Atuendos
del México antiguo
Patricia Rieff Anawalt

Seis de los siete señores
de Tlaxcala con la rica indumentaria propia de
su cargo. Lienzo de Tlaxcala, s.f.
Reprografía:
Marco Antonio Pacheco / Raíces
La
combinación de los datos arqueológicos
y etnohistóricos nos permite
saber que en Mesoamérica se usaron solamente
unas cuantas prendas,
de las cuales cada una de las culturas tuvo variantes
regionales.
Algunas
prácticas culturales, además del
clima, han imposibilitado que sobrevivan muchas
prendas prehispánicas. Para reconstruir
la riqueza de esos atuendos, que guardan múltiples
claves para comprender las sociedades en que fueron
creados, es necesario recurrir a las representaciones
en materiales arqueológicos, a los códices
y a las propias voces de los herederos de las
tradiciones prehispánicas. Los pueblos
mesoamericanos imprimieron su sello particular
en el inventario básico de prendas de la
región; los motivos, los colores, y hasta
los mismos materiales con que se fabricaron, reflejan
su visión del mundo y su compleja estructura
social.
Los atuendos del México antiguo reflejan
la tecnología con que fueron producidos.
El ancho de la tela tejida en el antiguo, muy
difundido y aún existente, telar de cintura,
no puede ser mayor que el de los brazos del tejedor.
Sin embargo, a pesar de ser relativamente angostos,
los textiles de estos telares tienen las cuatro
orillas o bordes perfectamente terminados. Sin
necesidad de otro proceso, la tela tejida podía
usarse, tal cual, como máxtlatl (paño
de cadera) o enredo. Las prendas sueltas más
anchas se obtenían al unir dos o más
lienzos terminados.
En la antigua Mesoamérica, las plantas
proveyeron las fibras para la elaboración
de todas las telas. La mayor parte de la población
vistió prendas hechas con fibras toscas
y duras, que a veces eran obtenidas de ortigas,
pero casi siempre eran producto de plantas de
hojas largas como la yuca, la palma y, sobre todo,
el maguey, que provee el ixtle común. Todas
estas fibras debían someterse a un complejo
procesamiento antes de usarse. El algodón,
en cambio, era más fácil de preparar
y fue la fibra usada para denotar estatus en Mesoamérica.
Se utilizó el algodón blanco (Gossypium
hirsutum L.) y el pardo, coyuchi o coyoíchcatl
(color de coyote, en náhuatl).