El Sacrificio Humano vol.
XI, número 63, pp. 24-29
La ideología del
sacrificio entre los mayas David Stuart
Los estudios más
recientes sobre la cultura maya del Clásico
han abierto nuevas perspectivas a las interpretaciones
sobre el significado y los motivos del ritual
del sacrificio humano. Escena de tortura y
sacrificio de cautivos en el cuarto 2 de Bonampak,
Chiapas. Foto: Bonampak Documentation
Project
El
sacrificio humano fue parte importante de los rituales
y la ideología mayas. El ejemplo más
frecuente en el arte y las inscripciones de esa
cultura es el sacrificio ritual por decapitación,
descrito como acto de creación.
El sacrificio de prisioneros recreaba el complejo
de mitos que permitía el establecimiento
de un orden cósmico y fue clave en la ideología
de los señoríos mayas.
Sorprende
saber que los sacrificios humanos fueron parte importante
de la antigua religión y rituales mayas,
pues al pensar en tan sangrientas ceremonias lo
primero que nos viene a la mente son los aztecas
o mexicas. Los primeros investigadores se esforzaron
en recalcar esta diferencia cultural esencial entre
los pacíficos mayas de las Tierras
Bajas y las brutales civilizaciones
del Centro de México, para lo cual incluso
llegaron a decir que el sacrificio humano fue raro
entre los mayas y que tuvo poca importancia. Hoy
en día conocemos más profundamente
la cultura del Clásico maya y, con el paso
del tiempo, hemos encontrado más y mayores
paralelos entre la religión azteca y la maya.
Aquí pretendo demostrar que los más
recientes estudios sobre la cultura maya del Clásico
han abierto nuevas perspectivas a las interpretaciones
sobre el significado y los motivos que hay detrás
del ritual del sacrificio humano. MÉTODOS DEL SACRIFICIO
La extracción del corazón, tan común
entre los aztecas, aparece en pocos casos del arte
maya. Los más famosos se encuentran en escenas
de ascensión al trono de reyes de Piedras
Negras, Guatemala. En la Estela 11 de este sitio
se ve en la cavidad pectoral de un sacrificado un
bulto de plumas o tal vez el adorno del cuchillo
ceremonial utilizado en el ritual (fig.
2). Los sacrificados casi siempre parecen
niños; la extracción de corazones
de niños se ve también en varias escenas
mitológicas en cerámica pintada. En
algunas ocasiones, como en el caso de Piedras Negras,
el niño muerto era colocado en una gran vasija
de ofrenda, con los instrumentos rituales. Las imágenes
aparecen solamente en escenas relacionadas con ascensiones
al trono o inicios de calendarios rituales de los
nuevos reyes, lo cual indica que el sacrificio de
niños se realizaba en circunstancias bien
definidas. El sacrificio de niños encarnación
de la pureza y la vida también se dio
en el Posclásico, en Yucatán, y en
los primeros años de la Colonia.
2.
Entre los mayas, la extracción del
corazón, tan común entre los
aztecas, aparece en unos cuantos casos, como
en la Estela 11 de Piedras Negras, Guatemala,
en que se ve, en la cavidad pectoral de un
niño sacrificado, un bulto de plumas
o tal vez el adorno del cuchillo ceremonial
utilizado en el ritual. Foto: Teobert Maler
/ Museo Peabody / Universidad de Harvard
Dibujo: Linda Schele
4.
Otro método de sacrificio, reservado
probablemente sólo para los prisioneros
de guerra, fue la extracción de las
entrañas. Esta vasija del Clásico
Tardío muestra una de las escenas
más terribles del arte maya: el sacrificio
ritual de un prisionero atado a un cadalso
de madera y un grotesco personaje que lo
ataca con una lanza, mientras los músicos
tocan tambores y trompetas. Dibujo: Diane Griffiths
Peck
Otro método de sacrificio,
reservado probablemente para los prisioneros de
guerra, fue la extracción de las entrañas.
La imagen pintada sobre una vasija en que se ve
un sacrificio ritual de un prisionero atado a un
cadalso de madera y un grotesco personaje que lo
ataca con una lanza, mientras los músicos
tocan tambores y trompetas (fig. 4),
es una de las escenas más terribles del arte
maya. Los murales de Bonampak muestran también
terribles imágenes de tortura ritual (figs.
1 y 5) donde los indefensos cautivos tienen
los dedos sangrantes y al menos en uno de los cadáveres
se ven heridas que indican muerte por tortura. Se
ve también la cabeza de una víctima
que muestra cómo tortura y sacrificio podían
ir juntos.
1.
Los estudios más recientes sobre la
cultura maya del Clásico han abierto
nuevas perspectivas a las interpretaciones
sobre el significado y los motivos del ritual
del sacrificio humano. Escena de tortura y
sacrificio de cautivos en el cuarto 2 de Bonampak,
Chiapas. Foto: Bonampak Documentation
Project
5.
a) En los
murales de Bonampak (muro norte, cuarto 2)
hay terribles imágenes de tortura ritual.
b) Se ve, por ejemplo, a los
cautivos con los dedos sangrantes. Fotos: Bonampak Documentation
Project
Los dos métodos de sacrificio
más comunes entre los mayas fueron la decapitación
y el despeñamiento de víctimas, atadas,
por las escaleras de los templos. Esta última
forma se menciona explícitamente en un diccionario
colonial maya yucateco con el término cucul
eb (literalmente: rodar escaleras abajo),
definido simplemente como: otro sacrificio
antiguo. En las inscripciones del Clásico
se hacía referencia a esto como yal,
arrojar a un cautivo. Esta práctica
se puede ver en varias esculturas del periodo Clásico
de Yaxchilán, donde los prisioneros asumen
la forma de grandes pelotas ceremoniales, en un
contexto en el que se recrea explícitamente
la imaginería del juego ceremonial de pelota.
En la escena más grande y compleja se ve
al gobernante Pájaro Jaguar IV, como jugador
de pelota, ante unas escaleras por donde cae y rebota
un prisionero llamado Ik Chih, Venado
Negro, señor de un reino llamado Lakamtuun
(probablemente localizado frente al río Lacantún).
Es poco probable que la escena ocurra realmente
en una cancha; más bien, el lenguaje visual
del juego de pelota se usa para representar el sacrificio
de un prisionero de guerra. Hay un vínculo
importante, y aún poco claro, entre el sacrificio
y el juego de pelota; es recurrente en el arte y
la arquitectura mayas, como por ejemplo en la escena
de decapitación del juego de pelota más
grande de Chichén Itzá. Allí,
el paralelo visual se da más bien entre la
pelota y el cráneo, y no con el cuerpo entero,
como sucede en Yaxchilán.
LA IDEOLOGÍA DEL SACRIFICIO
Es interesante analizar con mayor atención
la escena de Yaxchilán y examinar las largas
inscripciones jeroglíficas que se encuentran
bajo de las escalinatas de sacrificio (fig.
7). Se trata de uno de los textos religiosos
más importantes de toda la región
maya, pues da cuenta de tres acontecimientos mitológicos
muy antiguos en los que ocurre sacrificio por decapitación.
El texto se compone de tres secuencias de fechas
y fragmentos que muestran idéntica estructura:
1) el verbo chak-baah,
decapitar, 2) el nombre de una
deidad o figura ancestral y 3) un número
ordinal (primero, segundo, tercero) antes de la
palabra ahil, que tal vez significa despertar
o, de manera más figurativa, creación.
Si analizamos con atención los glifos para
decapitar vemos que el signo inicial
es chak, hacha de mano,
con un elemento parecido a un peine, ka,
que nos da la terminación fonética
de la palabra, cortar. El signo con
cabeza de animal es baah, topo
o persona, cabeza, ser. Juntos, nos
dan el término común para decapitación
en todas las inscripciones. Los tres fragmentos
se leen así:
en 13 manik, 5 pax
es la decapitación de [nombre 1], es la primera
creación
en 9 kan, 12 xul es la decapitación
de [nombre 2], es la segunda creación
en 1 ajaw, 13 xul es la decapitación
de [nombre 3], son tres creaciones (juntas)
Resulta interesante que los tres
acontecimientos estén separados por periodos
muy largos: casi 120 años entre los dos primeros
y 1 300 entre los dos últimos. Debe tratarse
de acontecimientos mitológicos, lo cual se
confirma por el final de una inscripción
de Yaxchilán donde se lee: sucedió
en el lugar del hoyo negro, término
del Clásico maya para nombrar el inframundo
o una parte de él.
La inscripción de Yaxchilán es importante
porque muestra un claro vínculo entre el
sacrificio por decapitación y la noción
de despertar y de creación.
La idea de que la muerte conduce a la formación
de un nuevo orden es común en la religión
y en la cosmogonía mesoamericanas, y podrían
citarse varios ejemplos semejantes en otros textos
mayas. En Palenque, por ejemplo, los tableros recientemente
descubiertos en el Templo XIX se refieren a la decapitación
mitológica de una gran criatura con rasgos
de reptil, que al parecer inicia la creación
de un nuevo orden político y religioso. Así,
las inscripciones de Yaxchilán describen
tres etapas mitológicas diferentes de la
creación del mundo, según la cosmología
del lugar, y al hacerlo convalidan y establecen
el significado que hay detrás del ritual
de sacrificio histórico que muestra la escena.
Es decir, el rey Pájaro Jaguar participa
directamente en el evento de creación
a través del sacrificio del prisionero de
Lakamtuun y sin duda de otros más.
El rey va vestido como jugador de pelota y su atuendo
también tiene elementos asociados a la mítica
serpiente de agua, deidad maya poco
entendida que, en otras fuentes, parece estrechamente
vinculada con el renacimiento y la renovación
del mundo.
7. La inscripción
de la escalinata del Edificio 33 de Yaxchilán
tiene un texto de tres secuencias de información
muy importante que muestran idéntica
estructura y un claro vínculo entre
el sacrificio por decapitación y la
noción de creación.
Registra tres sacrificios míticos. Dibujo: Ian Graham
Una serie de retratos de Palenque
refuerza la idea de que los prisioneros de guerra
son investidos de un significado profundamente religioso
y cosmológico. En uno de los patios del Palacio
se ven varios relieves grandes, flanqueando las
escalinatas de la Casa A, que muestran a prisioneros;
dos de los cautivos principales muestran textos
jeroglíficos en su ropa. En uno de los textos
se lee: nahwaj yahil kuhul baakal ajaw,
el ahil (despertar o creación)
del sagrado señor de Palenque fue expuesto
(?), y en el otro: nahwaj yahil kalomte,
el ahil del gobernante supremo fue
expuesto. En ese momento de la historia de
Palenque el rey era Kinich Janab Pakal, Pakal
el Grande. La estructura de estos breves textos
muestra claramente que la palabra ahil, que
ya habíamos visto en Yaxchilán, se
refiere a los prisioneros mismos (la exposición
de cautivos es un tema común en otras inscripciones
históricas de Palenque y otros sitios). Esto
significa que los cautivos son descritos en algunos
textos de Palenque como ahil, es decir, creaciones
del rey. De este lenguaje se deduce que los desafortunados
prisioneros son destinados al sacrificio, pues sólo
a través de su muerte se puede cumplir el
papel religioso y político del rey como aquel
que perpetúa y ordena el cosmos.
Esta mezcla entre sacrificio, guerra y creación
es también el tema central en Copán
y Quiriguá, en el otro lado del mundo maya.
Uno de los acontecimientos más importantes
en la historia de esta región ocurrió
el 3 de mayo de 738 d.C., cuando Waxaklajun Ubaah
Kawiil, entonces gran gobernante de Copán,
fue derrotado y sacrificado por Kahk
Tiliw Chan Yopat, rey de Quiriguá, con lo
que se preparó el escenario para el rápido
apogeo de Quiriguá en el sureste maya. La
trascendencia del acontecimiento resulta clara si
vemos la relevancia que se le da en los textos de
Quiriguá, que parecen casi ufanarse de la
derrota de su vecino, que fue su opresor durante
mucho tiempo. Sin embargo, resulta curioso que los
escribas de Quiriguá nunca hablen de la captura
o derrota del rey de Copán y se refieran
solamente a su sacrificio con la expresión
decapitar (fig. 9),
la cual vimos antes en Yaxchilán. En una
inscripción se dice que el sacrificio se
realizó en el lugar del hoyo negro.
En otras palabras, hay poca distinción entre
este texto, que narra un sacrificio histórico,
y los tres acontecimientos mitológicos de
creación que vimos en Yaxchilán.
El gobernante de Copán fue sacrificado en
un ritual que, al parecer, fue una nueva representación
de un acontecimiento mítico anterior. Resulta
interesante que lo que en realidad es una lucha
política y militar entre dos poderosos gobernantes
se haya expresado en los registros oficiales en
términos ideológicos de dioses y sacrificios.
9.
En la Estela J de Quiriguá se cuenta
que el 3 de mayo de 738 d.C., Waxaklajun Ubaah
Kawiil, gobernante de Copán,
fue derrotado y sacrificado por Kahk
Tiliw Chan Yopat, rey de Quiriguá.
Sin embargo, no se alude a la derrota del
rey de Copán sino a su sacrificio en
el lugar del hoyo negro
con la expresión decapitar,
al igual que en Yaxchilán . Dibujo: David Stuart
REYES Y SACRIFICIOS
Otro tipo recurrente de sacrificio entre los antiguos
mayas fue sangrarse y ofrecer la propia sangre a
los ancestros, deidades y otras fuerzas cósmicas.
Estos ritos de sangrado existieron, por supuesto,
a lo largo y ancho de Mesoamérica, en diferentes
sociedades. Eran particularmente importantes dado
que la sangre era la sustancia de la vida y el alma.
Entre los gobernantes y entre las elites (y a ellos
se refiere la mayor parte de la evidencia directa),
el sangrado tuvo mayor importancia, puesto que sus
vidas y almas constituían dimensiones importantes
del cosmos mismo. La sangre de los reyes, de acuerdo
a la ideología maya, era la sustancia que
daba vida y crecimiento a los elementos del mundo
que nos rodea. Esto puede apreciarse en las escenas
más explícitas de Yaxchilán,
donde el sangrado se simboliza mediante torrentes
adornados que brotan de las manos de los reyes.
Estos torrentes son idénticos al glifo maya
para sagrado o santo, kuh(ul), y parecen
representar la esencia interior del cuerpo del rey,
que se vuelve visible a través del rito de
autosacrificio. Debe hacerse notar que dentro de
los torrentes están los glifos yax y kan,
verde y amarillo, que nos
dan el sentido de tierno y maduro.
La sangre del rey simboliza así la vitalidad
del ciclo de la agricultura. Es claro que estos
torrentes no son de sangre que fluye, como alguna
vez sugerí, sino que representan la imagen
del alma divina que reside en la sangre de los reyes.
En los últimos años, estas manifestaciones
del poder de los reyes han sido más frecuentes
en nuestras discusiones sobre la religión
y la ideología política mayas. Pero
se deben tener en cuenta las semejanzas y diferencias
de estos rituales con los sacrificios de cautivos,
como los que se han descrito aquí. Los gobernantes
podían expresar su poder religioso a través
de sus almas y su sangre, muy cargadas de simbolismo,
pero también podían sacrificar a sus
prisioneros para afianzar su posición como
aquellos que encarnaban los procesos cósmicos
de creación. Sacrificar a los prisioneros
no es importante por la sangre o los corazones que
se ofrendan, sino porque se sigue el antiguo ejemplo
mitológico donde la destrucción conduce
a la creación y a la perpetuación.
El sacrificio fue uno de los acontecimientos primordiales
en los mitos de creación mayas, y los rituales
del periodo Clásico eran reflejo y evocación
de esos acontecimientos.
Traducción:
Elisa Ramírez
__________________________ David Stuart. Conferencista
decano de antropología de la Universidad de Harvard
y curador Bartlett de jeroglíficos mayas del
Museo Peabody. Director asistente del proyecto Corpus
de inscripciones jeroglíficas mayas. Miembro
del Consejo de Asesores de esta revista.
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