Please enable JavaScript in your browser or update your Adobe® Flash® Player to view this content.

arqueología mexicana
CIUDAD DE México
GUÍA arqueológica

ÍNDICE 33  
Arqueología de la ciudad de México Clásico
Los orígenes Posclásico
Preclásico La Ciudad de México después de la Conquista

Arqueología de la ciudad de México

Templo Mayor, Ciudad de México
Las continuas excavaciones en el Templo Mayor de Tenochtitlan revelan el esplendor de la sociedad mexica y ofrecen mayores conocimientos acerca de ese pueblo.
Foto: Boris de Swan / Raíces

Para quienes habitan la ciudad de México, como para quienes la visitan, resulta difícil imaginarse que en este espacio, ahora ocupado por una interminable capa de asfalto, hace sólo unos cientos de años se encontraba un extenso lago –en realidad varios–, a cuya vera nuestros más antiguos ancestros transitaron hace decenas de miles de años, ocupados en la caza y recolección de animales y plantas. La cuenca que albergaba ese sistema de lagos era de considerables dimensiones; abarcaba alrededor de 7 000 km2, de los cuales cerca de 1 000 correspondían a lagos y pantanos. Tres de esos lagos, los de Xaltocan, Zumpango y Texcoco, eran salados, mientras que los de Chalco y Xochimilco eran de agua dulce.
Hace alrededor de 4 000 años –gracias a la adopción de la agricultura como medio de subsistencia principal– surgieron las primeras aldeas; desde entonces la zona fue habitada ininterrumpidamente por grupos que rápidamente alcanzaron elevados niveles de complejidad y construyeron ciudades que se contaron entre las más grandes y renombradas de su época. Los pobladores de la Cuenca de México fueron capaces no sólo de explotar con eficiencia el lago y las montañas que lo rodeaban, también aprovecharon manantiales y ríos y desarrollaron ingeniosos sistemas de cultivo. Asimismo, fueron capaces de realizar obras de ingeniería que les permitían controlar las aguas del lago y abastecer de agua dulce a sus ciudades.
Del enorme legado producto de esa larga historia es poco lo que queda a la vista. La expansión de la metrópoli no sólo ha dado al traste con aquel extraordinario medio ambiente, también ha provocado la destrucción de los vestigios prehispánicos. Por fortuna, la región ha recibido, desde el siglo XVIII, la atención de los investigadores, quienes han rescatado un importante cúmulo de datos que nos permiten ahora entender su evolución histórica y cultural.
Las más antiguas manifestaciones de vida humana que se han encontrado son fragmentos líticos (herramientas) correspondientes a la etapa conocida como Pleistoceno Superior (20000-7000 a.C.), restos óseos humanos y fogones de los habitantes primigenios de Tacubaya, Peñón de los Baños, Xico, Cerro Tlapacoya, y de áreas vecinas a Chicoloapan y Chimalhuacán (al este). Los grupos de cazadores-recolectores aprovecharon la fauna durante las etapas terminales de la más reciente glaciación.
Entre 7000 y 2000 a.C. aparecieron las primeras comunidades aldeanas, gracias a un largo y generoso proceso de domesticación de varias plantas. Se aprovechaban diversas especies de aves (como gansos y patos), venados, perros, peces, culebras, ajolotes, y vegetales como calabazas, tomates, amaranto y teocinte (especie de maíz muy antiguo); asimismo, se producían utensilios domésticos de barro e incluso figurillas.

Texto completo en la edición impresa


Please enable JavaScript in your browser or update your Adobe® Flash® Player to view this content.


Inicio . Ediciones anteriores . Número Vigente . Especial Vigente . Próximo Número . Suscríbete . Banco Imágenes . Contáctanos
Quiénes somos . Otros productos . Anúnciate . Bolsa de Trabajo . Enlaces
©1993 Copyright Editorial Raíces S.A. de C.V.