|
A mediados de 2003, Arqueología Mexicana
concretó un proyecto, como parte de nuestros
números especiales, cuya principal intención
era iniciar una serie de publicaciones dedicadas
a los códices prehispánicos. Esos
antiguos libros, enigmáticos y bellos, que
tanto ofrecen acerca del conocimiento de las culturas
mesoamericanas pero que lamentablemente, por diferentes
razones, sus ediciones han estado al alcance de
muy pocos.
El primer códice que publicamos fue la Matrícula
de Tributos, justamente calificado como testimonio
del esplendor alcanzado por el imperio azteca y
cuyo original se encuentra en la Biblioteca Nacional
de Antropología e Historia (BNAH). En esta
edición especial, la núm. 14, se logra
reproducir un facsímil al alcance
de las mayorías y se ofrece información
adicional, que permite acercarse a la manera de
escribir y leer este manuscrito, además de
que sirve como introducción al conocimiento
de otras facetas de la vida prehispánica.
Ofrecemos ahora el segundo códice de la serie,
uno de los más bellos, el conocido como Fejérváry-Mayer
por los apellidos de dos de sus propietarios extranjeros,
para el que nuestro autor, el destacado estudioso
Dr. Miguel León-Portilla, propone como título
el de Tonalámatl de los Pochtecas, nombre
que es fiel reflejo de su contenido, es decir, un
tonalpohualli o calendario de la cuenta de los días
y los destinos que regían a los pochtecas
o mercaderes. Esta publicación, edición
especial número 18, no hubiera sido posible
sin el entusiasmo, interés y generosidad
que caracterizan a don Miguel por difundir los códices
a un amplio público. Nuestra gratitud para
él, que con base en sus estudios previos
sobre el manuscrito se dio a la tarea de revisar
y actualizar tanto el estudio introductorio como
la interpretación de cada una de las 44 láminas.
Además, la asistencia en la investigación
y revisión de todo el códice por parte
de Salvador Reyes Equiguas, entre otras aportaciones,
fue fundamental en todo el proceso.
Pese a que el formato de la revista y el recuadro
alterno para explicar cada lámina nos obligó
a reducir el tamaño original del códice
en alrededor de un 20 por ciento, pensamos que este
documento no sufrió mayor detrimento. Debemos
destacar que, por primera vez en los 12 años
de la revista, ampliamos el número de 96
a 112 páginas para no sacrificar nada del
valioso contenido y de la interpretación
del manuscrito. Esta singular edición tiene
un valor adicional: se podría decir que es
el primer facsímil del siglo
XXI del códice, ya que se lograron obtener
las imágenes originales del libro resguardado
en el Museo de Liverpool, Inglaterra. Un agradecimiento
especial a Joanna Ostapkowicz, curadora de la colección
de las Américas, por su apoyo y por su conciencia
del valor que tiene este documento para los mexicanos,
y a la asistencia de Nathan Pendlebury y David Flowers.
Esperamos que este esfuerzo se reproduzca para el
caso de otros códices mesoamericanos que
se conservan en el extranjero.
El Dr. César Moheno, director de la bnah
en el momento en que se desarrolló el proyecto,
y su equipo brindaron un invaluable apoyo para comparar
las distintas ediciones del códice y participaron
con gran convicción en la publicación.
Gracias al entusiasmo de su director general, el
Ing. Juan Rivas, la imprenta trabajó de manera
responsable y proporcionó un mejor papel
para reproducir el documento de manera fiel, sabedora
de la importancia de la edición. También
un agradecimiento a nuestros anunciantes, quienes
a través de estas páginas promueven
a sus instituciones y apoyan nuestro patrimonio
cultural. Por último, es de reconocerse el
esfuerzo y trabajo del equipo de nuestra editorial
para sacar la mejor edición posible de este
maravilloso libro antiguo. Esperamos que la publicación
cumpla con su cometido para que el lector se deleite,
aprenda y valore cada página de este Tonalámatl
de los Pochtecas.
Mónica
del Villar K.
Directora editorial
|