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El documento representa el pueblo cabecera de Aranza con sus nueve asentamientos sujetos, todos con su respectiva iglesia, casas y calles. Restos de pequeños pedazos de papel indican cinco topónimos parciales (Cucucho, Nurio Caracua, Urapicho, Cheran Hatzicurin y Tanaco) y permiten reconstruir los nombres de los demás lugares (Pomacuaran, Ahuiran, Paracho y Nurio Tepacua). En la cabecera parece desarrollarse un conflicto entre religiosos regulares y seculares. Además de cuatro parcelas de cultivo, diferentes tipos de vegetación, cerros y caminos, se pintaron varias plataformas de pirámides prehispánicas, así como un encuentro entre indígenas y españoles.
El lienzo claramente expresa el dominio de Aranza como importante sitio prehispánico, lugar del encuentro con los conquistadores extranjeros y centro de la evangelización por los frailes y curas. Probablemente fue utilizado como una especie de “probanza” o “título” en la intensa lucha de diversas facciones de nobles tarascos para adquirir y defender la supremacía en esta parte de la Sierra Tarasca. Tras haber sido cabecera de un curato desde 1568, a raíz de las congregaciones (reorganizaciones y reubicaciones de la población) de principios del siglo XVII, Aranza también adquirió el estatus de cabecera de pueblo de indios. Esto implicaba que tenía su propio cabildo y que su gobernador administraba justicia menor, controlaba la recolección de tributos y además contaba con varios servicios personales prestados por los habitantes de los asentamientos sujetos. Lo anterior desencadenó una serie de enfrentamientos con el vecino Pomacuaran cuyas elites reclamaban los mismos privilegios.
Fecha de elaboración. El contenido iconográfico, la situación geopolítica que se representa y el contexto sociohistórico más amplio del lienzo, apuntan a que probablemente fue elaborado y utilizado hacia principios del siglo XVII, al realizarse o terminarse el programa de las congregaciones.
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