arqueología mexicana
Culturas prehispánicas
de México

ÍNDICE 34  
Culturas prehispánicas de México Clásico (200-900 a.C)
Etapa Lítica (30000-2500 a.C.) Posclásico (900-1521)
Preclásico (2500 a.C.-200 d.C) Pueblos indios

Posclásico
(900-1521 d.C.)

Ceremonia del Volador, Veracruz
El mercado de Tlatelolco
Ilustración: Benjamín Orozco / Raíces

Este periodo se divide en dos fases. La primera, el Posclásico Temprano (900-1200 d.C.), se distingue por aspectos como la caída definitiva de las ciudades del Clásico, la hegemonía tolteca y los movimientos migratorios. Aunque la guerra era una práctica generalizada desde épocas anteriores, en el Posclásico Temprano alcanzó nuevas dimensiones y de hecho se conformó un nuevo grupo social: los guerreros. Asociado a este clima bélico, el sacrificio humano, que también se practicaba en las fases precedentes, se convirtió en un componente fundamental del ritual público. En algunas regiones el cambio fue de tal magnitud, que se encontraban prácticamente abandonadas, como la zona maya, o en proceso de serlo, como el norte mesoamericano. Para la segunda fase –la última de la época prehispánica–, el Posclásico Tardío (1200-1521 d.C.), las dimensiones del territorio mesoamericano se habían reducido notablemente. Tal vez a consecuencia de fuertes cambios climáticos, los asentamientos sedentarios de la zona norte habían sido abandonados, y en el Posclásico Tardío esa región estaba habitada por grupos nómadas a los que se llamaba chichimecas. En el ámbito mesoamericano, en tanto, como había sucedido en el periodo anterior, los aspectos militares y comerciales fueron factores fundamentales en la integración de las distintas regiones. El Posclásico Tardío se distingue también por el surgimiento y expansión de una de las entidades políticas más complejas y poderosas que haya conocido el México prehispánico: la Triple Alianza, lidereada por Tenochtitlan; únicamente los tarascos y otros señoríos fueron capaces de enfrentar exitosamente sus afanes expansionistas.

Escritura
Entre los desarrollos que se asocian a la complejidad social se encuentra la escritura. Cuando las diferencias entre los miembros de un grupo están claramente definidas y se apoyan en buena parte en preceptos ideológicos, la posibilidad de registrarlos como un medio de afirmar su validez se convierte en un instrumento fundamental para el grupo dominante. La elaboración de mensajes escritos y de otras formas de expresión pública estuvieron reservadas a escribas que eran miembros, en ocasiones destacados, de la clase dominante. Fundada en elementos que se manifestaron desde el Preclásico Medio, la escritura fue una práctica firmemente establecida entre los pueblos mesomericanos y sería un medio eficaz para registrar y reforzar actos rituales, hechos míticos, conceptos religiosos y eventos asociados a la vida de pueblos y gobernantes, como el nacimiento, el matrimonio, la muerte y las conquistas, lo que la convertiría en una de las fuentes de información fundamentales sobre las sociedades mesoamericanas.
El desarrollo de un sistema para el registro del transcurso del tiempo sería una de las consecuencias más relevantes de la representación jeroglífica y se convertiría, con la existencia de calendarios regionales, en uno de los rasgos característicos de Mesoamérica. De acuerdo con su propio desarrollo histórico y sus peculiaridades culturales, en Mesoamérica se desarrollaron, bajo un concepto común, diversos sistemas de escritura con variados niveles de complejidad y modos de representación y lectura. Entre los más conocidos, sobre todo porque de ellos quedó una buena cantidad de evidencia en monumentos grabados y códices, se encuentran el mixteco, el mexica y el maya.

Texto completo en la edición impresa




Inicio . Ediciones anteriores . Número Vigente . Especial Vigente . Próximo Número . Suscríbete . Banco imágenes . Contáctanos
Quiénes somos . Otros productos . Anúnciate . Bolsa de Trabajo . Enlaces
©1993 Copyright Editorial Raíces S.A. de C.V.