| Sin
embargo, la elaboración de telas o tejidos
propiamente dichos es más reciente, y aunque
sus bases se encuentran ya en las técnicas
de elaboración de esteras y cestas, su proceso
de manufactura es más complejo, desde el
punto de vista tecnológico. Las muestras
de tejidos más antiguas que se conocen hasta
la fecha corresponden al primer milenio antes de
nuestra era y proceden de diversos puntos del país.
A causa de su origen orgánico, los tejidos
son materiales frágiles que se destruyen
con facilidad y sólo en raras ocasiones logran
conservarse. En Mesoamérica, a diferencia
de zonas como el área andina o Egipto, muy
pocas veces se dan las condiciones climáticas
adecuadas que permitan la preservación de
esta clase de materiales; debido a esto el muestrario
de tejidos arqueológicos que se conserva
es mínimo y sólo en casos excepcionales
se encuentran piezas que guardan aún su forma
y dimensiones originales.
ARTÍCULO COMPLETO
EN LA EDICIÓN IMPRESA
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Alba Guadalupe Mastache. Arqueóloga por la
enah e investigadora del INAH. Realizó trabajos
en Guerrero, Michoacán y Tula, Hidalgo. Fue
miembro del Comité Científico-Editorial
de esta revista. |