Si bien la zona de monumentos que ahora se puede visitar en Teotihuacan representa sólo una parte del área que en su apogeo cubrió la ciudad, no cabe duda de que contiene uno de los conjuntos arquitectónicos más notables de la antigüedad, en el que sobresalen construcciones de gran tamaño y con notables características como las pirámides del Sol y de la Luna y la Ciudadela, en la que se localiza la extraordinaria Pirámide de la Serpiente Emplumada. A éstas y otras magníficas obras arquitectónicas se suman esculturas, pinturas murales, piezas cerámicas y objetos de obsidiana, entre otros elementos, que conforman uno de los acervos más ricos y complejos relacionados con una cultura prehispánica. En su apogeo, entre 350 y 550 d.C., Teotihuacan tenía una población de cerca de 100 000 habitantes. Para ese entonces el área urbana alcanzaba 20 km2 y contaba con cerca de 2 000 conjuntos de departamentos –en cada uno de los cuales vivían entre 20 y 100 individuos– de distintos tamaños, de acuerdo con la posición social de sus ocupantes. Hacia 700 d.C. la ciudad fue abandonada aunque la memoria sobre su grandeza permaneció entre los pueblos del Posclásico al grado que se le considerara el lugar en el que los dioses habían creado nada menos que el Quinto Sol, la última de las eras por las que había pasado la humanidad.
Cómo llegar
Teotihuacan se localiza a 48 km al noreste de la ciudad de México por la carretera México-Pachuca y se toma la desviación Tulancingo-Pirámides. De las estaciones del Metro Indios Verdes, Martín Carrera y Deportivo 18 de Marzo salen autobuses y peseros a la zona arqueológica.
Servicios
Visitas guiadas, áreas de convivencia, primeros auxilios, servicios educativos, teléfonos, sanitarios, estacionamiento, museos, cafeterías y librerías. Horario: lunes a domingo, de 7:00 a 18:00 hr.
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