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El ciclo de la vida
vol. XI, número 60, pp.
68-76
Arqueología de la ciudad de México
Luis Alberto López Wario

Fundación de México-Tenochtitlan.
Códice Mendoza, f. 2r.
Reprografía: Carlos
Blanco / Raíces
|
Historia
Su ubicación
geográfica, sus características
climáticas y su riqueza natural han propiciado
la función histórica de la hoy capital
de la República Mexicana como centro rector
político y económico. En sus 1 320
km2 se han asentado, coexistido y desaparecido
multitud de grupos humanos y una amplia variedad
de especies de flora y fauna características.
Por su clima generalmente templado con lluvias
en verano, altas montañas, ríos
de agua dulce, lagos salobres, bosques con diversos
árboles, suelos ricos en nutrientes y gran
diversidad de especies de animales, ha sido un
lugar atractivo para habitar y aprovechar tales
recursos. La vida en la hoy ciudad de México
está y estará permanentemente ligada
a las condiciones naturales, mismas que se han
modificado en función de la aglomeración
poblacional, los usos irracionales del suelo y
el excesivo aprovechamiento de los recursos, entre
otros aspectos.
Hasta 1940, la ciudad de México abarcaba
el espacio que hoy ocupan las delegaciones Cuauhtémoc,
Venustiano Carranza, Benito Juárez y parte
de Miguel Hidalgo, y algunas áreas de Azcapotzalco,
Gustavo A. Madero, Coyoacán, Magdalena
Contreras y Xochimilco, principalmente.
Las más antiguas manifestaciones de vida
humana que se han encontrado son fragmentos líticos
(herramientas) correspondientes a la etapa conocida
como Pleistoceno Superior (20000-7000 a. C.),
restos óseos humanos y fogones de los habitantes
primigenios de Tacubaya, Peñón de
los Baños, Xico, Cerro Tlapacoya y de áreas
vecinas a Chicoloapan y Chimalhuacán (al
este). Los grupos de cazadores-recolectores aprovechaban
la fauna, en especial el mamut, durante las etapas
terminales de la más reciente glaciación.
Entre 7000 y 2000 a.C. aparecieron las primeras
comunidades aldeanas, gracias a un largo y generoso
proceso de domesticación de varias plantas.
Se aprovecharon diversas especies de aves (como
gansos y patos), venados, perros, peces, culebras,
ajolotes, y vegetales como calabazas, tomates,
amaranto y teocinte (especie de maíz muy
antiguo); asimismo, se producían utensilios
domésticos de barro e incluso figurillas.
Para 1000 a.C. se habían desarrollado la
agricultura y la alfarería, lo cual propició
el surgimiento de las primeras grandes aldeas
que controlaban a otras más pequeñas,
entre ellas Tlatilco, Tetelpan, Tulyehualco, Coatepec
y Xalostoc. Se incrementó la ocupación
de tierras fértiles y se dio un marcado
crecimiento demográfico. En algunas áreas
del norte, como Zacatenco, El Arbolillo y Ticomán;
del sur, como Copilco; y del centro, El Peñón,
se incrementó la población, con
lo que se originó la planeación
urbana, como en el caso de Cuicuilco, sitio arqueológico
devastado por la erupción del volcán
Xitle entre 400-200 a.C.
La alta productividad y la eficiencia de los sistemas
agrícolas posibilitaron el incremento de
la ocupación humana y el surgimiento de
importantes núcleos urbanos en el Clásico
(1-700 d.C.). Teotihuacan tuvo el control durante
este periodo y son escasos los sitios del Clásico
en el área de la hoy ciudad de México,
como los de Centro Bancomer (Plaza Coyoacán),
San Antonio y Peñón de los Baños.
En el periodo posterior (Epiclásico) se
dio una importante reubicación poblacional,
de lo que se han encontrado algunas evidencias
en Azcapotzalco y Huipulco.
Desde la fundación de Tenochtitlan hasta
la fecha la presencia humana ha sido permanente
y creciente. En el Posclásico se ocupan
intensa y extensivamente las orillas de los lagos,
las islas y las partes medias de las sierras.
Construcciones habitacionales, espacios agrícolas,
canales, muros de contención, calzadas,
templos, áreas comerciales, son el conjunto
de las manifestaciones materiales que reflejan
la organización social.
La edificación de una ciudad tras otra,
la permanente construcción en ella, su
diversidad, su centralismo, su magnificencia y
deterioro, todo ello se refleja en su traza, paisajes,
arquitectura, documentos, rostros y en los restos
prehispánicos que se recuperan con los
estudios arqueológicos.
TEMPLO MAYOR
La peregrinación
de los mexicas comenzó en Aztlán,
lugar cuya localización exacta se ignora.
Según la leyenda, ahí se formó
un numeroso grupo de individuos pertenecientes
a siete barrios distintos, quienes fueron persuadidos
por su dios tutelar, Huitzilopochtli, para fundar
una ciudad que engrandeciera a la nación
mexicana. El dios sería quien les
indicaría el camino y el lugar preciso
donde debían asentarse. A mediados del
siglo XII d.C. los aztecas comenzaron su largo
peregrinaje hasta llegar al lugar señalado,
hacia 1325 d.C., un islote en medio del lago de
Texcoco. Allí encontraron un tunal, un
águila y pájaros de hermoso plumaje
con los que ésta se alimentaba, y recibieron
la orden de Huitzilopochtli de fundar su ciudad
y llamarla Tenochtitlan. Al centro de la gran
ciudad, en un área amurallada, se encontraban
el Templo Mayor y los principales edificios religiosos,
civiles y los que habitaban dirigentes y nobles.
Al exterior, rodeando la muralla, estaban los
barrios establecidos sobre chinampas distribuidas
regularmente. Todo estaba unido a tierra firme
por tres calzadas, y dos acueductos surtían
de agua a la ciudad.
Los mexicas conquistaron vastos territorios e
impusieron su hegemonía a lo largo y ancho
de Mesoamérica, al tiempo que asimilaban
y transformaban la cultura de los pueblos subyugados.
Esta política expansionista dio lugar a
complejas redes de interacción y a una
intensa actividad comercial y tributaria. A la
llegada de los españoles, la enemistad
con grupos como los tlaxcaltecas contribuyó
a la derrota definitiva de la capital mexicana,
en 1521 d.C. El Templo Mayor fue el núcleo
del centro rector de uno de los grupos más
importantes de la época prehispánica.
Según los relatos y la arqueología,
su esplendor se prolongó por 200 años,
en un área en la que se definían
gran parte de las actividades y destino de los
seres humanos. Su estudio comenzó a principios
del siglo xx, a partir de los trabajos de construcción
de drenajes en el centro de la ciudad. La época
de más relevantes investigaciones se debió
al hallazgo, en 1978, de la escultura de Coyolxauhqui,
diosa de la Luna.
Recorrido. Podrá recorrer una parte
(23 471 m2) de lo que fue el recinto sagrado,
que llegó a medir 250 000 m2 y albergar
75 templos. Se han localizado hasta 13 superposiciones
del Templo Mayor (siete edificios que fueron levantados
por sus cuatro lados y seis añadidos en
la fachada), resultado del interés de cada
gobernante por hacer obras suntuosas, así
como de las constantes inundaciones en Tenochtitlan.
Fray Bernardino de Sahagún describió
el gran recinto con su patio de losas muy amplio
y muchos edificios. Al referirse al Templo Mayor
menciona dos torres, cada una con
sus respectivos ornamentos, en cuyo interior se
guardaban las estatuas de Huitzilopochtli y Tláloc.
Enfrente de cada estatua había una piedra
circular de sacrificios; la fachada principal
daba al poniente y las escalinatas eran muy derechas
y de gradas estrechas.
En 1521, al destruir los españoles el Templo
Mayor del que utilizaron las piedras para
edificar casas e iglesias, ignoraban la
existencia de otros edificios más antiguos
en su interior, los cuales eran respetados y utilizados
por los aztecas como relleno o cimientos para
cada nueva construcción. La destrucción
de la última etapa del edificio fue casi
total y sólo quedó una parte de
la plataforma sobre la que descansaba la pirámide.
Las otras etapas fueron arrasadas parcialmente,
dado que se encuentran a un nivel cada vez más
bajo que el de la última.
Etapa II. Abaca la parte de la ciudad construida
alrededor de 1390 d.C., durante el reinado de
Acamapichtli. De este momento constructivo se
observa la parte superior de la pirámide,
sobre la cual hay restos de adoratorios a Tláloc
y Huitzilopochtli. Los muros del adoratorio norte,
dedicado a Tláloc, conservan restos de
pintura y están rodeados por banquetas.
Frente a la entrada se encuentra un Chac Mool.
El adoratorio sur, dedicado a Huitzilopochtli,
preserva algunos restos de policromía en
el interior, los de un pequeño altar y
una piedra de sacrificios. Una sección
de la esquina sur de esta etapa fue destruida
por el drenaje de tabique colocado en 1900, que
además afectó otras etapas constructivas.
Etapa III. Fue construida en 1431 d.C.,
durante el reinado de Itzcóatl. En su fachada
principal, al poniente, se ven dos grandes y amplias
escalinatas con anchas alfardas. En esta etapa
se encontraron, del lado de Huitzilopochtli y
reclinadas sobre la escalinata, ocho esculturas
de piedra que representan figuras humanas, algunas
de ellas de tamaño natural. En el lado
dedicado a Tláloc se recuperó un
portaestandarte, además de dos figuras
con forma cilíndrica y cabeza humana.
Etapa IV. Fue construida en el año
1454 d.C., durante el reinado de Moctezuma I (1440-1469).
Esta etapa se encuen-tra en buen estado de conservación.
Se observa su plataforma por los cuatro lados
y una parte del primer cuerpo piramidal. En la
parte media del lado sur, sobre la plataforma,
hay una cabeza de serpiente labrada en basalto.
El rostro del animal descansa sobre un altar y
su cuello emerge del talud del primer cuerpo;
a sus lados hay dos braseros de piedra estucada.
Etapa IVb. Fue construida hacia el año
1469 d.C., al parecer durante el reinado de Axayácatl
(1469-1481). Se trata de un añadido a la
fachada principal de la etapa IV, en el que se
observa una gran plataforma sobre la que descansaban
escalinatas y alfardas, de las que sólo
quedan algunos escalones. Sobre la plataforma,
del lado del dios de la guerra, hay dos cabezas
de serpiente que surgen de los arranques de las
alfardas. Justo en medio de ellas fue encontrado
el monolito de Coyolxauhqui. En el lado de Tláloc
también hay dos cabezas de serpiente, aunque
de distinto diseño, y un pequeño
altar con dos ranas de piedra.
Etapa V. Esta construcción se atribuye
a Tízoc (1481-1486). Pueden verse secciones
de la plataforma general por los cuatro lados.
En el lado poniente se aprecia parte de la escalinata,
y en los restantes secciones de muros y pisos.
El lado sur es el mejor conservado.
Etapa VI. De esta etapa, que se le atribuye
a Ahuítzotl (1486-1502 d.C.), también
se observan sólo partes de la plataforma,
sobre la que se encuentran cabezas de serpiente
talladas en tezontle estucado. Cerca de la esquina
sureste hay un arco colonial de medio punto que
descansa, en un extremo, sobre la plataforma de
la etapa V y, en el otro, sobre el muro de la
plataforma de la etapa VI.
Otros puntos sobresalientes son: el Templo Rojo
Norte (Adoratorio C), el Tzompantli o altar de
cráneos (Adoratorio B), el Recinto de los
Guerreros, el Altar de las Ranas y el lugar preciso
en el que se localizó el monolito de Coyolxauhqui,
cuyo original se encuentra en el Museo del Templo
Mayor.
Cronología
de la ciudad de México
Época prehispánica
Pleistoceno Superior (20000-7000 a.C.).
El área es ocupada por grupos de cazadores-recolectores.
Pospleistoceno (7000-2000 a.C.). Aparecen
las primeras comunidades aldeanas, gracias
a la domesticación de varias plantas;
además, se aprovechan diversas especies
animales y se producen utensilios domésticos
de barro y figurillas.
Preclásico (2000 a.C.-1 d.C.).
Se incrementa la ocupación de tierras
fértiles, se da un marcado crecimiento
demográfico y surgen las primeras grandes
aldeas, como Tlatilco. Posteriormente, se
originan centros urbanos como Cuicuilco, devastado
por la erupción del volcán Xitle
entre 400-200 a.C.
Clásico (1-700 d.C.). Apogeo
de Teotihuacan, ciudad que controló
la región y concentró a la mayoría
de la población. Por ello, para este
periodo son escasos los sitios en el área
de la hoy ciudad de México.
Epiclásico (700-950 d.C.). Tras
el declive teotihuacano tiene lugar una importante
reubicación poblacional, en lugares
como Azcapotzalco y Huipulco.
Posclásico Temprano (950-1200 d.C.).
En la cuenca florecen grandes centros urbanos
como Azcapotzalco de filiación
tepaneca y Culhuacan.
Posclásico Tardío (1200-1521
d.C.). Migraciones de grupos nahuas. Los
mexicas fundan, en 1325 d.C., Tenochtitlan,
ciudad que se convertirá en la sede
de un poderoso estado.
Época colonial
1521. Hernán Cortés conquista
la capital mexica, sobre cuyas ruinas se levantará
la sede de la Nueva España.
1790. Fundación del Museo de
Historia Natural, que albergó piezas
arqueológicas. Recuperación
de la Piedra del Sol y la Coatlicue en el
Zócalo capitalino.
Siglo XIX
1839-1846. Trabajos arqueológicos
en Tlatelolco. Los materiales recuperados
son analizados con criterios descriptivos
y se generan síntesis históricas
bajo modelos europeos.
1885-1910. El Estado patrocina exploraciones
arqueológicas, principalmente las de
Leopoldo Batres, quien realiza trabajos en
el Templo Mayor y en Teotihuacan.
Siglo XX
1911-1920. Se establece la Escuela
Internacional de Arqueología y Etnografía
Americanas. Zelia Nuttall investiga en El
Pedregal, Alfred Tozzer en Azcapotzalco y
Manuel Gamio en Azcapotzalco, Ticomán,
El Arbolillo, Copilco y Teotihuacan.
1920-1945. Sobresalen los trabajos
de Byron Cummings en Cuicuilco, de Ignacio
Alcocer en Palacio Nacional y de Eduardo Noguera,
Emilio Cuevas, Hugo Moedano y Elma Estrada
en Tlatelolco y el Templo Mayor. George Vaillant
explora, entre 1927 y 1935, Zacatenco, Ticomán
y El Arbolillo.
1945-2003. El crecimiento urbano obliga
a que la labor arqueológica en la ciudad
de México consista principalmente en
trabajos de salvamento como los realizados
en las líneas del Metro, plazas comerciales,
centros bancarios, edificios históricos,
predios particulares, entre muchos más.
También llevan a cabo investigaciones
arqueológicas el iia de la unam, en
el sur de la ciudad, y el Proyecto de Arqueología
Urbana del Museo del Templo Mayor. Asimismo,
se dan algunas intervenciones de investigadores
extranjeros. |
San
pedro de los pinos
El sitio,
perteneciente al Posclásico, fue construido
por los mexicas poco antes de la llegada de los
españoles, como lo indica la cerámica
localizada y el tipo arquitectónico de
los edificios. Es un edificio de forma piramidal
al que se agregó otro, construido con pisos
y muros de cemento y tepetate. Los espacios entre
los dos edificios fueron rellenados con piedra,
lodo y restos del primer edificio. Finalmente,
por encima del segundo edificio, se agregó
otra etapa constructiva. En la parte superior
se localizaron 15 cuartos, la mayoría con
pisos. En el lado sur también se localizaron
varios muros. En la parte noreste se encontró
una serie de cuartos de adobe que fueron levantados
sin plan determinado.
Metro
Pino Suárez
Fray Bernardino
de Sahagún se refirió a este edificio
como Omácatl. Tiene forma circular, lo
que hace suponer que se dedicó a Ehécatl,
dios del viento. Al parecer, se encontraba sobre
otras superposiciones, dedicadas a otras deidades.
Asociado a él se encontró una escultura
de piedra con la representación de un mono
con máscara bucal, también asociada
a Ehécatl, la cual se encuentra en la Sala
Mexica del Museo Nacional de Antropología.
La última superposición estaba dedicada
a Omácatl, dos caña,
a quien se ha identificado con Tezcatlipoca, ya
que ése era su nombre calendárico.
Es un basamento de planta cuadrangular con una
plataforma sobre la que se levanta un cuerpo circular,
cuya única decoración es una cenefa
formada por clavos de piedra; cuenta con cuatro
escalones que conducen a la parte superior, donde
se encontraba el adoratorio.
Tlatelolco
Tlatelolco
del náhuatl tlatelli, terraza,
o xaltiloll, lugar del montón de
arena fue fundado por los mexicas
en 1337 d.C. En 1521 cayó en manos de los
españoles y en 1527 se fundó ahí
la iglesia del Señor Santiago.
A partir de los años sesenta del siglo
XX el sitio es conocido como Plaza de las Tres
Culturas, ya que reúne valores históricos
de tres grandes épocas de la historia nacional:
el México prehispánico, el colonial
y el moderno.
Recorrido. Las estructuras prehispánicas
están distribuidas, principalmente, al
sur y al norte del Templo Mayor. Al sur del Recinto
Ceremonial, en un espacio relativamente pequeño,
se concentran nueve edificios menores; en el patio
norte hay menos edificios, pero de mayor tamaño
y en un área más grande. Algunos
de los edificios más importantes son:
Templo Mayor. Es de mayores dimensiones;
se encuentra en la parte central de la zona arqueológica
y las características de la etapa II la
asemejan a las del Templo Mayor de Tenochtitlan.
Se trata de una plataforma de tres cuerpos con
amplias escalinatas (al poniente) partida en dos
por alfardas centrales y laterales. Al parecer,
este edificio fue más alto que el de Tenochtitlan.
Templo M o Calendárico. Muestra
un tablero decorado con relieves alusivos a las
tres primeras trecenas del tonalpohualli (calendario
prehispánico). De los templos menores es
el único con doble escalinata, y en la
fachada principal se descubrió una pintura
mural con las deidades creadoras del calendario
prehispánico.
Templo R. Es una estructura de planta mixta,
en cuya parte superior se conservan restos de
un adoratorio dedicado a Ehécatl, correspondiente
a una etapa anterior. Frente a él se detectaron
varios entierros y ofrendas compuestas por infantes
en el interior de ollas, conchas,
piedras y figurillas de cerámica. Este
edificio, junto con sus cuatro altares asociados,
dos hacia el frente y dos en su cara norte, ha
sido llamado el Complejo del Viento.
Templo W o el Palacio. Consta de cuatro
pequeños cuartos que poseen un patio central
con un altar y restos de pilastras que formaban
un amplio portal.
Altar V. Consta de cuatro escalinatas concéntricas
y, al parecer, estuvo dedicado a Tláloc.
Edificios X y L. Se localizan a un costado del
Palacio. Tres fachadas del Edificio L muestran
remates de moños en altorrelieve; este
edificio también es conocido como Templo
de las Pinturas por la pintura mural de sus fachadas,
tableros y alfardas. El diseño del talud-tablero
es idéntico al que aparece en los templos
rojos del recinto ceremonial de Tenochtitlan.
Coatepantli. Significa muro de serpientes
y es una construcción que enmarcaba el
espacio sagrado, que se abría al centro
para dar paso a la calzada norte que comunicaba
con el Tepeyac.
Templo A. Ostenta un glifo en la parte
superior de la alfarda sur. En este templo se
localizaron cráneos de decapitados perforados
por los parietales, por lo que fue llamado Altar
Tzompantli.
Altar D1. Se encuentra frente a la entrada
norte del Coatepantli, y reducía el acceso
al patio norte, lo que indica que era un lugar
para recibir a los peregrinos.
Templos I y J. Edificios unidos por una
enorme plataforma, de la que solamente se ha descubierto
la mitad oeste. El Templo I es el único
edificio construido completamente con sillería
de cantera rosa, a manera de tabiques. El edificio
J muestra características similares pero
de menor tamaño.
Iglesia de Santiago Tlatelolco. Conserva elementos
característicos de la época colonial.
En su fachada norte se expresa el sincretismo
novohispano: un águila sostiene en sus
garras un escudo con los estigmas de San Francisco
flanqueados por flechas y macanas prehispánicas;
bajo el frontis se ve una cenefa, símbolo
mexica de Tlatelolco, sobre la imagen del santo.
Cuicuilco
La ocupación
más antigua de que se tiene conocimiento
en Cuicuilco, lugar donde se hacen cantos
y danzas, ocurrió entre 2100-1800
a.C., con el establecimiento de aldeas de agricultores
que alcanzaron su apogeo entre 800-600 a.C. Por
esa época se construyó el centro
ceremonial, cuya ocupación se extendió
hasta aproximadamente 100 a.C. Hacia 1000-800
a.C. aparecieron las primeras plataformas de tipo
cónico-truncadas, de planta ovalada, hechas
con tierra. Al parecer estos grupos de estructuras
formaban centros de mayor jerarquía y funcionaban
como cabeceras regionales. En Cuicuilco había
culto a los muertos, como lo indican los entierros
encontrados frente al basamento circular, en los
que había ofrendas formadas por objetos
personales y alimentos.A principios del Clásico
(100 a.C.), con el desarrollo de Teotihuacan,
la población de Cuicuilco parece haber
vivido una etapa de decaimiento. Al parecer, el
sitio fue abandonado luego de la erupción
del Xitle, cerca del año 400 de nuestra
era.
Pirámide Principal. Se trata de
una pirámide troncocónica de planta
circular de grandes dimensiones, formada por cuatro
conos truncados superpuestos y unidos mediante
escaleras y rampas; su fachada principal está
orientada hacia el este. Este edificio fue construido
con piedra y rellenado con tierra, con lo cual
se formó un núcleo muy comprimido.
En cada una de las cuatro etapas constructivas
se incluyó un altar en la parte superior
central de la pirámide. A su plataforma
superior, donde había un altar, se llegaba
por una rampa situada al oriente. Esta construcción
quedó cubierta por dos superposiciones
que al derrumbarse formaron los cuerpos escalonados
que actualmente se observan. Las cuatro diferentes
construcciones tuvieron lugar entre 800 y 600
a.C. Sobre el último cuerpo de la pirámide
se levantaba un templo circular, construido en
dos etapas, dentro del que se colocaron dos altares
ovalados de cantos rodados.
Plataforma Elevada. A partir del último
piso del cono truncado, entre 550-500 a.C., se
construyó una plataforma circular. El relleno
cubrió por completo al altar de cantos
rodados. Para ascender se construyó una
rampa al poniente del gran basamento.
Estructura E-1. Con otra estructura, situada
más al oriente, formaba una pequeña
plaza. Aquí se encontraron dos figurillas
de serpentina de entre 150-250 de nuestra era.
Cuicuilco B. Se encuentra dentro de la
unidad habitacional Villa Olímpica. Está
compuesto por 11 edificios de diferentes etapas,
de los que se rescataron cuatro. La Estructura
IX corresponde al Preclásico Medio (1000-800
a.C.) y está parcialmente cubierta por
lava. Se trata de un cono truncado con planta
ovalada y una fachada escalonada sin recubrimiento
de piedra. Los edificios VI y VIII forman el conjunto
denominado Teatro Griego. Al interior del
segundo se encontró una plataforma de tierra
de entre 800 y 600 a.C. La apariencia actual de
estos edificios corresponde a 100 a.C.-1 d.C.
En la Estructura II se han identificado dos niveles
de ocupación; el más antiguo corresponde
a 400-200 a.C., cuando se comienzan a utilizar
las habitaciones de planta cuadrada y un bardeado
de protección; el segundo se da entre 200-100
a.C., con la aparición de la planta rectangular
y muros internos para la división de los
aposentos.
Montículo de Peña Pobre.
Al igual que el edificio principal o Pirámide
de Cuicuilco, tiene forma de cono truncado, con
planta ovalada, característica del Preclásico
Medio (1000-800 a.C.). Esta estructura no ha sido
explorada.
Cerro
de la estrella
Así
se conoce hoy en día al centro ceremonial
y a la elevación sobre la que se desplanta,
aunque su nombre original fue Huixachtécatl
o Huizachtépetl, es decir, cerro
del huizache. La ocupación humana
en el sitio fue constante a lo largo de la historia
prehispánica. En las faldas y en las proximidades
del cerro se han registrado asentamientos y materiales
que corresponden a los periodos Preclásico
Tardío (400-1 a.C.), Clásico (1-650
d.C.) y Epiclásico (650-950 d.C.). La construcción
del centro ceremonial que se localiza en su cima
comenzó a más tardar en el Posclásico
Temprano (950-1200 d.C.). Desde entonces el sitio
experimentó varias modificaciones y siguió
funcionando hasta la Conquista.
El lugar es famoso porque era escenario de la
ceremonia del Fuego Nuevo o xiuhmolpilli (atadura
de años), celebrada por los mexicas cada
52 años. Según las fuentes, antes
de la llegada de los españoles se habían
celebrado cuatro ceremonias; la quinta, que no
llegó a celebrarse, habría correspondido
al año de 1559 de nuestra era.
Recorrido. El sitio se compone de un complejo
con dos estructuras; la más importante
es un templo-pirámide, el Monumento I,
en el que se realizaba la ceremonia del Fuego
Nuevo. Esta estructura está orientada hacia
el poniente, donde tiene una escalinata flanqueada
por alfardas. Los cuerpos están formados
por amplios muros en talud; el del lado sur está
casi completo, mientras el muro norte ha desaparecido.
En la estructura se pueden observar claramente
tres periodos constructivos que corresponden a
épocas diferentes. Al frente de la estructura
piramidal se observan restos de los cimientos
de pequeños aposentos.
La segunda estructura o Monumento II es parte
del complejo de la última etapa constructiva
del Monumento I. Comprende una terraza desde la
cual partía una escalinata de cuatro metros
de ancho, que conserva una altura de 1.20 m. La
escalinata de la terraza tiene alfardas a los
lados y alcanzaba seguramente la terraza que está
localizada al frente del Monumento I. Recientemente
fue construida una cruz de concreto sobre la terraza.
Metro
Talismán
En el acceso
oriente de la estación Talisman de la línea
4 del Metro, Delegación Gustavo A. Madero,
se exhibe uno de los más de 50 mamutes
recuperados en los últimos 25 años.
Se trata de un ejemplar formado con partes de
cuatro mamutes, el cual se presenta en una ventana
arqueológica construida ex profeso
en la estación, cuyo símbolo original
fue cambiado por la silueta de un mamut o elefante
de perfil. Durante la construcción de la
línea del Metro se localizó en el
área un mamut, que murió empantanado
aproximadamente hace 10 000 años. Esta
especie, que se extinguió hacia 7000 a.C.,
convivió con grupos humanos que la aprovecharon.
Santa
Cruz Acalpixca
En la época
prehispánica el pueblo recibió el
nombre de Atenco, a la orilla del agua.
Posteriormente se le llamó Acalpixca, que
significa vigilantes de canoas o lugar
donde se guardan las canoas, pues es factible
que el área situada al pie del cerro en
el que se encuentra el sitio fuera utilizada como
embarcadero. El agregado de Santa Cruz ocurrió
durante la época colonial.
El sitio arqueológico se localiza en las
faldas del cerro Cuilama o Cauahilama, vieja
del bosque, por lo que también se
le conoce con este nombre. Acalpixca fue fundada
por los xochimilcas, la primera de las tribus
que, procedentes de Aztlán, arribaron a
la Cuenca de México. El sitio compartió
características culturales mexicas y posiblemente
fue un centro ceremonial vinculado con las festividades
de fertilidad agrícola y con un culto al
Sol reflejado en eventos astronómicos y
calendáricos. Su ubicación, en el
extremo meridional de la Cuenca de México,
y su altura, aproximadamente 40 o 50 m respecto
del nivel del lago, le proporcionaron una panorámica
privilegiada, lo que le permitió cumplir
una función de vigilancia en el tráfico
lacustre hacia Tenochtitlan. En 1265 d.C., el
primer señor de Xochimilco, Acatonalli,
fundó el pueblo ubicado en el cerro Cuauhilama.
Entre 1450 y 1521, Santa Cruz Acalpixca era de
nuevo una pequeña villa, aunque seguía
siendo el centro rector del área. Por esta
época se realizaron los grabados en las
rocas.
Recorrido. Se ha logrado localizar en la
zona diversos montículos, terrazas y petrograbados.
Varios de los primeros han desaparecido, además
de una calzada prehispánica que iba del
poniente al oriente de la zona arqueológica
y daba acceso a la parte superior del cerro Cuilama,
donde se encontraba, posiblemente, el área
ceremonial. Además, se tienen registrados
cimientos de habitaciones sacerdotales con una
extensión de 400 m2 y una jolla o campo
militar de entrenamiento xochimilca.
El sitio es famoso por los petrograbados localizados
en la ladera y las faldas del cerro. Algunos de
los más conocidos son: la Cihuacóatl
o el llamado Ocelocóhuatl; el huetzalin,
sacerdote (conductor de los xochimilcas
desde Tula, según el padre Durán);
el cipactli (primer signo solar del calendario
mesoamericano); el xonecuille, pie encorvado
(báculo de Quetzalcóatl que representa
la Vía Láctea); el océlotl
(símbolo de la guerra); la itzpapálotl,
mariposa de fuego; el huacalxóchitl,
planta sagrada
de los xochimilcas; el yaoquizque, guerrero;
el nahui ollin, cuatro movimiento;
flores como la cocoxóchitl o dalia y la
yoloxóchitl o magnolia; y la nahualapa,
piedra
mapa, en la que se registran 56 ojos de
agua, el lago de Xochimilco, ocho edificios con
sus escalinatas y gran cantidad de veredas
Para leer más
Arqueología Mexicana, núms.
4, 15 y 31.
González Rul, Francisco, Urbanismo
y arquitectura en Tlatelolco, Colección
Científica, núm. 346, INAH
México, 1998.
López Camacho, Javier, y Carlos Córdova,
Cuicuilco. Ciudad de México,
INAH, México, 1992.
López Luján, Leonardo, Las
ofrendas del Templo Mayor de Tenochtitlan,
INAH, México, 1993.
Matos Moctezuma, Eduardo, Guía oficial.
Templo Mayor, INAH-Salvat, México,
1989.
_______, Templo Mayor, D.F., INAH,
México, 1991. |
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Sugerencias
para el visitante
Como en las grandes metrópolis, la
comida que se ofrece en la ciudad de México
es variada y al alcance de las diferentes
posibilidades económicas. Hay restaurantes
de comida internacional o de algún
país específico, como Japón,
Estados Unidos, Alemania e Italia, entre
otros. Para comida mexicana se sugieren:
El Cardenal (5702-8227 y 5521-8815), la
Hosteria de Santo Domingo (5782-1847), el
mercado de Xochimilco, Chon y Chano (5393-3242)o
el Sanborns de los Azulejos, cuya
casona es en sí misma un monumento
(5521-9551). En todos se ofrecen platillos
elaborados con recetas prehispánicas
o resultado del mestizaje nacional.
Para hospedarse hay desde hostales (para
viajeros con mochila) hasta hoteles de cinco
estrellas o gran turismo. Considerando la
diversidad tanto en servicios como en costos
y ubicación, se sugiere llamar a
los teléfonos 5212-02 60, ext. 2402,
y 5250-8555 de la Secretaría de Turismo
en el D.F.
La temperatura media anual oscila entre
18 y 20°, y desciende en diciembre y
enero; la temporada de lluvia es durante
el verano. Se deben recordar los cambios
por el horario de verano.
Información práctica
Templo Mayor. Localización:
Centro Histórico. Acceso:
Costado oriente de la Catedral Metropolitana.
La calle de Seminario es el acceso principal.
Metro: Zócalo, Línea 2. Servicios:
Museo de sitio, venta de publicaciones y
artesanías. No cuenta con estacionamiento.
Teléfono: 55 42 49 43. Horario
de visita: Martes a domingo de 9 a 17
horas. Entrada: $35.00. Acceso gratuito
para estudiantes, personas de la tercera
edad y público en general los domingos
y días festivos.
Cerro de la Estrella: Localización:
Suroeste de la ciudad de México.
Acceso: El ascenso al centro ceremonial
es por la calzada Estrella, cerca del cruce
entre las avenidas Iztapalapa y Rojo Gómez.
Metro: Iztapalapa y Cerro de la Estrella,
Línea 8. Servicios: El sitio no cuenta
con infraestructura ni servicios. Horario
de visita: Martes a domingo de 9 a 17
horas. Entrada: $3.00.
Cuicuilco. Localización: Delegación
Tlalpan. Acceso: Avenida Insurgentes
Sur, frente a la Unidad Habitacional Villa
Olímpica; avenida San Fernando; calle
Santa Teresa e Insurgentes. Servicios: Museo
de sitio, venta de publicaciones, cafetería
y estacionamiento. Teléfono: 56 06
97 58. Horario de visita: Martes
a domingo de 9 a 17 horas. Entrada: Libre.
Tlatelolco. Localización:
Delegación Cuauhtémoc. Acceso:
Ricardo Flores Magón y Guerrero (Eje
1 Poniente), al oriente de la avenida Insurgentes
Norte y al poniente de la avenida Reforma.
Metro: Tlatelolco, Línea 3. Servicios:
No cuenta con museo de sitio ni con estacionamiento.
Teléfonos: 55 83 02 95 y 57 82 22
40. Horario de visita: Martes a domingo
de 7 a 17 horas. Entrada: Libre.
San Pedro de los Pinos. Localización:
Delegación Benito Juárez.
Acceso: Eje 5 Sur (San Antonio) y
avenida Revolución, antes del Anillo
Periférico se encuentra la calle
Pirámide, entrada a la zona. Servicios:
Estacionamiento. Teléfono: 52 17
49 19. Horario de visita: Martes
a domingo de 9 a 17 horas. Entrada: $25.00.
Acceso gratuito para estudiantes, personas
de la tercera edad y público en general
los domingos y días festivos.
Santa Cruz Acalpixca. Localización:
Delegación Xochimilco. Acceso:
Avenida México hasta el poblado de
Santa Cruz Acalpixca, vuelta a la derecha
por la calle 2 de abril. Al final de esta
calle se observa el cerro Cuailama, se da
vuelta a la izquierda sobre Prolongación
2 de Abril y a unos cuantos metros se ubica
la escalinata de acceso a los petroglifos.
Servicios: No cuenta con museo de sitio,
pero muy cerca se encuentra el Museo de
Xochimilco. Horario de visita: Martes
a domingo de 9 a 17 horas. Entrada: Libre.
Pino Suárez. Localización:
Centro Histórico. Acceso:
Corredor de correspondencia entre las líneas
1 y 2 del Sistema de Transporte Colectivo
Metro. Metro: Pino Suárez, líneas
1 y 2. Servicios: No cuenta con ningún
tipo de servicio. Se puede observar desde
el exterior, en la Plaza Pino Suárez.
Horario de visita: El mismo horario
de funcionamiento de las líneas 1
y 2 del Metro. Entrada: Sólo se paga
el acceso al Metro.
Talismán. Localización:
Delegación Gustavo A. Madero. Acceso:
Entrada oriente de la estación Talismán.
Metro: Talismán, Línea 4.
Servicios: No cuenta con ningún tipo
de servicio. Horario de visita: El
mismo horario de funcionamiento de la Línea
4 del Metro. Entrada: Sólo se paga
el acceso al Metro.
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Luis Alberto López Wario.
Arqueólogo con maestría en historia por
la ENAH. Director de Planeación y Evaluación
de Proyectos de la Coordinación de Arqueología,
INHA. |
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ESPECIAL
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VIGENTE
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