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La producción artesanal

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La producción artesanal en Mesoamérica

Los murciélagos en México
La producción artesanal en Oaxaca Las cuevas mortuorias de Coahuila
Arqueología experimental.
Producción de objetos de concha en el Templo Mayor
La Tira de la Peregrinación.
La ascendencia chichimeca de los mexicas
La obsidiana en Mesoamérica DOCUMENTO: Códice Techialoyan, García Granados
Los abrasivos en Mesoamérica GUÍA DE VIAJEROS: Sur de Quintana Roo
PIEZA: El pectoral de concha huasteco del Templo Mayor CONCURSO DE CUENTO HISTÓRICO: Crónicas de tres familias

guía de viajeros

Sur de Quintana Roo
Adriana Velázquez Morlet


Laguna de Bacalar.
Foto: Sergio Autrey / Raíces

HISTORIA
La región que hoy se identifica como sur de Quintana Roo corresponde a una enorme extensión territorial de cerca de 20 000 km2, cubierta principalmente por zonas de selva mediana donde hasta hace algunas décadas abundaban árboles como el zapote, el ramón, el siricote, el cedro y la caoba, entre otros. En su extremo oriental, donde se encuentra la hermosa laguna de Bacalar, así como otras lagunas más pequeñas no menos bellas, hay importantes extensiones de humedales, manglares y dunas costeras.
Al igual que el resto de la zona maya, el sur de Quintana Roo tiene una muy larga secuencia de ocupación prehispánica, que probablemente comenzó hacia 300 a.C., cuando aparecieron aldeas y poblados que muy pronto se convirtieron en importantes centros de población, pues para 200 o 100 a.C. se desarrollaban en esta zona enormes proyectos constructivos que indican una compleja jerarquía política y una marcada estratificación social.
Para 200 d.C., las comunidades del sur de Quintana Roo tenían un papel decisivo en el paisaje sociopolítico del mundo maya y, en particular, de la región del Petén. Ciudades como Dzibanché, Kohunlich, Ichkabal, Chakanbakán y Chacchoben, desarrollan impresionantes proyectos arquitectónicos, entre ellos complejos tipo acrópolis y grandes basamentos ornamentados con mascarones, que evidencian el origen divino y el poder político de sus gobernantes. En esos tiempos, estas ciudades se relacionan muy estrechamente con otras grandes capitales de la región, en particular, con las que formaban parte del reino de la Cabeza de Serpiente, encabezado por Calakmul.
Hacia el siglo VII, Calakmul es derrotado por Tikal y con ello parecen presentarse una serie de profundos cambios en la estructura política del sur de Quintana Roo y Campeche. A partir de ese siglo se producen nuevos estilos arquitectónicos, nuevos estilos en la producción de cerámica y, por supuesto, nuevas formas de expresión del poder divino.
Entre los siglos VII y IX se producen variantes de ese estilo local, que resultan en una importante cantidad de estructuras y subestructuras que cubren prácticamente todo el paisaje del sur de Quintana Roo. De acuerdo con las investigaciones, al parecer éste fue el periodo de mayor crecimiento poblacional en el área; a lo largo de todas las superficies no inundables de la región se encuentra dispersa una enorme cantidad de estructuras residenciales.
Posteriormente, la actividad constructiva decreció, al parecer como resultado de importantes movimientos poblacionales relacionados con la fragmentación de los sistemas políticos de esos tiempos. Es indudable que la mayor parte de las grandes ciudades del sur de Quintana Roo estuvo habitada hasta el momento de la conquista española. Sin embargo, se trata de ocupaciones de carácter rural en los espacios que anteriormente habían sido grandes plazas, templos y palacios, los que se convirtieron en pequeñas aldeas en que se reutilizaron materiales constructivos del pasado.
Las evidencias arqueológicas documentadas hasta hoy permiten proponer que la mayor parte de la población de estas grandes ciudades se reubicó en las regiones costeras, donde adoptaron un nuevo modo de vida, basado principalmente en la explotación de los recursos marinos y la sal. Se sabe que durante la campaña de conquista y colonización de la península de Yucatán, en 1532, Alonso Dávila cruzó el sur de Quintana Roo en busca de Gonzalo Guerrero, y en ese viaje se encontró con grandes comunidades costeras, como Bacalar, Chaktemal o Chequitaquil, las cuales fueron abandonadas conforme avanzó el dominio colonial.
Para el siglo XVII, el sur de Quintana Roo era una región prácticamente deshabitada e inhóspita, visitada únicamente por piratas y comerciantes ingleses que aprovecharon los ricos recursos madereros de la región, en especial el palo de tinte, pero que no se interesaron por conservar en la memoria la ubicación de las viejas ciudades mayas, que finalmente fueron devoradas por la selva.
Después de la Independencia de México, Mérida y Campeche eran las únicas ciudades de importancia demográfica, económica y política; en Mérida se concentraba el poder de los grandes hacendados, en tanto que en Campeche el de la emergente clase comerciante, pero para ninguno de los dos grupos era relevante el actual Quintana Roo. Hacia 1840, el sur de Quintana Roo pertenecía a los departamentos de Tekax y Valladolid, y Bacalar era su única población próspera e importante. El resto de la región permaneció como una tierra ignota, ocupada principalmente por huites o mayas serranos, considerados casi salvajes.
Pocos años después, en 1847, la tensa relación entre los campesinos mayas y los hacendados yucatecos derivó en el sangriento y largo conflicto conocido como Guerra de Castas. Aunque esta rebelión indígena comenzó en los límites de los actuales Yucatán y Quintana Roo, con el desarrollo del conflicto los mayas rebeldes se vieron obligados a huir hacia las regiones selváticas del sur de Quintana Roo, donde durante por un largo periodo se mantuvieron en rebeldía. Aunque inicialmente los insurrectos respetaron Bacalar, posteriormente fue sitiada, lo que originó que sus habitantes huyeran a Belice y que los mayas se apoderaran del poblado, donde establecieron una interesante relación comercial con los ingleses, quienes apoyaron la rebelión a cambio de que se les otorgaran permisos para explotar la madera de la zona.
Años más tarde Bacalar fue recuperado por las tropas mexicanas, y a partir de entonces hubo muchos enfrentamientos entre las partes en conflicto, hasta que en 1858 los mayas rebeldes atacaron la población y mataron a la mayor parte de sus habitantes. Después de este sangriento suceso, Bacalar quedó abandonado y funcionó sólo como cuartel de los rebeldes hasta el fin de la guerra.

CRONOLOGÍA DE LA CULTURA HUASTECA
ÉPOCA PREHISPÁNICA
Preclásico Medio (antes de 300 a.C.). Corresponde a las primeras ocupaciones aldeanas de la costa y zonas interiores. Posiblemente en esta época se construyen casas y templos sobre plataformas bajas de las que queda muy poca evidencia.
Preclásico Tardío (300 a.C.-250 d.C.). En los lugares donde después se situaron las grandes ciudades, comienzan a construirse grandes proyectos arquitectónicos, con extensas plataformas y basamentos con mascarones estucados, que proclaman el origen divino de los gobernantes.
Clásico Temprano (250-600 d.C.). Surgen las grandes capitales regionales con enormes estructuras de arquitectura estilo Petén; los sitios más importantes son Dzibanché e Ichkabal, así como Chakanbakán, Kohunlich, Chacchoben y Oxtankah.
Clásico Tardío (600-800 d.C.). Es el momento de máxima expansión poblacional, como lo indica la construcción de una enorme cantidad de estructuras palaciegas con un estilo arquitectónico propio emparentado con el vecino estilo Río Bec. En Kohunlich y en Dzibanché se encuentra la mayor cantidad de edificios de esta época, aunque en el resto de los sitios de la región también hay ejemplos notables.
Clásico Terminal (800-900/1000 d.C.). Al parecer es una época de decremento en la actividad constructiva, aunque en la mayor parte de los sitios hay gran población. Kohunlich es quizás el sitio de este periodo mejor investigado, gracias a las excavaciones de los últimos años.
Posclásico Temprano (900/1000-1250 d.C.). Al parecer, en la mayor parte de los grandes centros de la región comienza un periodo de grandes movimientos poblacionales, a causa de una graves crisis sociopolítica que afectó todos los niveles de la vida comunitaria. Las grandes plazas, los templos y los edificios palaciegos son reocupados por habitantes rurales que los desmantelan parcialmente para construir modestas casas y bardas muy similares a las que actualmente pueden apreciarse en la península de Yucatán. Se conocen pequeñas construcciones de este periodo, principalmente en Dzibanché, Chacchoben y Oxtankah.
Posclásico Tardío (1250-1550 d.C.). Es un periodo de franco abandono de las grandes ciudades, cuyas poblaciones se desplazaron a las áreas costeras casi en su totalidad. Sin embargo, nunca se perdió el carácter sagrado de los templos abandonados, pues en estos tiempos tardíos se colocaron incensarios y ofrendas sobre el derrumbe de los edificios, lo que prueba que continuaron siendo frecuentados y reverenciados. Ejemplos notables de estas ofrendas se han encontrado en Dzibanché, Chakanbakán, Chacchoben y Oxtankah.

ÉPOCA COLONIAL
1532. Alonso Dávila entra en el sur de Quintana Roo en busca de Gonzalo Guerrero, así como de ciudades supuestamente llenas de oro. Encuentra ciudades costeras con grandes poblaciones, pero sin las riquezas esperadas por los españoles.
1544. Se funda Salamanca de Bacalar como avanzada del dominio español. Comienza el abandono de las ciudades mayas de la costa.
1618. Los sacerdotes Bartolomé de Fuensalida y Juan de Orbita cruzan la región en su camino hacia el Petén Itzá; encuentran que la región ya ha sido totalmente abandonada.

SIGLO XIX
1840. Ya como parte del México independiente, la región es incorporada a los departamentos de Tekax y Valladolid. Bacalar es la población más importante.
1847. Comienza la Guerra de Castas. Gran parte de la población huye hacia Belice.

SIGLO XX
1902. Se funda el territorio de Quintana Roo
1912. Raymond Merwin realiza el primer recorrido arqueológico de la región y reporta la existencia de Kohunlich, entonces llamado Clarksville.
1926. Thomas Gann, médico militar inglés, registra Dzibanché, Kinichná y otros importantes sitios.
1928. Se crean los primeros ejidos de Quintana Roo.
1933-1938. Los arqueólogos Karl Ruppert y John Denison exploran algunos sitios de Quintana Roo.
1937. La Expedición Científica Mexicana, en la que participaron los arqueólogos César Lizardi y Alberto Escalona, es la primera aproximación científica integral al sur de Quintana Roo.
1968. A partir de un saqueo, se descubren los mascarones de Kohunlich y con ello comienza el primer gran proyecto arqueológico en el sur de Quintana Roo, bajo la dirección de Víctor Segovia.
1974. Se promulga la creación del estado de Quintana Roo. En esta misma década, Peter Harrison, arqueólogo del Museo Real de Ontario, realiza un recorrido por la región y encuentra más de 100 sitios de diversa magnitud.
1994 a la fecha. Comienzan los grandes proyectos arqueológicos en el sur de Quintana Roo: Dzibanché-Kinichná, Kohunlich, Chacchoben, Chakanbakán y, posteriormente, Oxtankah. Al mismo tiempo, empieza la incorporación del sur de Quintana Roo al mercado turístico, lo cual se fortalece con la inauguración del muelle de Majahual en 2003.
INFORMACIÓN PRÁCTICA
• Cómo llegar. Chetumal cuenta con un aeropuerto que recibe vuelos regulares de la ciudad de México; también puede llegarse en autobús y en la terminal hay conexiones hacia Belice y Guatemala, en especial, hacia Tikal.
• Cuándo ir. El sur de Quintana Roo es un área de clima húmedo y caluroso la mayor parte del tiempo. A lo largo del año las temperaturas van de los 20 a los 40 ºC y los meses más cálidos son mayo, junio y agosto. La temporada de lluvias es de mayo a octubre y durante ésta pueden presentarse huracanes, especialmente en agosto, septiembre y octubre. Los meses de diciembre a febrero son los más frescos.
• Alojamiento. Chetumal es el lugar que ofrece las mayores posibilidades de hospedaje, de muy diversos precios, aunque también lo hay en Bacalar, Majahual y Kohunlich (este último es el de mayor costo).
• Qué comer. El sur de Quintana Roo es una zona de confluencia de tradiciones culinarias. La cocina a base de mariscos puede disfrutarse especialmente en Calderitas y Bacalar, en tanto que la cocina beliceña, en la que destaca el tradicional rice and beans (arroz con frijoles preparado con aceite y leche de coco que acompañan a un rico pollo asado), puede encontrase en diversos establecimientos chetumaleños. La cocina yucateca, con ciertas variantes regionales, también puede encontrarse en prácticamente todos los poblados. Si va a Chetumal, no deje de probar los machacados, un licuado de frutas frescas endulzado con leche condensada y aderezado con canela, que se caracteriza por las frutas “machacadas” con un utensilio de madera; puede pedirse con leche o agua.
ZONAS ARQUEOLÓGICAS
CHACCHOBEN
Se ubica al norte de Bacalar, en una zona lacustre que seguramente fue ampliamente explotada por los habitantes de este asentamiento, en el que se han explorado tanto estructuras del Clásico Temprano como del Clásico Tardío. Se han rescatado algunas estelas e importantes ejemplos de cerámica policroma de estilo Petén.
KOHUNLICH
Este sitio es famoso por sus mascarones arquitectónicos, que muestran los rostros divinizados de los gobernantes de la ciudad en el Clásico Temprano. Los trabajos efectuados durante los últimos diez años han descubierto grandes áreas residenciales y palaciegas del Clásico Tardío que hacen excepcional la visita al sitio.
CHAKANBAKÁN
Es un importante sitio con una larga ocupación, en el que la estructura más importante es un basamento de estilo Petén ornamentado con mascarones de estuco de manufactura muy temprana, posiblemente del Preclásico Tardío. Puede visitarse con la autorización previa del Centro inah Quintana Roo, ya que aún no se encuentra abierto al público.
OXTANKAH
Es el único sitio costero de la bahía de Chetumal que se ha explorado hasta la fecha. Sus edificios muestran una larga secuencia de ocupación, desde el Clásico Temprano hasta el momento de la conquista española. Se encuentra muy cerca del poblado de Calderitas.
DZIBANCHÉ-KINICHNÁ
Se trata de un gran complejo compuesto por cinco grandes grupos arquitectónicos que seguramente funcionaron simultáneamente y que posiblemente tuvieron funciones diferentes. El conjunto Dzibanché es el más ampliamente explorado y en él se encuentran ejemplos monumentales de arquitectura del Clásico Temprano. El conjunto Kinichná parece haber sido un complejo funerario con importantes tumbas de gobernantes divinos. A lo largo del camino de acceso pueden observarse los avances realizados en la exploración de los conjuntos Lamay y Tutil.
BAHÍA DE CHETUMAL
• Chetumal. La capital del estado ha tenido un gran crecimiento en los últimos años; en la actualidad ofrece una buena infraestructura hotelera y una aceptable variedad de restaurantes y áreas comerciales. Es el punto obligado para comenzar o finalizar cualquier recorrido por la región.
• Museo de la Cultura Maya. Situado en la Avenida Héroes de Chetumal, es una propuesta museográfica altamente gratificante para aquel que desea una introducción general a la historia prehispánica de los mayas.
• Museo de la Ciudad. Se encuentra en el Centro Cultural Belisario Domínguez, edificio de excepcional belleza que funcionó originalmente como escuela socialista durante la administración de Lázaro Cárdenas; destacan los bajorrelieves de Rómulo Rozo y la arquitectura de Manuel Amábilis. El museo presenta diversos materiales donados por los habitantes de Chetumal, que abordan aspectos de la vida cotidiana en las primeras décadas del siglo XX.
• Maqueta de Chetumal. Situada en el Bulevar Bahía, frente al Congreso, nuestra la configuración de Chetumal en los treinta, cuando era una modesta comunidad de casas de madera y curvatos (depósitos para la captación de agua de lluvia).
• Calderitas. Situado cinco kilómetros al norte de Chetumal, hace veinte años fue un pequeño poblado y actualmente está casi integrado a Chetumal. Cuenta con numerosos restaurantes que ofrecen variados platillos a base de mariscos, como ceviches, postas (rebanadas de pescado frito) y boquinetes cocinados al gusto. En algunos restaurantes se han acondicionado las playas para que puedan ser disfrutadas por el público.
• Zona libre de Belice. Se localiza en el poblado de Santa Elena, Belice, junto a la frontera con México, a 10 minutos de Chetumal. Es una zona comercial con numerosos establecimientos que ofrecen mercancías libres de impuestos, como perfumes, relojes, joyería de fantasía, alimentos enlatados y ropa. Reciben pesos mexicanos y no es necesario presentar pasaporte. Hay también casinos y restaurantes chinos.
• Bacalar. Es el poblado histórico de mayor relevancia en el sur de Quintana Roo. Recientemente se restauró la plaza principal y la iglesia de San Joaquín, construida en el siglo xviii. Por ubicarse a orillas de la laguna de Bacalar, es posible encontrar hermosas vistas y un ambiente muy gratificante. Existe un balneario administrado por la comunidad.
• Fuerte de San Felipe Bacalar. Se trata de una fortificación del siglo xviii, en el que recientemente se inauguró un interesante museo dedicado a la piratería, en el que pueden encontrase interactivos, maquetas y objetos históricos.
• Majahual y Xcalak. Hasta hace muy poco tiempo, estos dos poblados eran sencillos puertos de pescadores, pero a partir de la apertura del muelle en Majahual se ha desarrollado una incipiente industria turística, que incluye hoteles de diversas clases (aunque la mayor parte son sencillas cabañas), restaurantes de mariscos y centros de buceo. No es posible visitar el muelle debido a que es una concesión privada.
• Banco Chinchorro. Es un espectacular complejo de arrecifes, con una enorme diversidad biológica, que resguarda los restos de 19 barcos hundidos de diferentes épocas. Única en México por sus características geológicas y naturales, es un área de anidación y resguardo de aves marinas, así como zona de desove de tortugas en los Cayos Norte y Centro. Puede visitarse con el permiso de la Reserva de la Biosfera del Banco Chinchorro y se llega desde Majahual, por mar, en un recorrido de 90 minutos; el servicio es proporcionado por pescadores de la zona.

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•Adriana Velázquez Morlet. Arqueóloga. Directora del Centro INAH Quintana Roo.
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