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EL ESTADO DE GUERRERO, UN TERRITORIO POR DESCUBRIR

ÍNDICE 82  
DOSIER: Arqueología de Guerrero Guía de Viajeros. Guerrero

La época prehispánica en Guerrero

Ídolos en los altares
El estilo olmeca en Guerrero PIEZA: La concha grabada
La Organera-Xochipala, Guerrero SEMBLANZA: Guadalupe Mastache (1942-2004)
Sitio preurbano en la región Mezcala ARQUEOLOGÍA: Falsificando la historia
Los códices histórico/territoriales en Guerrero ICONOGRAFÍA: Escudos de armas tlaxcaltecas
Ichcateopan y los restos de Cuauhtémoc DOCUMENTO: Códice de Dresde

Guía de Viajeros
Guerrero
Rosa Ma. Reyna Robles


Lado oeste de los Patios Hundidos, La Organera Xochipala
foto: marco antonio pacheco / raíces

El estado de Guerrero, al sur de la República Mexicana, abarca un territorio de 63 794 km2, dividido en 81 municipios y siete regiones geopolíticas. Es una entidad con grandes contrastes geográficos, sociales y económicos, en la que se encuentran tanto destinos de playa paradisíacos, de gran bonanza económica, como poblados de grupos marginados y paupérrimos, con un alto componente indígena, aislados entre el paisaje dominante de escabrosas montañas. Guerrero destaca también por tener un legado arqueológico extraordinario, por haber sido sede de acontecimientos históricos relevantes que marcaron el rumbo en la conformación del país, y por conservar una cultura viva de enorme riqueza.
La mayor parte de la historia prehispánica de Guerrero se conoce por la arqueología, ciencia que mediante los vestigios materiales y la asociación que guardan entre sí es capaz de interpretar los hechos que ocurrieron en sociedades que no dejaron documentos escritos. Hasta mayo de 2006 se habían registrado 1 705 zonas arqueológicas de diferente naturaleza y época, de las cuales siete están abiertas al público. Entre éstas, cuatro son las más importantes y visitadas: La Organera-Xochipala, Palma Sola, Teopantecuanitlán y Cuetlajuchitlán. Las dos primeras tienen un área de servicios al público y su acceso se realiza con facilidad; todas cuentan con custodios y en ninguna se cobra la entrada.

LA ORGANERA-XOCHIPALA
Se encuentra en la región montañosa y semiárida del centro del estado, dispuesta en siete niveles donde se ubican tres plazas, seis patios y 32 estructuras. Estuvo habitada principalmente entre 650 y 900/1000 d.C. y aquí se realizaron actividades ceremoniales, civiles y comerciales.
El recorrido se inicia bajando de norte a sur. En primer término se encuentra una amplia zona parcialmente explorada, en la que se localizan el Juego de Pelota, la Plaza Norte y los patios hundidos con su pasillo techado con bóveda falsa. En la Plaza Central, la más amplia de la zona, se encuentra el Palacio Blanco, una de las construcciones más singulares, pues se trata de un edificio porticado levantado sobre la Tumba I, a la que se accede por la plaza inferior, y el Basamento de los Clavos, que probablemente sostuvo el templo principal. Más abajo está el Patio de los Palacios Porticados, flanqueado por dos pequeñas estructuras palaciegas y un pórtico.

En la Plataforma Sur de La Organera-Xochipala se conservan los vestigios de una construcción de planta circular que tiene un acceso al poniente y una banqueta pintada de rojo en su interior. Al fondo se aprecia el pequeño basamento del Templo del Adoratorio.

Sobre el patio hay una construcción de planta circular que fue utilizada para captar y distribuir agua. En el mismo nivel está la Plaza del Aljibe, con su depósito de planta cuadrangular para almacenar agua. Al norte desplanta la Tumba I, a la que hoy se puede entrar por un agujero hecho por saqueadores a principios del siglo XX. Esta tumba, techada con bóveda falsa, mide 13.5 m de longitud y es la más grande de la zona. Al sur se encuentran los restos de lo que fue un gran palacio, el Palacio Mezcala, llamado así porque allí se encontraron dos figurillas esquemáticas de ese estilo.


En el Patio del Órgano se yergue el único basamento que conserva parte de un templo, el Templo de las Luces, ambos decorados con clavos de piedra y parcialmente destruidos por saqueo. El Patio de la Tumba Oculta fue nombrado así porque ahí se localizó una pequeña tumba techada con bóveda falsa, que por cuestiones técnicas fue nuevamente sepultada. Al oriente lo limita el Templo del Ocaso, basamento de planta cuadrangular colocado sobre una plataforma con una amplia escalinata, frente al cual se conservan restos de cuartos del Posclásico Tardío.
En el Patio del Sur está el Palacio Quemado, en el que se encontró el entortado de un techo plano derrumbado sobre una gran cantidad de mazorcas carbonizadas, ya que antes de ser abandonado fue utilizado como granero. En la Plataforma Sur se localizan el pequeño basamento del Templo del Adoratorio y parte de una construcción de planta circular, cuya función se desconoce; aquí se excavó otra figurilla de estilo Mezcala. Finalmente, en el extremo sureste de la zona se encuentra el área habitacional, en la que se localizaron vestigios de cuartos construidos con materiales perecederos y numerosos pisos de estuco superpuestos, así como objetos de estilos teotihuacano, oaxaqueño y del centro de Veracruz.
• Cómo llegar: Para llegar desde la ciudad de México se toma la autopista que va a Iguala y luego la carretera federal 95, México-Acapulco. En el km 190, en la desviación a Filo de Caballo, se recorren 11 km por carretera pavimentada y 2 km de terracería. La zona arqueológica se localiza 3 km al sureste del poblado de Xochipala, asentado sobre restos prehispánicos y cuyo nombre significa “la flor que pinta de rojo”.
• Horario: Lunes a domingo, de 10 a 17 hr. Cuenta con señalización y en breve tendrá una Sala Introductoria en la que se mostrará la historia prehispánica de la región Mezcala, desde la época olmeca hasta la conquista mexica.

TAXCO, GUERRERO
Taxco (de tlachco, “en el juego de pelota”) es una de las primeras zonas mineras de Nueva España. Su desarrollo estuvo determinado por su riqueza geológica y su ubicación y traza responden a la accidentada topografía del lugar. El perfil urbano de la ciudad es producto de la adaptación de las construcciones al paisaje natural, dominado por los cerros Atachi, Huisteco y Espinada, así como por el río Taxco. Esto dio lugar al trazo irregular de las calles, con grandes pendientes, y a la disposición de varias plazas, que permitían un mejor aprovechamiento de un espacio urbano tan complejo.
Taxco fue declarada zona de monumentos históricos en 1990. Alberga cerca de 100 construcciones de gran valor histórico, erigidas entre los siglos XVII y XIX, en su mayor parte con características de los estilos barroco y neoclásico. Entre esos monumentos destacan los edificios religiosos, como la Parroquia de Santa Prisca y San Sebastián, así como los públicos y privados.
Además de sus magníficos ejemplos de arquitectura colonial, la ciudad de Taxco posee una moderna tradición artesanal en plata de alrededor de 70 años.

TEOPANTECUANITLÁN
Es el sitio más importante de la época ol-meca descubierto hasta hoy en Guerrero. Se calcula que abarcó 160 ha, pero los edificios más importantes se concentran en 50 000 metros cuadrados. Su descubrimiento fortuito, en 1983, se debió a que estaba siendo saqueado. A partir de entonces comenzó un proyecto de investigación que reveló que Teopantecuanitlán era un enorme centro rector con arquitectura de barro y piedra, escultura monolítica y sistemas hidráulicos únicos para su tiempo. Estuvo habitado principalmente entre 1000 y 500 a.C., lapso en el cual se realizaron varias modificaciones y se construyeron nuevos edificios.
Se encuentra en el extenso valle de Copalillo, donde confluyen los ríos Amacuzac y Mezcala. En el acceso principal se localiza el conjunto arquitectónico más importante: el Recinto, un patio hundido rodeado por muros hechos con enormes bloques de piedra, recortados en forma tal que no se necesitó unirlos con mezcla. Sobre los muros este y oeste se colocaron cuatro esculturas monolíticas que posiblemente representen deidades del agua o de la lluvia, las cuales sostienen en las manos mazorcas de maíz y portan algunos atuendos propios de los jugadores de pelota. En el exterior del Recinto se descubrieron los restos de etapas arquitectónicas anteriores recubiertas con aplanados de lodo.
En la Plataforma Norte, que limita al Recinto por este lado, se conservan grandes fragmentos de esculturas con rasgos humanos, una cabeza semejante a las encontradas en la costa del Golfo, aunque de menores proporciones, y una gran escultura que representa a una rana. En la Plataforma Sur, delimitada por altos muros, de contención, se localizaron vestigios de cuartos, escaleras, pisos y fogones, por lo que se supone que era donde habitaron los dignatarios del lugar.
Hacia el norte hay dos basamentos decorados con un diseño de “puntos y barras” intercalado con nichos verticales. Los puntos están formados por la parte visible de clavos de piedra y las barras por el canto de lápidas. En este sector se encuentra también parte de un canal de irrigación construido con enormes bloques de piedra colocados verticalmente, que estuvo tapado con bloques más pequeños para evitar la evaporación. El canal sale de una presa alimentada por los escurrimientos de los cerros circundantes.
Más adelante se encuentra un juego de pelota, cuya amplia cancha está limitada por dos construcciones laterales con cuerpos en talud. Sus extremos no están rematados por cabezales, y posiblemente fue construido en una época posterior al resto del asentamiento.
• Cómo llegar: Desde la ciudad de México se toma la autopista que va a Acapulco. En la caseta de Paso Morelos se sigue por la carretera estatal número 1, hacia Atenango del Río; 12 km más adelante se va hacia el sur, rumbo a Copalillo, y de ahí se recorren otros 20 km hasta llegar a la zona.
• Horario: Martes a domingo, de 10 a 17 hr.

ARTESANIAS
Las bellas artesanías guerrerenses son muestra del ingenio creativo que sus habitantes plasman sobre varios materiales, tanto para consumo local como para comerciar. Destacan los objetos laqueados de la región de la Montaña, elaborados en Temalacatzingo y en Olinalá sobre la perfumada madera de lináloe o sobre guajes naturales; los tejidos de palma de diversos poblados, que se comercializan en el tianguis de Chilapa, y los sombreros calentanos de Tlapehuala. En la Costa Chica no pueden dejar de mencionarse los textiles de Xochistlahuaca, fabricados en telar de cintura, los más delicados de algodón blanco y los menos finos de algodón coyuchi. En la región central están las pinturas sobre papel amate, en las que los pueblos nahuas del Balsas representan sus actividades cotidianas, campesinas y religiosas.
En varias partes del estado se modelan objetos en arcilla para consumo doméstico, ya sea los de tradición prehispánica, como cántaros y tinajas de Tulimán, los cántaros de la Tierra Caliente, decorados con cabecitas moldeadas de tradición colonial, o las grotescas figuras “neoarqueológicas” de Palula. La joyería en oro se trabaja con especial destreza en Ciudad Altamirano y Arcelia, mientras la platería alcanza sus expresiones más acabadas en Taxco. También en madera y otros materiales se confecciona una extraordinaria diversidad de máscaras, utilizadas en diferentes festividades y danzas; la más conocida es la del jaguar o “tigre” con que se cubren los tecuanes en las peleas o en el “porrazo del tigre”, y la más elaborada quizá sea la usada en la Danza de los diablos de Teloloapan.

CUETLAJUCHITLAN
Esta zona arqueológica fue descubierta accidentalmente cuando se construía la autopista Cuernavaca-Acapulco; para preservarla, bajo ella se construyó el túnel de Los Querendes. Se calcula que el sitio abarca 35 ha, de las cuales sólo se han explorado dos. Estuvo ocupada principalmente entre 200 a.C. y 200 d.C. Por ciertos rasgos arquitectónicos y escultóricos se sabe que formó parte de la cultura Mezcala, en su etapa correspondiente al Preclásico.
Cuetlajuchitlan destaca por su temprana planificación, realizada a partir de dos ejes transversales formados por calles o pasillos enlajados, desde donde se distribuyen nueve conjuntos arquitectónicos, los cuales fueron construidos con cantera rosa, cortada y ensamblada con gran maestría. El asentamiento, adaptado a la pendiente del cerro, cuenta con una infraestructura hidráulica formada por una red de drenajes y depósitos para almacenar el agua, la cual se condujo por medio de canales enlajados desde un manantial localizado 500 m al oeste.
El recorrido comienza en el Recinto Ceremonial, situado en el centro del sitio. Se trata de un patio hundido aislado por gruesos muros, donde se localizaron dos tinas monolíticas con un asiento al interior, por lo que se piensa que fueron usadas para baños rituales. Hacia el sureste hay otro espacio similar, llamado Taller de Cantería, en el que se encontraron otras dos tinas y evidencias de un área destinada a trabajar bloques de piedra y segmentos cilíndricos de columnas. Al norte se encuentran dos cuartos, con numerosos bloques tallados y lajas, y al oeste, otros cuatro cuartos, que se cree eran habitaciones de los canteros.
Al norte del Recinto se localiza el Patio 2, un patio hundido con un altar central rodeado por cinco cuartos, y hacia el oriente, tres complejos habitacionales, tal vez ocupados por los dignatarios del lugar. Al oeste se encuentra el Taller de Lapidaria, otro patio hundido rodeado por cuartos, donde se hallaron evidencias de que ahí se labraron cuentas y placas de piedra verde. Un poco más al poniente está el llamado Complejo Habitacional de Élite, formado por varios cuartos con pisos estucados. En uno de ellos se encuentran cuatro columnas alineadas al centro y en otro se localizó una ofrenda de 50 vasijas, algunas con representaciones antropomorfas modeladas.
Unos 200 m al oeste de los conjuntos descritos está el Complejo Artesanal, formado por una serie de cuartos localizados al norte de un patio central, donde también hay dos cisternas y el canal que conducía el agua desde el manantial. Por las evidencias recuperadas se cree que fue ocupado por artesanos que labraron madera y curtieron pieles.
• Cómo llegar: Desde la ciudad de México, se toma la autopista Cuernavaca-Acapulco. Se sale en la caseta de cobro de Paso Morelos y se entra a la población del mismo nombre. De ahi se sigue el camino hacia la zona arqueológica, que se encuentra en el km 181 de la autopista, sobre el túnel de Los Querendes.
• Horario: Lunes a domingo, de 8 a 17 hr; cuenta con señalización.
PALMA SOLA
Se localiza en la ladera sur del cerro de El Veladero, en el puerto de Acapulco. Aunque carece de vestigios arquitectónicos, destaca por las 18 rocas de granito grabadas con motivos antropomorfos, de la flora y fauna propias del entorno y, al parecer, de cuentas calendáricas y de la geografía del lugar.
Entre los motivos esquemáticos sobresalen las figuras humanas, con rasgos faciales y corporales apenas sugeridos por medio de líneas y puntos, ya sea de cuerpo entero o representadas por la cabeza y parte del cuerpo, o bien sólo por la cabeza con un contorno cuadrangular, circular o triangular, y algunas con un diseño en forma de ancla debajo. La mayoría está en actitud estática, sin vestimenta ni atuendos, pero en numerosas ocasiones están unidas por líneas que se han interpretado como la representación de relaciones de parentesco, ya sea con algún ancestro o entre diferentes grupos sociales. Otras parecen estar en movimiento y participar en festividades o ritos, y unas cuantas, con penachos, bastones de mando y otros atributos, se relacionan con sacerdotes o chamanes.
El recorrido se realiza de sur a norte subiendo la empinada pendiente. Cada roca es considerada un “elemento” y se numeró consecutivamente. El Elemento 15 es uno de los más interesantes. Sobre su superficie se grabaron dos ballenas y dos cocodrilos. La representación humana de mayor tamaño se ha identificado con una deidad de la lluvia, por las líneas verticales que salen de sus ojos a manera de lágrimas. Otro personaje de cuerpo completo y con los brazos en alto se ha equiparado con un sacerdote o chamán y otros 15 más –figurados sólo con la cabeza, los ojos y la boca–, como participantes en un rito propiciatorio de lluvia. La escena está cruzada por tres líneas paralelas, que se cree representan corrientes de agua, quizá los arroyos Camarón y Palma Sola que flanquean esta zona, y la tercera como un río subterráneo que partiría de un abrigo rocoso representado por un círculo, donde se encontraría el Elemento 1, el más complejo de la zona. Las figuras de espirales se identifican como fuentes o manantiales, y un motivo con puntos posiblemente registre el año agrícola. Así, los motivos sobre la roca y su distribución aludirían a una representación mítico-geográfica que muestra tanto la geografía de Acapulco, reconocida por su fauna y sus características físicas, como rituales relacionados con la lluvia.

COMIDA
La comida de Guerrero varía en cada región, pero un platillo que se prepara en casi todo el estado y religiosamente se consume los jueves y sábados de cada semana es el pozole blanco, elaborado con granos de maíz y carne de cerdo o pollo, aderezado con aguacate, chicharrón, orégano, cebolla, limón, chile piquín o cuaresmeño y, a veces, con huevo y sardinas; el pozole verde tiene una preparación similar, pero se le agrega una pasta condimentada a base de pepita de calabaza. Otro platillo muy difundido es la barbacoa de chivo o de res, que se come en tacos con salsa verde, o el mole verde acompañado con tamales nejos o de ceniza. En algunos lugares y en cierta época del año se prepara el elopozole, variante del pozole blanco pero con granos de elote, y las gorditas de elote recio, conocidas como toqueres o tlaxcales.
Xochipala es famosa por los variados platillos elaborados con chapulines, en especial las tortitas preparadas con chapulín molido, queso y huevo, una verdadera delicadeza de sabor. La Tierra Caliente destaca por su salsa de ciruela, que combina gratamente el gusto agridulce con el picoso, y Chilapa por sus deliciosas chalupitas con carne de cerdo guisada y chipotle dulce, o el saludable fiambre, combinación de carnes bañadas con miel de piloncillo. En toda la costa se pueden disfrutar diferentes pescados con muy diversa preparación, como el pescado a la talla, enchilado y asado sobre leña, o los camarones, ostiones, langostinos y muchos otros manjares del mar. El pan es sabroso en todo el estado, particularmente las cemitas rellenas de queso y piloncillo de Chilapa, y las cajitas de harina de arroz y mantequilla de Teloloapan y otros lugares.
En cuanto a bebidas se puede degustar un chilate, preparado con arroz finamente molido, cacao, azúcar, canela, agua y mucho hielo, y desde luego el mezcal, que se toma para todo mal, y para todo bien, también.

En el Elemento 14 destaca la representación una ceremonia o danza y un personaje cubierto por una máscara; en el 11 hay un personaje que sostiene una bolsa y lleva un tocado de plumas y pectoral que lo identifican como un chamán, y el número 10 está grabado con un círculo y un diseño cuadripartita, en el que hay figuras semejantes a pirámides escalonadas cuya cima converge hacia un círculo central, diseño que podría representar un marcador astronómico.
En los elementos 8 y 6 se pueden apreciar escenas más complicadas, tal vez de alguna ceremonia o danza, y los numerados como 5, 4 y 3, en conjunto, parecen representar una escena ritual y de registro calendárico, pues hay varios personajes, entre ellos un chamán, e hileras de puntos y barras. El Elemento 2 está dividido en tres partes en las que se observan numerosos personajes, solos o en grupos, en actitud dinámica, al parecer participando en alguna ceremonia, ya sea danzando u orando.
El Elemento 1 es el más complejo de la zona. Está cubierto por una saliente rocosa que lo protege de la intemperie y por debajo de él pasa una corriente de agua. La cara sur de la roca está llena de diseños antropomorfos que forman una complicada escena, interpretada como un mito de creación ancestral. Las figuras humanas más grandes, aunque esquemáticas, representan a un hombre y a una mujer, acaso la pareja original. Otras, unidas por líneas, serían los ancestros comunes de diversos grupos sociales o emparentados. El conjunto de elementos grabados y su asociación a una cueva y al agua harían de este lugar el más favorable para realizar ritos propiciatorios.

Museo Histórico de Acapulco Fuerte de San Diego
El museo se encuentra en la impresionante fortaleza de San Diego, la cual hacia el siglo XVI protegía a la bahía de quienes pretendían apropiarse de las variadas riquezas provenientes del Lejano Oriente, comercio que durante más de dos siglos tuvo a Acapulco como sede. El fuerte original se derrumbó a causa de un sismo y hacia 1783 se levantó el edificio que ahora se ve, obra maestra de la ingeniería militar que refleja los más avanzados conceptos arquitectónicos de su época.
El museo, inaugurado en 1986, tiene varias salas dedicadas a la historia del puerto de Acapulco, desde los primeros pobladores de la bahía hasta la época de la Independencia. Destaca la sección sobre la Nao de China, en la que se muestran diferentes instrumentos de navegación, cartografía, diseño de naves y reproducciones de éstas, que cubrían la ruta Acapulco-Filipinas. También se abordan temas como el comercio con Oriente, el proceso de evangelización, la Conquista, las encomiendas y la Independencia.
• Cómo llegar: Se encuentra en Acapulco, Guerrero, en la Av. Costera Miguel Alemán, frente al Muelle Fiscal. Servicios: visitas guiadas, exposiciones, auditorio. Horario: martes a domingo, de 9 a 18:30 hr.

• Cómo llegar: Una vez en la Costera Miguel Alemán del puerto de Acapulco, se toma la calle Cuauhtémoc hasta el entronque con Av. Niños Héroes y de ahí se siguen los señalamientos hacia la zona arqueológica (que es el mismo camino hacia la colonia Progreso).
• Horario: Martes a domingo, de 9 a 17 hr; cuenta con señalización.

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Rosa Ma. Reyna Robles. Doctora en antropología por la UNAM. Investigadora de la Dirección de Salvamento Arqueológico del INAH. Expresidenta del Colegio Mexicano de Antropólogos. Miembro del Sistema Nacional de Investigadores y del Consejo de Asesores de Arqueología Mexicana.

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