arqueología mexicana
los mayas
Rutas arqueológicas
Campeche

ÍNDICE 25 Introducción
Mapa de rutas Ruta III. Ciudad de Campeche y la costa
Ruta I. Puuc Ruta IV. Calakmul
Ruta II. Chenes Ruta V. Río Bec

Introducción
Rutas arqueológicas en Campeche

El estado de Campeche ocupa la parte suroeste de la península de Yucatán y alcanza una extensión territorial de más de 56 000 kilómetros cuadrados, en la cual subsisten amplias zonas de selva tropical mediana y alta. El costado occidental linda con el Golfo de México, donde se ubican el sistema fluvial de la Laguna de Términos y varias playas, a lo largo de la costera que comunica la isla del Carmen con la ciudad de Campeche.
Campeche forma parte del área maya en las Tierras Bajas del norte-centro y su ocupación se remonta a 600 a.C., cuando se establecen los primeros asentamientos humanos. La evidencia arqueológica sugiere que sitios como Edzná, Becán y Calakmul surgen como pequeños poblados y posteriormente desarrollan diversas obras urbanas hasta configurar complejas ciudades.


Mascarón. Clásico Temprano.
Sur de Campeche. MNA.

Foto: Jorge pérez de Lara / Raíces

Hacia el siglo III y hasta principios del VII, muchos sitios del sur de Campeche y Quintana Roo tuvieron una estrecha relación con otras entidades políticas en la región del Petén. En Calakmul, Placeres, Balamkú, Nadzca’an y Becán se han encontrado testimonios de proyectos arquitectónicos con voluminosos basamentos flanqueados por mascarones, palacios rematados por frisos ornamentados y cámaras funerarias con impresionantes ofrendas. Aun cuando los datos epigráficos son escasos, estas ciudades debieron formar parte de la confederación reconocida por el emblema de la Cabeza de Serpiente.
La derrota de Calakmul en 695 d.C. trajo consigo cambios drásticos en la organización sociopolítica maya, que se expresaron en la producción de otras tendencias estilísticas en la arquitectura, el arte y la cerámica, así como en la proliferación de nuevos asentamientos de menores dimensiones. El reconocimiento de esos rasgos locales ha permitido caracterizar a los sitios y definir pequeñas regiones bajo las denominaciones de Río Bec, Chenes o Puuc. Las dos primeras predominan en el sur y oriente de Campeche durante los siglos VII a IX, cuando se produce el clímax poblacional y arquitectónico.
Tras la caída y abandono de las ciudades mayas ocurrieron movimientos migratorios del norte al sur de la península de Yucatán, algo que se ha detectado en los sitios explorados, donde se aprecia la reocupación parcial de los espacios abiertos y la adecuación de viviendas rústicas al pie de las grandes estructuras. Sin embargo, esta forma de vida semirrural no parece haber llegado hasta el siglo XIII y las antiguas ciudades mayas fueron cubiertas por la selva.
Algunas poblaciones se concentraron a lo largo de la costa, sobre todo en Calkiní, Ah-kim-pech, Champotón, Xicalango e Itzamkánac, puerto que controló el comercio con el Altiplano Central hasta la llegada de los conquistadores. Sólo algunos asentamientos aislados, como Silvituc, permanecieron ocupados en el interior.
La expedición comandada por Francisco Hernández de Córdoba arribó a Ah-kim-pech el 22 de marzo de 1517 y dos décadas más tarde se fundó la Villa de San Francisco de Campeche, puerto desde donde comenzó la expansión al interior de la península de Yucatán. Durante la época colonial proliferó la construcción de inmuebles religiosos en el norte del estado y las comunidades indígenas dispersas fueron congregadas en poblados como Tixchel, Champotón o Hopelchén.
El intenso tráfico comercial y los conflictos entre las potencias de Europa propició la piratería en el mar Atlántico. Piratas, corsarios y filibusteros atacaron, invadieron y saquearon la Villa de Campeche de mediados del siglo XVI hasta principios del XVIII, cuando concluyó la construcción del sistema de fortificación que rodeó la ciudad.
En el México independiente del siglo XIX, Campeche pasó a formar parte del territorio del estado de Yucatán al promulgarse la Constitución Federal de los Estados Unidos Mexicanos, pero en 1857 comenzó un movimiento separatista que promovió la autonomía del antiguo distrito de Campeche y culminó con la expedición de su primera Constitución Política y el reconocimiento oficial como estado seis años después. Por ese tiempo, John L. Stephens y Frederick Catherwood extendieron su recorrido al noreste de Campeche, donde visitaron las grutas de X’tacumbilxunaan y reportaron los asentamientos arqueológicos de Chunhuhub, Santa Rosa Xtampak y Dzibilnocac. Décadas después, Désiré Charnay recuperó figurillas en Jaina y Teobert Maler documentó Hochob.

 

TEXTO COMPLETO EN LA EDICIÓN IMPRESA

Tomado de Luz Evelia Campaña,
“Guía de Viajeros. Campeche”,
en Arqueología Mexicana, núm. 75,
septiembre-octubre de 2005, pp. 78-79


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