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Los mayas de Tabasco
vol. XI, número 61, pp. 72-79
Sitios arqueológicos de
Tabasco
Roberto García Moll
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Historia
La historia de Tabasco, estrechamente ligada a sus
condiciones climáticas y geológicas,
es la historia de la lucha del hombre por dominar
su ambiente, por definición siempre hostil
a cualquier actividad cultural. Para que, día
a día, la civilización se fuera imponiendo,
desde épocas tempranas se crearon mecanismos
para gozar de ciertos satisfactores y se desarrollaron
métodos particulares para un medio donde
abunda el agua y escasea la tierra, donde los materiales
de construcción son perecederos y lo estable
y permanente no existe en ningún sentido.
En ese ambiente se desarrollaron dos de las culturas
más insólitas del México antiguo,
la olmeca y, más tarde, la maya. La primera
es notable no sólo por ser la más
antigua, sino también por haber rebasado
los límites de la selva tropical húmeda
y cálida (Veracruz, Tabasco, Chiapas y Guatemala),
y haber abarcado tanto el Altiplano Central como
los actuales estados de Oaxaca y Guerrero.
Las grandes ciudades que se levantaron sobre la
planicie costera en las zonas de inundación
eran como verdaderas islas hechas a mano, para cuya
construcción se acarrearon cientos de metros
cúbicos de tierra y arcilla; asimismo, se
construyeron grandes obras hidráulicas, todo
con la finalidad de evitar inundaciones. Notables
fueron también los sistemas agrícolas
en los que se basó la economía, el
uso puntual de un elaborado calendario, el primer
sistema de escritura, la arquitectura monumental
y la escultura, tanto la de grandes dimensiones,
hecha en basalto, como la más fina, realizada
en jade y serpentina, que revela profundos conocimientos
técnicos y estéticos.
Después de un largo periodo de gestación,
en Tabasco y otras regiones del sureste la cultura
maya alcanzó su apogeo durante el periodo
Clásico. Ésta fue una de las grandes
civilizaciones del mundo antiguo, en la que sobresalen
tanto las obras materiales arquitectura, cerámica
y escultura como los grandes logros intelectuales
calendario y escritura, manifestaciones
culturales que revelan una gran complejidad y sofisticación,
y en las que se conjugó una particular cosmología
con una conciencia histórica.
En el actual territorio de Tabasco se desarrollaron
también otras culturas, como los zoques,
al sur de la entidad, los chontales, los choles,
los cimatanes, los itzaes e incluso los nahuas,
cuyos vestigios culturales están en proceso
de ser identificados arqueológicamente. Se
trata de un espacio aún no definido, aunque
sabemos que, en distintas épocas y con diferentes
distribuciones, en él convivieron culturas
cuyo núcleo se encontraba en otras áreas.
Desde la llegada de los primeros españoles
en 1518 hasta la fecha, tanto las relaciones sociales,
políticas y religiosas como el paisaje se
han transformado de manera notable.
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Cronología
de Tabasco
Epoca prehispánica
Preclásico Temprano (2500-1200 a.C.).
La agricultura es la base del sustento y la
economía, y se complementa de manera
importante con la recolección, la caza
y la pesca. Se intensifica la producción
tanto de vasijas como de figurillas de cerámica.
Distribución de la población
en pequeñas aldeas. Surgen algunos
sitios aledaños al río Bari,
en el extremo noroccidental del estado.
Preclásico Medio (1200-400 a.C.).
Al tener a la agricultura como base, las pequeñas
aldeas se vuelven más complejas. Se
inicia la construcción de ciudades
y centros ceremoniales con tierra y arcilla.
Se fortalece con otras áreas el intercambio
de diferentes productos. La Venta, Tabasco,
pasa a formar parte del amplio desarrollo
olmeca que también se dio en el sur
de Veracruz.
Preclásico Tardío (400 a.C.-250
d.C.). Sobre la base de una economía
agrícola, se consolida la construcción
de ciudades y surgen centros regionales que
ostentan el poder político y religioso.
Aparecen la escritura y el calendario. Algunas
deidades adquieren sus rasgos característicos.
Clásico Temprano (250-600). En
Tabasco, en sitios periféricos como
Comalcalco, Tortuguero, Pomoná y Reforma,
se consolidan los rasgos que definen a la
cultura maya.
Clásico Tardío (600-900).
Durante este periodo se multiplican los sitios
mayas al sur del estado, en la frontera con
Chiapas y Campeche. Aparentemente, muchos
de ellos son dependientes de Palenque en distintos
momentos, ya que poseen muchas de las características
de este sitio. Surgen otros de filiación
zoque, en el suroeste de Chiapas, así
como los conocidos como pre-chontales.
Posclásico Temprano (900-1200).
Es un periodo poco explorado en el territorio
de Tabasco.
Posclásico Tardío (1200-1520).
En esta etapa aparece una gran cantidad de
sitios en la costa, los cuales se conocen
parcialmente por las fuentes escritas de la
Conquista, aunque no existen exploraciones
que revelen sus características. Durante
toda la época prehispánica,
Tabasco fue una región por la que se
comunicaba el sureste con otras regiones del
México antiguo.
Época colonial y siglo XIX
1518. Juan de Grijalva entra al río
que llevará su nombre.
1519. Hernán Cortés desembarca
en el río Grijalva.
1529. La Audiencia Real de México
designa a Francisco de Montejo como adelantado
y alcalde mayor de Tabasco. Otorga a su hijo,
conocido como Francisco de Montejo el
mozo, el cargo de tenien-te gobernador,
capitán general y repartidor de indios
de Tabasco.
1604. Se solicita al virrey el traslado
oficial de la capital a Villahermosa, lo cual
ocurre hasta 1641, cuando la capital recibe
el nombre de San Juan Villahermosa.
1811. A raíz de la Independencia,
en las Cortes de Cádiz se plantea liberar
a Tabasco de Yucatán, lo cual fue concedido
aunque esta situación duró muy
poco.
Siglo XX
1907. Teobert Maler realiza una expedición
que lo lleva de Tenosique a la parte central
del río Usumacinta.
1926. Frans Blom y Oliver La Farge
realizan un recorrido por tierras tabasqueñas.
1937 (ca.). E. Wyllys Andrews estudia
la región.
1958. Carlos Pellicer traslada esculturas
de gran formato al Museo-Parque La Venta,
en Villahermosa.
1975 (ca.). Comienza el estudio de
la región por el Proyecto Tierras Bajas
Noroccidentales.
1990-2003. Se llevan a cabo nuevas
investigaciones en Comalcalco. Se realizan
exploraciones arqueológicas en sitios
como Pomoná, Moral-Reforma, San Claudio,
Malpasito y el asentamiento dominico de Oxolotán.
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La Venta
Se encuentra en la región
que junto con el sur de Veracruz forma parte del
área nuclear de la cultura olmeca. La Venta,
con montículos, plataformas, plazas, patios
y conjuntos habitacionales distribuidos en cerca
de 200 ha, es uno de los mejores exponentes del
urbanismo temprano. Todos esos elementos arquitectónicos
fueron elaborados a base de arcillas de distintos
colores y texturas, seguramente importadas, ya que
en su totalidad el sitio está construido
de forma artificial, a manera de una isla. Asociada
a la arquitectura se ha detectado una gran cantidad
de esculturas monumentales, las cuales fueron talladas
en duro basalto traído de canteras situadas
a más de 100 km. En el Conjunto A del sitio
es en donde se ha realizado la mayor cantidad de
exploraciones. A la fecha se ha descubierto un gran
número de ofrendas, constituidas por objetos
menores elaborados sobre rocas duras y cristalizadas
como el jade y la jadeíta, productos importados
de otras regiones.
En el museo de sitio se exhiben monumentos, reproducciones
y maquetas que brindan al visitante una visión
de conjunto del lugar. En el Parque-Museo La Venta,
en Villahermosa, se pueden admirar las esculturas
de gran formato llevadas ahí por el poeta
Carlos Pellicer en 1958. En el Museo Nacional de
Antropología de la ciudad de México
se encuentra la escultura menor procedente de ofrendas
de este importante sitio.
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Información
práctica
Dónde hospedarse
Villahermosa es la mejor opción, ya
que cuenta con una amplia variedad de hoteles
y restaurantes, y ofrece paseos y áreas
de entretenimiento para toda la familia. Cerca
de los sitios arqueológicos hay opciones
de hospedaje en Comalcalco, Balancán,
Huimanguillo, Tenosique y Teapa. En Villahermosa:
Camino Real, prolongación Paseo Tabasco
núm. 1407, tel. (993) 3164400; Casa
Inn Olmeca, Av. Francisco I. Madero núm.
418, centro; Hostal del Sureste, Baltasar
Zozaya núm. 626, centro; Posada Aurorita,
Baltasar Zozaya núm. 622, centro.
Dónde comer
En Villahermosa hay diversos lugares con comida
típica de la región: pejelagarto
frito platillo de gran tradición,
tamal de chipilín, tamal de frijol
con momo, sisqua, totopostes, plátano
prensado y dulces en conserva. Pero si se
busca algo más selecto, podrá
encontrar restaurantes de comida internacional.
En Villahermosa: Las Sombrillas, Aldama núm.
404, centro; Los Tulipanes, Periférico
Carlos Pellicer núm. 511, centro; El
Jardín, Adolfo Ruiz Cortines núm.
97, centro; El Candil, Madero núm.
919, centro.
Cuándo ir
Cualquier temporada es buena para visitar
Tabasco, sobre todo en abril y mayo, cuando
es época de secas. La época
de lluvias es entre julio y septiembre.
Clima
En general el clima de Tabasco es cálido-
húmedo, con lluvias en verano, aunque
hay regiones con lluvias durante todo el año,
principalmente en las zonas montañosas.
La temperatura media es de 26 grados y en
época de calor alcanza los 42 grados.
Transporte
A Villahermosa hay vuelos directos desde la
ciudad de México, Cancún, Mérida,
Monterrey y Houston, por Aeroméxico,
Mexicana, Aerocaribe, Aviacsa y Aerocalifornia.
Para ir en automóvil o en autobús
de primera o segunda clases tomar la carretera
núm. 180.
Horarios
El Parque-Museo La Venta abre todos los días
de 8:00 a 16:30 hr; el Museo Carlos Pellicer
Cámara, de martes a domingo, de 10:00
a 20:00 hr; las zonas arqueológicas
todos los días de 10:00 a 17:00 hr.
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Para
leer más
Los olmecas
de Tabasco,
edición especial, Arqueología
Mexicana/ Gobierno del Estado de Tabasco, México,
2001.
Fernández Tejedo, Isabel, et al., Zonas
arqueológicas. Tabasco, inah/Gobierno
del Estado de Tabasco, México, 1988.
Walls, Claudia A. (coord.), El estado de
Tabasco, Grupo Azabache, México,
1944. |
Comalcalco
Comalcalco y Toniná son representativos de
los sitios más occidentales del área
maya, en el límite con otras culturas del
mundo prehispánico. Comalcalco es uno de
los grandes desarrollos del periodo Clásico
(250-900 d.C.). Al carecer en su entorno de roca
caliza, materia prima con la cual los mayas edificaron
sus ciudades y monumentos, los mayas de Comalcalco
asumieron el reto que la naturaleza les impuso y
construyeron sus edificios a base de arcilla, utilizándola
como relleno; en algunas estructuras se usaron ladrillos
como revestimiento y para la construcción
de espacios interiores cubiertos por el arco falso
o bóveda maya. Gracias a la quema de grandes
cantidades de conchas de ostión se hicieron
aplanados de estuco, mezcla de cal y arena de muy
alta calidad, que perduran hasta nuestros días.
La carencia de rocas impidió que se elaboraran
monumentos escultóricos, como estelas, altares
y dinteles, pero el modelado en estuco y los grabados
en ladrillos son fiel testimonio de la grandeza
del lugar.
Las descripciones que poseemos sobre Comalcalco
se remontan a la segunda mitad del siglo XIX y a
pesar de los continuos esfuerzos por explorar y
conocer el sitio poco es lo que se ha avanzado.
Lo que hoy podemos ver es sólo una mínima
parte del centro monumental, el cual está
formado por una gran plaza, cuyo límite oeste
es el llamado Templo 1, frente al cual se desarrollan
dos ejes de construcciones. Al sureste se encuentra
la llamada Gran Acrópolis, formada por la
superposición de distintas construcciones
a lo largo de distintos periodos de actividad arquitectónica.
Este monumental conjunto está coronado por
la estructura llamada el Palacio, cuyas proporciones
y distribución se asemejan a las de Palenque.
Durante el Preclásico y el Clásico
Temprano los edificios ceremoniales y palacios fueron
construidos a base de tierra y se recubrieron con
gruesas capas de aplanado. De esta etapa constructiva
se conservan varios edificios gracias a que fueron
cubiertos por construcciones posteriores. Al parecer,
para los inicios del Clásico Tardío
el sitio recibió influencias de los grupos
mayas del Usumacinta, con lo cual hubo cambios en
la cerámica y las técnicas constructivas.
En el centro del sitio hay una gran cantidad de
estructuras ceremoniales, palacios y habitaciones
de la elite. La Plaza Central está limitada
por varios templos, entre los cuales el principal
es un basamento piramidal de varios cuerpos. En
el interior del basamento se localizó una
estructura anterior, construida con lodo revestido
de un grueso aplanado; las escalinatas de la fachada
principal del templo son parte de esta estructura
del Clásico Temprano. El basamento de ladrillos
muestra en una de sus esquinas una decoración
hecha a base de estuco modelado con representaciones
de varios personajes y algunos animales.
A un lado del conjunto que forman los edificios
de la Plaza Central se encuentra la estructura conocida
como el Palacio. Este edificio es muy semejante
al del mismo nombre localizado en Palenque; de hecho,
la arquitectura de ambos sitios, correspondiente
al Clásico Tardío, es similar. En
los restos de esculturas modeladas sobre estuco
se aprecia la gran influencia del Clásico
maya, por ejemplo en los mascarones del dios Kinich
Ahau, así como en la llamada Tumba de Comalcalco,
en la que se representan nueve personajes.
En el museo de sitio se exhiben objetos de cerámica,
esculturas y numerosos ladrillos con grabados.
San Claudio
El sitio arqueológico se localiza al sur
del estado, en las inmediaciones del municipio de
Tenosique, y debe su nombre a la laguna de San Cladio,
que se encuentra cerca, la cual fue aprovechada
junto con otros recursos- por los antiguos
pobladores. La ciudad cuenta con 94 edificaciones
que están distribuidas en cinco grupos arquitectónicos.
En 1997 se llevaron a cabo las primeras exploraciones
en el sitio, que dejaron parcialmente expuestas
una estructura piramidal de aproximadamente
12 m de altura- y una plataforma habitacional. Según
las investigaciones hubo dos periodos de ocupación:
el más antiguo corresponde al 100 d.C., aproximadamente,
y el segundo al Clásico Tardío (600-900
d.C.); las edificaciones de este último tienen
mayor volumen. En la arquitectura de San Claudio
predominan los edificios residenciales distribuidos
alrededor de patios rectangulares, aunque también
hay de carácter ritual, como templos y una
cancha de juego de pelota; además, se localizaron
33 entierros funerarios.
Pomoná
La zona arqueológica se encuentra entre las
sierras y la planicie aluvial del sur de Tabasco.
El sitio está conformado por conjuntos arquitectónicos
situados en las cimas de varias colinas de grava,
en un lugar donde no hay roca caliza, por lo que
fue transportada a mano desde un sitio localizado
a nueve kilómetros.
De los seis conjuntos que componen el sitio sólo
se ha explorado el Conjunto I. Éste está
formado por 13 basamentos, de los cuales 12 se distribuyen
alrededor de una plaza de planta cuadrangular. En
el extremo norte se encuentra un basamento de cuerpos
escalonados y al este hay plataformas bajas; al
oeste se localizan varios basamentos que conforman
un solo núcleo monumental sobre el cual se
sitúan cuatro templos, y el sur está
abierto y sirve de comunicación con otros
conjuntos arquitectónicos.
Aunque no es de la magnitud ni de la calidad de
Palenque, Pomoná es importante por sus inscripciones
jeroglíficas, las cuales han permitido ampliar
los conocimientos sobre la región y las relaciones
entre ciudades en el periodo Clásico. También
fue importante desde el punto de vista comercial
y estratégico, ya que se encontraba cerca
del río Usumacinta. Las inscripciones revelan
la dependencia de Pomoná hacia Palenque,
y de otros sitios, cuya hegemonía en el norte
de Tabasco fue muy clara durante el Clásico
Tardío. También sabemos de los continuos
enfrentamientos bélicos que Pomoná
tuvo con Piedras Negras, sitio localizado sobre
la margen derecha del Usumacinta. Pomoná
poseía un glifo emblema que le daba jerarquía
de capital regional sobre sitios menores como Chinikihá
y Panhalé.
El sitio cuenta con un museo en el que, además
de los objetos encontrados durante las exploraciones
en el Conjunto I, se muestran las esculturas obtenidas
por saqueadores en el área de los edificios
1 y 2 en los sesenta del siglo pasado, así
como la Colección José María
Silva, conformada por objetos cerámicos y
líticos de la cultura maya que brindan al
visitante un panorama general de la arqueología
regional. También se exhibe una lápida
olmeca recuperada en el ejido Emiliano Zapata, que
muestra la expansión territorial de esta
cultura más allá de la considerada
como área nuclear.
Reforma-Morales
Se localiza a orillas del río San Pedro,
en un área en que se han encontrado evidencias
de asentamientos del periodo Preclásico y
del Clásico; los de esta última etapa
están íntimamente ligados a la cultura
maya que se desarrolló de 250 a 900 d.C.
Las zonas arqueológicas situadas a las márgenes
del río San Pedro que corresponden al área
maya se vinculan con los sitios del Petén,
así como con el extremo occidental del estado
de Campeche con el cual colinda Tabasco, y recibieron
gran parte de la tradición cultural de la
cuenca del alto Usumacinta, representada por las
llamadas ciudades-Estado.
Reforma-Morales está formado por varios conjuntos
monumentales. Se supo de su existencia en la década
de los cuarenta del siglo pasado, y a partir de
las fechas inscritas en varios monumentos que ahora
se localizan en el Museo Municipal José Gómez
Panaco exhibidos junto con otros objetos arqueológicos
de la región se sabe que posee un amplio
rango que abarca de 600 a 790 d.C. A principios
de los noventa se exploraron tres basamentos y una
estructura de un juego de pelota.
Biblioteca
José María Pino Suárez
Localizado en Villahermosa, este recinto, además
de contar con bibliografía de carácter
general, alberga dos excepcionales fondos documentales
para el estudio de la arqueología y la
historia de la región. El Fondo Edwin
M. Shook antropólogo norteamericano
cuyo trabajo se centró principalmente
en Guatemala está formado por poco
más de 38 000 volúmenes especializados
en historia y antropología de Mesoamérica,
con otros acervos sobre Sudamérica y
el Caribe. El Fondo Jorge Gurría Lacroix
historiador originario de Tabasco y especialista
en la conquista de México y en Mesoamérica
posee información sobre historia mexicana
y regional, así como otros acervos diversos;
cuenta con alrededor de 10 000 volúmenes. |
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Roberto García Moll. Arqueólogo. Investigador
de la Dirección de Investigación y Conservación
del Patrimonio Arqueológico, INAH. |
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ESPECIAL
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