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HISTORIA
Si bien por décadas el mayor atractivo de la
cultura huasteca han sido sus extraordinarias esculturas,
como la conocida como la Apoteosis y la del Adolescente
Huasteco, sólo en tiempos recientes se han
intensificado las investigaciones científicas
que permiten conocer mejor su historia y sus características
sociopolíticas, lo cual se complementa con
la cerámica y la arquitectura, de los que ya
se tenían noticias.
Los huastecos se establecieron en el norte de la Costa
del Golfo hacia 1500 a.C. y su lengua está
emparentada con la gran familia mayense, que ocupa
la península de Yucatán y otras regiones
del sureste mesoamericano. Se ha planteado que su
separación territorial es producto de intromisiones
de grupos nahuas y totonacas que se asentaron posteriormente
en el centro de Veracruz.
El vasto territorio huasteco abarca al sur desde el
río Cazones, en Veracruz, hasta el río
Soto la Marina, en Tamaulipas, por el norte; la costa
del Golfo es su límite al este y por el poniente
zonas de San Luis Potosí, Querétaro
e Hidalgo. El territorio posee una gran variedad ecológica:
costas, planicies, llanuras y estribaciones montañosas.
Sin duda, los huastecos prefirieron los climas cálidos,
a veces extremos, ya que sus asentamientos nunca rebasaron
los 1 000 msnm.
La base económica fundamental de los huastecos
fue la agricultura, principalmente el cultivo de maíz.
Entre los pueblos mesoamericanos, los huastecos se
distinguen por la práctica de la deformación
craneana tabular, por diversos tipos de mutilación
dental, por la perforación del septum y los
lóbulos para utilizar ornamentos de concha
y hueso, principalmente, y por la pintura corporal
y la escarificación. Otro de sus elementos
distintivos era la desnudez total o parcial.
Aunque los nahuas enfatizaron la tendencia huasteca
hacia la desnudez, las narraciones del siglo XVI los
muestran como un pueblo que gustaba de ataviarse ricamente,
con elegante joyería. Los mexicas consideraban
a los huastecos como parientes lejanos y los desdeñaban
por su costumbre de andar desnudos, aunque en algunas
celebraciones incorporaban influencias huastecas.
Aunque los huastecos nunca consolidaron una unidad
política mayor, se encontraban organizados
en ciudades-Estado, y su lengua y tradiciones culturales
les dieron una gran cohesión, que sobrevivió
no sólo a las intromisiones nahuas y españolas,
pues incluso hoy en día puede reconocerse como
una de las culturas indígenas tradicionales
de México.
TAMOHÍ, SAN
LUIS POTOSÍ
Aunque por mucho tiempo se le llamó Tamuín
o El Consuelo, en la actualidad se considera que el
nombre más correcto del sitio –con ocupación
principalmente entre 1100-1300 d.C.– es Tamohi,
que en lengua huasteca significa “lugar donde
hace remolino el agua”. El sitio se localiza
aproximadamente a 6 km de la cabecera municipal de
Tamuín, dentro del rancho El Consuelo, de ahí
la confusión de los primeros exploradores en
cuanto al nombre del lugar. Sabemos que originalmente
la ciudad indígena comprendió alrededor
de 1 609 ha, que incluían un centro ceremonial,
una amplia zona habitacional y un espacio dedicado
al cultivo.
La única área abierta al público
es el centro ceremonial situado sobre una enorme plataforma
semirrectangular de 126 m de largo por 80 de ancho,
a la que se llega por dos escalinatas con alfardas
que miran al este, la mayor de las cuales tiene 12
m de largo. Al llegar a esta elevación el público
está en la plaza, en cuya parte central se
encuentra el vistoso altar de forma peculiar que se
cree fue dedicado al culto de Quetzalcóatl.
Se trata de una plataforma cuadrangular, con una planta
de 6 m por lado y 1.5 m de altura, integrada por un
talud inclinado que en sus lados norte, sur y oeste
posee muros escalonados y almenados de 75 cm de altura,
y con una escalinata de seis escalones. De este elemento
surge una angosta banqueta que remata en un altar
de forma cónica truncada, y a continuación
se halla otra banqueta que culmina en otro altar de
mayor altura y de muy peculiar forma, con dos conos
invertidos, que recuerda a los braseros y a otros
elementos del Centro de México en la época
mexica.
TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA
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• Felipe Solís Olguín. Arqueólogo.
Director del Museo Nacional de Antropología,
INAH. |