaimiento. Al parecer, el sitio fue abandonado luego de la erupción del Xitle, cerca del año 400 de nuestra era.

Pirámide Principal. Se trata de una pirámide troncocónica de planta circular de grandes dimensiones, formada por cuatro conos truncados superpuestos y unidos mediante escaleras y rampas; su fachada principal está orientada hacia el este. Este edificio fue construido con piedra y rellenado con tierra, con lo cual se formó un núcleo muy comprimido. En cada una de las cuatro etapas constructivas se incluyó un altar en la parte superior central de la pirámide. A su plataforma superior, donde había un altar, se llegaba por una rampa situada al oriente. Esta construcción quedó cubierta por dos superposiciones que al derrumbarse formaron los cuerpos escalonados que actualmente se observan. Las cuatro diferentes construcciones tuvieron lugar entre 800 y 600 a.C. Sobre el último cuerpo de la pirámide se levantaba un templo circular, construido en dos etapas, dentro del que se colocaron dos altares ovalados de cantos rodados.
Plataforma Elevada. A partir del último piso del cono truncado, entre 550-500 a.C., se construyó una plataforma circular. El relleno cubrió por completo al altar de cantos rodados. Para ascender se construyó una rampa al poniente del gran basamento.
Estructura E-1. Con otra estructura, situada más al oriente, formaba una pequeña plaza. Aquí se encontraron dos figurillas de serpentina de entre 150-250 de nuestra era.
Cuicuilco B. Se encuentra dentro de la unidad habitacional Villa Olímpica. Está compuesto por 11 edificios de diferentes etapas, de los que se rescataron cuatro. La Estructura IX corresponde al Preclásico Medio (1000-800 a.C.) y está parcialmente cubierta por lava. Se trata de un cono truncado con planta ovalada y una fachada escalonada sin recubrimiento de piedra. Los edificios VI y VIII forman el conjunto denominado Teatro Griego. Al interior del segundo se encontró una plataforma de tierra de entre 800 y 600 a.C. La apariencia actual de estos edificios corresponde a 100 a.C.-1 d.C. En la Estructura II se han identificado dos niveles de ocupación; el más antiguo corresponde a 400-200 a.C., cuando se comienzan a utilizar las habitaciones de planta cuadrada y un bardeado de protección; el segundo se da entre 200-100 a.C., con la aparición de la planta rectangular y muros internos para la división de los aposentos.
Montículo de Peña Pobre. Al igual que el edificio principal o Pirámide de Cuicuilco, tiene forma de cono truncado, con planta ovalada, característica del Preclásico Medio (1000-800 a.C.). Esta estructura no ha sido explorada.

Cerro de la estrella

Así se conoce hoy en día al centro ceremonial y a la elevación sobre la que se desplanta, aunque su nombre original fue Huixachtécatl o Huizachtépetl, es decir, “cerro del huizache”. La ocupación humana en el sitio fue constante a lo largo de la historia prehispánica. En las faldas y en las proximidades del cerro se han registrado asentamientos y materiales que corresponden a los periodos Preclásico Tardío (400-1 a.C.), Clásico (1-650 d.C.) y Epiclásico (650-950 d.C.). La construcción del centro ceremonial que se localiza en su cima comenzó a más tardar en el Posclásico Temprano (950-1200 d.C.). Desde entonces el sitio experimentó varias modificaciones y siguió funcionando hasta la Conquista.
El lugar es famoso porque era escenario de la ceremonia del Fuego Nuevo o xiuhmolpilli (atadura de años), celebrada por los mexicas cada 52 años. Según las fuentes, antes de la llegada de los españoles se habían celebrado cuatro ceremonias; la quinta, que no llegó a celebrarse, habría correspondido al año de 1559 de nuestra era.

Recorrido. El sitio se compone de un complejo con dos estructuras; la más importante es un templo-pirámide, el Monumento I, en el que se realizaba la ceremonia del Fuego Nuevo. Esta estructura está orientada hacia el poniente, donde tiene una escalinata flanqueada por alfardas. Los cuerpos están formados por amplios muros en talud; el del lado sur está casi completo, mientras el muro norte ha desaparecido. En la estructura se pueden observar claramente tres periodos constructivos que corresponden a épocas diferentes. Al frente de la estructura piramidal se observan restos de los cimientos de pequeños aposentos.
La segunda estructura o Monumento II es parte del complejo de la última etapa constructiva del Monumento I. Comprende una terraza desde la cual partía una escalinata de cuatro metros de ancho, que conserva una altura de 1.20 m. La escalinata de la terraza tiene alfardas a los lados y alcanzaba seguramente la terraza que está localizada al frente del Monumento I. Recientemente fue construida una cruz de concreto sobre la terraza.

Metro Talismán

En el acceso oriente de la estación Talisman de la línea 4 del Metro, Delegación Gustavo A. Madero, se exhibe uno de los más de 50 mamutes recuperados en los últimos 25 años. Se trata de un ejemplar formado con partes de cuatro mamutes, el cual se presenta en una “ventana arqueológica” construida ex profeso en la estación, cuyo símbolo original fue cambiado por la silueta de un mamut o elefante de perfil. Durante la construcción de la línea del Metro se localizó en el área un mamut, que murió empantanado aproximadamente hace 10 000 años. Esta especie, que se extinguió hacia 7000 a.C., convivió con grupos humanos que la aprovecharon.

Santa Cruz Acalpixca

En la época prehispánica el pueblo recibió el nombre de Atenco, “a la orilla del agua”. Posteriormente se le llamó Acalpixca, que significa “vigilantes de canoas” o “lugar donde se guardan las canoas”, pues es factible que el área situada al pie del cerro en el que se encuentra el sitio fuera utilizada como embarcadero. El agregado de Santa Cruz ocurrió durante la época colonial.
El sitio arqueológico se localiza en las faldas del cerro Cuilama o Cauahilama, “vieja del bosque”, por lo que también se le conoce con este nombre. Acalpixca fue fundada por los xochimilcas, la primera de las tribus que, procedentes de Aztlán, arribaron a la Cuenca de México. El sitio compartió características culturales mexicas y posiblemente fue un centro ceremonial vinculado con las festividades de fertilidad agrícola y con un culto al Sol reflejado en eventos astronómicos y calendáricos. Su ubicación, en el extremo meridional de la Cuenca de México, y su altura, aproximadamente 40 o 50 m respecto del nivel del lago, le proporcionaron una panorámica privilegiada, lo que le permitió cumplir una función de vigilancia en el tráfico lacustre hacia Tenochtitlan. En 1265 d.C., el primer señor de Xochimilco, Acatonalli, fundó el pueblo ubicado en el cerro Cuauhilama.
Entre 1450 y 1521, Santa Cruz Acalpixca era de nuevo una pequeña villa, aunque seguía siendo el centro rector del área. Por esta época se realizaron los grabados en las rocas.

Recorrido. Se ha logrado localizar en la zona diversos montículos, terrazas y petrograbados. Varios de los primeros han desaparecido, además de una calzada prehispánica que iba del poniente al oriente de la zona arqueológica y daba acceso a la parte superior del cerro Cuilama, donde se encontraba, posiblemente, el área ceremonial. Además, se tienen registrados cimientos de habitaciones sacerdotales con una extensión de 400 m2 y una jolla o campo militar de entrenamiento xochimilca.
El sitio es famoso por los petrograbados localizados en la ladera y las faldas del cerro. Algunos de los más conocidos son: la Cihuacóatl o el llamado Ocelocóhuatl; el huetzalin, “sacerdote” (conductor de los xochimilcas desde Tula, según el padre Durán); el cipactli (primer signo solar del calendario mesoamericano); el xonecuille, “pie encorvado” (báculo de Quetzalcóatl que representa la Vía Láctea); el océlotl (símbolo de la guerra); la itzpapálotl, “mariposa de fuego”; el huacalxóchitl, planta sagrada
de los xochimilcas; el yaoquizque, “guerrero”; el nahui ollin, “cuatro movimiento”; flores como la cocoxóchitl o dalia y la yoloxóchitl o magnolia; y la nahualapa, “piedra
mapa”, en la que se registran 56 ojos de agua, el lago de Xochimilco, ocho edificios con sus escalinatas y gran cantidad de veredas

Para leer más…

Arqueología Mexicana, núms. 4, 15 y 31.
González Rul, Francisco, Urbanismo y arquitectura en Tlatelolco, Colección Científica, núm. 346, INAH México, 1998.
López Camacho, Javier, y Carlos Córdova, Cuicuilco. Ciudad de México, INAH, México, 1992.
López Luján, Leonardo, Las ofrendas del Templo Mayor de Tenochtitlan, INAH, México, 1993.
Matos Moctezuma, Eduardo, Guía oficial. Templo Mayor, INAH-Salvat, México, 1989.
_______, Templo Mayor, D.F., INAH, México, 1991.

 

Sugerencias para el visitante


Como en las grandes metrópolis, la comida que se ofrece en la ciudad de México es variada y al alcance de las diferentes posibilidades económicas. Hay restaurantes de comida internacional o de algún país específico, como Japón, Estados Unidos, Alemania e Italia, entre otros. Para comida mexicana se sugieren: El Cardenal (5702-8227 y 5521-8815), la Hosteria de Santo Domingo (5782-1847), el mercado de Xochimilco, Chon y Chano (5393-3242)o el Sanborn’s de los Azulejos, cuya casona es en sí misma un monumento (5521-9551). En todos se ofrecen platillos elaborados con recetas prehispánicas o resultado del mestizaje nacional.
Para hospedarse hay desde hostales (para viajeros con mochila) hasta hoteles de cinco estrellas o gran turismo. Considerando la diversidad tanto en servicios como en costos y ubicación, se sugiere llamar a los teléfonos 5212-02 60, ext. 2402, y 5250-8555 de la Secretaría de Turismo en el D.F.
La temperatura media anual oscila entre 18 y 20°, y desciende en diciembre y enero; la temporada de lluvia es durante el verano. Se deben recordar los cambios por el horario de verano.

Información práctica
Templo Mayor. Localización: Centro Histórico. Acceso: Costado oriente de la Catedral Metropolitana. La calle de Seminario es el acceso principal. Metro: Zócalo, Línea 2. Servicios: Museo de sitio, venta de publicaciones y artesanías. No cuenta con estacionamiento. Teléfono: 55 42 49 43. Horario de visita: Martes a domingo de 9 a 17 horas. Entrada: $35.00. Acceso gratuito para estudiantes, personas de la tercera edad y público en general los domingos y días festivos.

Cerro de la Estrella: Localización: Suroeste de la ciudad de México. Acceso: El ascenso al centro ceremonial es por la calzada Estrella, cerca del cruce entre las avenidas Iztapalapa y Rojo Gómez. Metro: Iztapalapa y Cerro de la Estrella, Línea 8. Servicios: El sitio no cuenta con infraestructura ni servicios. Horario de visita: Martes a domingo de 9 a 17 horas. Entrada: $3.00.

Cuicuilco. Localización: Delegación Tlalpan. Acceso: Avenida Insurgentes Sur, frente a la Unidad Habitacional Villa Olímpica; avenida San Fernando; calle Santa Teresa e Insurgentes. Servicios: Museo de sitio, venta de publicaciones, cafetería y estacionamiento. Teléfono: 56 06 97 58. Horario de visita: Martes a domingo de 9 a 17 horas. Entrada: Libre.

Tlatelolco. Localización: Delegación Cuauhtémoc. Acceso: Ricardo Flores Magón y Guerrero (Eje 1 Poniente), al oriente de la avenida Insurgentes Norte y al poniente de la avenida Reforma. Metro: Tlatelolco, Línea 3. Servicios: No cuenta con museo de sitio ni con estacionamiento. Teléfonos: 55 83 02 95 y 57 82 22 40. Horario de visita: Martes a domingo de 7 a 17 horas. Entrada: Libre.

San Pedro de los Pinos. Localización: Delegación Benito Juárez. Acceso: Eje 5 Sur (San Antonio) y avenida Revolución, antes del Anillo Periférico se encuentra la calle Pirámide, entrada a la zona. Servicios: Estacionamiento. Teléfono: 52 17 49 19. Horario de visita: Martes a domingo de 9 a 17 horas. Entrada: $25.00. Acceso gratuito para estudiantes, personas de la tercera edad y público en general los domingos y días festivos.

Santa Cruz Acalpixca. Localización: Delegación Xochimilco. Acceso: Avenida México hasta el poblado de Santa Cruz Acalpixca, vuelta a la derecha por la calle 2 de abril. Al final de esta calle se observa el cerro Cuailama, se da vuelta a la izquierda sobre Prolongación 2 de Abril y a unos cuantos metros se ubica la escalinata de acceso a los petroglifos. Servicios: No cuenta con museo de sitio, pero muy cerca se encuentra el Museo de Xochimilco. Horario de visita: Martes a domingo de 9 a 17 horas. Entrada: Libre.

Pino Suárez. Localización: Centro Histórico. Acceso: Corredor de correspondencia entre las líneas 1 y 2 del Sistema de Transporte Colectivo Metro. Metro: Pino Suárez, líneas 1 y 2. Servicios: No cuenta con ningún tipo de servicio. Se puede observar desde el exterior, en la Plaza Pino Suárez. Horario de visita: El mismo horario de funcionamiento de las líneas 1 y 2 del Metro. Entrada: Sólo se paga el acceso al Metro.

Talismán. Localización: Delegación Gustavo A. Madero. Acceso: Entrada oriente de la estación Talismán. Metro: Talismán, Línea 4. Servicios: No cuenta con ningún tipo de servicio. Horario de visita: El mismo horario de funcionamiento de la Línea 4 del Metro. Entrada: Sólo se paga el acceso al Metro.

________________________________
Luis Alberto López Wario. Arqueólogo con maestría en historia por la ENAH. Director de Planeación y Evaluación de Proyectos de la Coordinación de Arqueología, INHA.
ESPECIAL 28
VIGENTE
TEOTIHUACAN

NÚMERO 93
VIGENTE
LA PINTURA MAYA

ARTÍCULOS EN LÍNEA

Hallazgos en el recinto
ceremonial de Tenochtitlan

Raúl Barrera Rodríguez,
Gabino López Arenas

A partir de las investigaciones realizadas hasta ahora es posible proponer, de manera preliminar, que la edificación encontrada sea el calmécac.


El Códice Madrid.
Un viejo documento revela nuevos secretos

Gabrielle Vail,
Anthony Aveni

En sus 112 páginas, contienen augurios agrícolas y astronómicos.

HOME . Suscripciones . Ediciones atrasadas . Banco Imágene . En línea . Indice General . Próximo Número . CONTÁCTANOS
©1993 Copyright Editorial Raíces S.A. de C.V.