| Historia
La península de Baja California, localizada
al noroeste de México, es una de las más
largas (1 300 km) y estrechas (100 km) del mundo.
El paralelo 28 la divide en dos partes de, prácticamente,
igual tamaño: el estado de Baja California,
al norte, y el estado de Baja California Sur. A
pesar de esta división, ambos estados han
compartido siempre una geografía y una historia.
Con frecuencia, los arqueólogos se refieren
a los siglos inmediatamente anteriores al contacto
de los exploradores europeos con los antiguos pobladores
de la península de Baja California como
los pericúes, cochimíes y guaicuras
como periodo Protohistórico. Estos grupos
eran, básicamente, cazadores-recolectores
y las representaciones de arte rupestre, restos
líticos y otros vestigios arqueológicos
muestran que su estilo de vida no difiere mucho
de los patrones culturales propios de los grupos
que vieron los europeos. El uso de metates y otros
implementos para la molienda fue muy común
entre los grupos indígenas de la península
(lo cual refleja la importancia que tenían
las semillas en su dieta); también utilizaron
cordeles y canastos hechos de fibras vegetales,
así como instrumentos para cortar y raspar.
Al parecer, las lanzaderas, conocidas como átlatl,
aparecieron con los primeros pobladores de la región
y se usaron por miles de años. Antes del
contacto, los antiguos pobladores no poseían
recipientes de cerámica o utensilios de metal;
los objetos se elaboraban con materiales de origen
natural, entre ellos roca, madera, hueso, conchas,
pieles de animales y fibras vegetales. En la medida
en que cambiaban las condiciones climáticas
y terrestres en la región de las Californias
aparecían nuevos recursos alimentarios y
novedosas tecnologías.
Las formas de vida de los grupos indígenas
también sufrieron transformaciones importantes
a raíz de su interacción con los europeos.
Por ello, se puede hablar de dos tipos de contacto:
el intermitente y el permanente. El primero se refiere
a encuentros que se dieron de una manera fugaz pero
significativa, siglos antes de que se establecieran
las misiones y otros asentamientos o instituciones
permanentes (1533-1697); el segundo, a los ocurridos
durante la colonización española.
Ambos tipos de contacto originaron cambios importantes,
biológicos y culturales, en las poblaciones
indígenas pre y post misionales. Algunas
evidencias sugieren que enfermedades exóticas
y conceptos sociales y religiosos fueron introducidos
por marinos europeos y por algunos africanos y asiáticos
antes de que las colonias españolas se establecieran
en América de manera definitiva. Esto alteró
las formas de vida de las sociedades indígenas
y minó drásticamente la salud y fortaleza
de la población, que mostró poca o
ninguna resistencia a enfermedades devastadoras
como la viruela, la influenza y la varicela. Asimismo,
los casamientos y uniones entre indígenas
y no indígenas aceleraron el cambio en los
patrones culturales prehispánicos.
Por otro lado, conforme las misiones y otras instituciones
se arraigaron en América, los europeos introdujeron
productos agrícolas y ganaderos que transformaron
el ambiente natural y cultural, ya que incrementaron
las dificultades de los grupos de cazadores-recolectores
para mantener su economía tradicional y,
en consecuencia, los obligó a buscar una
interacción más directa con las misiones
y otras instituciones europeas. Esto, hacia finales
del siglo XVIII, puso en marcha el proceso de aculturación.
La reacción de los indígenas ante
este proceso varió considerablemente de grupo
a grupo, de región a región y de periodo
a periodo; fue desde la aceptación progresiva
hasta la rebelión. Los grupos nativos aceptaron
algunos cambios materiales, como por ejemplo la
introducción de armas y utensilios de metal,
pero en otros casos reaccionaron de manera violenta,
sobre todo cuando los europeos trataron de imponer
sus prácticas sociales o religiosas.
En realidad, pocos patrones culturales indígenas
quedaron intactos después del contacto con
los europeos. Algunas poblaciones sucumbieron totalmente
a las epidemias y los patrones de los grupos que
no desaparecieron se transformaron de manera paulatina
y permanente. Incluso, en muchas regiones las lenguas
de los indígenas y otras manifestaciones
culturales se extinguieron antes de que pudieran
ser registradas de manera sistemática por
historiadores y antropólogos, sobre todo
las de quienes se encontraban alrededor de las áreas
dominadas por las misiones.
La red de 48 misiones que, entre 1697 y 1834, establecieron
clérigos jesuitas, franciscanos y dominicos
que abarcó desde la región del
Cabo, Baja California, hasta Sonoma, Alta California
fue una pieza clave para fortalecer al imperio español.
Los jesuitas fueron los primeros en llegar a la
Antigua o Baja California, con el firme propósito
de establecer las visitas y misiones
que fueron utilizadas por la corona no sólo
para convertir a los indios a la religión
católica e incorporarlos a la sociedad española,
sino también para proteger su comercio con
Oriente y defender sus intereses geopolíticos
y económicos en las Californias. El sistema
misional jesuita fue único en la historia
del virreinato de la Nueva España, ya que
era independiente y no había un gobierno
civil o militar que ejerciera poder sobre él
o generara conflictos entre Iglesia y Estado.
Después de expulsar a los jesuitas, la administración
de la corona estableció un nuevo sistema
económico y político basado en el
desarrollo minero, y la poca población indígena
que resistió a la colonización de
la Baja California fue desplazada por soldados,
trabajadores de la misión y nuevos colonos
que llegaron para recibir los campos agrícolas
y ganaderos, antes propiedad de la red misional.
| (Texto
de Fermín Reygadas Dahl, publicado en el
núm. 62 de Arqueología Mexicana) |
| Cronología
de Baja California |
|
Época prehispánica
13000-10000 a.C. Nuevos patrones climáticos,
aparición de comunidades de plantas y
animales, y desaparición de otras.
11000. Finales de la Edad de Hielo. Presencia
del hombre en la región central de la
península, como lo muestran las puntas
Clovis.
9000 a.C. Aprovechamiento de los recursos
marinos en lugares como Bahía de los
Ángeles.
5500 a.C. Fecha correspondiente a las
pinturas rupestres de San Borjitas, pertenecientes
a la tradición Gran Mural.
2500 a.C. En El Conchalito, asentamiento
relativamente permanente, se llevan a cabo entierros
seccionados.
2000 a.C. Se generan patrones culturales
que permanecen casi intactos hasta la llegada
de los europeos.
1450 a.C. Presencia de la última
fase Yuma en la parte norte de Baja California.
Época colonial
1533. Fortún Jiménez realiza
el primer desembarco español en la Baja
California, como parte de las expediciones de
Hernán Cortés.
1535. El 3 de mayo Hernán Cortés
llega a lo que hoy se conoce como Bahía
de La Paz.
1539. Francisco de Ulloa desembarca en
el río Colorado.
1587. Thomas Cavendish, corsario inglés,
captura la nao de China en lo que hoy es Cabo
San Lucas.
1602-1603. Sebastián Vizcaíno
realiza varias expediciones y elabora un mapa
de la costa de las Californias.
1696. Promovido por Francisco Eusebio
Kino y Juan María de Salvatierra, se
establece el Fondo Piadoso de las Californias.
1697. Salvatierra funda la misión
y presidio de Loreto, primer asentamiento permanente
de un total de 17 misiones jesuitas.
1734. Estalla una rebelión pericú
que provoca la muerte de los misioneros Carranco
y Tamaral.
1767. Gaspar Portolá desembarca
en San José del Cabo. Comienza el proceso
de expulsión de los jesuitas.
1768. El visitador general José
de Gálvez envía dos expediciones
para colonizar el norte de la península.
El territorio es dividido en la Antigua, o Baja
California, y en la Nueva, o Alta California.
1768-1810. Primer periodo de gobierno
civil. Se establece un nuevo sistema económico
y político basado en el desarrollo minero.
1769. Fray Junípero Serra funda
la misión de San Fernando Velicatá,
la única franciscana en Baja California.
1774. Fray Vicente Mora funda Nuestra
Señora del Rosario de Viñadacó,
primer establecimiento dominico en Baja California.
Siglo XIX
1824. Establecimiento de la Alta y la Baja
California como territorios federales.
1837. La Paz se convierte en capital
de Baja California.
1846-1848. Los norteamericanos invaden
la península.
1850. Primera legislación de Baja
California.
1853. William Walker invade la península.
1883. Primera excavación en la
península por Herman Ten Kate.
Siglo XX
1920. Malcom Rogers inicia trabajos de prospección
arqueológica en el norte de Baja California.
1947. William Massey inicia sus investigaciones
en la península.
1952. El Territorio Norte de la Baja
California se convierte en el Estado de Baja
California.
1974. El Territorio de Baja California
Sur se convierte en el Estado de Baja California
Sur.
1993. Las pinturas del estilo Gran Mural
de la Sierra de San Francisco son declaradas
Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.
| (Texto
de Fermín Reygadas Dahl, publicado
en el núm. 62 de Arqueología
Mexicana) |
|
Recorrido Mexicali-Tijuana
Mexicali
La capital del estado es una de las ciudades más
jóvenes de la República Mexicana.
Su economía gira alrededor de la agricultura,
la industria y el comercio con Estados Unidos. En
1902 se hizo la primera traza y para 1915 pasó
a ser cabecera del entonces Distrito Norte. Entre
las instituciones culturales que se encuentran en
Mexicali destacan el Museo
Universitario que cuenta con salas sobre
etnografía, historia y ecosistemas de la
región, el Instituto de Cultura de
Baja California, la Casa de la Cultura y la Escuela
Estatal de Bellas Artes, importantes en la difusión
del arte fronterizo. La Universidad Autónoma
de Baja California es relevante porque ofrece, en
sus diferentes instalaciones, estudios de educación
superior y por su labor de difusión cultural.
A 51 km de Mexicali, en la población de El
Mayor, se localiza el Museo Comunitario Cucapá
Juan García Aldama, el primero que se ocupó
de las etnias que habitaron la región. El
tema principal que se aborda en el museo es el desarrollo
de la cultura cucapá, la cual se estableció
en el delta del río Colorado. Se exhiben
fotografías, instrumentos de uso cotidiano,
herramientas, vestimentas, así como réplicas
de casas tradicionales, hechas con troncos y ramas
de sauce. Otro museo comunitario que debe visitarse
es el llamado El Asalto a las Tierras, el más
antiguo de la entidad, fundado en 1988. Localizado
en Michoacán de Ocampo, en el Valle de Mexicali,
el tema principal del que se ocupa es el movimiento
agrario de 1937.
La Rumorosa-El Vallecito
Los enormes bloques graníticos de La
Rumorosa, conformados por movimientos geológicos
ocurridos hace millones de años, se encuentran
en el kilómetro 71 de la carretera Mexicali-Tecate.
El lugar debe su nombre al ulular que produce el
viento al pasar por sus escarpadas rocas. A tres
kilómetros de ahí se localiza la zona
arqueológica de El
Vallecito. Esta zona fue habitada por los kumiai,
quienes dejaron huella de su presencia en las pinturas
rupestres plasmadas en las formaciones rocosas,
con formas geométricas, antropomorfas y de
animales, entre otras. Se han localizado más
de 18 conjuntos, entre los cuales destacan La Cueva
del Indio, El Tiburón, El Hombre Enraizado,
Los Solecitos o Wittinñur y El Solsticio
o El Diablito. En este último se encuentra
la figura más representativa, un diablito
que, en la mañana del solsticio de invierno,
recibe un rayo de Sol justo en los ojos, por lo
que funciona como marcador calendárico.
Tecate
A 137 km de Mexicali se encuentra la ciudad de Tecate,
famosa por su industria cervecera y por estar situada
al pie de la majestuosa Sierra de Juárez.
A unos cuantos kilómetros hacia el sur está
el Valle de Guadalupe, famoso por sus uvas y sus
vinos. Aquí se localiza la población
de Francisco Zarco, que cuenta con un museo comunitario
en el que se exponen utensilios de los kumiai primeros
habitantes del valle y recuerdos de la migración
rusa ocurrida a principios del siglo pasado. En
agosto se llevan a cabo en el valle las fiestas
de la vendimia, las cuales duran diez días
y son muy apreciadas en la región.
Tijuana
Esta ciudad, fundada oficialmente en 1889, se localiza
a 51 kilómetros de Tecate. A principios del
siglo XX adquirió fama como centro de entretenimiento;
se distingue por su afluencia turística,
su industria y su gastronomía. Sin embargo,
también hay importantes espacios culturales,
no sólo para el estado sino para toda la
zona fronteriza. Entre éstos se encuentra
el Centro
Cultural Tijuana (cecut), el principal del noroeste
del país. Fue inaugurado en octubre de 1982
y el diseño corrió a cargo del arquitecto
Pedro Ramírez Vázquez. Aquí
se presentan exposiciones nacionales e internacionales
y se ha convertido en un punto de reunión
de la cultura fronteriza en sus diferentes manifestaciones.
Dentro del CECUT se encuentran el Museo de las Identidades
Mexicanas, el Museo de las Californias y el Jardín
Caracol. La Casa de la Cultura de Tijuana fue fundada
en 1977 con la intención de ofrecer un espacio
para las actividades artísticas. Además,
Tijuana cuenta con cuatro universidades y con centros
de investigación superior entre los que destaca
el Colegio de la Frontera Norte, en donde se llevan
a cabo estudios referentes a la problemática
de la zona.
Rosarito
Esta población, localizada 25 km al sur de
Tijuana, por la carretera Transpeninsular, tiene
gran afluencia turística y excelente gastronomía.
Aquí se encuentra la misión de San
Miguel Arcángel de la Frontera, la cual fue
fundada por los dominicos en 1787 y abandonada en
1834. El museo comunitario Wa-Kuatay tiene como
tema la historia del grupo étnico kumiai
y de la población de Rosarito.
| Información
práctica |
|
Cuándo ir
Se recomienda viajar entre los meses de noviembre
y abril para evitar el fuerte calor que azota
a la región el resto del año.
Para llegar a algunas zonas con pinturas rupestres
es necesario hacer el camino a pie y con un
guía, al igual que en el caso de algunas
misiones, a las que es necesario llegar por
caminos de terrracería.
Dónde alojarse
En la península se recomienda la cadena
de hoteles La Pinta, que tiene instalaciones
en Ensenada, San Quintín, Cataviñá
y Guerrero Negro. En Mexicali y Tijuana se
pueden encontrar variadas posibilidades de
alojamiento.
Transporte
Baja California cuenta con cuatro aeropuertos
y la mayoría de las líneas aéreas
nacionales tienen vuelos directos. De la ciudad
de México salen autobuses cuyos recorridos
duran alrededor de 39 horas a cualquiera de
las ciudades más importantes del estado.
En automóvil se utiliza la carretera
Transpeninsular, que cruza toda la península.
El transbordador, que comunica al estado con
Jalisco y Sinaloa, es una buena alternativa.
Gastronomía
Destacan los platillos
hechos a base de mariscos, en especial: langosta
fresca servida con frijoles, arroz y tortillas;
abulón (en los alrededores de Ensenada);
macarelas de las aguas cercanas a Tijuana;
y mejillones (cocinados de distintas maneras
en toda la región). En las principales
ciudades se puede disfrutar una amplia gama
de comida internacional, como el pato al ajo
o los sopes de chorizo y pescado. Los vinos
que se producen en la región destacan
a nivel internacional.
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Recorrido Ensenada-Cataviñá
Ensenada
Después de Mexicali y Tijuana, Ensenada
es la ciudad más importante del estado y
uno de los puertos destacados en la cuenca del Pacífico.
Localizada entre el océano y las montañas,
es un centro turístico de relevancia en Baja
California y, por su ubicación e infraestructura,
ocupa un lugar preponderante en la economía.
Entre las instituciones culturales y académicas
está la Escuela de Ciencias Marinas, primera
de carácter oceanográfico en México.
Hay edificios de gran valor histórico como
la Antigua Aduana Marítima y el Museo Histórico
Regional, el cual alberga la exposición Pueblos
y culturas del México antiguo, a cargo
del INAH.
Santo Tomás de Aquino
A 46 km al sur de Ensenada, por la carretera Transpeninsular,
se encuentran los restos de la misión de
Santo Tomás de Aquino entre ellos los
muros de adobe del templo y la casa cural,
que se desarrolló gracias al comercio con
pieles de nutria. Fundada en 1791 por misioneros
dominicos, fue una de las últimas en ser
abandonada, en 1849.
San Vicente Ferrer
Siguiendo por la misma carretera, a 38 km de Santo
Tomás, se localiza la misión
de San Vicente Ferrer, la tercera fundada
por frailes dominicos, en 1780. En su momento de
auge funcionó como centro de operaciones
militares, pues, además de estar situada
en la frontera, contaba con un pequeño fuerte.
Al poco tiempo fue abandonada y en la actualidad
sólo se conservan los restos de algunos muros.
Parque Nacional San Pedro Mártir
En el km 135 se encuentra la desviación hacia
el Parque Nacional San Pedro Mártir. A pesar
de los 90 km de terracería que deben recorrerse
para llegar a él, vale la pena visitarlo
por la riqueza de su flora y fauna y por su importancia
ecológica. Aquí se encuentra el Observatorio
Astronómico Nacional, que depende de la UNAM.
San Telmo
Se localiza a pocos kilómetros sobre la desviación
al Parque Nacional San Pedro Mártir. La misión
de San Telmo fue construida por los dominicos en
1789 para auxiliar a la misión de Santo Domingo.
Hoy en día se ven los restos de lo que fue
la capilla y algunos muros de adobe.
Santo Domingo de Guzmán
Siguiendo por la carretera Transpeninsular, a 112
km de las ruinas de la misión de San Vicente
Ferrer, se encuentra la población de San
Quintín, que se destaca por su agricultura.
A 7 km está la misión de Santo
Domingo de Guzmán (también conocida
como Santo Domingo de la Frontera), fundada en 1775
por los dominicos y abandonada en 1839. De todas
las misiones de la península es de las mejor
conservadas, pues se ve gran parte de sus muros
de adobe.
Rosario Viñadacó
La misión de Nuestra Señora del Rosario
Viñadacó de Arriba se encuentra 53
km al sur de la población de San Quintín.
Los dominicos la fundaron en 1774 y en 1810 fue
abandonada. Cerca de aquí se localiza el
museo
comunitario del Rosario, en una casa construida
en 1928, en el que se exhiben herramientas de trabajo
y fósiles del Cretácico y el Jurásico.
San Fernando Velicatá
A 67 km de Rosario Viñadacó se encuentran
los vestigios de lo que fue la misión de
San Fernando Velicatá. Fue la única
construida por misioneros franciscanos, en 1769,
entre los que se encontraba fray Junípero
Serra.
Parque Nacional del Desierto Central-Cataviñá
Después de la población del Rosario,
la carretera Transpeninsular deja la costa y se
introduce hacia el centro de la península.
Aquí se encuentra la amplia zona del Parque
Nacional del Desierto Central, un excelente lugar
para el ecoturismo y para apreciar su singular flora
y fauna. En la parte más rocosa del parque
se encuentra la población de Cataviñá,
poseedora de impresionantes paisajes desérticos.
En los alrededores, a 15 kilómetros de la
población de Santa Inés, se encuentran
los restos de la misión de Santa María
de los Ángeles. Establecida en 1767 y abandonada
en 1812, fue la última de las misiones fundadas
por los jesuitas en estas tierras.
San Francisco de Borja Adac
Siguiendo hacia el sur por la carretera Transpeninsular,
entre la población de Punta Prieta y Guerrero
Negro, se encuentra el camino (40 km de terracería)
que lleva a la misión de San
Francisco de Borja Adac. Su construcción
fue comenzada por los jesuitas, en 1759, y fue terminada
por los dominicos; en 1818 cayó en el abandono.
El edificio constaba de tres construcciones, de
las cuales quedan ruinas de la primera; la tercera
parte es la mejor conservada.
Santa Gertrudis
Esta misión se encuentra casi en el límite
con Baja California Sur por lo que se recomienda
llegar a ella por la carretera pavimentada que parte
de la carretera Transpeninsular hacia la localidad
del Arco, y desde aquí seguir por una brecha
de 50 km a la misión. La misión
de Santa Gertrudis también fue fundada
por los jesuitas, en 1751, y terminada por los dominicos.
Es uno de los edificios mejor conservados: se pueden
ver la espadaña, el aljibe y los canales
de riego.
Recorrido
Mexicali-Bahía de los Ángeles
Valle Agrícola
Partiendo de Mexicali hacia el sur, por la carretera
número 5 y bordeando el Golfo de California
o Mar de Cortés, se llega a Bahía de
los Ángeles. El primer punto que vale la pena
visitar es el Valle Agrícola, en donde, aprovechando
el delta del río Colorado, se cultivan cerca
de 200 000 hectáreas, lo cual la convierte
en una de las regiones agrícolas más
importantes del país.
San Felipe
A 209 km de Mexicali está el puerto de San
Felipe. Este lugar, considerado la puerta de entrada
al Golfo de California, es uno de los destinos turísticos
más importantes del estado, debido a su infraestructura
y los servicios que ofrece. A su alrededor se despliegan
bellas playas que ofrecen aguas ideales para la pesca
deportiva y algunas de las vistas más espléndidas
del norte de la entidad.
Valle de los Gigantes
Al sur de San Felipe se encuentra el Valle de los
Gigantes, que lleva este nombre por las especies vegetales
que habitan ahí: los sahuaros o cardones, que
pueden llegar a medir hasta quince metros.
Bahía de San Luis Gonzaga
A 192 kilómetros al sur de San Felipe se encuentra
la Bahía de San Luis Gonzaga, ideal para los
amantes de los deportes acuáticos. Cerca de
aquí se localiza la misión de Calamajué,
fundada por los jesuitas en 1766 con la intención
de utilizarla como visita; fue abandonada un año
después de su fundación.
Bahía de los Ángeles
Siguiendo hacia el sur se llega a Bahía de
los Ángeles, una de las playas más hermosas
de la península, en la que periódicamente
se pueden ver ballenas, que vienen a estas costas
a reproducirse, y otras especies marinas; las islas
cercanas ofrecen también diferentes opciones.
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