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arqueología mexicana
Las Flores en el México Prehispánico

ÍNDICE 78 Visual: Las flores en el arte indígena conventual
DOSIER: El lenguaje de las flores prehispánicas El pasado prehispánico en la alimentación
Mitología y simbolismo de las flores Códice de Huexotzinco de 1531
Flores en la pintura mural prehispánica La Biblioteca Nacional de Antropología e Historia
Las flores en la poesía náhuatl El Templo Monolítico de Malinalco, edo., de México
Visual: Los antiguos dioses y las flores
CONCURSO DE CUENTO HISTÓRICO
Plantas ornamentales, Francisco Hernández GUÍA DE VIAJEROS: Sitios mayas del Usumacinta

Sitios mayas de la cuenca
del Usumacinta

Roberto García Moll


La Pequeña Acrópolis y el río Usumacinta, Yaxchilán. Foto: Michael Calderwood / Raíces

Historia
A lo largo de los ríos que forman el sistema del Usumacinta se han localizado numerosos sitios arqueológicos correspondientes a la cultura maya del Clásico (250-900 d.C.), aunque sólo una parte se encuentran excavados y abiertos al público.
La ocupación de todas esas ciudades comenzó en el Clásico Temprano (250-600 d.C.) y culminó en el Tardío (600-900 d.C.). Muchas de ellas cuentan con inscripciones epigráficas en las que aparece lo que se ha identificado como glifo emblema. La mayoría de los investigadores ha atribuido a este glifo un significado asociado al nombre de una ciudad, lo que le da un carácter geográfico que ha permitido identificar a las grandes ciudades y a parte de sus sitios dependientes, así como establecer su posible territorio, el cual varió a través de los años. Además, el glifo emblema está relacionado con diferentes eventos, como la guerra y los matrimonios, los cuales se reflejaron en las dimensiones de las llamadas "entidades políticas", formadas por las ciudades y sus territorios.
Sabemos que en la cuenca del río Usumacinta se desarrollaron varias ciudades-Estado, cada una con un territorio y ciudades dependientes. Ya que sus límites variaron sensiblemente a lo largo del tiempo, tomaremos el año 731 d.C. como ejemplo de esa variabilidad territorial, pues representa un momento de apogeo.
A lo largo del Usumacinta y sus principales afluentes, de sur a norte, se encuentran las siguientes entidades políticas: Ceibal, dominando el área sur del río de La Pasión; aguas abajo, Dos Pilas; más abajo de La Pasión, Itzán, y donde nace el Usumacinta, en la unión del río de La Pasión y El Salinas, se encuentra Altar de Sacrificios. Sobre el Usumacinta y gran parte del Lacantún dominaba El Chorro. Hacia la parte media del Alto Usumacinta está Yaxchilán y aguas abajo, Piedras Negras. Al inicio del Bajo Usumacinta se localiza Pomoná. Además de Pomoná y Panhalé, pocos kilómetros al sur de esta ciudad, no se han reportado sitios arqueológicos del periodo Clásico con arquitectura de piedra. El último lugar es Moral Reforma, localizado sobre la margen del río San Pedro, en el actual estado de Tabasco, el cual posiblemente formó otra entidad política.

Medio ambiente
La amplia región conocida actualmente como Selva Lacandona y parte del Petén Guatemalteco están surcadas en su parte media, de sur a norte, por el caudaloso río Usumacinta o río de los Monos, cuyo sistema hidrogr‡fico drena una superficie de 63 804 km2, que incluye los estados de Chiapas y Tabasco, así como una parte importante del Petén, en la República de Guatemala. Su cuenca se encuentra dividida en dos amplias zonas, el Alto y el Bajo Usumacinta. El volumen anual de la corriente del Bajo Usumacinta en la estación de aforo de Boca del Cerro es de 55 832 millones de metros cúbicos.
El sistema hidrográfico del Usumacinta es sin lugar a duda el más importante del sureste del país, y fue uno de los factores principales en el desarrollo de la cultura maya en las Tierras Bajas del sur. Los ríos de La Pasión y el Lacantún son navegables, no así el Alto Usumacinta, donde se forman numerosos raudales, y si bien es navegable en amplias secciones, hay otras con largos raudales, causados por desniveles o por el corte de grandes plegamientos, que impiden la continuidad. El Bajo Usumacinta de corriente lenta es navegable en toda su extensión.
Aquí debe recordarse que el embate contra la selva tropical en los límites de Tabasco y Chiapas comienza de forma intensa y sistemática con la introducción del ferrocarril del sureste en la década de los cincuenta del siglo pasado y, aun con mayor intensidad, con la construcción de la carretera Villahermosa-Escárcega a partir de los sesenta. Lo anterior, unido a amplias campañas de salubridad, principalmente la del combate al paludismo, permitió una rápida colonización de Chiapas y el sur de Tabasco y con ella la expansión de la ganadería. Este mismo proceso empezó una década más tarde en la cuenca del Alto Usumacinta, y al parecer tendrá las mismas consecuencias. De la selva que se regeneró en el periodo que va del colapso de la cultura maya al presente siglo, hoy sólo se conserva un reducido muestrario. Aun así, las Tierras Bajas con selva tropical forman una de las regiones con mayor biodiversidad en el mundo; en números redondos, cuenta con 226 especies de aves, 60 de mamíferos, 46 de reptiles y 40 de peces, además de una innumerable cantidad de insectos.
A lo largo de la historia, la explotación de la flora en esa región ha sido intensa y permanente. Se le ha utilizado como alimento, se le ha dado uso medicinal, se ha ocupado para fabricar elementos arquitectónicos, herramientas, canoas para navegar y fibras para tejer distintos objetos. Ha tenido también usos más simples: madera para el fuego usado en la preparación de alimentos o en la elaboración de cal. La agricultura es la actividad que más efectos tuvo y tiene sobre el paisaje de esta amplia región. El hombre la ha manejado de acuerdo a sus necesidades, adaptándose a las diferentes circunstancias; así, ha habido el desmonte de campos y la construcción de grandes obras: presas, canales, terrazas y campos levantados.
La fauna y la flora adquieren importancia en función de la forma en que son aprovechadas por el hombre y de la manera en que se integran a su cosmovisión.

Recorrido por las zonas arqueológicas

Ceibal, Guatemala
Se localiza sobre el río de La Pasión y fue documentado por Teobert Maler desde principios del siglo XX. En él se llevaron a cabo trabajos arqueológicos a finales de los años sesenta y aunque el sitio es muy extenso se han restaurado pocos edificios. Destaca por sus 19 estelas, en las que se narran diferentes acontecimientos de la clase gobernante (700-870 d.C.), aunque se han encontrado restos del Precl‡sico, de antes de 250 d.C. (A.P.)

Altar de Sacrificios, Guatemala
Este pequeño asentamiento se localiza en la desembocadura del río de La Pasión y el Usumacinta, punto privilegiado para el comercio fluvial. Sus monumentos fechados abarcan desde 455 hasta 849 d.C., y el más famoso de ellos es el vaso policromo de la Estructura A-III, pues narra un acontecimiento en el que participa un gobernante de Yaxchilán. (A.P.)

PlanchÓn de la Figuras, Chiapas
Se localiza sobre un afloramiento de roca caliza de unos 70 m de largo por 20 de ancho, en la margen izquierda del río Lacantún, pocos kilómetros antes de su desembocadura al Usumacinta. El sitio sólo es visible entre marzo y mayo, cuando las aguas del río bajan. En el pasado sólo se reportaron fragmentos de cerámica y objetos como cuentas de piedra verde y hachas, pero ningún asentamiento mayor en los alrededores. Posee 68 grabados sobre la superficie del afloramiento, entre ellos representaciones arquitectónicas; complejos diseños del juego del patolli; algunos personajes, dos de ellos en forma de estela con recuadros que semejan glifos; ejemplos de fauna, como aves, un mono, un venado y un saurio, además de motivos geométricos: círculos, rectángulos, espirales y líneas. Aunque no hay elementos que permitan ubicarlo cronológicamente, se le incluye en el Clásico maya (600-900 d.C.). Posiblemente era un punto de embarque y desembarque de productos que eran transportados en canoas a los ríos Lacantún, Usumacinta, La Pasión y Salinas, donde estaban los sitios mayores. (A.P.)

YaxchilÁn Chiapas
A la información de los trabajos de los viajeros y exploradores que visitaron el sitio se han sumado las investigaciones relacionadas principalmente con las inscripciones jeroglíficas, lo que dio lugar a nuevas interpretaciones. Entre los enfoques pioneros están los de Heinrich Berlin, quien identificó el glifo emblema, y de Tatiana Proskouriakoff (1963-1964), que realizó un planteamiento general en sus trabajos sobre Piedras Negras y Yaxchilán. A partir de ellos se identificaron glifos con significados concretos, como el glifo emblema, nombres de personajes y glifos asociados a eventos como nacimiento, muerte, matrimonio, captura, captor, rito, etcétera.
La forma y distribución de Yaxchilán estuvo condicionada desde sus comienzos por dos accidentes naturales: el río Usumacinta, fuente importante de alimentación y comunicación, y la abrupta topografía del área, conformada por colinas de roca caliza, empleada como materia prima en las construcciones.
El centro ceremonial de Yaxchilán se distribuye a partir de un eje mayor, paralelo al río, una terraza en la que se extiende una plaza, a cuyos lados se concentra la mayor cantidad de edificios. Otras construcciones están adaptadas a los accidentes topográficos y se pueden distinguir cuatro conjuntos principales.
La orientación de los edificios parece no obedecer a ninguna norma precisa y más bien se halla dictada por la topografía. Tampoco parece haber relación entre los distintos grupos de estructuras, pues sólo algunas forman plazas irregulares, como los conjuntos I, II y IV. En la mayoría de los edificios la fachada principal está orientada hacia el río y posiblemente es en el lado guatemalteco donde se encuentra gran parte de los asentamientos habitacionales.
Gracias a la interpretación de las inscripciones contenidas en 60 dinteles, 35 estelas, 5 escaleras y 20 altares, se logró identificar a cuatro gobernantes principales, que abarcan el periodo que va de 700 a 810 d.C. El primero es Escudo Jaguar (726-742), considerado fundador de una dinastía y a quien se deben numerosas conquistas. También se asocian a este gobernante los nombres de tres mujeres y aunque aún no se establece la relación que guardaban con él, se cree que se trata de sus cónyuges.
Pájaro Jaguar (752-770) ascendió al poder 11 años después de la muerte de su antecesor; aparentemente, durante esos 11 años gobernó una de las esposas de Escudo Jaguar (742-752). Según se cuenta en los jeroglíficos, Pájaro Jaguar tuvo muchas dificultades para probar su legitimidad como sucesor. Su gobierno, en opinión de Proskouriakoff, se distinguió por una vigorosa actividad constructiva, aunque fueron la diplomacia y la administración, más que las conquistas militares, sus principales preocupaciones. A diferencia de su antecesor hay muchos monumentos que señalan el origen de su linaje y registran la fecha de su ascensión.
El último gobernante recibió el nombre de Descendiente de Escudo Jaguar (770-810), al cual se menciona como captor de dos prisioneros y quien, según algunos registros, tuvo conflictos con sus vecinos, con lo cual muy pronto declinó la elaboración de inscripciones.
Con apoyo de las fechas inscritas en los monumentos escultóricos y tomando en cuenta la variedad de estilos arquitectónicos es posible establecer, en forma tentativa, una secuencia de las actividades constructivas ligadas al desarrollo del sitio y de algunos eventos y gobernantes. En un principio, alrededor de 400 d.C., Yaxchilán debió establecerse como una pequeña aldea de agricultores y pescadores a orillas del Usumacinta, dependiente de algœn otro centro de mayor importancia, probablemente Piedras Negras, situado aguas abajo. Sobre este momento se cuenta con poca información.
Con el paso del tiempo Yaxchilán adquirió mayor importancia a nivel regional, con lo cual comenzó su diferenciació estilística en arquitectura (600-650 d.C.), la que sería similar a la de Palenque: a base de paramentos verticales, que constituyen el primer cuerpo, y dinteles de madera sobre los vanos. En el exterior se ven paramentos inclinados, que forman el segundo cuerpo, sobre los que hay grandes mascarones con representaciones de deidades solares. Sobre la cubierta y al centro de las estructuras se encuentran altas cresterías, formadas por dos muros calados que corren paralelamente y están unidos al centro, sobre los cuales también se colocó una profusa decoración a base de figuras modeladas en estuco.
El siguiente periodo claramente identificable es el que se asocia con uno de sus principales gobernantes: Escudo Jaguar, con dos etapas, primero de 726 a 742, y luego de 742 a 752, en que no hay rasgos específicos diferentes. A este lapso se asocian construcciones como el Juego de Pelota o Edificio 14, el Edificio 19 o Laberinto y un par de estelas situadas en la Pequeña Acróppolis.
Entre 752 y 770 se establece el gobierno de Pájaro Jaguar. Es seguramente durante este periodo cuando la ciudad adquiere su fisonomía actual, ya que es el de mayor actividad constructiva y de erección de monumentos escultóricos que relatan eventos relacionados principalmente con este personaje. Es también el momento de mayor expansión territorial, gracias a conquistas militares y alianzas matrimoniales. El penúltimo periodo reconocible mediante las inscripciones va de 770 a 810 y se asocia al personaje identificado en los glifos como Descendiente de Escudo Jaguar. Es el comienzo del llamado "colapso" de la cultura maya del Clásico, durante el cual, al parecer, se construyen dos edificios principales, el 2 y el 3, así como los escalones del 20 y la Estela 4 al frente. En esta época se estrechan más los lazos entre Yaxchilán y Bonampak, mediante el matrimonio de la mujer conocida como Dama Conejo de Yaxchilán con Chaan Muan, señor de Bonampak.
Para el año 810 en adelante no poseemos registro alguno de estelas o dinteles, por lo que suponemos que esta pr‡ctica fue totalmente abandonada y el sitio, con diferencia de sólo algunos años, estuvo inmerso en el colapso de la región. (A.P.)

Bonampak, Chiapas
El máximo esplendor del sitio coincide con la parte final del Clásico maya y su total desintegración ocurre alrededor de 820 d.C. Entre el 6 y el 9 de febrero de 1946, John G. Bourne y H. Carl Frey, guiados por un chiclero de nombre Acasio Chan, arribaron a un nuevo sitio arqueológico llamado en un principio "Ruin 10". En mayo, en una nueva visita al sitio, Giles G. Healey, luego de un extenso recorrido, descubrió un templo, en cuyo interior encontró las magníficas pinturas murales que le dan su nombre actual.
El sitio está conformado por un núcleo de construcciones monumentales, del cual aún no se establece su extensión y complejidad cultural. La ciudad constaba de varios grupos de arquitectura mayor, así como de otros de tipo doméstico, destinados a la habitación.
Al igual que muchas otras ciudades prehispánicas, Bonampak es producto de varios cientos de años de actividad constructiva y de más de 200 de ocupación continua. Por ello su arquitectura posee diversos estilos, orientaciones, sistemas constructivos, adaptaciones y modificaciones.
El núcleo de arquitectura monumental considerado como centro cívico-religioso se distribuye alrededor de una gran plaza rectangular, en cuya parte central y media se levantan las estelas 1 y 4. Este gran espacio abierto se encuentra limitado al sur por la Acrópolis, al este por largas plataformas con las estelas lisas 5 y 6, y al norte y al oeste por edificios, de los cuales los m‡s complejos son los del norte, elaborados basamentos entre los que destaca el nœmero 15, que alberga la Estela 7.
En el extremo sur se levanta, sobre una colina de roca caliza, el llamado conjunto arquitectónico del sur o Acrópolis, donde se encuentra la Gran Plaza que alberga al centro la estela 1 —sobre un pequeño basamento—, labrada sólo en una de sus caras. La escena que representa se divide en dos por una banda de glifos cuyo texto establece la genealogía del personaje principal, conocido como Chaan Muan, señor de Bonampak, y se complementa con textos jeroglíficos en los que se registra una fecha que ha sido interpretada como 782, así como su nombre y título.
El Edificio 1 o de las Pinturas se localiza en el extremo derecho del primer nivel. Su planta es rectangular y en la fachada principal se encuentran los vanos de acceso a las tres cámaras interiores. En el interior se ve la típica bóveda maya, así como dos modificaciones posteriores a la construcción general de la estructura. La primera consistió en los muros que dividieron la larga crujía en tres cámaras; la segunda fueron unas banquetas decoradas en su parte frontal con grecas en rojo y blanco.
Los murales de Bonampak fueron pintados, en una amplia gama de tintes de origen mineral y vegetal, sobre una gruesa capa, compuesta de cal apagada y polvo de piedra que cumple las funciones de arena, en una superficie de aproximadamente 112 m2 y en tres cámaras, de la siguiente manera: 77 figuras humanas y 53 textos jeroglíficos en el cuarto uno, 126 figuras y 35 textos en el cuarto dos, y 67 y 20 en el cuarto tres, lo que hace un total de 270 figuras humanas y 108 textos jeroglíficos. Asimismo, hay 30 elementos relacionados con deidades, todos situados en el cerramiento de la bóveda y distribuidos de la siguiente manera: 8 en el cuarto uno, 15 en el dos y 7 en el tres.
En promedio, la escala de cada una de las figuras humanas es de entre 85 y 87 cm. La proporción no indica la jerarquía de los personajes, la cual se señala por la superficie que ocupan y por la complejidad del atuendo; los más importantes son más voluminosos y hay una distancia mayor entre uno y otro. Cada representación refiere a un personaje diferente y no se repiten ni las posiciones ni la indumentaria, lo que hace suponer que se trata de personas vivas de la época.
Las escenas principales que se representan son: la preparación para la danza, en el cuarto 1; la guerra y la captura de los prisioneros, presentación y autosacrificios de éstos, en el cuarto 2 y la ceremonia del sacrificio y danza sobre el Gran Basamento, en el cuarto 3. (A.P.)

El Cayo, Chiapas
Este importante sitio arqueológico se localiza en ambas riberas, en un punto del río Usumacinta en que se torna ancho y lento. Aunque se trató de conocer a mayor profundidad el asentamiento a principios de 1990, la referencia principal es el texto de Teobert Maler en el que describe los cinco templos, que forman el conjunto principal, situados en la sección superior del gran basamento escalonado y los otros dos de la parte baja, a cada lado de la escalinata. Al frente de ellos se localizaron las estelas 1 y 2, así como un altar central. Asimismo, Maler menciona la existencia de un dintel que tiene labrado en la parte inferior un personaje central y un amplio texto jeroglífico. También en los noventa se supo de la existencia de un altar labrado en la cara superior con un personaje sedente. El sitio no tiene trabajos mayores de exploración y consolidación arquitectónica. (N.A.P.)

La Mar, Chiapas
Se trata de otro importante sitio dependiente de Piedra Negras, en el que Teobert Maler fotografió dos estelas, hoy en el Museo Regional de Chiapas, en Tuxtla Gutiérrez. Los edificios no han sido explorados, aunque se cree que su plaza estaba rodeada de construcciones y basamentos rematados por templos. (N.A.P.)

Piedras Negras, Guatemala
Se encuentra 40 km río abajo de Yaxchil‡n y no se cuenta con muchos trabajos sobre su vasta arquitectura monumental, aunque es ampliamente conocido por sus monumentos escultóricos, como estelas, tableros, altares y un dintel. Éstos fueron la base para la nueva propuesta de Tatiana Proskouriakoff sobre el contenido histórico de las inscripciones mayas y los gobernantes y acontecimientos relacionados. El asentamiento está en la parte alta de una colina y está formado, por lo menos, por tres grandes grupos arquitectónicos, entre los que destacan aquellos localizados en la Acrópolis del Norte, así como los que se agrupan alrededor de amplias plazas. Sobresale en su arquitectura el uso de algunas cubiertas planas, posiblemente realizadas a base de vigas, entre las que abundan las que poseen bóvedas. (A.P.)

ChinikihÁ, Chiapas
Situado sobre uno de los afluentes del Usumacinta: el Chinikihá, se trata de otro de los sitios reconocidos por Teobert Maler. Éste registró tres dinteles con inscripciones situados sobre edificios con bóveda, localizados en la parte alta de una plataforma, así como una estructura para el juego de la pelota. Probablemente era una de las ciudades dependientes de la entidad política de Pomoná. (N.A.P.)

PanhalÉ, Tabasco
El sitio, aún por explorarse, se encuentra en la parte alta del cañón que forma Boca del Cerro, punto donde termina el Alto Usumacinta y comienza el Bajo Usumacinta. El asentamiento, del que se conoce la Estela 1 —con la fecha 830 d.C.—, dependía políticamente de Pomoná antes de su total desaparición. (N.A.P.)

PomonÁ, Tabasco
Localizado sobre una terraza de arcilla y cantos rodados, el sitio fue construido con roca caliza, material común en toda el área maya, aunque en este caso el afloramiento se localiza 10 km al sur, donde se encuentran las primeras estribaciones de las sierras.
Fue en esta amplia región, en un punto intermedio entre Palenque y los sitios a orillas del río San Pedro, y al norte de Piedras Negras —en la cuenca del Usumacinta—, donde se estableció Pomoná. Destaca la intensa relación que tuvo la ciudad con otros sitios mayores, como Piedras Negras y Palenque, así como las mœltiples relaciones económicas y políticas con sitios menores de la zona, como Panhalé, Chinikihá, La Mar y El Cayo.
Es probable que Pomoná comenzara como una aldea de dimensiones reducidas, durante el Clásico Temprano, dedicada a la agricultura y al intercambio de mercancías entre la Costa del Golfo y las Tierras Bajas del sur, que se convirtió r‡pidamente en un sitio con planeación arquitectónica.
Entre los monumentos escultóricos con inscripciones y las representaciones antropomorfas de esa época destacan estelas, tableros y alfardas, lo que nos permite sugerir dos fuertes influencias. Por un lado, los tableros y alfardas evocan a Palenque, cuya abundancia de estos elementos es notable y, por otro, la distribución las estelas se extendió por la cuenca del Alto Usumacinta y la región del Petén, sitios con los cuales tuvo contactos.
A la fecha se sabe de dos lugares relacionados estrechamente con Pomoná: Panhalé, situado sobre el borde derecho que forma Boca del Cerro y del cual se conocen varias estructuras —como la Estela 1, fechada alrededor de 830— y el glifo emblema de Pomoná; y Chinikihá, localizado 12 km al sur de Pomoná.
Entre sus inscripciones destaca su glifo emblema, gracias al cual se sabe que se mantuvo durante largos periodos como entidad independiente y que en varias ocasiones se vio involucrada en eventos militares con Palenque y con La Mar, este último sitio dependiente de Piedras Negras.
La ciudad está formada por seis conjuntos arquitectónicos monumentales, distribuidos en una superficie de 175 ha, lo que confiere al sitio un carácter disperso, pues entre un conjunto y otro hay por lo menos 300 m, que probablemente se comunicaban mediante un camino o sacbé. Hasta ahora se ha explorado y consolidado el Conjunto I, el cual consta de 13 edificios distribuidos en una plaza rectangular. El extremo sur es abierto y ahí se ven amplias escalinatas que conducen al Conjunto I. Más distantes, hacia el sur, se localizan los conjuntos V y VI, mientras que el III se encuentra al este y el IV al oeste. Entre estos seis conjuntos arquitectónicos mayores se distribuyen varios grupos de montículos bajos, los cuales aparentemente eran unidades habitacionales, así como terrazas y algunas rampas o escaleras. (A.P.)

Sitio abierto al público: A.P.; sitio no abierto al público: N.A.P.


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Roberto García Moll. Arqueólogo. Investigador de la Dirección de Investigación y Conservación del Patrimonio Arqueológico, INAH.


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